domingo, 1 de marzo de 2026

Gustavo Adolfo Garcés / Pupema



Gustavo Adolfo Garcés
PUPEMA

Qué habrá sido de Pupema
el alcohólico
el vagabundo
que delirante nos contaba
de una noche de guerra
en la que tres soldados
con las cabezas vendadas
jugaban al dominó
mientras el capellán
y los músicos del regimiento
cantaban y se emborrachaban
y un soldado enemigo
amarrado a un árbol
miraba el lodazal

qué habrá sido de Pupema



Luz Helena Cordero / Silencio Traducción




Fotografía de Anka Zhuravleva


Luz Helena Cordero 
SILENCIO


No sé dónde poner este silencio.
Da vueltas por la casa
entra en los armarios
se encarama en los cuadros
salta sobre los libros
abre la ducha y canta
come de mi alimento
agota el agua de la jarra
mira por la ventana
quiere nadar el cielo.
Es terco este silencio
pegajoso
me tira de la falda
se trepa a mis hombros
hace monerías con mi pelo.
Lo espanto con un grito
pero vuelve enseguida,
cariñoso.
No sé dónde poner este silencio.
Tal vez si ato sus manos
y aprieto su garganta
dejaré de escucharlo.
Nadie entenderá nada.
Qué hace un silencio muerto
sobre una mujer intacta.


Lauren Mendinueta / La modelo de Balthus

 



Lauren Mendinueta
LA MODELO DE BALTHUS

Hace casi medio siglo

posé en secreto para Balthus.

Él me dijo, «no te muevas,

te ves hermosa andando en cuatro patas,

pero si te mueves dejarás de ser una mesa».

Cuando terminó de pintarme 

me habló un poco disgustado.

 «Tus piernas son demasiado gruesas, 

no volveré a pintarte».

Entristecida abandoné la sala.

Hace poco vi el cuadro en un museo.

Tenía deseos de levantar mi índice

para decir en voz alta: 

«Esa soy yo».

Pero me vi tan irreconocible

que tuve que contener mi impulso, 

contener mi cuerpo,

por miedo al ridículo.


"Vivir tan adentro" (Valparaíso Ediciones, Colombia y España)



Raúl Gómez Jattin / Venía del mercado excitada y dispuesta


Ilustración de Khairzul Ghani

Raúl Gómez Jattin
VENÍA DEL MERCADO EXCITADA Y DISPUESTA

Maritza Qué nombre tan horrible como su
cara  Pero tenía un culo que sacaba la cara por ella
Y unas tetas como papayas blanditas
que no había necesidad de tocar

Venía del mercado excitada y dispuesta
Me llevaba a un rincón y me acariciaba
lo más rápido posible  Y lo mamaba
de maravilla  Fantástico como diría José Barguil

Yo la quería más que a nadie El chiquito
lo tenía caliente y querendón  Y
sabía moverlo como una licuadora

Después del asunto me temblaban las piernas
y al cuerpo le entraba un sudor frío
y unas ganas de irse para donde mi mamá




Tomás González / Zarzal



Tomás González
Zarzal

De todo lo que fue la vida en esos días,
de todo lo vivido en aquel valle
al pie de las altas cordilleras
sólo quedan las formas generales: lo demás
lo doy por ido.
Seguramente allá están las montañas,
el viento puntual
y el mismo valle.
Pero todo lo que estaba allí y que era mío
se ha deshecho, ha fluido,
como nubes ha sido reemplazado
y ya ni siquiera se puede decir que sea lejano.
Por eso hoy,
si el invierno llega otra vez con nieves
ciegas, si he bebido, si por algún motivo
me encuentro ensombrecido
llego a sentir que nunca estuve allí, que nada vi,
que las garzas, el Cauca y las acacias
no salieron nunca del pantano.