lunes, 31 de mayo de 2021

Tomi Ungerer / “El ladrón que crea tesoros”





Tomi Ungerer. Foto cortesía de Aria Ungerer.

 Tomi Ungerer: “El ladrón que crea tesoros”


Rodrigo Morlesin
10 de febrero de 2019


Con motivo del fallecimiento del extraordinario autor e ilustrador de libros para niños Tomi Ungerer (Estrasburgo, Francia, 1931 – Cork, Irlanda, 2019), publicamos esta entrevista que le hizo el diseñador gráfico y escritor mexicano Rodrigo Morlesin en el año 2011, cuando Ungerer tenía 80 años de edad, y que había permanecido inédita hasta la fecha.
Agradecemos a Morlesin la deferencia de haber escogido a Cuatrogatos para difundir este valioso testimonio, que publicamos como un homenaje al inolvidable creador de CrictorAdelaideRufusLos tres bandidosNingún beso para mamá y otros muchos clásicos de la literatura infantil universal.
El ladrón que crea tesoros: Entrevista a Tomi Ungerer
Por Rodrigo Morlesin
Tomi Ungerer es como un buen ladrón, sus dedos son ágiles con el pincel y la pluma y su mente es brillante y rápida, le roba los colores a la naturaleza y los transforma en libros. Revuelve las palabras como un ilusionista al realizar su acto. Le roba horas al reloj para que le alcance el tiempo de inventar todo lo que su cabeza le ordena y se da tiempo para llenar su museo con todo lo que hurta a la imaginación que entra sigilosamente hasta el lugar más estrecho y apartado.
Platicar con Tomi Ungerer es aprender a escuchar, ya que sus palabras llevan los colores de sus libros y en cada respuesta hay una sentencia. Con ochenta años de edad, un espíritu transgresor que provocó el boicot de la sociedad conservadora a inicios de los años 1970 y lo obligó a irse de Estados Unidos, un museo que lleva su nombre en su pueblo natal Estrasburgo, en la región de Alsacia, Francia, y un legado estimado de entre treinta mil y cuarenta mil dibujos y de más de ciento veinte libros (treinta y cuatro de ellos infantiles), los cuales han sido traducidos a más de treinta idiomas, Tomi se puede jactar de hacer lo que se le dé la gana. Pero no lo hace, es un tipo sencillo y realista, que no deja nada en el tintero, ni cuando ilustra ni cuando escribe, y ni qué decir de sus palabras que son contundentes y profundas.
Igual ha hecho carteles publicitarios que campañas por los derechos humanos, esculturas y caricaturas para revistas como The New Yorker. Sus dibujos van de lo infantil a lo erótico y hasta ha diseñado inventos que actualmente se utilizan, como es el caso de la rueda de la energía (una rueda hidroeléctrica ilustrada con enormes sapos con zapatos de tacón, que utiliza la compañía eléctrica de Francia) o el Janus Aqueduct, una fuente que diseñó y se encuentra en Estrasburgo.

Algunas de sus frases son famosas, como aquella que dice: “Children know where children come from, but no where adults come from” (Los niños saben de dónde vienen los niños, lo que no saben es de dónde vienen los adultos).
Su obra también se ha visto en el cine, ya que Los tres bandidos ha sido adaptado como cine de animación varias veces, y actualmente trabajan en una segunda versión de su clásico Hombre Luna.
Así que una vez que acordé la entrevista con su hija Aria, llamé al señor Ungerer a su residencia en Irlanda. Del otro lado del teléfono una cálida voz, con acentos que van del francés, al alemán y al inglés de Irlanda, me contestó diciendo que amaba a México y, sobre todo, la gráfica de José Guadalupe Posada. Así comenzó este viaje con Tomi Ungerer por medio de la línea telefónica.
¿Qué es lo que le gusta del trabajo de José Guadalupe Posada?
Tenemos mucho en común, sabes, esa fascinación tan mexicana por la muerte. Porque no hay muerte sin vida. Tengo muchos libros de él. De hecho, en mi libro Rigor Mortis he incluido trabajos de Posada. Son alrededor de 50 libros sobre Posada que ya no poseo, porque pertenecen a mi museo, así que ahora los puede ver allí mucha más gente.
¿Cómo descubrió el trabajo de Posada?
Hace mucho tiempo, estando en México. Fui de turista por allá en el año 1960 o 1961 y me quedé enganchado con su obra.
Hábleme un poco sobre su museo.
Bueno, lo puedes ver en internet. Se encuentra en mi pueblo natal. Doné mi colección de juguetes, mi biblioteca con miles de libros. El museo tiene alrededor de quince mil obras, entre ellas mil quinientos libros
El gobierno de Estrasburgo y el de Francia han hecho una excepción al darme mi museo, ya que no financian ningún museo de artistas que aún se encuentren vivos. Así que hicieron una excepción, un bello gesto, sin duda. La European Council Architectural Commission, que se encarga de clasificar todos los museos de Europa, lo ha puesto entre los diez mejores de toda Europa. Y es que una de sus cualidades es que cambiamos de exhibición cada cuatro meses, ¡cada cuatro meses!, porque tenemos mucho que mostrar.
Hay otros grandes autores, como Steinberg, que no tienen un museo. No hay museo de Steinberg en América. ¿Lo puedes creer? Yo he sido muy afortunado en mi vida, he trabajado muy duro, aún hago de dos a tres libros por año. Actualmente estoy haciendo mi tercer libro de este año.

“Los tres bandidos”, Tomi Ungererer, 1961.
¿Cómo es el libro que está haciendo?
Bueno, en realidad estoy trabajando en diez libros, he escrito varias autobiografías y ahorita estoy haciendo una de mis años en Nueva York y acabo de terminar otra autobiografía en francés. Porque, sabes, escribo tanto como dibujo, no lo olvides, siempre digo que dibujo lo que escribo y escribo lo que dibujo. Estoy terminando mi segundo libro infantil del año, que trata sobre una rana, es solo feeling y atmósfera.
Sigo haciendo collages, esculturas… Tuve una gran gran exposición el año pasado [2010] en el Würth Museum, en Alemania; tuvo setenta y cinco mil visitantes. Eran cuatro kilómetros cuadrados de exibición, así que había suficiente espacio para mis esculturas, los trabajos de diseño, los inventos que he hecho… como el kindergarden en forma de gato que hice, en el que los niños entran por la boca, o como el invento que hice para la compañía de electricidad de Francia…
¿¡Su mente siempre está trabajando!?
Sí, el único problema es la edad, ya que con ochenta años uno tiene menos energía. Me tomó sesenta años aprender a dibujar y ahora intento hacerlo tanto como puedo, ya que, después de tantos años, en los últimos dos es que he estado contento con el resultado. Nunca antes estaba satisfecho, lo cual es bueno, ya que si estás satisfecho te vuelves arrogante, y eso es peligroso.
¡Tiene usted la misma edad que Babar, el elefante!
¡Oh, lo sé! ¡Bien, bien, bien!
¿Le gusta Babar?
¡Lo amo!, Conocí a Brunhoff muy bien, soy amigo del hijo de Brunhoff, es un gran amigo. Creo que Babar es un clásico absoluto. Tuve un Babar cuando era niño, ha sido una gran influencia en mi trabajo.

“Flix”, Tomi Ungererer, 1998.














¿Cuál era su libro favorito cuando era niño?
¡Ufff! es difícil elegir. Creo que el libro alemán Max y Moritz, porque sus protagonistas siempre estaban haciendo bromas, y es que yo siempre estoy haciendo bromas y ese tipo de cosas.
¿A qué le gustaba jugar cuando era niño?
Me gustaban las herramientas y hacer cosas… Es lo que les digo a todos los papás: “Compren a sus hijos herramientas de verdad, es muy importante que los niños aprendan a hacer cosas, que usen sus propias manos”. Siempre digo que tú eres lo que haces. Los niños tienen mucha imaginación, y con herramientas adecuadas pueden darle rienda suelta y crear muchas cosas.

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