lunes, 20 de junio de 2022

Corea, apuntes desde la cuerda floja

 




Corea: Apuntes desde la cuerda floja,
de Andrés Felipe Solano

F MOYA
20 de noviembre de 2019

Allá por 2013, en invierno, Andrés Felipe Solano llegó a Seúl siguiendo a su esposa Soojeong Yi. Una llegada a temperaturas bajo cero, ambos sin trabajo y con un lugar para vivir al que el calificativo de austero se le queda corto (no tenían ni cama…). Finalmente y poco a poco las cosas van mejorando, Soojeong Yi encuentra trabajo y consiguen un pequeño apartamento en el populoso barrio de Itaewon, un lugar curioso donde conviven soldados norteamericanos, prostitutas, extranjeros de todos los orígenes y donde se respira un ambiente especial y cosmopolita.

Y es que no es lo mismo viajar a un país con la idea de realizar un recorrido donde sabes que hay un inicio y fin  que pasar un tiempo allí pero con una fecha de regreso marcada. En el segundo caso, como le ocurre a Andrés, las cosas son muy diferentes sobre todo porque es necesario conseguir una vida cotidiana en el nuevo país, encontrar trabajo, amigos, en suma, vivir.

Desde ese invierno inicial y durante las cuatro estaciones del año, vemos la vida de Solano en Corea, sus dificultades para encontrar empleo (trabajó desde actor esporádico hasta locutor de radio), y sus paseos por las calles de la capital que perla de interesantes reflexiones sobre muchos aspectos de la vida, la literatura, los robots, etc.

Descubriendo Corea

Ciertamente es Corea del Sur un país extrañamente desconocido, por lo menos para mí. Solano nos va descubriendo entre las páginas del libro cuestiones de la historia del país que ignoraba; como la historia del dictador Park Chung-hee que dirigió el país con mano de hierro más de 15 años hasta que murió asesinado en 1979. Su hija Park Geun-hye fue presidenta del país en época reciente y de forma democrática.

En el cine en lugar de palomitas de maíz se come calamar seco con cerveza, los hombres escupen con bastante frecuencia (algo común a otros países asiáticos), tienen un extraño concepto de la venganza y el sexo de pago tiene una complicada y extraña clasificación. Además es un país que vive bajo la eterna amenaza de destrucción total por parte de su vecino del norte, una amenaza a la que los coreanos del sur están más que acostumbrados: -Desde que me acuerdo, en marzo siempre estalla la guerra-le dice su esposa.

En Corea también había Geishas, las Gisaengs o Kisaengs, mujeres dedicadas al entretenimiento de los hombres. Aunque hablando de mujeres, las ajummas tienen un peso muy grande en la sociedad coreana. En un viaje veraniego al sur, nos hablará también de unas ajummas hechas de una pasta especial, las mujeres Haenyeo, las famosas buceadoras de la isla de Jeju que «son capaces de sumergirse veinte metros en las aguas heladas de Jeju por más de dos minutos, solo con una careta y un esnórquel. Buscan perlas o conchas nacaradas que luego venden en los mercados».

No sé si el autor sigue viviendo todavía en Corea, pero está claro que en poco tiempo su adaptación al país se se produjo a buen ritmo: «Algo pasa. En lugar de hacerme unos taquitos de carne desmechada con queso, decido almorzar arroz blanco, verduras encurtidas y pescado al vapor. Si tuviera sopa de algas, me serviría un tazón».

Aunque siempre hay que saber de dónde se viene: «Han pasado dos horas desde el almuerzo. Decido prepararme un taquito de carne desmechada con queso».

LITERATURA DE VIAJES





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