miércoles, 8 de julio de 2026

Erica Jong / Alcestis en el circuito poético

 


Erica Jong / Photo by Christian Als Berlingske

ALCESTIS EN EL CIRCUITO POÉTICO

(In memóriam Marina Tsvetayeva, 
Anna Wickham, Sylvia Plath, 
la hermana de Shakespeare, etc., etc.)


La mejor esclava
no necesita que le peguen.
Se pega a sí misma.

Y no con un látigo de cuero,
ni con un palo o con ramas,
ni con un mazo
o una porra, sino con el delicado látigo
de su propia lengua 
y los sutiles golpes 
de su mente.

¿Quién puede odiar su mitad tanto 
como ella se odia a si misma? 
¿Y quién puede igualar la finura 
de su propio maltrato?

Para esto se requieren
años de entrenamiento.
Veinte años
de sutil autoindulgencia,
de perdonarse a una misma;
hasta la sometida
se considera una reina

y sin embargo mendiga, 
las dos cosas al tiempo. 
Debe dudar de sí misma 
en todo excepto el amor.

Debe elegir apasionada
y malamente.
Debe sentirse como un perro perdido
sin su amo.

Debe referir todas las cuestiones morales
a su espejo.
Debe enamorarse de un cosaco
o un poeta.

Nunca debe salir de casa
a menos que lleve una capa de pintura.
Debe llevar zapatos estrechos
para que recuerde su esclavitud.
Nunca debe olvidar
que está enraizada al suelo.

Aunque aprenda deprisa
y sea supuestamente lista,
su duda natural con respecto a sí misma
la hace tan débil
que cuenta brillantemente
con una docena de talentos
y así embellece
pero no cambia
nuestra vida.

Si es artista
y se acerca a lo genial,
el propio hecho de su don
le produciría tal dolor
que se llevaría su propia vida
antes que lo mejor de nosotras.
Y después de que muera, lloraremos
y la haremos santa.

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