martes, 10 de enero de 2012

Dennis Lehane / Cualquier otro día / El mejor libro del año



The Reading Room: Authors coming to Ohio in October - cleveland.com
Dennis Lehane
Dennis Lehane
CUALQUIER OTRO DÍA
El mejor libro del año



10 de enero de 2012

La primera novela reseñada en este 2012 es una de las últimas obras del novelista norteamericano nacido en Boston –lugar donde ambienta la mayoría de sus relatos- cuya fama viene en aumento en los últimos tiempos, sobre todo gracias a varias adaptaciones a la gran pantalla de algunas de sus novelas: Mystic River, Adiós pequeña adiós y Shutter Island. La fama le vino a partir de 1994 con la publicación de su primera novela, Un trago antes de la guerra, una saga protagonizada por los detectives Kenzie y Gennaro y de los que ha completado ya seis volúmenes. Como guinda a tan elaborado currículo, ha sido también guionista de unos pocos capítulos en la serie de la HBO The Wire.



Publicada en 2008, a España llegó en 2010 y fue elegido Mejor Libro del Año por el Gremio de Libreros de Madrid. Obviamente no he leído todos los títulos que pudieron publicarse ese año, pero no andarán muchos cerca de esta novela, histórica a priori, pero con un gran componente de género negro, el favorito del autor y por el que es reconocido.

Cualquier otro día intenta narrar de un modo riguroso un periodo concreto de la historia de la ciudad de Boston que con el tiempo se convertiría en un momento esencial en la historia de todo el país. Entre los años 1918 y 1919, la sociedad americana se tambalea ante los nuevos retos a los que debe enfrentarse y como suele ocurrir en estos casos, el viejo orden establecido no dejará que las cosas sigan su curso normal y se resistirá a perder su provechoso status quo. Es un momento en el que, de forma muy clara a través de las páginas de Lehane, podemos entrever ciertos aspectos de cómo se vivía en una ciudad media como Boston, donde los enfrentamientos raciales eran continuos; la actividad económica se veía muy ralentizada con el final de la guerra; el empleo comenzaba a ser un problema con los soldados veteranos que volvían a casa y muchas otras circunstancias que propiciaron el nacimiento de movimientos sindicalistas, anarquistas , socialistas, comunistas o simplemente violentos y terroristas.


Para mostrar de una forma coherente todo este mosaico de culturas e ideas contrarias las unas a las otras, el autor se centra en dos figuras y es a través de sus contemporáneos –familiares, compañeros de trabajo- que va añadiendo detalles que convierten la novela en una saga familiar, aderezadas con subtramas necesarias en las que el amor, el odio o el deseo de una vida mejor son imprescindibles. De ese modo conocemos a Danny Coughlin, un buen policía que gracias a su devoción, a su físico privilegiado de boxeador y a su propia sangre irlandesa –su padre es uno de los capitanes que controlan el departamento de policía y su padrino es uno de los tenientes de la misma- tiene una prometedora carrera por delante, si no fuese por la mala estrella que tiene de acabar en el lugar equivocado en el peor momento posible. Pronto, dichas cualidades serán aprovechadas por sus superiores para convertirlo en un agente encubierto que se infiltre en toda organización que promueva el sindicalismo o cualquier idea parecida que tanto miedo meten en el americano medio y que estos reducen a la ideología del comunismo y de los bolcheviques. Un trabajo peligroso que ofrecerá páginas llenas de tensión, que el lector disfrutará enormemente.

Por otro lado conoceremos también a un negro llamado Luther Laurence, que tras varios golpes de mala suerte tendrá que huir por su vida y la de su familia y autoexiliarse a la ciudad de Boston donde intentará expiar sus pecados y recomenzar una nueva vida. Vida que, por otro lado, le llevará a entrar de criado en la casa familiar de los Coughlin, donde entablará una amistad con Danny de esas que solo aparecen en los libros. Juntos y por separado ambos tendrán que sobrevivir a un ambiente convulso que se respira en el aire y que Lehane acierta muy bien a la hora de presentarlo al lector y cuyo culmen será el hecho histórico que tuvo lugar a finales de 1919 con la primera huelga de la policía en toda la historia de los Estados Unidos, con consecuencias catastróficas para la ciudad y sus variopintos habitantes.

No es el único apunte histórico que ayuda a situar al lector en esa época concreta. El autor recurre al truco de cada poco tiempo introducir personajes que existieron realmente o a citar por medio de diálogos hechos acaecidos en otras ciudades americanas que llamaron la atención del público en ese momento. Podíamos incluso nominar a un tercer protagonista, que no es sino Babe Ruth, probablemente la primera estrella deportiva norteamericana como tal. Con un ligero toque cómico, resulta muy interesante como en pocas líneas que le dedica –si comparamos con el resto de la historia- Lehane es capaz de describir el ambiente y el sustancial cambio que sufrió el beisbol como deporte, no sólo en su forma –ya no importaba lanzar, correr o robar bases, sino batear la bola lo más lejos posible- sino en su esencia misma –el paso de deporte a espectáculo total y de profesional a estrella mediática-.

El estilo de Lehane para esta novela –no he leído nada más de él- es realista pero muy entretenido y pese a tratarse de un fresco histórico no se pierde en ningún momento en datos innecesarios. Se nota su preferencia por el género negro en determinados momentos, sobre todo aquellos que envuelven a la policía de Boston y a algún que otro gánster. Y también me ha parecido que, si bien al leer muchos de los Best Seller actuales, sobre todo si son norteamericanos, se nota un ritmo muy cinematográfico –de hecho, muchos escritores consagrados vieron seriamente perjudicados sus últimos títulos desde que Hollywood empezó a fijarse en sus novelas y estos adaptaron su estilo-, a la hora de disfrutar Cualquier otro día me he visto a mí mismo visualizando una serie de televisión, por lo que podríamos llamarlo un estilo televisivo. Es muy difícil no acordarse de esa mezcla de diálogos, acción y desarrollo de personajes –la evolución de Danny está muy conseguida y la relación con su padre bien construida- cuando se ve The Wire, que por otra parte también se encargaba de contar los vericuetos de una ciudad como Baltimore o la más reciente Boardwalk Empire –que se desarrolla en Atlantic City durante la Ley Volstead, también conocida como la Prohibición o Ley Seca, justo tras la finalización de las tramas principales de la novela que nos ocupa-.

Cuando uno lee este libro tiene la sensación de que lo que contempla a través de los ojos de sus protagonistas es un momento crucial en la historia de los Estados Unidos y eso es mérito de Lehane. Si además su estilo y su ritmo te meten en las tramas y no defrauda en ningún momento, ¿qué más se puede pedir?

En algunos foros de la web he leído que esta no es precisamente la mejor novela de su autor, sino una de las peores. Si es así no pasará mucho tiempo antes de que vuelva a tener un libro de Dennis Lehane en la mano, uno de los descubrimientos de este 2012 sin duda.






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