martes, 21 de julio de 2026

Stephen Dunn | Sesenta

Ilustración de Triunfo Arciniegas

 


Stephen Dunn
SESENTA

Porque en mi familia lo primero que falla es el corazón 
y casi nadie supera la década de los cincuenta,
creo que me quedaré hasta tarde con unos cuantos sinvergüenzas
de mi elección y me resistiré a los buenos consejos.
Inventaré un secreto pergamino perdido por los egipcios
y revelaré su contenido: las direcciones
que llevan a tu casa, las recetas del perdón.
El historial dice que mis ventrículos son callejones adoquinados,
mi propio corazón una ciudad con un terrorista
atrincherado en el despacho del alcalde.
Estoy de un humor que me lleva a puntuar
sólo con esa fábrica de promesas, los dos puntos:
siguiente, siguiente, siguiente, dicen, Dios los bendiga.
Como podría haber escrito García Lorca: algunas personas
se olvidan de vivir como si una gran langosta de arsénico
pudiera caérseles encima en cualquier momento.
Mañana cumpliré sesenta años.
Venid, jugad conmigo al póquer,
quiero que me desplumen.
Ya estoy harto de hijos de puta pusilánimes.
Un corazón es para gastarlo. En cuanto a mí, compartiré
mi trituradora con cualquiera que necesite triturar.
Es hora de abandonar la búsqueda de lo invisible.
Incluso en los mejores días no contamos más
que con la más vaga de las insinuaciones. El milenio,
querido, nos va a defraudar, seguro.
Creo que seguiré describiendo las cosas
para asegurarme de que en verdad han sucedido.



Stephen Dunn
En otro momento
Editorial Delirio.

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