viernes, 5 de mayo de 2017

Abelardo Castillo / La que espera

Fotografía de Anja Millen
Abelardo Castillo
LA QUE ESPERA

La vida, mi querido Castillo, la vida es algo más que cadenas de ácido desoxirribonucleico, enzimas y combinaciones de moléculas. La vida es un misterio, decía en voz baja el doctor Cardona, con esa rara entonación de secreto que le daba a cualquier tontería un matiz de revelación de ultratumba, de modo que ahora empieza una especie de cuento fantástico, pensé al oírlo. Lo que llamamos enfermedad, decía, lo que llamamos locura, son estrategias del cuerpo y de la mente para sobrevivir, para que se cumpla el único designio de la vida, que es continuar viviendo. Oímos que un hombre tose o estornuda y pensamos que está enfermo, cuando lo que en realidad sucede es que su cuerpo está defendiéndose de la enfermedad y, por consiguiente, de la muerte. Con la locura pasa exactamente lo mismo. Vea, si no, este caso. Usted los conoció a los dos, me refiero a los protagonistas. Vivían precisamente allí, en ese viejo caserón de la esquina, el del mirador. Los hermanos Lanari, exacto. Cuando usted se fue de este pueblo ellos ya eran bastante mayores, andarían por los cuarenta años. Ella, Asumpta, era una mujer alta y delgada, usaba el pelo recogido, como las bailarinas. En su juventud había sido muy hermosa, y aunque usted debió de ser un chico en ese tiempo, no puede haberla olvidado. ¿No la tiene muy presente? Entonces no la vio nunca. Vivían los dos solos en esa casa. Quedaron huérfanos en la adolescencia, o un poco después, y ninguno de los dos se casó. Y no por falta de oportunidades, por lo menos no en el caso de ella. Lo sé porque yo fui, durante años, una de esas oportunidades. Es curioso, Castillo. La cercanía física entre hermanos de distinto sexo, cuando se prolonga demasiado en el tiempo, suele producir relaciones equívocas. ¿Qué quiere decir equívocas? Quiere decir relaciones que terminan pareciéndose al matrimonio. Más que al matrimonio al amor. Usted habrá visto que los matrimonios largos y bien avenidos transforman la pasión del amor en una especie de hermandad incestuosa. Con los hermanos pasa al revés. Con esto no quiero sugerir que entre los Lanari hubiera nada anormal, no al menos en ese sentido, aunque Dios sabe que la gente de nuestro pueblo ha hecho ciertos comentarios desagradables al respecto. ¿Por qué? No sé por qué. Supongo que porque ella, Asumpta, era una mujer demasiado hermosa: demasiado mujer, para decirlo de alguna manera. Será un prejuicio, pero uno no se resigna a aceptar que cierto tipo de mujeres pueda prescindir de un hombre, me refiero a un hombre real, no a un hermano. Y no estoy nada seguro de que sea un prejuicio. Hay algo un poco monstruoso en una mujer sola, si es hermosa: algo que no es del todo moral. No ponga esa cara, hombre, siempre imaginé que los literatos eran capaces de comprender cualquier idea. No digo compartir o aceptar, digo comprender. El caso es que ella no se casó nunca y que vivió para él. ¿Cómo era él? Nada del otro mundo. Un sujeto bastante intrascendente. Más bien bajo, sí. Exactamente, con una ceja un poco levantada, a causa de un accidente. Usted sí que es un tipo inesperado, mi amigo: resulta que se acuerda del hermano y no de ella. No tenían demasiados amigos, ni siquiera se puede decir que tuvieran amistades en el sentido social de la palabra. Creo que yo fui una de las personas que más los trató, y eso por mi condición de médico. Él era un poco hipocondríaco, pero tenía eso que se llama una salud de hierro. Ella era demasiado delicada, demasiado frágil. Siempre me hizo pensar en un objeto de cristal muy fino. Cuando él tuvo el accidente yo supe de inmediato que algo se había quebrado en la estructura íntima de ese cristal. No, no me refiero al accidente de la ceja, me refiero al del avión. La avioneta, porque fue en una avioneta. El debió viajar a Corrientes, no recuerdo por qué asunto. Me parece que se trataba de una sucesión, algo referido a unos campos que habían sido del padre, no sé bien. El hecho es que hubo una tormenta, la avioneta se perdió en los esteros del Iberá, y lo dieron por muerto.

jueves, 4 de mayo de 2017

Cuando el mundo era así, de Triunfo Arciniegas, en FILBO 2017



Triunfo Arciniegas
EL LOBO Y LAS OVEJAS
(Fragmento)

No tengo suerte con las ovejas. Se burlan de mí. El otro día atrapé una oveja verde. Sé que no hay ovejas verdes, pero ésta fue la única que se dejó alcanzar. El hambre no está como para despreciar un color.
            Le di un mordisco y me quedó la boca llena de lana verde y amarga. Estuve vomitando todo el día. Y todo el día oí las risas de las ovejas.
            Y en la noche, para colmo de males, tuve un susto de muerte. Una extraña criatura cubierta de hojas secas me persiguió hasta la cima de la montaña. Me hizo suplicar por mi vida. Y luego se quitó una tras otra las hojas secas que se había pegado con miel. Huyó antes de que le diera un mordisco. Maldita oveja.
            –Te dejé un tarrito de miel para que me perdones la broma –gritó.
            Encontré el tarrito y lo abrí. No era miel. Eran abejas. Docenas de furiosas abejas que me atacaron sin piedad.
            La hinchazón me duró tres días.
           Abundan las ovejas en el valle pero no tengo suerte. Por eso mismo abundan.

Triunfo Arciniegas
Cuando el mundo era así
Bogotá, Cataplum Libros, 2017, pp. 51-53






miércoles, 3 de mayo de 2017

La masacre de Bojayá / Quince años después




Quince años después, exhuman los restos de las víctimas de la masacre de Bojayá

El pueblo que sufrió el peor hecho violento cometido por las FARC recuerda este martes el episodio que marcó para siempre su historia




Sally Perdomo
Bogotá, 2 de mayo de 2017

Todos voltearon a mirar a Bojayá, un poblado del pacífico colombiano, hace quince años. Un cilindro bomba lanzado por las FARC en medio de un enfrentamiento con los paramilitares acabó con la vida de este lugar. El explosivo cayó en la iglesia donde se escondía la población y desde entonces Bojayá lleva una marca que ha sido difícil borrar. No se sabe cuántos muertos dejó la incursión terrorista. Se habla de más de cien. Esta semana cuando se cumplen quince años del horror que tuvo que vivir este pueblo, comienzan las labores para exhumar los cuerpos de las víctimas que fueron enterrados en cuatro fosas comunes.

La Fiscalía y Medicina Legal realizarán el proceso desde el miércoles hasta el próximo 30 de mayo. El propósito de las autoridades es establecer con certeza cuántas fueron las víctimas de la masacre, identificarlas plenamente y hacer la entrega individual de los restos a los familiares. Es el paso necesario para que empiece el proceso de reparación. Este martes, como conmemoración del hecho que sacudió a Colombia y que obligó a todo el país a mirar a esa región, históricamente olvidada y marginada, los familiares de los fallecidos, supervivientes de la masacre y líderes locales recorrerán en una marcha silenciosa la localidad. “Aquí cada 2 de mayo hay lluvia para limpiar todo lo que pasó. En ese momento tuvimos mucho dolor y tristeza, pero con el tiempo la vida ha ido mejor, aunque nunca se nos va a olvidar lo que sucedió aquí”, dice a EFE María Aurelia Moreno, que perdió a su mamá y a uno de sus hijos en el ataque a la iglesia.
“Aunque es imposible reparar lo irreparable, la materialización de la paz en los territorios flagelados por la violencia es el único camino para pasar la página del dolor que dejó el conflicto armado, pero sin olvidar el pasado”, asegura el director de la Unidad para las Víctimas, Alan Jara, que lidera el tributo a los sobrevivientes de una población que quedó desolada tras el ataque y que tuvo que volverse a poner de pie en otro lugar de la misma región. Un pueblo que, dice Jara, “en este momento histórico se convierte en sinónimo de paz y ejemplo vivo de que la acción integral reparadora permitirá forjar un nuevo país reconciliado y en paz”.



El diciembre de 2015, las FARC asumieron públicamente su responsabilidad en la masacre. Pastor Alape, en representación de la guerrilla, estuvo en Bojayá pidiendo perdón. El encuentro tuvo como escenario el mismo lugar en donde ocurrió la tragedia. En la iglesia, ante algunas fotografías de las personas que murieron, las FARC pidieron por primera vez perdón a sus víctimas, que también han reclamado que el Estado colombiano lo haga. La justicia condenó a la Nación por omisión y por no proteger de forma adecuada a la población. La sentencia exige que el Ministerio de Defensa y la cúpula militar de la época reparen de forma individual a las víctimas, a través de una indemnización económica. Además, solicita que se investigue al presidente de entonces, Andrés Pastrana.
Bojayá se sigue sacudiendo del dolor, pero exige que la reparación sea integral. Sus pobladores quieren ser ejemplo de paz, pero piden que todos los involucrados reconozcan su responsabilidad.

Roberta Flack / The First Time Ever I Saw Your Face






Roberta Flack 

The First Time Ever I Saw Your Face

de Ewan MacColl 


The first time ever I saw your face
I thought the sun rose in your eyes
And the moon and the stars were the gifts you gave
To the dark and the endless skies my love
To the dark and the endless skies

The first time ever I kissed your mouth
I felt the earth move in my hand
Like the trembling heart of a captive bird
That was there at my command my love
That was there at my command my love

And the first time ever I lay with you
I felt your heart so close to mine
And I knew our joy would fill the earth
And last 'till the end of time my love
And it would last 'till the end of time

The first time ever I saw your face
Your face, your face




Doug Liman / “Preferiría morir antes que ajustarme a las normas”




Doug Liman: “Preferiría morir antes que ajustarme a las normas”

El director de 'El caso Bourne' estrena 'Al filo del mañana', 

la nueva película de Tom Cruise


CLARA MORALES
Madrid 29 MAY 2014 - 17:08 COT




Esta es una historia de amor tras las líneas enemigas. Una película con vocación, defiende su director, de gran filme bélico. “Como Casablanca, o El puente sobre el río Kwai”, puntualiza el realizador Doug Liman (Nueva York, 1965). Lo único es que los adversarios de las superestrellas Tom Cruise y Emily Blunt no visten de gris ni les obligan a construir un paso bajo el sol tailandés. La amenaza que combate la pareja de tortolitos en Al filo del mañana no pertenece (aún) a ningún Eje del Mal: es un inmenso ejército de alienígenas invencibles. El arma para derrotarlos tampoco es de este mundo. La última baza de la humanidad es el soldado Bill Cage (Cruise), que tiene la capacidad de repitir una y otra vez la batalla decisiva para el futuro de la humanidad, y así aprender de ella y ganarla.

martes, 2 de mayo de 2017

Miguel de Cervantes y William Shakespeare / Destinos dispares






Ilustración de Babelia

Miguel y William

Los maestros mayores de la lengua española e inglesa tuvieron destinos dispares

CARLOS FRANZ
23 ABR 2016 - 17:00 COT


En 1616, hace cuatro siglos, fallecieron casi al mismo tiempo Miguel de Cervantes y William Shakespeare. Los británicos llevan un lustro preparando grandes conmemoraciones shakespearianas. En cambio, los españoles pasaron años desatendiendo este aniversario cervantino y desde hace meses se culpan unos a otros por las insuficiencias del programa conmemorativo. Esta incuria sólo la superan nuestros Gobiernos hispanoamericanos que, desde México hasta Santiago, han desdeñado esta fecha (pese a que Cervantes le pertenece menos a España que al idioma y este es de todos).

Hallada en Escocia una copia del ‘First Folio’ de Shakespeare






Hallada en Escocia una copia del ‘First Folio’ de Shakespeare

El ejemplar data de 1623 y recopila la mayor parte de las obras de teatro del dramaturgo

REUTERS
Londres 8 ABR 2016 - 04:00 COT






Un ejemplar del First Folio de Shakespeare. AFP Quality

Un grupo de investigadores británicos ha encontrado y autentificado un ejemplar en tres volúmenes de la primera edición que recopiló la mayor parte de las obras de teatro escritas por William Shakespeare, y que fue impresa en 1623, siete años después de la muerte del dramaturgo.

Shakespeare / Macbeth, una lección




'Macbeth', una lección

EDUARDO HARO TECGLEN
18 SEP 1983


Heriría quizá mucho a la gente del cine decir que Orson Welles enriqueció como lo hizo el arte cinematográfico porque era un hombre de teatro. Pero fue uno de los pocos que supo que el cine no nacía del aire ni de los hermanos Lumière, sino del teatro -al que querría matar, al estilo freudiano, edípico-; pero que no tenía que ser teatro fotografiado ni tampoco retorcimientos inhumanos de la cámara o deformaciones de la óptica. Su Macbeth de 1948, como después su Otelo de 1955, fueron una demostración de esta especie de ley genética y de cómo se puede innovar sin dejar de respetar. Su Falstaff (Campanas a medianoche) fue más personal, pero no dejó de ser teatro-cine.Shakespeare le llenaba, le inundaba, desde sus días de comediante en Irlanda (esa inmensa cuna del teatro contemporáneo) en el Abbey, en el Gate. Lo había representado, dirigido, editado con notas y con ilustraciones, investigado, adorado. En 1936 hizo con él un experimento ya de vuelta a Estados Unidos: la dirección de un Macbeth interpretado exclusivamente por negros.


El origen del proyecto era político, un proyecto federal dentro de cual estaba el Negro People's Theatre, y recibió -aparte del éxito teatral- las clásicas críticas radicales: los negros tenían sus propios problemas, su angustia natural, y debería serles ajeno un tema escocés de la Edad Media. Con la respuesta consiguiente:Macbeth no es un problema escocés de la Edad Media, sino una universalización del tema de la ambición, de la lucha hasta el fin por el poder, de una forma de relaciones morbosas entre marido y mujer, de la sangre derramada por el triunfo del absolutismo.
Por entonces, el mensaje tenía el nombre propio de Hitler y el genérico de fascismo. Mensaje que haría más concreto, después con un Julio César (lo representó en lo que fue ya su propia compañía, el Mercury Theatre, y en vestuario actual).


Una nueva forma de narrar
Lo que quiere decirse aquí es que cuando Welles llegó al cine está vigorizado, formado y apasionado por el teatro en todas sus vertientes; que estaba profundamente nutrido por el estudio de Shakespeare, y que cuando produjo este Macbeth tenía, además de ese gran vigor inicial del teatro, toda la fuerza del cine inventado por él en Ciudadano Kane y en The magnificient Ambersons. Loque aportó al cine fue una forma nueva de narrar, una utilización del sonido -como música y como palabra- y unas determinadas formas de utilizar la cámara, en el gran ángulo o en el corte de escenas, tras de la cual, sí raspamos un poco el celuloide, nos encontramos con la suntuosidad del teatro.Todo ello es especialmente visible, especialmente admirable, en este Macbeth por el que no pasan los 34 años de su vida, aunque pasen más difícilmente todos sus matices por el ojo de aguja de una pantalla de televisión, demasiado pequeña para su magnitud, que se ilustra hoy con esta riqueza.
Desde las brujas brumosas hasta el bosque en marcha que precipita el desenlace todo es teatro y, al mismo tiempo, todo es cine; todo es Shakespeare y, al mismo tiempo, todo es Orson Welles. Ahora que se plantean tantos enigmas entre teatro-cine-televisión, tantos desgarrones, tantas mezquindades sobre la propiedad, los valores, los elementos diferenciales, y tanta lucha de pequeñuelos, este Macbeth de Orson Welles puede ayudar a comprender -a condición de que se quiera- cómo pueden funcionar las cosas, cómo todo es lo mismo siendo distinto. Una lección.
* Este articulo apareció en la edición impresa del Domingo, 18 de septiembre de 1983

lunes, 1 de mayo de 2017

La broma infinita de Shakespeare

William Shakespeare
Ilustración de Fernando Vicente

La broma infinita de Shakespeare

Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia

¿Qué hace reír al espectador de hoy? El director teatral británico Dan Jemmet explica su experiencia tras abordar a Shakespeare, cuya muerte se conmemora en el Día del Libro


DAN JEMMETT
21 ABR 2017 - 16:56 COT





Natalia Hernández, en primer término, y Eva Trancón, al fondo, en 'La Ternura'.
Natalia Hernández, en primer término, y Eva Trancón, al fondo, en 'La Ternura'. MARTA ARTIAGA

"Unamos toda nuestra fuerza / y toda nuestra dulzura en una bala / que empuje violentamente nuestros placeres / a través de las rejas de la vida”.

William Shakespeare / Soneto XXIX

Shakespeare

SONNET XXIX
By William Shakespeare
BIOGRAFÍA

When in disgrace with fortune and men's eyes
I all alone beweep my outcast state,
And trouble deaf heaven with my bootless cries,
And look upon myself, and curse my fate,

Wishing me like to one more rich in hope,
Featured like him, like him with friends possessed,
Desiring this man's art, and that man's scope,
With what I most enjoy contented least;

Yet in these thoughts my self almost despising,
Haply I think on thee, and then my state,
Like to the lark at break of day arising

From sullen earth, sings hymns at heaven's gate;
For thy sweet love remembered such wealth brings
That then I scorn to change my state with kings.


William Shakespeare
SONETO XXIX
Traducción de Enrique Sordo

Cuando ya solo y en desgracia con los hombres
me lamento a solas de mi triste sino,
y turbo con mis vanas quejas a un cielo sordo a ellas,
y me enfrento conmigo mismo y maldigo a mi hado;

cuando deseo parecerme al más rico en esperanzas
y tener un rostro como el suyo, y su talento,
con lo cual me siento insatisfecho
de todo aquello que me procura más gozo;

entonces, cuando casi me desprecio a mí mismo,
logro pensar en ti y mi alma, dichosa
como la alondra al volar sobre la triste tierra,

comienza a entonar himnos en las puertas del cielo.
Porque el recuerdo de tu amor me otorga tanta riqueza
que no cambiaría mi condición con la de ningún rey.





Emily Blunt / Rojo


Emily Blunt
ROJO



Georges Simenon / El imbécil genial


Georges Simenon
Ilustración de David Levine


Georges Simenon

El imbécil genial

Georges Simenon sigue siendo tan enigmático como una compleja novela de espías

Enrique Vila-Matas
1 de mayo de 2017






Georges Simenon, en 1962.
Georges Simenon, en 1962. HORST TAPE

Pasan los años y ahí sigue el enigma Simenon. Es un misterio que daría para una compleja novela de espías centrada en las investigaciones de quienes —André Gide o Hermann von Keyserling— pusieron especial empeño en averiguar cómo diablos lo hacía Simenon para hacer lo que hacía. Sabemos de las andanzas de esos husmeadores precisamente por el propio Simenon, que en una entrevista para The Paris Review contó que ya en su primer encuentro con Gide en 1936, este, visiblemente intrigado, le había sometido a un exhaustivo interrogatorio sobre su manera de trabajar.
Después de aquel primer encuentro, “el gran Gide” —la mayor autoridad literaria de Francia en aquellos tiempos— le escribió todos los meses, hasta el final de su vida, y siempre para formularle preguntas. Se vieron, además, con cierta frecuencia, y en todas las ocasiones Gide —que en su casa de la calle Vaneau tenía las novelas de Simenon abarrotadas de anotaciones en los márgenes, aunque este nunca se atrevió a leerlas— aprovechaba para seguir preguntándole; le interesaba el mecanismo de las creaciones de Simenon, y este se divertía pensando en los motivos que le llevaban a investigarle tanto: “Gide tuvo toda la vida el sueño de ser el creador en vez de ser el moralista, el filósofo. Yo era exactamente lo opuesto, y creo que eso era lo que le interesaba”.
Cinco años antes, ya había tenido Simenon una experiencia similar con otro retorcido husmeador, el filósofo Hermann von Keyserling: “Me pidió que fuera a visitarle en Darmstadt. Fui y me hizo preguntas durante tres días y tres noches. Vino a verme a París y me hizo más preguntas y también un comentario sobre cada uno de mis libros. Por lo mismo que Gide. Quería saber cómo lo hacía para hacer aquello. Después, Keyserling le dijo a alguien que yo era un imbécil genial (imbécile de génie)”. Aquellas anotaciones de Gide que Simenon no se atrevió a leer le sirvieron a Pierre Assouline para la extraordinaria biografía que publicó sobre este en 1992. Parece que a Simenon nunca le molestó que le observaran con tanto asombro e incredulidad. Le encantaba verse rodeado de miradas de estupor, de miradas que parecían preguntarse: ¿cómo es que un tipo así narra tan bien? De hecho, en su entrevista en The Paris Review se nota que le divertía simular que, en efecto, no era más que un supremo patán con talento. Ahora bien, ¿lo simulaba, o le divertía parecerlo porque en el fondo tenía algo de oso peludo? Ahí tenemos el enigma principal del enigma Simenon. En esa entrevista hay un momento memorable cuando le preguntan si es cierto que incluye a veces un capítulo “no comercial” en sus novelas. Hay un silencio y luego Simenon responde que sí y que su método en este caso es interrumpir la trama para dar una tercera dimensión, por ejemplo, a una silla, o a cualquier otro objeto. Y añade: “Como Cézanne cuando le da peso a una manzana, ¿me comprende?”. ¿Quiso reírse del entrevistador, o aquello iba en serio? Tal vez solo pretendió darle más peso a su enigma.