Robert Eggers, director de 'Nosferatu': "Si creyera que el terror fuera algo real no estaría aquí, estaría encerrado"
El director de 'La bruja', 'El faro' y 'El hombre del norte' disecciona con FOTOGRAMAS las claves de su nueva película, el esperado remake del vampiro más legendario de la historia del cine.
Roger Salvans
26 de diciembre de 2024
Con su último film, Robert Eggers sigue los pasos de F. W. Murnau y Werner Herzog y saca de la tumba a ‘Nosferatu’, el padre de todos los vampiros, en una nueva versión, personal y terrorífica, de uno de los Grandes Clásicos de la Historia del Cine. Así, todo en mayúsculas. Hablamos con el director de ‘La bruja’, ‘El faro’ y ‘El hombre del Norte’ de un film, protagonizado por Bill Skarsgård en el terrorífico rol central, Nicholas Hoult y Lily-Rose Depp, que lleva atormentándole toda la vida.
¿Cómo describiría ‘Nosferatu’ en sus propios términos? Es decir, no es un remake, al menos no lo vemos así de la misma manera que no vemos cada ‘Hamlet’ como un remake, y no es para nada un homenaje del estilo del ‘Psicosis’ de Gus van Sant. Así que… ¿Cómo describiría usted este Nosferatu?
Bueno, esa es una pregunta que no me hacen mucho (Risas) A ver, el Nosferatu de Murnau es un sencillo cuento de hadas, que creo que es lo que de verdad me atrajo, más que todo lo relacionado con Drácula. Eso y el hecho de que el vampiro sea más folk, por así decirlo. Con esta película he intentado ir más allá en estos dos elementos. Y también con la historia de Ellen. He estado obsesionado con estos temas desde que era un crío. Supongo que habrás leído alguno de los millones de artículos que cuentan que cuando era adolescente junto con un amigo montamos una obra de teatro y blablabla… Pero creo que es por eso que me cuesta hablar de ello de una forma completamente objetiva. Pero lo emocionante del caso es que, mira, tu primera película como director engloba todo lo que has pensado y sentido por el cine en toda tu vida. Metes todo lo que tienes en ella. Y es una sensación que ya no vuelves a sentir nunca. Pues con esta película he experimentado una sensación muy parecida, porque llevo tanto tiempo pensando en ella que para mí es tan personal como ‘La bruja’. Y es raro porque se ve como el remake de la película de otro. En el proceso de creación de mi versión escribí una novela para entender el trasfondo de todos los personajes, con escenas que sabía que nunca filmaría, solo para fortalecer las relaciones y comprender mejor las dinámicas entre ellos. O también para dar rienda suelta a mi imaginación e intensificar aún más si cabe todo lo que sucede en la trama. No sé si he contestado a tu pregunta…
Lo que sí parece que es ‘Nosferatu’ es su confirmación como cineasta mainstream: una gran producción, estreno mundial el día de Navidad…
Es que en realidad es una IP. muy rara, sí (Risas) pero técnicamente es una película IP. Entre eso y la estructura de la historia es seguramente mi film más accesible. Y en esa alquimia ha jugado un papel importante contar con Chris Columbus como productor. No como uno de esos productor ejecutivos que se pasa un momento por el montaje, Chris estuvo con nosotros cada uno de los días de rodaje. Creo que fue un buen antídoto contra nuestros instintos pretenciosos, los míos y los de Jarin Blaschke, mi director de fotografía. Fue de gran ayuda contar con uno de los maestros del cine canónico americano, que echara un vistazo a nuestros storyboards y preguntara "¿Dónde está vuestra historia, el guion, en este plano? No lo veo aquí y necesitáis, tenéis que contarlo de forma visual. No es suficiente que alguien lo diga, tiene que verse." Esa atención al detalle es parte del éxito del film… si es que realmente a la gente le gusta.
La cinta de Murnau es la base de su película pero también toma prestado de la versión de Herzog, especialmente la recepción de los gitanos en la posada. ¿Qué es lo que más le gusta, o disgusta, de los dos films? ¿Cómo se hizo suyo el imaginario y el simbolismo de la historia?
De adolescente vi muchas veces el Nosferatu de Herzog, y en mis 20 también unas cuantas, pero desde que empecé con este proyecto, es decir los últimos 10 años, no la he vuelto a ver porque no quería que me influyera. Aunque claro, la influencia ya estaba ahí y además, de joven, con veintipocos años cuando estaba en Nueva York, tuve una gran experiencia con la comunidad romaní y me fascina Transilvania que, como sabes, es una región donde su cultura es muy potente… Creo que, solo por eso, quizás podría haber incluido a los romaní en mi film aún sin haber visto el ‘Nosferatu’ de Herzog. Quién sabe. Pero lo que está claro es que la he visto más de 20 veces, así que… (Risas)
Es evidente que habrá similitudes, elementos parecidos, pero no hemos buscado replicar planos concretos, por ejemplo. Lo que hemos hecho ha sido regresar al original para identificar y potenciar las intenciones de Henrik Galeen, Murnau o Albin Grau (respectivamente, el guionista, director y productor del film de 1922), cuyo interés por el ocultismo conecta mucho con mis afinidades. Esto creo que ejemplifica y confirma lo íntima, lo cercana que es esta historia para mí. La precisión a la hora de ajustar no solo el mundo material sino también el mundo psicológico a 1830 es una doble apuesta en la que tanto Jarin como yo nos hemos volcado. Y también en conectar la mitología del film con la de Transilvania, que es algo que en su tiempo no hicieron, pero nosotros sí. Como con el personaje de Van Helsing (el profesor Albin Eberhart von Franz, interpretado por Willem Dafoe en el film de Eggers), que apenas aparece en la película de Murnau, pero que para nosotros es la puerta al mundo de la medicina y también de lo oculto de esa época, de 1830, que es algo que me apasiona. Y luego, en las cintas de Murnau y Herzog el personaje de Ellen se adueña de la historia cuando Hutter se pierde en el castillo, pero en mi versión es el centro de la trama desde el principio. Creo que estas son las mayores diferencias, lo forma en la que he hecho mía la película.
El look de Bill Skarsgård como Conde Orlok es muy especial. Se aparta de la imagen de Max Schreck en el ‘Nosferatu’ de Murnau o también de la de Klaus Kinski en la de Herzog, aunque mantienen elementos como las uñas y añade usted otros de la novela de Bram Stoker, como el bigote… pero el rasgo más brutal es la voz. ¿Por qué se decidieron por darle ese trueno de voz?
Para mí el conde Orlok es un noble transilvano muerto. No es un monstruo, no es una criatura… es un cadáver. El cadáver de un tipo muy, muy siniestro cuando estaba vivo y ahora que es un viejo cadáver, más aún. Miré muchísimo cine búlgaro y rumano, que está lleno de hombres con grandes bigotes y voces muy graves, de apariencia y actitud increíblemente masculinas, una clase de gente que no te gustaría conocer en la vida real. Se lo enviaba a Bill y le decía ‘Cuando Orlock estaba vivo, era alguien así’. En cuanto al vestuario y el peinado, son los que habría llevado en esa época un aristócrata transilvano. El corte de pelo se parece al que llevaban los cosacos ucranianos, por ejemplo. Todo eso surgió de meses, años de investigación. Y para la voz, quería que sonara imponente, pero a la vez de ultratumba, muerta. El vampiro como figura trágica que surgió en los años 70 en su momento fue algo diferente y genial, así como la versión con Jack Palance para la TV, que luego nos acabó llevando a la de Coppola y el clímax que fue el Edward Cullen, pero nosotros necesitábamos volver a su concepción demoníaca. Y es lo que hemos hecho.
Es curiosa la conexión entre Ellen en su film con la cinta de Herzog: en esta, sue interpretada por Isabelle Adjani, que a su vez protagonizó en 1981 'La posesión', de Andrej Zulawski. Y en su 'Nosferatu', algunas de las secuencias más terroríficas son las posesiones que sufre el rol de Lily-Rose Depp. Por otro lado, Ellen es el personaje más fuerte de su versión. Una constante que se repite en todas sus películas.
Es que las mujeres acostumbran a ser las más fuertes en la vida real. Los hombres están liados intentando hacer sus cosas y las mujeres son las que están siempre ahí (Risas). Lily trabajó con Marie-Gabrielle Rotie, una coreógrafa especializada en danza butoh, la escena de la posesión y todo lo relacionado con sus ataques de histeria. Es solo ella, su cuerpo, ni aceleramos la cámara ni hay retoques digitales ni efectos, nada. De hecho, en el prólogo, cuando vemos por primera vez sus temblores, hicimos una prueba acelerando la filmación y efectos de cámara para ver si podía quedar mejor y vimos que no: era mucho más efectiva la toma de Lily actuando sin ningún tipo de ayuda.
Otra constante de su cine, Willem Dafoe. Llevan ya tres films juntos. ¿Ganó más peso el personaje de Albin Eberhart von Franz en el guion porque lo interpretaba él?
No, siempre tuvo el mismo peso en el guion porque, como el mismo Willem dijo, es el personaje que a mí me gustaría interpretar. Y es curioso que menciones esto, porque en el rodaje estaba todo el rato cortando sus diálogos porque… me lo pasaba tan bien escribiéndolos que cuando íbamos a filmar veía que tenía que reducirlos. Y cuando creía que ya había cortado todo lo que se podía cortar, aún quitaba más cosas. ‘Olvídate de esa frase. Y de esta otra’ (Risas). Creo que con suerte las podremos ver en la versión extendida en Blu-ray cuando se edite…
Antes nos decía que sentía ‘Nosferatu’ una película tan personal como ‘La bruja’ y que lleva pensando en ella los últimos diez años. ¿Cree que es su cinta más trabajada a nivel visual?
No diría que está más pensada, sino que tanto Jarin como yo tenemos más experiencia como cineastas. ‘La bruja’, por ejemplo, la trabajamos muchísimo. Le dimos todas las vueltas imaginables… pero hace un par de años tuve que supervisar una remasterización de la película para su edición en Blu-ray o 4K y al volver a verla, y puede que me esté pasando y que sea demasiado duro con nuestro trabajo, me pareció que era un poco demasiado… televisiva. Es decir, comparado con lo que hemos hecho aquí en ‘Nosferatu’. De la misma manera que ‘El faro’ es más sencilla que ‘El hombre del norte’. No sé si salimos airosos de todo lo que intentamos, pero sí que tomamos muchos riesgos. Creo que ese esfuerzo se ve en esas tomas largas… que aquí también hemos rodado, planos largos y complicadísimos que en muchos casos el espectador ni será consciente de ellos. O eso es lo que espero. Por ejemplo, en la película hay un momento que Nicholas Hault se despierta tras dormir, se reincorpora y ve unos lobos, salta de su cama con dosel… y salta por la ventana. Y la cámara le sigue, salta con él. Lo rodamos todo en un plano. El caso es que todo va tan rápido que cuando Nicholas vio la película me dijo que nadie iba a reparar en ello. Me dijo, "Es lo más difícil que he hecho nunca y nadie va a darse cuenta". Pero creo que eso es bueno, porque eso quiere decir que el espectador no sale de la escena. Hemos llegado a este punto gracias a la experiencia que hemos ganado, eso es lo que nos permite salir airosos, a veces, de situaciones como estas.
Otra constante en su cine, todas sus películas se desarrollan en el pasado, pero es un pasado que no es nostálgico sino perturbador e inquietante. ¿Cuál es su relación con el presente? ¿Se ve rodando una película que tenga lugar hoy?
Pues la verdad es que no. No me atrae en absoluto la idea de filmar un coche. Y la idea de tener esto en plano (dice enseñando su móvil) pues tampoco. Si cuentas una historia que pasa a día de hoy tienes que llenar la pantalla de mensajes que aparecen como burbujas… y eso para mi no es cine. Hasta ahora he tenido la suerte de poder rodar las historias que he querido, y soy consciente del privilegio que esto supone, que me pueda dedicar a esto. Pero una de las cosas que más me gustan de mi trabajo es poder construir un mundo, de forma física, real, que está al servicio de una historia. Así que cuando ruedo, lo hago en un castillo que antes solo estaba en mi imaginación. ¿Qué hay más genial que esto? Es mucho más genial que, no sé, rodar en un piso.
En sus cintas el terror, lo mágico y mitológico, es algo que se nota real, no hay un distanciamiento irónico, son cosas del día a día…
Sí, pero solo en mis películas. Si creyera eso no estaría aquí, estaría encerrado…
Terminamos. Quería preguntarle por sus próximos proyectos, especialmente por ‘The Knight’, y también por si ahora que ha terminado ‘Nosferatu’, siente una especie de alivio. Más teniendo en cuenta que, como ha dicho, es la primera vez que ve uno de sus trabajos en postproducción y está contento con el trabajo hecho.
Bueno, tampoco es eso. Estoy contento, sí, pero podría estarlo más. Nunca estás suficientemente satisfecho, lo que supongo que está bien porque quiere decir que quieres mejorar. Pero sí que fue la primera vez que pasé por toda la fase de montaje y postproducción sin pensar ¿Qué narices he hecho? Estoy orgulloso de esta película, pero eso supongo que me hace más vulnerable ahora que se estrena. Vulnerable y emocionado para ver cómo se recibe…
¿Y 'The Knight'?
Pues podría ser, quién sabe. Siempre trabajo en distintos proyectos a la vez. ‘Nosferatu’ nos llevó 10 años sacarla adelante. Nunca sabes qué va a funcionar… ni cuando.
No hay comentarios:
Publicar un comentario