martes, 10 de diciembre de 2019

Zadie Smith / Sobre la escritura / Once consejos



Zadie Smith

Zadie Smith
SOBRE EL OFICIO DE ESCRIBIR
ONCE CONSEJOS

1. Lee un montón de libros

Asegúrate de leer un montón de libros. Pasa mas tiempo haciendo esto que ninguna otra cosa (especialmente durante la infancia).

2. Léete como un enemigo

Trata de leer tu propio trabajo como un extraño lo leería. O mejor aún, como un enemigo lo leería.

3. No idealices tu vocación

Puedes escribir buenas y malas frases. No existe el “estilo de vida del escritor”. Todo lo que importa es lo que dejes en la página.

4. Evita tus debilidades

Pero hazlo sin decirte a ti mismo que las cosas que no puedes hacer no merecen la pena. No confundas la falta de confianza con desprecio.

5. Deja que el borrador repose

Deja un espacio decente de tiempo entre escribir algo y editarlo.

6. Aléjate del bullicio

Evita los grupos, las multitudes. La presencia de mucha gente no hará tu escritura mejor de lo que es.

7. Desconéctate

Trabaja en un ordenador sin conexión a internet.

8. Tiempo y espacio para escribir

Protege el tiempo y el espacio en el que trabajas. Mantén a todo el mundo alejado de él, incluso a los que son importantes para ti.

9. Sé realista

No confundas honores o halagos con logros reales.

10. Cuenta la verdad

A través de cualquier velo que se te ocurra, pero cuéntala.

11. Resígnate

Resígnate a la tristeza de una vida en la que nunca estarás satisfecho.




RETRATOS AJENOS

FICCIONES

Los 25 mejores libros del siglo XXI / Zadie Smith / Dientes blancos

DRAGON
Zadie Smith / The Embassy of Cambodia / Review
Zadie Smith / I think London is a state of mind / Interview
Zadie Smith / The critic in me and the writer in me are two different people / Interview
Zadie Smith / NW / Review by Philip Hensher
NW by Zadie Smith / Review by Zenga Longmore
Zadie Smith / Moonlit Landscape with Bridge / Comment


lunes, 9 de diciembre de 2019

Los 25 mejores libros del siglo XXI / Rafael Chirbes / Crematorio



Angel Basanta
4 de octubre de 2007

La trilogía formada por las últimas novelas de Chirbes (Tabernes, Valencia, 1949) se ha convertido con ésta en tetralogía, pues la revisión crítica de la sociedad española durante el franquismo y la transición se amplía hasta hoy con toda coherencia temática y formal en los cuatro textos. Crematorio es una novela excelente, la mejor de Chirbes y una de las mejores de la literatura española en lo que va de siglo. Es, además, una novela necesaria en este tiempo de levedad, frivolidades y desmemoria. Porque su narración aborda con valentía y lucidez los turbios negocios perpetrados por el capitalismo desaforado en estos años y profundiza en las íntimas y dolientes paradojas y contradicciones del ser humano contemporáneo.


La historia se localiza en el pueblo levantino de Misent, que puede representar a cualquier lugar de la costa. La muerte de Matías, viejo revolucionario metido a agricultor ecologista, da lugar a 13 capítulos sin numerar en los cuales familiares y amigos recuerdan su relación con el difunto, recreando la vida de todos. Con ello se compone un texto polifónico en el que cada capítulo está dominado por la visión de uno en su relación con los demás. Y así se teje una trama perfectamente organizada en el fragmentarismo y complementariedad de las visiones expuestas en todos los capítulos.

Rafael Chirbes / Tapas




Rafael Chirbes
TAPAS




Rafael Chirbes / Esa enfermedad llamada amor


Rafael Chirbes

Esa enfermedad llamada amor

Un joven pintor recuerda a un antiguo amante en la novela póstuma de Rafael Chirbes



Entrada del Hospital Saint-Louis, en París. / XAVIER RICHER
Abajo esas cejas arqueadas. Libro póstumo no suele casar bien con criterio literario de autor en vida. Y ante esta novela breve de Rafael Chirbes (1940-2015), uno de los mejores escritores de este país, las dudas son tantas o más legítimas, dado el potencial comercial de la edición de una obra inédita. Restablecido el arco de las cejas, toca esconder las prevenciones. En primer lugar porque su autor, a pesar de tratarse de un proyecto que fue retomado y abandonado por espacio de 20 años, la dio por finalizada meses antes de su muerte. Y en segundo lugar, por una razón que, de necesitarlo, anularía la anterior: París-Austerlitz es una novela breve soberbia, digna del talento y el oficio de su autor.
La temática de Paris-Austerlitzretrotrae a libros anteriores a los últimos de Chirbes, monumentales, shakesperianos, como Crematorio o En la orilla. La trama se ubica a finales del siglo pasado, en París, una pareja homosexual a las que les diferencia edad, nacionalidad y extracción social. Quien nos narra esta historia a modo de duelo más intelectualizado que sentido es un joven madrileño, de familia acomodada, que viaja a París en su sueño de labrarse la vida como pintor.

Rafael Chirbes / El novelista que lo hizo todo al revés

Rafael Chirbes


Rafael Chirbes: el novelista que lo hizo todo al revés

En los tiempos en que la nueva narrativa española se inclinaba por la amenidad y la literatura de género, Rafael Chirbes, fallecido hace una semana, escribió siempre a la contra

     

Rafael Chirbes, visto por Fernando Vicente.

Conocí a Rafael Chirbes a principios de los noventa, cuando yo era alumna de la Escuela de Letras y él, invitado por Constantino Bértolo, vino a hablarnos de La buena letra.Eran los años de esplendor de la Nueva Narrativa: desde la aparición en 1975 de La verdad sobre el caso Savolta, lectores, escritores y editores venían consolidando unaentente cordiale que, en lo filosófico, entroncaba con la posmodernidad, y en lo económico, con el neoliberalismo. La Nueva Narrativa podría calificarse como la forma ideológica de un deseo de socialdemocracia que, en nuestro país, nunca llegó a hacerse realidad. Como la cristalización literaria de un espejismo político y económico que casi todo el mundo —Chirbes no— recibió batiendo palmas.

Rafael Chirbes / «No hay riqueza inocente»

Rafael Chirbes, en el marjal valenciano de Pego - MIKEL PONCE


Rafael Chirbes: 

«No hay riqueza inocente»

«Crematorio» se convirtió en la segunda mejor novela española del siglo XXI, según una encuesta organizada por ABC. El novelista valenciano acaba de publicar «En la orilla», algo más que una secuela sobre los estragos morales del ladrillo


ALFONSO ARMADA
28 de mayo de 2013

Rafael Chirbes (Tavernes de la Valldigna, 1949) vive solo con dos perros, Tomás y Ramonet, en una casa que le compró a un camionero jubilado hace diez o doce años a las afueras de Beniarbeig, en la carreterita que se aleja sinuosa de las tapias del cementerio, en una región tan hermosa como degradada por urbanizaciones y puticlubs como buena parte de los personajes, endiabladamente humanos, de su paisaje literario. Nos cita en su bar, El Moss de Segaria, donde saluda a los vecinos por su nombre. Nada distingue al escritor, salvo su vida interior. Segaria es el macizo que se ve desde la casa donde se desentiende de las pompas del mundo, pero no de sus entrañas, como demuestra en sus novelas. Su penúltima obra «Crematorio» (premio de la Crítica, éxito editorial en Alemania, de la que Canal Plus hizo una celebrada serie protagonizada por Pepe Sancho), un aguafuerte del que no puedes salir una vez que empiezas a leer, la situó, justo por detrás de «La fiesta del chivo», de Mario Vargas Llosa, como la mejor novela española de lo que va de siglo, según una encuesta que ABC convocó hace diez días. «En la orilla», publicada también por Anagrama, como prácticamente toda la obra de este autor imprescindible si alguien quiere saber de verdad qué ha pasado en esta península europea en lo que va de siglo, desde las cimas del ladrillo a la escombrera moral y económica posterior, es más que una secuela. Por eso elegimos un marjal, el de Pego, para retratarle, porque es el de su último libro, el que ahonda en las dudas y certezas de este hombre que cree que «no hay riqueza inocente».

Rafael Chirbes / Sin historia no hay novela

Rafael Chirbes
Ilustración de T.A.

Rafael Chirbes
Sin historia no hay novela

Julio José Ordavás
Revista Turia
   Hace un calor criminal en Valencia, tanto como en las primeras páginas de Crematorio, cuando Rubén Bertomeu recorre Misent bendiciendo los chorros de aire acondicionado que caen sobre los vivos y sobre los muertos. Hemos quedado en el hostal Venecia, junto al Ayuntamiento. Rafael Chirbes lleva pantalones negros, una camisa blanca de manga corta y sandalias. Primero se quitó el bigote, luego las copas y después el tabaco. Sus amigos le dicen que está más joven, pero él se siente igual de viejo. Buscamos una cafetería  con refrigeración. Muchas están cerradas. Es domingo y es verano, y los domingos de verano los valencianos huyen de su ciudad, dejándola para los turistas. Cansados de dar vueltas, nos sentamos en una terraza cualquiera.

domingo, 8 de diciembre de 2019

Los 25 mejores libros del siglo XXI / Cormac McCarthy / La carretera / Un Dios ciego y sordo



Los 25 mejore

libros


del siglo XXI

No 12

Cormac


McCarthy


LA CARRETERA

Un Dios ciego y sordo



José María Guelbenzu
8 de septiembre de 2007

Padre e hijo atraviesan una tierra quemada en busca de unas condiciones mínimas de vida en La carretera, un libro en el que con técnica depurada Cormac McCarthy aborda el vacío al que el hombre dice estar abocado.

En su anterior novela publicada (No es país para viejos, Mondadori) Cormac McCarthy sorprendía por la depuración a que había sometido a su estilo narrativo y por la brevedad y concisión del relato; entonces aventuramos que no se trataba de un cambio ocasional sino que auguraba una próxima travesía literaria en un barco de gran calado y aquí lo tenemos. Lo que no ha cambiado en su escritura es su carácter apocalíptico, siendo como es -y como lo encuadró Harold Bloom- un autor de estirpe melvilliana. La carretera es una historia terrible: un padre camina con su hijo sobre una tierra quemada por una catástrofe global en dirección a un sur donde suponen que habrá unas mínimas condiciones de vida y, acaso, de convivencia; la novela es el relato impresionante de ese camino.

Corman McCarthy / La carretera / Fragmento



Cormac McCarthy
LA CARRETERA
Fragmento
Traducido por Luis Murillo Fort

Este libro está dedicado a John Francis McCarthy

Al despertar en el bosque en medio del frío y la oscuridad nocturnos había alargado la mano para tocar al niño que dormía a su lado. Noches más tenebrosas que las tinieblas y cada uno de los días más gris que el día anterior. Como el primer síntoma de un glaucoma frío empañando el mundo. Su mano subía y bajaba al compás de la preciada respiración. Retiró la lona de plástico y se puso de pie envuelto en aquellas prendas y mantas pestilentes y buscó algún atisbo de luz en el este pero no lo había. En el sueño del que acababa de despertar vagaba por una gruta y el niño lo llevaba de la mano. La luz de los dos bailaba en las húmedas paredes de roca caliza. Como peregrinos de fábula engullidos y extraviados en las entrañas de una bestia granítica. Húmeros de piedra donde el agua goteaba y cantaba. Tañendo sin tregua en el silencio los minutos de la tierra y sus horas y días y años. Hasta que se hallaban en una enorme estancia de piedra donde había un lago antiguo y negro. Y en la orilla opuesta un ser que levantaba su chorreante boca del yogur y miraba hacia la luz con unos ojos tan blancos y ciegos como los huevos de araña. Balanceaba su cabeza a ras de agua como para captar el olor de aquello que no podía ver. Agazapado allí, pálido y desnudo y translúcido, sus huesos de alabastro grabados en sombra en las rocas que tenía detrás. Sus intestinos, su palpitante corazón. El cerebro que latía dentro de una empañada campana de cristal. La criatura movía la cabeza de lado a lado y luego soltaba un gemido grave y daba media vuelta y dando tumbos se alejaba silenciosamente hacia la noche.

Cormac McCarthy / La carretera / Imágenes


Cormac McCarthy
EN LA CARRETERA
Imágenes





Cormac McCarthy / La oscuridad interior



Cormac McCarthy
La oscuridad interior
Por CÉSAR RENDUELES

McCarthy es uno de las pocas leyendas que nos quedan en un mundo literario que ha arruinado su propia mitología a través de las campañas de promoción. A la espera de su nuevo libro, previsto para este año, se acaba de publicar en castellano Sutree, una de sus novelas más ambiciosas.



Si has visto ese engendro cinematográfico titulado Todos los hermosos caballosprotagonizado por Penélope Cruz y presuntamente basado en una novela de Cormac McCarthy te será fácil hacerte una idea de cómo son los libros del que Harold Bloom considera el mejor escritor norteamericano vivo: todo lo contrario que la película. La narrativa de McCarthy cabalga por los paisajes desolados del western crepuscular sólo para ir destruyendo sus tópicos a golpe de barbarie. Al lado de los libros de McCarthy, Sin perdón parece una película casi risueña, una especie de Star Trek de las praderas. Todas las novelas de McCarthy hablan de la Norteamérica rural y todas se caracterizan por un primitivismo extemporáneo: resulta difícil relacionar el 1949 de Todos los hermosos caballos con el París de Sartre o, peor todavía, el fin de siècle de La oscuridad exterior con la Viena de Loos o el Boston de Henry James. McCarthy nos habla del salvajismo de vaqueros y granjeros, predicadores y mercenarios, borrachos y vagabundos en el sur racista de EE UU. Un barbarismo y una miseria material que, procedentes del siglo XVIII, colonizan la experiencia del siglo XX en el país más rico y fanático del mundo.   

sábado, 7 de diciembre de 2019

Los 25 mejores libros del siglo XXI / Karl Ove Knausgård / Un hombre enamorado / Y la rutina se transformó en gran literatura






Los 25 mejore

libros


del siglo XXI

No 11


Karl Ove 

Knausgård

MI LUCHA

Y la rutina se convirtió en gran literatura

 El escritor Karl Ove Knausgård busca transformar la resaca de los días en algo que los justifique 


Los mejores libros en español de los últimos 25 años / 1990 - 2015

Los 21 mejores libros del siglo XXI


Karl Ove Knausgård



    'La esclusa' (1824), de John Constable.
    Cuentan que cuando Proust propuso a Gallimard el primer tomo de la inmensa novela que acabaría siendo En busca del tiempo perdido, André Gide, que trabajaba allí como editor, rechazó el manuscrito después de leer el primer capítulo diciendo: “No entiendo que un señor pueda llenar treinta cartillas para describir cómo da vueltas y más vueltas en su cama antes de poder conciliar el sueño”. Después de que la novela conociese el éxito merecido, Gide, como se sabe, presentó sus avergonzadas excusas al autor, pero su primera reacción ejemplifica claramente la rivalidad entre los dos campos en los que se inscribe toda ficción: aquel que se propone una recreación fotográfica de la realidad, tal como la memoria del autor cree verla, opuesta a aquel que desdeña esa documentación fidedigna y prefiere imaginarla. La primera se enorgullece de contar los hechos tal como se supone que han ocurrido; la segunda, de inventarlos para mejor serles fiel. Ambas mienten.

    Karl Ove Knausgård / Contarlo todo






    Contarlo todo

    Lo que yo encontraba en Knausgård era una especie de agotadora perseverancia administrativa


    Antonio Muñoz Molina
    5 de octubre de 2018

    Karl Ove Knausgård, en Ystad, el pueblo sueco donde vive. 
    Karl Ove Knausgård, en Ystad, el pueblo sueco donde vive.  CLAUDIO ÁLVAREZ

    La cultura literaria americana, que está muy regida por el esnobismo, necesita rendirse cada cierto tiempo a una novedad exótica: un autor o autora de origen periférico, de nombre inusual, que preferiblemente no escriba en inglés, y además que al dar bien en las fotos pueda adquirir una cierta cualidad icónica. El gran descubrimiento de los últimos años ha sido Karl Ove Knausgård: escribe en noruego, tiene aspecto de actor o de capitán de barco en una película, sale fumando en las fotografías. Cuando se tradujo al inglés el primer volumen de la novela que atrajo de golpe la atención sobre él, Mi lucha, un conocido mío de Nueva York, una de esas personas excepcionalmente sensibles a los primeros indicios de una moda que viene, se mostró asombrado y casi decepcionado de que yo no lo hubiera leído ya, y me urgió a que lo hiciera. El lenguaje de la publicidad ya sirve para todo: Knausgård era “the Next Big Thing”. Venía además con la etiqueta francesa de la “autofiction”, y en Estados Unidos todo lo que suene a intelectualismo francés provoca todavía una mezcla muy curiosa de fascinación y nerviosismo: nadie quiere arriesgarse a no estar a la última.