domingo, 2 de marzo de 2025

La corrupción del Gobierno de Petro


LA CORRUPCIÓN DEL GOBIERNO DE PETRO

Pame Rosas

1 de marzo de 2025

Como lo hemos dicho tantos ya, Petro le vendió el alma al Diablo para ganar. Y como al hacerlo no sólo no se diferenció en nada de la corrupta clase política que ha vampirizado a este país desde hace tantas décadas, sino que de hecho se alió con ella, terminó siendo su rehén. A nuestras voces, al principio acusadas dizque de 'petrofobicas', se unió hace un tiempo María Jimena Duzán, nada menos que la inventora del término, quien ya no pudo seguir sin reconocer su gran error de conceder el beneficio de la duda a un presidente hundido hasta las orejas en su propia porquería. Y ahora también se suma Francia Márquez, la vicepresidenta, la fórmula electoral de Petro. Dice ella, en una carta abierta dirigida a sus compatriotas, que "cuando el gobierno cede ante el chantaje de quienes susurran en la sombra, es el pais entero el quien termina pagando el precio". Más claro imposible. ¿Terminarán los fanáticos petristas acusando a Francia Márquez de uribista encubierta, de fascista, de nazi, de neoliberal o, incluso y en el colmo de la imbecilidad, de esclavista? 

Este gobierno se ha venido cayendo a pedazos desde que se destapó la olla podrida de Nicolás Petro, el salpicado delfín que inicialmente confesó que su padre sí sabía, y quien, sin embargo, después de una conveniente visita que hiciera este último a su casa, devenida en cárcel, sospechosamente cambió diametralmente su testimonio. El desmorone gubernamental continuó cuando se filtraron unos audios en los que Benedetti, el actual mandamás de los ministros, amenazaba a Laura Sarabia con revelar quién había hecho los aportes a la campaña, circunstancia que los llevaría "a todos a la cárcel", incluyendo a Petro. Pese a lo evidente de la situación, el 30% del país ha seguido en negación hasta hoy, o simplemente no le importa el asunto, porque Petro será corrupto, sí, "pero es nuestro corrupto". 

En todo caso, si es cierto que Francia Márquez quiere que la dignidad al menos empiece a hacerse costumbre, que revele lo que sabe, ya que ella misma afirma que a pesar de los grandes peligros que corre, no tiene miedo, y que no la callarán. O que lo haga Álvaro Leyva, que también parece tener ganas de soltar la lengua.

Pero que lo hagan.

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