lunes, 30 de marzo de 2026

Elías Canetti /Cartas de amor, desdicha, miseria y genio

 


Veza y Elias Canetti en 1937

Veza y Elias Canetti en 1937


Canetti: cartas de amor, desdicha, miseria y genio

A través de la correspondencia reunida en 'Cartas a Georg' descubrimos las perturbadoras realidades ocultas del matrimonio Canetti, que incluyen celos, zozobras, tribulaciones, secretos y confidencias



Ignacio Echevarría
7 junio, 2021



En un apunte del año 1980, recogido en El corazón secreto del reloj, escribe Canetti: “En la historia de mi vida no se trata en absoluto de mí. Pero ¿quién lo creerá?”. Lo creerá quien, conservando vivo el recuerdo de los tres volúmenes que componen los recuerdos de infancia y juventud de Canetti (La lengua salvada, La antorcha al oído y Juego de ojos: más de mil páginas de recuento autobiográfico), se entere de según qué cosas. Por ejemplo, de que Veza, su mujer, de quien Canetti hace en La antorcha al oído un retrato encandilado (“era una preciosidad, un ser que uno jamás hubiera esperado hallar en Viena, sino más bien en una miniatura persa”), padecía una malformación congénita: le faltaba el antebrazo izquierdo, un defecto que ella disimulaba muy hábilmente y al que Canetti jamás hace alusión.

O de que Canetti y Veza se casaron en 1934, casi diez años después de haberse conocido, por razones “técnicas”, por así decirlo. En la situación política que Austria atravesaba, el matrimonio proveía a Veza, judía de ascendencia húngara, de un estatuto de apátrida que la preservaba de eventuales deportaciones. Ella y Canetti, sin embargo, hacía ya un buen tiempo que no mantenían relaciones sexuales, desde poco después de que ella sufriera al menos un aborto. El suyo fue un matrimonio “blanco”, por mucho que un afecto incondicional —una dependencia mutua, más bien— los mantuviera unidos durante toda la vida. Veza, ocho años mayor que Canetti, pronto asumió el rol de madre protectora. No sólo toleraba, sino que alentaba las relaciones de Canetti con otras mujeres, de las que solía hacerse amiga (casos de Anna Mahler o de Iris Murdoch), siempre y cuando no pretendieran arrebatárselo, ni aspiraran a mantener con él la íntima comunión intelectual que ella tenía.

Hay muchos aspectos de la vida y de la personalidad de Canetti de los que uno se entera con asombro cuando lee estas Cartas a Georg que ahora se publican, y que exigen un importante esfuerzo de adecuación de la lente con que uno se había acostumbrado a contemplarlo. Georg era el pequeño de los tres hermanos Canetti, y el favorito de Elias. Pese a ser seis años menor que éste, tuvo siempre un importante ascendente sobre él. Llegó a ser un eminente neumólogo, especializándose en combatir la enfermedad que terminaría matándolo en 1971: la tuberculosis. Se trataba, al parecer, de un hombre extraordinario, con gran formación humanística (hizo buena amistad con Roland Barthes cuando ambos coincidieron en un sanatorio). Hasta el final de sus días cuidó a su madre y fue su valedor en las tensas relaciones de ella con Elias. Veza Canetti quedó prendida de Georg, y no tardó en envolverlo con su celo maternal, convirtiéndolo en su confidente.


Estas 'Cartas a Georg' aportan un testimonio perturbador y completamente inesperado de la personalidad de Canetti


Las Cartas a Georg apenas contienen media docena de cartas y borradores del mismo Georg. A él le correspondería ser espectador del terrible drama que su hermano y su cuñada despliegan ante sus ojos. Veza lo hace depositario de sus tribulaciones. Sus cartas vuelcan sobre Canetti una mirada transida de amor pero también de despecho. En las suyas, él apenas se defiende frente a su hermano de los reproches que éste, espoleado por Veza, le hace. Por su parte, Veza, horrorizada por el efecto de sus confidencias, defiende a Elias, y reitera su devoción por él y su obra, asegurando que es “la persona más bondadosa y noble que conozco”, también “la más desdichada”, una especie de “niño genial y fascinante”. Pese a la naturaleza de sus relaciones, los dos se devoran mutuamente con sus celos. Por Veza nos enteramos de que Canetti padece crisis nerviosas que ponen en peligro su salud y que se traducen en episodios de paranoia aguda. Por Canetti, de que Veza cultiva tendencias suicidas y que se sume a menudo en estados de depresión, alternado con otros megalomaniacos.

EL CULTURAL



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