viernes, 11 de enero de 2019

Casas de escritores / Un recorrido por la casa de Alberto Moravia

Un recorrido por la casa de Alberto Moravia 25 años después de su muerte
Un recorrido por la casa de Alberto Moravia 25 años después de su muerte


CASAS DE ESCRITORES



Una casa con unas maravillosas vistas sobre el río Tíber en la que Moravia permaneció desde 1962 hasta su muerte, en 1990, y en la que convivió con las dos mujeres con las que estuvo casado, ambas escritoras, Elsa Morante y la española Carmen Llera.

Aixa de la Cruz / Sabina Urraca / Felices aquellas

Anne Sexton en casa

CASAS DE ESCRITORES

“FELICES AQUELLAS…”: ESCAPAR DEL RUIDO PARA ESCRIBIR MEJOR, CON AIXA DE LA CRUZ Y SABINA URRACA

La cuestión le ha importado a —digamos “casi” — todo aquel que ha querido afirmarse como escritor: retirarse o no para escribir más y mejor. Ante el persistente sentimiento de culpa por dejarse distraer, y no producir esa tirada de páginas que hagan merecer el apelativo, los escritores tomaron un día el hábito del monje —laborar, callar— como aspiración;  y desde entonces no han dejado de mirar hacia allí. Y digo monje, pero es un anhelo precristiano: todos sabemos que el mito lo inventaron Horacio y Marcial, la crisis entre querer estar en Roma y enterarse de todo o marcharse a la finca de las afueras, en compañía de los cipreses. Por eso he bautizado como felices a las dos escritoras con las que he conversado, Aixa de la Cruz (Bilbao, 1988) y Sabina Urraca (San Sebastián, 1984), por el “Beatus ille/feliz aquel” con que Horacio hurgaba en la herida de escritor demasiado apegado a la urbe. De la Cruz y Urraca han encarnado el motivo, al menos por unos meses —bastantes ya, eso les da toda credibilidad— del Beatus Ille, y se han marchado, una al campo, a una casa sin agua corriente ni calefacción; otra a un lugar donde no conoce a nadie. ¿No es terrorífico? ¿No fantaseamos con ello todos los días? Por otro lado, ¿no lo hemos hecho ya todas, aunque sea durante un fin de semana; no seríamos capaces de hacerlo el mes que viene? Sí. Como digo, éste es casi un dilema cotidiano para todo escritor. Pero lo que importa es que, de Horacio a acá, no se ha resuelto. No sabemos si es lo que debemos hacer; si, como queremos creer, existe una solución a nuestra resistencia a la escritura, una resistencia que no sabemos explicarnos: ¿Por la qué odiamos tanto?  “I hate to write”, que dijo Anna Quindlen en su artículo The agony of writing. O más bien “Odio escribir, me gusta haber escrito”, que decía Dorothy Parker. Y queremos que algo cure este rechazo incomprensible a nuestro, por otro lado, único asidero, último hilo de convicción y amor duradero.

jueves, 10 de enero de 2019

Cristina Morales / Lectura fácil / Vida de las mujeres infames

Cristina Morales


Cristina MoralesLECTURA FÁCIL

Vida de las mujeres infames

La genialidad de Cristina Morales es manifiesta, así como su intuición para convertir 'Lectura fácil' en un hito de la novela reciente en español

CARLOS PARDO
7 ENE 2019 - 07:10 COT





Cristina Morales.
Cristina Morales.  EFE

Hay cierto acuerdo a la hora de destacar a Cristina Morales (Granada, 1985) como una de las novelistas más potentes de esa generación que hoy ronda los 30 años; la más ambiciosa, también. En sus tres primeras novelas aunaba un insólito dominio de la estructura con la rara capacidad de remover el ánimo del lector: la subversión de Morales iba más allá de la provocación, ese target de una supuesta literatura “joven”. Ya en su primera obra, Los combatientes (2013), Morales prefería situaciones incómodas que obligaran al lector a replantearse los fundamentos de su lectura, es decir, la docilidad con la que uno se acerca a un libro publicitado como político. Así, revitalizaba la novela política alejándola de los apólogos moralizantes en que podía encasillarse el género, paralizado por un “pesimismo de izquierdas”, por decirlo como el filósofo Jacques Rancière. Terroristas modernos (2017), su novela más ambiciosa hasta Lectura fácil, extremaba el giro de lo político hacia un salvaje y carnavalesco “reparto de lo sensible” entre las clases populares (de nuevo con una expresión del pensador francés).

Cristina Morales / Una historia de mujeres estigmatizadas

Cristina Morales

CRISTINA MORALES

Una historia de mujeres estigmatizadas, la ganadora del Premio Herralde de Novela 2018


Cuatro mujeres, primas, con diversos grados de discapacidad intelectual. Se llaman Marga, Nati, Patricia y Àngels. Viven en Barcelona y han pasado buena parte de sus vidas en centros para discapacitados. Pero a esa opresión le escapan. Su objetivo es la libertad de sus cuerpos y su sexualidad, no callarse. De eso trata la historia ganadora del Premio Herralde de Novela 2018: se llama Lectura fácil y lo escribió la española Cristina Morales.

‘La generación’ / La historia del último ‘boom’ de la literatura española

Cristina Morales, Lucía Baskaran y Aixa de la Cruz, retratadas esta semana en Barcelona, San Sebastián y Valencia 


‘La generación’: historia del último ‘boom’ de la literatura española

Una ola de autores nacidos en los ochenta y noventa, con una arrolladora presencia de mujeres y una prosa impulsada por la reflexión sobre el género, invade las librerías


Antonio J. Rodríguez
5 de enero de 2019

De Lectura fácil (Anagrama), que obtuvo el último Premio Herralde de Novela, se cuenta que antes del reconocimiento su destino fue otro. El libro lo contrató un gran grupo editorial, que nunca lo publicó tras la negativa de su autora a admitir ciertos cambios. Cristina Morales (Granada, 1985) no desmiente el hecho, pero admite que una serie de condicionamientos legales le impiden profundizar en esta historia. “Hay un problema general de censura”, dice, “es una censura por parte de mercado editorial hacia ciertos temas, y una censura a posteriori, la de jueces y fiscales. El primer obstáculo de un escritor es el propio código penal”.

miércoles, 9 de enero de 2019

Yoani Sánchez / Revolución es decepción

Yoani Sánchez

Revolución es decepción

Los líderes cubanos han elegido un cementerio para conmemorar los 60 años de un proceso político que se convirtió en un cadáver. La nueva Constitución trata de controlar la historia desde un ataúd


7 de enero de 2019

Como un gesto de profundo simbolismo, el 1 de enero el acto oficial para celebrar el 60º aniversario del triunfo de la Revolución cubana se hizo en el cementerio de Santa Ifigenia en Santiago de Cuba. Más que el cumpleaños de algo vivo, sus defensores se reunieron alrededor del cadáver de un proceso, del ataúd de una utopía.

'Roma' y Alfonso Cuarón triunfan en los Globos de Oro


Alfonso Cuarón posa con los dos Globos de Oro como Mejor dirección y Mejor película en lengua extranjera.
Foto de George Pimentel


Los Globos de Oro sorprenden con ‘Bohemian Rhapsody’ y ‘Green Book’

'Roma' y Alfonso Cuarón triunfan en una ceremonia en la que fueron ignoradas las favoritas, 'El vicio del poder' y 'Ha nacido una estrella'


Pablo Ximénez de Sandoval
Los Angeles, 7 de enero de 2019

En un año especialmente difícil para las predicciones en los premios de Hollywood, los Globos de Oro decidieron ignorar a los favoritos y premiaron a Bohemian Rhapsody como mejor drama y Green Book como mejor comedia. La decepción fue mayúscula para la película con más nominaciones, El vicio del poder, y para uno de los fenómenos de crítica y público del año, Ha nacido una estrella, que solo ganó mejor canción. En medio de las sorpresas, la 76ª edición de los Globos de Oro sí aupó como se esperaba a Roma, el drama de Alfonso Cuarón, que se llevó dos premios.

Alfonso Cuarón / “La mayoría de las películas que más amo no las he visto en la gran pantalla”

Alfonso Cuarón

Alfonso Cuarón

“La mayoría de las películas que más amo no las he visto en la gran pantalla”

El mexicano Alfonso Cuarón presenta 'Roma', su filme más difícil y personal, y comenta su fugaz paso por las salas antes de debutar en Netflix


Tommaso Koch
Madrid, 5 de diciembre de 2018

Resulta que el cine también es como una caja. No lo dice la madre de Forrest Gump, y los bombones nada tienen que ver. Lo afirma el director Alfonso Cuarónrobando el símil de un amigo y compañero de profesión: “Guillermo del Toro sostiene que hay películas que corresponden a un envoltorio lleno de cereales; te los comes todos por la promesa del regalito que vas a encontrarte”. En su caso, se puso las botas en 2013 con Gravity: Hollywood, el espacio profundo, el 3D, millones de presupuesto y de recaudación, Sandra Bullock, George Clooney, siete Oscar. “Después, me ofrecieron grandes filmes, con estrellas, más dinero, y otros proyectos más personales, pero siempre en un cierto contexto. Entendí que no tenía que hacer eso, sino volver a México para rodar la obra que debería haber realizado desde hacía décadas”, relata. Tras el atracón, llegaba la hora de recoger el premio. Al fondo de la caja vacía, le esperaba Roma.

martes, 8 de enero de 2019

Guillermo Martínez / “El pensamiento mágico está avanzando demasiado”



Guillermo Martínez
Barcelona. 2019 

Guillermo Martínez 
GANADOR DEL PREMIO NADAL 2019

“El pensamiento mágico está avanzando demasiado”

El escritor argentino logra el galardón literario en su 75ª edición con 'Los crímenes de Alicia'


Carles Geli
7 de enero de 2019

Para el escritor argentino Guillermo Martínez, la realidad “tiene un punto ambiguo”, hasta siniestro. “La conjetura siempre ocupa un lugar de lo real; eso es una constante en mi obra, que suele tener dos versiones o puntos de vista: ¿hasta dónde es verdadero lo conocido?”, se pregunta el autor del long seller Los crímenes de Oxford. Siendo matemático de profesión, la duda tiene su qué. Tarde o temprano estaba llamado a cruzarse con otro colega literario, Lewis Carroll, y su Alicia en el país de las maravillas que, obviamente, “tiene sus puntos oscuros, como el Sombrerero Loco, y una genial ironía de los personajes, la torcedura del lenguaje, las deformaciones y la burla a los lugares comunes de la educación...”. Total, que también podía ser un escenario en el que el celebrado profesor de lógica Arthur Seldom y el estudiante de matemáticas G, protagonistas del libro que llevó a la pantalla Álex de la Iglesia, investigarán ahora sobre unos asesinatos que acaban con quienes trabajan sobre unos manuscritos personales de Carroll. Es la base de Los crímenes de Alicia, con la que el domingo ganó los 18.000 euros de dotación del 75º Premio Nadal, convocado por Destino, que lo editará el 5 de febrero.

Premio Nadal / Espejo de las letras españolas

Ana María Matute, durante la gala de entrega del Premio Nadal, el 8 de enero de 1960.
 EFE


El Nadal, espejo de las letras españolas

El galardón, que se concede mañana, cumple 75 años. De Laforet a Matute, Ferlosio o Mañas, la nómina de premiados sirve para contar una historia de la literatura de ese tiempo


Carlos Geli
Barcelona, 4 de enero de 2019

Como estaba esa noche de guardia en el diario, no paraba de ir, hecho un flan, a la sala de teletipos. A la 1.45 de la madrugada, el último escupió que era finalista. Lo gritó a pleno pulmón en la redacción, donde nadie sabía nada. El director inició gestiones telefónicas, averiguó y sí, aquel subordinado había hecho algo más que quedar finalista: había ganado. “Cogí corriendo la bicicleta y me fui a casa, donde me esperaba mi mujer y mi hijo de once meses. Nos abrazamos locos de alegría”, evocaría tiempo después Miguel Delibes a ese joven de 26 años, él mismo, entonces redactor de El Norte de Castilla, que aquella noche del 6 de enero de 1948 ganaría, con La sombra del ciprés es alargada --su primera novela recién acabada el verano anterior--, la cuarta convocatoria del premio Nadal. Efectivamente, hubo un tiempo en el que los escritores conocían y celebraban así los galardones literarios, en especial el Nadal, el decano, que domingo celebra en Barcelona sus 75 años de vida; de algún modo, un espejo de las letras españolas contemporáneas.

Alejandro Palomas, Premio Nadal 2018: “No doy comida prefabricada para que lata el corazón”


Alejandro Palomas


Alejandro Palomas

Premio Nadal 2018

“No doy comida prefabricada para que lata el corazón”

El escritor barcelonés ha ganado el 74º Premio Nadal con ‘Un amor’, que Destino publicará en febrero


Barcelona, 8 de enero de 2018

“Me gusta pillar a los personajes de ahí”, dice Alejandro Palomas (Barcelona, 1967), señalándose no el corazón sino el esternón porque, dice, busca llegar antes al sentimiento que a la razón. Así ha construido, desde 2002, una intensa carrera literaria de una quincena de títulos, entre ellos, Una madre (2014), que le catapultó. En esa línea, y con idéntica protagonista, ha construido, Un amor, donde una llamada rompe, la noche previa a una boda, una cosida armonía familiar. Con ella, el sábado logró el 74º premio Nadal (18.000 euros), en librerías en febrero editada por Destino.

lunes, 7 de enero de 2019

Manuel Rivas / Ordesa / Fragmentos

Manuel Rivas

ORDESA 

(fragmentos)

1

Ojalá pudiera medirse el dolor humano con números claros y no con palabras inciertas. Ojalá hubiera una forma de saber cuánto hemos sufrido, y que el dolor tuviera materia y medición. Todo hombre acaba un día u otro enfrentándose a la ingravidez de su paso por el mundo. Hay seres humanos que pueden soportarlo, yo nunca lo soportaré. 

Nunca lo soporté.

Manuel Vilas / Los años del destape literario



Los años del destape literario

Tras años en los que en España el pudor y el catolicismo confinaban los secretos al confesionario, emerge una generación de escritores que no entiende otra literatura que no sea la literatura del yo


MANUEL VILAS
14 ABR 2018 - 04:14 COT

Hace unos meses releí con mis alumnos de la Universidad de Iowa la magnífica novela Señora de rojo sobre fondo gris, de Miguel Delibes. Y no me emocionó tanto como la primera vez que la leí, cuando se publicó en 1991. En esta relectura me sobró el pudor con que Delibes oscurece la naturaleza autobiográfica de los hechos que allí se narraban escondiéndose tras el personaje de un pintor. Delibes se negó a decir “soy yo, y esto que narro es lo que creo que pasó”. No lo hizo por pudor, tal vez un pudor de posguerra. No me molestó ese pudor en 1991; pero en este 2018, sí. El pudor se había hecho viejo, pensé. Es allí donde el pudor es una carga, en el momento en que puede erosionar la fuerza artística de una obra. Tampoco le sirvió de nada ese subterfugio a Delibes, pues todos los lectores leyeron la novela como un libro de duelo, y de carácter autobiográfico. Imagino que desde 1991 hasta este presente España ha ido perdiendo muchos e innecesarios pudores, y el primero que se perdió es el político, cuando España recobró la democracia. El pudor es inevitable en países sin libertades. Pero en países democráticos y occidentales, el pudor ocurre más en la mente de los escritores que en la de los lectores. Los libros del noruego Karl Ove Knausgård, que ha golpeado con fuerza la literatura europea, manifiestan una llamativa falta de pudor a la hora de exponer la vida personal a los ojos del público. Patrimonio, de Philip Roth, mostraba de manera impudorosa la enfermedad del padre del escritor, un hombre de 86 años con un tumor cerebral irreversible. Roth añadió a Patrimonio el subtítulo de Una historia verdadera. No era un añadido superfluo. Se suele decir que a la literatura y al lector les traen sin cuidado que lo que se narra en una novela sea verdad o no, pero yo creo que sí que importa. Porque el temblor de la confesión sigue conservando ese lujo ancestral de la verdad, o del teatro de la verdad. La verdad y el dolor acaban siendo lo mismo en las narraciones impúdicas. El año del pensamiento mágico, de Joan Didion, era un estudio del dolor que ampliaba lo que ya leímos en el magistral Una pena en observación, de C. S. Lewis, libro que tuvo gran éxito editorial en España. Tal vez este deseo de verdad fuese una de las últimas exploraciones que la literatura ofrecía a los escritores: la aventura de narrar la propia vida, y hacerlo desde ese lugar complejo al que podríamos llamar el sentimiento de lo que tuvo lugar, algo que conserva una iluminación especial y que los lectores detectan.

Guillermo Martínez / Un ‘thriller’ con ecos de la ‘Alicia’ de Carroll gana el Nadal


Un ‘thriller’ con ecos de la ‘Alicia’ de Carroll gana el Nadal

El escritor argentino Guillermo Martínez, autor de ‘Los crímenes de Oxford’, logra la 75ª edición del premio


CARLES GELI
Barcelona 6 ENE 2019 - 18:00 COT

El premio Nadal ha llegado hoy domingo en Barcelona a su 75ª edición y, como los tiempos editoriales no están para demasiadas aventuras, ha jugado fuerte pero a lo seguro con las bazas que lo han venido marcando los últimos años: nombre con tirón de ventas, trama de intriga, cierta repercusión mediática y, a poder ser, de la casa. Todo ello lo cumple con creces el escritor argentino Guillermo Martínez, autor de uno de los grandes long sellers de la última década, Los crímenes de Oxford (2003), traducido a 40 idiomas y que Álex de la Iglesia llevó al cine. Sus dos protagonistas, el profesor de Lógica Arthur Seldom y el estudiante de matemáticas G, reaparecen ahora investigando unos misteriosos asesinatos cuyas claves girarían en torno al libro Alicia en el país de las maravillas, de Lewis Carroll. Con Los crímenes de Alicia, sin rodeos, Martínez se llevó los 18.000 euros del galardón decano de las letras españolas, que convoca la editorial Destino, del Grupo Planeta. En la misma velada, el 51º Josep Pla de narrativa catalana (6.000 euros) también movió las bazas mediáticas y recayó en el dramaturgo Marc Artigau, conocido colaborador radiofónico, con La vigilia, donde un novelista descubrirá un turbio episodio familiar al escribir una biografía por encargo.

domingo, 6 de enero de 2019

Juan Eduardo Zúñiga / La rosa


Juan Eduardo Zúniga
LA ROSA

Ante el estudiante, un coche pasó rápidamente, pero él pudo entrever en su interior un bellísimo rostro femenino. Al día siguiente, a la misma hora, volvió a cruzar ante él y también atisbó la sombra clara del rostro entre los pliegues oscuros de un velo. El estudiante se preguntó quién era. Esperó al otro día, atento en el borde de la acera, y vio avanzar el coche con su caballo al trote y esta vez distinguió mejor a la mujer de grandes ojos claros que posaron en él su mirada.

Juan Eduardo Zúniga / La voz de los vencidos


Juan Eduardo Zúñiga, visto por Fernando Vicente


Juan Eduardo Zúñiga

La voz de los vencidos

Juan Eduardo Zúñiga cumple 100 años el próximo 24 de enero. Excepcional cronista literario de la Guerra Civil, el autor de ‘Capital de la gloria’ es el gran maestro vivo del cuento español contemporáneo


Juan Cruz
29 de diciembre de 2018

Comienza el siglo de Zúñiga. El escritor español que más tiempo e imaginación ha dedicado a la mayor cicatriz española del siglo XX, la Guerra Civil vista con Madrid como protagonista, cumplirá los 100 años el 24 de enero de 2019.

Luis Mateo Díez / El siglo de Zúñiga


Juan Eduardo Zúñiga

El siglo de Zúñiga


El secreto del autor de 'Capital de la gloria' es saber contar hasta el último latido solitario de un ser humano abandonado en las calles, el temblor que respira en el escondite de la noche


Luis Mateo Díez
29 de diciembre de 2018






Juan Eduardo Zúñiga, en su casa de Madrid en junio de 2010.Ampliar foto
Juan Eduardo Zúñiga, en su casa de Madrid en junio de 2010. SAMUEL SÁNCHEZ

Juan Eduardo Zúñiga llega a los 100 años y lo que su siglo contiene es una de las obras más poderosas y secretas de nuestra literatura contemporánea. Ese contenido podemos cifrarlo entre lo que supuso El coral y las aguas, una novela completamente ajena a los gustos realistas de la narrativa de los sesenta, dada su condición alegórica, y las recientes Fábulas irónicas que culminan una línea de apólogos muy actuales e iluminadores, siempre desde la lucidez de quien es dueño de un mundo muy comprometido con el tiempo histórico que le toca vivir.

sábado, 5 de enero de 2019

Las enseñanzas de Don Juan / 50 años del libro que inspiró la frase “Que la fuerza te acompañe”




50 años del libro que inspiró la frase “Que la fuerza te acompañe”

El clásico 'Las enseñanzas de Don Juan', primer cuaderno de campo del controvertido antropólogo Carlos Castaneda, tuvo un impacto que todavía continúa hoy


Bruno Galindo
4 de enero de 2019

Era el verano de 1960 y un estudiante de antropología latinoamericano —de Cajamarca, Perú, aunque recién nacionalizado estadounidense— recorría en un autobús de la compañía Greyhound un trayecto con origen en Los Ángeles y destino en Nogales, en el desierto de Arizona. En esa estación se iba a producir el primer encuentro entre el joven, de nombre Carlos Castaneda, y un viejo indio de la etnia mexicana yaqui que resultaría ser un profundo conocedor de las propiedades de las plantas y hongos de la región; pudo llamarse —todo esto es leyenda— Juan Matus. Varias visitas de Castaneda a Don Juan (que vivía en el desierto mexicano de Sonora) cristalizaron en una profunda amistad, y esta, algún tiempo más tarde, en una relación de alumno-maestro. Esas plantas que tanto interesaban al joven —daturas, psilocybe, peyote— fueron herramientas clave en su aprendizaje, basado (si leemos los 10 cuadernos de campo que escribió entre 1968 y 1993) en el debilitamiento de su lado racional a favor de una visión más sensible a su lado intuitivo. O, si se prefiere decirlo así, en su conversión en brujo.

Vargas Llosa / Amos Oz, combatiente por la paz


Amos Oz
Ilustración de Fernando Vicente

Amos Oz

Combatiente por la paz

Todas las veces que he dicho en mi vida que Israel era el único país donde yo me he sentido siempre un hombre de izquierda, era por las cosas que allí hacía, decía y escribía Amos Oz, que falleció hace poco


Mario Vargas Llosa
5 de enero de 2019

Conocí a Amos Oz en noviembre de 1976, en mi primer viaje a Israel. Fui a visitarlo en el kibutz Hulda, donde estaba desde los 14 años. (Su madre se había suicidado dos años antes). Su primera novela, de título intraducible en español (Quizás en otro lugar sería lo más aproximado), había provocado una gran controversia en su país porque en ella hacía un minucioso análisis de la vida en esos pequeños recintos idealistas —los kibutz— que perseguían, como dijo irónicamente años más tarde, “crear gentes buenas y sanas, sin sospechar siquiera que los seres humanos no somos ni buenos ni sanos”.

viernes, 4 de enero de 2019

Jorge Edwards / “Neruda veía las cosas del estalinismo, pero se las tragaba”

Jorge Edwards
Foto de Inma Flores

Jorge Edwards: “Neruda veía las cosas del estalinismo, pero se las tragaba”

El premio Cervantes publica 'Esclavos de la consigna', segundo tomo de sus memorias en el que no deja títere con cabeza


Juan Cruz
10 de diciembre de 2018

Con Persona non grata (Barral Editores, 1973) Jorge Edwards dinamitó la placidez con la que se aceptaba cualquier cosa que venía de Cuba. Ese libro lo convirtió no sólo en un personaje non grato en ese país. Lo hizo despreciable a los ojos de los que, como Fidel, consideraban que “con la Revolución todo, contra la Revolución nada”. Pablo Neruda, para el que trabajó y del que fue amigo, le aconsejó que guardara ese libro, “y hoy seguiría pidiéndomelo”. Julio Cortázar, también su amigo, le declaró a un periodista que preferiría no verlo. Ese libro repudiado y masivamente leído reflejaba lo que sucedió, entre otras cosas, con el caso Heberto Padilla, poeta cuyo encarcelamiento por el régimen motivó la protesta de intelectuales de varios paísesmientras él fue encargado de Negocios del Gobierno de Allende en la isla.