viernes, 9 de noviembre de 2018

Edgardo Corazinsky / La otra vida




Edgardo Corazinsky
La otra vida
Johnson anheló toda su vida ver un fantasma, pero no lo consiguió, aunque bajó a las criptas de las iglesias y golpeó los ataúdes. ¡Pobre Johnson! ¿Nunca miró las marejadas de vida humana que amaba tanto? ¿No se miró siquiera a sí mismo? Johnson era un fantasma, un fantasma auténtico; un millón de fantasmas lo codeaba en las calles de Londres.
Carlyle: Sartor Resartus, III, 8.
Pocos minutos después de ser atropellado por un Peugeot 3008, que prosiguió sin detenerse hacia la avenida Almirante Brown, Antonio Graziani se incorporó en medio de la calzada desierta de Paseo Colón y cruzó hacia Parque Lezama. No dudó siquiera un instante de que estaba muerto, pero esta certeza no le impidió respirar hondamente el aire ya fresco, esa brisa que alivia el calor a fines de una noche de diciembre. Aún no eran las 5 y ya empezaba a clarear con la primera, tímida luz del día.

Edgardo Cozarinzky gana el premio Hispanoamericano de Cuento Gabriel García Márquez




El argentino Edgardo Cozarinzky gana el premio Hispanoamericano de Cuento Gabriel García Márquez

‘En el último trago nos vamos’ se lleva el reconocimiento que entrega el Ministerio de Cultura y la Biblioteca Nacional de Colombia




El escritor y cineasta argentino Edgardo Cozarinsky, ganador del premio Hispanoamericano de Cuento Gabriel García Márquez.
El escritor y cineasta argentino Edgardo Cozarinsky, ganador del premio Hispanoamericano de Cuento Gabriel García Márquez.  EFE

El escritor y cineasta Edgardo Cozarinsky (Buenos Aires, 1939) ganó este jueves el V premio Hispanoamericano de Cuento Gabriel García Márquez con En el último trago nos vamos (Tusquets), en una ceremonia convertida en una celebración tanto del género como del fallecido nobel colombiano. "Es, sobre todo, un libro escrito con un gran oficio narrativo, con raíces profundas en una antigua tradición literaria y de una notable solidez intelectual", que aborda temas como la identidad existencial, la vejez y la infidelidad de los recuerdos, valoró el jurado -encabezado por el argentino-canadiense Alberto Manguel- al anunciar el fallo en el teatro Colón de Bogotá. "Sus cuentos describen mundos diversos en los cuales los protagonistas resultan ser fantasmas o, al menos, fantasmagóricos".

miércoles, 7 de noviembre de 2018

El otoño de los corazones rotos



Sharon Olds en su casa, en Nueva York, en 2015.
Sharon Olds en su casa, en Nueva York, en 2015. PASCAL PERICH

El otoño de los corazones rotos

Este curso proliferan los libros sobre rupturas amorosas

JAVIER RODRÍGUEZ MARCOS
6 NOV 2018 - 14:10 COT

El amor es un género literario. Su final, también. Sobre todo este otoño, que parece marcado por el tema de marras en la narrativa, en el cine y en el puente que lleva de la una al otro. El próximo día 23 se estrena en España El veredicto, adaptación de La ley del menor (Anagrama), una novela de Ian McEwan que mezcla la borrasca matrimonial de una jueza con un dilema moral que la tiene en vilo. Como al lector. La película de Richard Eyre completa un capítulo de separaciones cinematográficas cuyo buque insignia en lo que va de curso es, sin duda, Cold War, de Pawel Pawlikowski. Después de firmar la estupenda Ida, el cineasta polaco ha fundado un subgénero melodramático con hora y media de videoclip en blanco y negro: el anuncio de Martini más largo de la historia, el La La Land del Telón de acero.

Raúl Zurita / Tres poemas

Raúl Zurita

Raúl Zurita
TRES POEMAS


III

Allá va la que fue mi amor, qué más podría decirle
si ya ni mis gemidos conmueven
a la que ayer arrastraba su espalda por las piedras.
Pero hasta las cenizas recuerdan cuando no era
nadie y aún están los muros contra los que llorando
aplastaba su cara mientras al verla
la gente se decía “Vámonos por otro lado”
y hacían un recodo sólo para no pasar cerca de ella
pero yo reparé en ti,
sólo yo me compadecí de esos harapos
y te limpié las llagas y te tapé, contigo hice agua
de las piedras para que nos laváramos
y el mismo cielo fue una fiesta cuando te regalé
los vestidos más lindos para que la gente te respetara.
Ahora caminas por las calles como si nada de esto
hubiese en verdad sucedido
ofreciéndote al primero que pase
Pero yo no me olvido
de cuando hacían un recodo para no verte
y aun tiemblo de ira ante quienes riendo te decían
ponte de espalda y tu espalda se hacía un camino
por donde pasaba la gente
Pero porque tampoco me olvido del color del pasto
cuando me querías ni del azul
del cielo acompañando tu vestido nuevo
perdonaré tus devaneos
Apartaré de ti mi rabia y rencor
y si te encuentro nuevamente, en ti me iré amando
incluso a tus malditos cabrones.
Cuando vuelvas a quererme
y arrepentida los recuerdos se te hayan hecho ácido
deshaciendo las cadenas de tu cuello
y corras emocionada a abrazarme
y Chile se ilumine y los pastos relumbren.
(De Anteparaíso)

martes, 6 de noviembre de 2018

Cristina Morales gana el Herralde con una novela de combate






La escritora granadina Cristina Morales.
La escritora granadina Cristina Morales. EUROPA PRESS

Cristina Morales gana el Herralde con una novela de combate

La escritora denuncia la precariedad moral y física actual en ‘Lectura fácil’ a partir de cuatro mujeres con supuesta discapacidad intelectual


CARLES GELI
Barcelona 5 NOV 2018 - 08:42 COT

La escritura y la temática de Cristina Morales es de las más punzantes de la joven narrativa española actual. Ahí están los asamblearios indignados de su primera novela, Los combatientes, o el lacerante desparpajo que puso en boca de la mismísima Santa Teresa de Jesús, Malas palabras, por no hablar de Terroristas modernos, crónica del levantamiento frustrado contra Fernando VII en 1816 y donde están camuflados los problemas de la España política de hoy. Ese tono de denuncia y de combate de las locuras de principios del siglo XXI lo destila también Lectura fácil, donde la diversa discapacidad intelectual de cuatro mujeres que viven en un piso tutelado en Barcelona no les impide abordar y reflejar los desahucios, el machismo, la sexualidad o la precariedad moral y económica. Con ese título ha obtenido hoy Morales el 36º premio Herralde de novela y los 18.000 euros con que lo dota la editorial Anagrama. Más intimista y con el desarraigo como sentimiento subterráneo dominante es la razón de ser de El sistema del tacto, donde una joven es enviada por su familia a despedir a un agonizante pariente a 1.500 kilómetros de su casa y con la que la chilena Alejandra Costamagna ha quedado finalista.

lunes, 5 de noviembre de 2018

¿Quién es y dónde está la misteriosa mujer que heredó la mansión y la fortuna de Freddie Mercury?




Freddie Mercury con su amiga (y posterior heredera) Mary Austin en el Royal Albert Hall de London en noviembre de 1985.
Freddie Mercury con su amiga (y posterior heredera) Mary Austin en el Royal Albert Hall de London en noviembre de 1985. Getty Images

¿Quién es y dónde está la misteriosa mujer que heredó la mansión y la fortuna de Freddie Mercury?


Mary Austin tuvo una relación de seis años con el cantante de Queen, pero fueron amigos íntimos hasta el final. 28 años después, ella tiene gran parte de sus millones y también de sus secretos


GUILLERMO ALONSO

Mary Austin (1951) vive en una de las casas más grandes de uno de los barrios más exclusivos de Londres, rodeada por infranqueables muros que atraen cada año a admiradores de todo el mundo. Pero muy poco se sabe de ella. Probablemente el estreno de Bohemian Rhapsody, la película sobre la vida de Freddie Mercury y la subida al estrellato de su banda Queen, arroje algo de luz sobre ella. Porque si vive allí es gracias a que Mercury le dejó casi toda su fortuna al morir en 1992.  

domingo, 4 de noviembre de 2018

Una detective replicante llamada Rosa Montero







Rosa Montero, el martes en Madrid.
Rosa Montero, el martes en Madrid. CARLOS ROSILLO

Una detective replicante llamada Rosa Montero

La autora publica ‘Los tiempos del odio’, su primer libro nuevo desde que fue premiada con el Nacional de las Letras en 2017


JUAN CARLOS GALINDO
Madrid 30 OCT 2018 - 18:00 COT

Todo empezó hace más de diez años en Second Life, aquella plataforma virtual de éxito repentino y vida efímera. Allí Rosa Montero (Madrid, 1951) decidió llamar a su avatar Bruna Husky y creó sin saberlo todavía un personaje que iba a saltar de la vida virtual a la literaria y de todas ellas a la realidad. “Es una fiera, una tigresa encerrada en la jaula demasiado estrecha de su vida. Se come la vida a bocados porque siente que la muerte se la come a ella. Es un monstruo con un inmenso anhelo de amor que se traduce en miedo. Es el personaje más cercano a mí, pero más exagerada y más bestia”, define Montero a su creación más querida, protagonista de tres novelas. Los tiempos del odio (Seix Barral), publicada ayer, es la última de ellas y su primer libro desde que fuera galardonada con el Premio Nacional de las letras en 2017.


Husky es una detective replicante que vive en el siglo XXII, en un mundo terrible, al borde del colapso ecológico y político y muy parecido al nuestro. Este contexto sirve la autora para transgredir una clasificación de géneros en la que no cree y cruzar ciencia ficción con novela negra y literatura política. El flechazo de Montero con Husky fue inmediato. Sus caracteres se complementan y confunden. La replicante tiene miedo a que llegue su hora y una memoria fabricada, como cualquiera de nosotros, lo creamos o no. “La inmensa mayoría de la gente se las apaña para vivir olvidando que somos mortales. Yo no puedo. Estoy obsesionada con la muerte y con el paso del tiempo, tema central en todos mis libros. Pero, como a Husky, saber que voy a morir me da una conciencia álgida de lo que estoy viviendo”, cuenta a EL PAÍS la autora de La ridícula idea de no volver a verte.


No siempre fue un proceso sencillo. Cuando estaba escribiendo la primera novela de la serie, la pareja de Montero enfermó y murió. “Me costó mantener el tono de miedo a la muerte y celebración de la vida que quiero dar a Husk, pero creo que lo conseguí”, reflexiona.


Identidad y obsesión son otros dos rasgos definitorios de Husky y Montero. “Es obsesiva como yo, porque no se puede ser escritor sin serlo, pero también nos parecemos en cosas que ni me había dado cuenta. A ella le gustan los rompecabezas y yo preparo las historias como si lo fueran”. Husky reinterpreta el mito contemporáneo del androide con obsolescencia programada y recuerdos artificiales que nos lleva a Philip K. Dick y Blade Runner, homenajeados desde la primera entrega, Lágrimas en la lluvia. “Toda memoria es un falso relato y por lo tanto toda identidad es artificial, una construcción”, explica la columnista de EL PAÍS.
También hay algo de Patricia Highsmith en esos personajes secundarios de moral ambigua que rematan este universo y acompañan el poderoso caminar de esta detective que se ha hecho un sitio en una tradición que ya no está poblada solo por testosterona. “Llevamos unos años arrasadores tanto en personajes como en escritoras que se dedican al género negro. Mira a Fred Vargas”, afirma la autora de La carne, que acaba de publicar una nueva ampliación de su libro Nosotras (Alfagura), perfiles de mujeres libres que a lo largo de la historia han reivindicado su lugar y su derecho a todo, incluido el de equivocarse. ¿Como Bruna? “Exacto”.
De la mano de Husky Montero cree que ha llegado a su madurez literaria, entendida como el ejercicio de la mayor libertad posible. En Los tiempos del odio, su personaje predilecto culmina su evolución de una misántropa con un odio fuerte a sí misma a alguien que encuentra su sitio, que se perdona y llega a una apoteosis final que no será, sin embargo, la última línea de la serie. “Voy a escribir otra, me interesa saber qué pasa con Husky”. Y con Rosa Montero, claro.


HABITANTES DE UNA FRONTERA NEGRA



“Hay un amor que nos salva”, explica la escritora madrileña refiriéndose a su replicante, a ella, a todos. El amor y el odio son dos patas de una novela que tiene un marcado carácter político. “Desde la primera aventura de Bruna he intentado ver cómo se construye esa trampa del poder que hace que los mejores de los mejores puedan equivocarse y ser destruidos por los de siempre, por los que gobiernan. En este libro hay referencias a siglos pasados que demuestran la continuidad de los que hacen el mal”, asegura Montero cuando se le pregunta por la que considera su novela “más realista”.
“Vivimos momentos críticos pero también hay algo de esperanza política” cuenta antes de mostrarse orgullosa por la creación de un mundo en el que vive con naturalidad y donde aprende cosas, un mundo como este, como el que existía hace 10 años cuando se inició esta serie, caracterizado por “el descrédito del sistema democrático y la añoranza de lo totalitario”. “Es una novela sobre el abismo ante el que nos encontramos. Estamos ante una frontera negra”, avisa.
EL PAÍS


Rosa Montero / “Estoy en un momento poderoso de mi escritura”



Rosa Montero según Sciammarella

Rosa Montero

“Estoy en un momento poderoso de mi escritura”

La escritora reflexiona sobre su carrera tras recibir el premio Nacional de las Letras Españolas

BERNA GONZÁLEZ HARBOUR
Madrid 16 NOV 2017 - 02:45 COT


Rosa Montero aún reconoce tal vértigo al elaborar cada novela, tal inseguridad y temor a que lo que hace no tenga interés alguno o sea una estupidez, que espera que el Premio Nacional de las Letras Españolas que ha recibido este martes le funcione por una temporada “como una tapa de madera en ese pozo de angustia, ese agujero negro que arrastramos todos los escritores”. La autora madrileña nos recibe alegre, alegrísima en realidad, en su piso frente al Retiro, intentando calmar a su perrilla Petra, que tiembla nerviosa en un día de timbrazos, flores, telefonazos y ansiedad. Por una gran razón.
Montero (Madrid, 1951) es la quinta mujer que consigue este premio a una carrera desde que se creó hace 34 años, y lo hace tras una vida en la que los galardones literarios se le han resistido más que los periodísticos. “Ha costado mucho más, sin comparación”. Fue premio Nacional de Periodismo en 1980, a los 29 años, y ha necesitado unas décadas más para superar las penalizaciones que suponen “ser periodista, ser mujer y además feminista” en un entorno cultural mucho más “conservador, convencional y machista” que el periodístico, que considera más rompedor. Ha sido reportera todoterreno, redactora jefa del dominical en EL PAÍS, prolífica entrevistadora y articulista, oficio que sigue practicando en este periódico, pero sobre todo una autora de 15 novelas con múltiples traducciones y premios en otros países a la que le costó el reconocimiento de la élite cultural en el suyo propio: “Ha costado, consideraban que lo mío no era literatura seria, sino otras cositas...”, ironiza.
La carne (Alfaguara, 2016) es su última novela, un homenaje al deseo, el sexo y la intolerancia a la vejez como motor para burlar la decadencia y, en última instancia, la muerte. Siguió temáticamente los pasos a La ridícula idea de no volver a verte (Seix Barral, 2013), su memorable ejercicio de duelo particular tras la muerte de su esposo, Pablo Lizcano, con un encadenamiento de reflexiones anhelantes y poderosas a partir del diario que escribió Madame Curie tras enviudar del suyo. En medio, El peso del corazón (Seix Barral, 2015), una de las aventuras futuristas de Bruna Husky en la que defiende hay tanta presencia de novela negra, política, existencialista, ciencia ficción y realista como para borrar las fronteras de género. “No creo en ellos”.
Pero en realidad trabaja en todos ellos y son justamente estas tres obras las que resumen todas las herramientas distintas con las que ha construido el universo Montero. Las tres exudan además una madurez que ella define con convicción: “La novela es un género de madurez y yo estoy en un periodo de plenitud. Escribo con mayor libertad, menos angustia, igual de cuidado, obsesividad y esfuerzo, pero en estas tres he sentido que estaba bailando con las palabras, trabajando el pensamiento sin perderme en el bosque de mis palabras, bailaba con ellas”. El jurado ha reconocido “un universo personal cuya temática refleja sus compromisos vitales y existenciales que ha sido calificado como la ética de la esperanza”. Y ella apostilla: “Estoy en un momento poderoso de mi propio camino, en un momento de potencia en mi escritura”.




Ahhhhhh!!!! Me acaban de dar el Premio Nacional de las Letras. ¡Estoy tan emocionada! Gracias gracias gracias

El premio que concede el Ministerio de Cultura, dotado con 40.000 euros, subraya su trayectoria novelística, periodística y ensayística, pero ella las coloca así: “Soy narradora, ensayista y periodista, por este orden”, aclara. “Profesionalmente no, porque la novela para mí no es un trabajo, es mi manera de ser y estar en el mundo, es estructural. Mientras el periodismo es una profesión, la narrativa es un esqueleto exógeno que me mantiene en pie, es mi manera de vivir”. Montero contempla el periodismo como un género literario en sí del que la crónica es reina y, la columna, una especie de gimnasio que no te permite “atocinarte” porque “te obliga a pensar el mundo”.
Montero recuerda una Feria del Libro de Guadalajara hace muchos años, cuando peleaba por sacar adelante Historia del rey transparente (publicado en 2005), que confesó ante Mario Vargas Llosa su inseguridad, su bloqueo, sus ganas de tirarlo a la basura. “Y él, cuya Conversación en la catedral considero una de las diez grandes novelas mundiales del último siglo, me confesó que le pasaba lo mismo. '¿A ti?’, le pregunté. ‘Me pasa en cada uno de mis libros’, me dijo. Y es que todos los escritores arrastramos un pozo negro de inseguridad y quizá escribimos para intentar llenar de palabras ese pozo”.
Que sea la quinta mujer en 34 temporadas, después de Rosa Chacel, Carmen Martín Gaite, Ana María Matute y Carme Riera le ayuda a reivindicar una de sus causas favoritas: “Ya va siendo hora de que perdamos el prejuicio sexista con el que miramos el mundo, también nosotras. El problema es la mirada, también la nuestra”.
El teléfono suena, los whatsapps se acumulan y Petra vuelve a temblar aferrada a sus brazos. La otra, Carlota, está impasible. Pero no vamos a despedirnos sin un lamento por la situación en Cataluña. “Es el horror y la tragedia que vuelva a emerger el cainismo y el tribalismo que creíamos superado. Jugar con el nacionalismo es jugar con fuego, alentar la bicha que tenemos dentro y que ya sabemos adónde nos lleva, está sacando lo peor del pueblo catalán, del español, y no puedo menos que llorar el hecho de que esta ruptura es irreversible pase lo que pase. Va a tardar décadas en curarse y espero que nada más”.