Mauricio Vargas / Kevin murió por negligencia petrista
Último adiós de kevin Acosta
Kevin murió por negligencia petrista
Los causantes de semejante debacle cargan la gravísima culpa de estos homicidios por negligencia.
Mauricio Vargas 21 de febrero de 2026
La imagen aérea publicada por el diario ‘El Colombiano’ el jueves no deja lugar a dudas: la plaza de Bolívar estaba semivacía mientras el presidente Gustavo Petro arengaba a un puñado de empleados públicos, tras anunciar que la muy antitécnica alza de 23 % del salario mínimo, suspendida por el Consejo de Estado, se mantendría. El propio mandatario se quejó y pidió: “El día que yo salga quiero tener esta plaza llena, ahí nos toca hacer un compromiso...”.
A pesar del arrastre populista de subir el salario mínimo más de cuatro veces por encima de la inflación, no era una buena semana para que Petro convocara a las masas. La imperdonable muerte de Kevin Arley Acosta, de 7 años, que sufría de hemofilia y que, tras un accidente en bicicleta en Huila, murió en el Hospital La Misericordia en Bogotá, tenía un responsable señalado: el Gobierno.
La Nueva EPS, intervenida por las autoridades dentro de la feroz ofensiva del Presidente y su minsalud, Guillermo A. Jaramillo, contra los actores del sistema de sanidad, no le brindó al menor el medicamento que la madre demandaba. Es la novela diaria desde que el Gobierno, al fracasar en el Congreso su nefasto proyecto de reforma de la salud, optó por reventar el sistema. Tal y como hace muchos meses advirtió el expresidente César Gaviria, muchos pacientes que debían sobrevivir están muriendo en las urgencias.
Por su permanente afán de justificarse y de responsabilizar a los demás por las culpas de su administración, Petro cometió un gravísimo pecado de lengua al cargarle la mortal falta a la familia del niño, con un argumento peregrino: que un menor con hemofilia no debe montar en bicicleta, cuando la recomendación de los expertos es que los menores con hemofilia hagan ejercicio, según explicó a EL TIEMPO el Dr. Sergio Robledo, de la Liga Colombiana de Hemofílicos.
Tan desatinado resultó el Presidente que hasta su minjusticia lo corrigió: “El sistema de salud debe atender a todas las personas (...) independientemente de las conductas que hayan asumido (...) con el cuidado o no de su salud”. Es aberrante justificar, como hizo Petro, que los servicios de salud dejen morir a un niño porque se comportó “de manera descuidada”, lo que por demás es falso, como lo dejó en claro el Dr. Robledo.
Al cinismo del Presidente, y de su descarado minsalud, hay que oponer lo que se ha convertido ya, para millones de colombianos, en una constatación diaria: que Petro y Jaramillo no solo no han arreglado lo que andaba mal en el sistema de salud, sino que han destruido lo que funcionaba. Y como volver añicos estos servicios se paga con vidas humanas como la de Kevin, los causantes de semejante debacle cargarán por siempre la gravísima responsabilidad de estos homicidios por negligencia.
Petro cometió un gravísimo pecado de lengua al cargarle la mortal falta a la familia del niño, con un argumento peregrino: que un menor con hemofilia no debe montar en bicicleta
En el pasado, el sistema de salud enfrentaba problemas de calidad tras aumentar la cobertura, gracias a la Ley 100, hasta más del 90 %. Necesitaba ajustes, sí, pero no lanzarle una bomba de destrucción masiva como hicieron Petro y Jaramillo. Ellos lo saben y por eso su única respuesta es la desfachatez.
“Es una persona inconsciente, él es quien está acabando con el buen servicio de las prestadoras de salud”, dijo sobre Petro Yudy Katerine Pico, la madre de Kevin. Sobre el minsalud, declaró a ‘La Nación’ de Neiva: “... por culpa de él estoy pasando lo que estoy pasando, él sabía que hace dos meses no le ponía medicamento” porque la Nueva EPS, bajo control del Gobierno, no lo suministraba.
Entre tanto, otro escándalo indignaba al país: miles de millones gastados por el Gobierno en un contratista que presta servicios a la primera dama, Verónica Alcocer. Como bien lo resumió un meme en las redes sociales: “Petro se gastó $ 23.000 millones en el maquillador de su esposa y no fue capaz de darle la medicina a Kevin”. Salta a la vista que había pocas razones para salir a la plaza de Bolívar a respaldar a Petro.
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