Semana de cuchillos largos
Cepeda es acuchillado por un sector del petrismo, ante la mirada más o menos indiferente de
Mauricio Vargas7 de febrero de 2026
En 1934, recién elegido canciller de Alemania, Hitler dio el visto bueno para que las SS y la Gestapo mataran a un centenar de integrantes de las SA, fuerza de asalto clave en el ascenso del nazismo. Los generales del ejército no gustaban de las SA ni de su líder, Ernst Röhm, y Hitler quiso complacerlos con el asesinato de Röhm y de sus compañeros durante ‘la noche de los cuchillos largos’, el 30 de junio de ese año, todo un paradigma de la traición política en el siglo XX.
En Colombia acaba de pasar una semana de cuchillos largos, por fortuna sin sangre ni muertos. La operación fue ejecutada por el mininterior, Armando Benedetti, y por el exembajador en Londres Roy Barreras, para descarrilar al candidato Iván Cepeda. Tal y como estaba jurídicamente previsto, el Consejo Nacional Electoral le impidió a Cepeda inscribirse en la consulta popular de la izquierda del 8 de marzo, pues él ya había participado en una consulta en octubre –pagada por los colombianos– que lo eligió candidato presidencial, y la ley le impide participar en otra.
Referentes del petrismo como María José Pizarro dijeron que sin Cepeda la consulta de marzo carece de sentido, pero Barreras sentenció que esa consulta sigue adelante, con él y con el exalcalde de Medellín Daniel Quintero –autorizado a última hora por el CNE, gracias a una argucia jurídica–, entre otros aspirantes. La consulta de marzo producirá otro candidato de izquierda además de Cepeda, quien dejó en claro que irá derecho a la primera vuelta de mayo. Y es probable que otros petristas, como los exministros Juan Fernando Cristo y Luis G. Murillo, también vayan hasta mayo.
Hasta hace poco era inimaginable una división de la izquierda. Pero ahora es un hecho. Cepeda –quien marcaba como favorito en algunas encuestas– recibe una puñalada por la espalda de manos de un amplio sector del petrismo, ante la mirada más o menos indiferente de Petro, quien se limitó a unos tímidos trinos contra el CNE.
Se confirma lo que anticipé hace una semana en esta columna. Benedetti, Petro y Barreras recibieron un mensaje en los días previos y durante la visita del Presidente a Washington: ni el secretario de Estado, Marco Rubio, ni su jefe, Donald Trump, van a tolerar que, mientras buena parte de América Latina elige mandatarios de derecha y en Venezuela se derrumba el chavismo, en Colombia vaya a ganar un comunista como Cepeda. Si Benedetti, Petro y sus allegados, incluidos en la lista Clinton, quieren salir de ese listado que los convierte en parias civiles y financieros en el mundo, deben atajar a Cepeda. Benedetti se puso pronto en la tarea.
Barreras, gran beneficiario de la operación, advirtió el jueves en Caracol Radio que si, en marzo, él saca más votos que los obtenidos por Cepeda en octubre (1’522.347), este último debe retirarse de la carrera. Cepeda no está dispuesto a hacerlo, y así la izquierda va camino de tener dos o más candidatos en la primera vuelta de mayo, un escenario festejado por la derecha –por ahora también partida– porque en política pocas cosas alegran más que ver al adversario dividido.
Cepeda –quien marcaba como favorito en algunas encuestas– recibe una puñalada por la espalda de manos de un amplio sector del petrismo, ante la mirada más o menos indiferente de Petro
El exembajador en Londres ya perfiló su discurso. “Los colombianos tienen que escoger entre las ideas marxistas-leninistas (Cepeda) y el liberalismo socialdemócrata (él mismo)”, declaró en entrevista con EL TIEMPO, el viernes. Sus palabras deben haber despertado más de una sonrisa en Washington. No sorprende esta nueva voltereta de Barreras, que ha sido gavirista, pastranista, uribista, santista y petrista, y ahora posa de socialdemócrata antimarxista.
¿Qué pensarán de esto los votantes de izquierda? La mayoría seguirá con Cepeda, pero el apoyo que él esperaba recibir del presupuesto del Gobierno, vía puestos y contratos, ahora será para Barreras. Los cuchillos largos de esta semana en el petrismo le pueden salir caro a la izquierda: si la unión hace la fuerza, la división debilita.

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