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domingo, 15 de marzo de 2020

Ernesto Cardenal / Imitación de Propercio



Ernesto Cardenal

Imitación de Propercio

1. Yo no canto la defensa de Stalingrado
ni la campaña de Egipto
ni el desembarco de Sicilia
ni la cruzada del Rhin del general Eisenhower:

Yo sólo canto la conquista de una muchacha.
2. Ni con las joyas de la Joyería Morlock
ni con perfumes de Dreyfus
ni con orquídeas dentro de su caja de mica
ni con cadillac
sino solamente con mis poemas la conquisté.

Y ella me prefiere, aunque soy pobre, a todos los millones de Somoza.
3. Se oyeron unos tiros anoche.
Se oyeron del lado del Cementerio.
Nadie sabe a quién mataron, o los mataron.
Nadie sabe nada.
Se oyeron unos tiros anoche.
Eso es todo.
4. Tú eres sola entre las multitudes
como son sola la luna
y solo el sol en el cielo.
5. Ayer estabas en el estadio
en medio de miles de gentes
y te divisé desde que entré
igual que si hubieras estado sola
en un estadio vacío.
6. Pero en la noche vos tu arroz y tus frijoles fritos,
con una cuajada fresca, y una tortilla caliente,
o un plátano asado,
los comés sin guardaespaldas.
y tu jícara de tiste no la prueba primero un ayudante.
Y después tocás si querés en tu guitarra una canción ranchera,
y no dormís rodeado de reflectores y alambradas, y torreones.
7. Ayer te vi en la calle, Myriam, y
te vi tan bella, Myriam, que
(¡Cómo te explico qué bella te vi!)
Ni tú, Myriam, te puedes ver tan bella ni
imaginar que puedas ser tan bella para mí.
Y tan bella te vi que me parece que
ninguna mujer es más bella que tú
ni ningún enamorado ve ninguna mujer
tan bella, Myriam, como yo te veo a ti
y ni tú misma, Myriam, eres quizás tan bella
¡porque no puede ser real tanta belleza!
Que como yo te vi de bella ayer en la calle,
o como hoy me parece, Myriam, que te vi.
8. Recibe estas rosas
costarricenses,

Myriam, con estos
versos de amor

mis versos te recordarán
que los rostros

de las rosas se
se parecen al tuyo

las rosas
te recordarán
que hay que cortar
el amor,

Y que tu rostro
pasará como
Grecia y Roma

Cuando no haya
más amor
ni rosas de Costa Rica

Recordarás, Myriam,
esta triste canción.
9. Recuerda tantas muchachas bellas que han existido:
todas las bellezas de Troya, y las de Acaya,
y las de Tebas, y de la Roma de Propercio.
Y muchas de ellas dejaron pasar el amor,
y murieron, y hace siglos que no existen.
Tú que eres bella ahora en las calles de Managua,
un día serás como ellas de un tiempo lejano,
cuando las gasolineras sean ruinas románticas.
¡Acuérdate de las bellezas de las calles de Troya!
10. Hay un lugar junto a la laguna de Tiscapa
-un banco debajo de un árbol de quelite-
que tú conoces ( aquella a quien escribo
estos versos, sabrá que son para ella).
Y tú recuerdas aquel banco y aquel quelite;
la luna reflejada en la laguna de Tiscapa,
las luces del palacio del dictador,
las ranas cantando abajo en la laguna.
Todavía está aquel árbol de quelite;
todavía brillan las mismas luces;
en la laguna de Tiscapa se refleja la luna;
pero aquel banco esta noche estará vacío,
o con otra pareja que no somos nosotros.


    11.Todas las tardes paseaba
    con su madre por la Landetrasse

    Y en la esquina
    de la Schmiedtor
    todas las tardes

    Estaba Hitler
    esperándola para verla pasar

    Los taxis y los omnibus
    iban llenos de besos

    Y los novios alquilaban botes
    en el Danubio.

    Pero él no sabía
    bailar. Nunca se atrevió
    a hablarte

    Después pasaba sin su madre
    con un cadete.

    Y después
    no volvió a pasar.

    De ahí más tarde
    la Gestapo
    la anexión de Austria,

    La guerra mundial.

    12. Otros podrán ganar mucho dinero
    Pero yo he sacrificado ese dinero
    para escribir estos cantos a ti
    o a otra que cantaré en vez de ti
    o a nadie.

    Ernesto Cardenal / La historia de un sacerdote que fue también poeta y revolucionario


    Ernesto Cardenal

    Ernesto Cardenal, la historia de un sacerdote que fue también poeta y revolucionario


    El nicaragüense dejó con su quehacer la sensación de que las matemáticas no son tan distintas a la poesía; que el capitalismo no siempre difiere de las leyes del mundo animal; y que la esperanza que sostiene a la religión es la misma que provoca revoluciones.

    Aurora Villaseñor
    6 de enero de 2020
    Nació el 20 de enero de 1926, en Granada, Nicaragua. Lo nombraron Ernesto y su apellido, Cardenal, coincidiría con la visión evangelista con la que guió su existencia. Decisión o destino, fue el evangelio el que lo llevó a revelarse contra los incapaces de hallar amor en el prójimo. Bajo ese lema luchó por la liberación de su país entre 1979 y 1990, fundó la casi utópica comunidad Solentiname, e hizo de la poesía un grito de protesta.
    “La verdadera revolución es el evangelio en práctica, dar de comer al hambriento, dar casa, dar salud, dar todo al que nada tiene, no dando limosna, no dando asistencia personal, sino nacionalmente, ofreciendo salud, dando alimentación, dando cultura a todos”, dijo en 2010 en para un reportaje su vida en el programa de televisión “Esta semana”.
    Fue sacerdote. Uno que pedía a Dios ayuda para derrocar al dictador de su país, Anastasio Somoza. “Que salga el capitalismo y el consumismo del cuerpo de este niño y entre en cambio la doctrina marxista”, pedía. Ernesto Cardenal fue también revolucionario. Uno que ayudándose de la utopía diseñó talleres de pintura y poesía para campesinos cuando se convirtió en Ministro de Cultura luego de ganar junto al Frente Sandinista la revolución de 1979. El nicaragüense fue también poeta. Uno que escribía versos como si armara rompecabezas, organizando papelitos sobre el piso de su casa de Solentiname en busca la fórmula correcta para un cúmulo de ideas.
    solentiname movimiento artístico nicaragua, int2
    En 2011, el arquitecto Marcos Agudelo restauró la capilla de Solentiname. Una abstracción de la construcción forma parte de la muestra en el Museo Jumex.
    Ernesto Cardenal dejó con su quehacer la sensación de que el mundo es ancho y la vida flexible, de que se puede estar angustiado tanto por el porvenir de una nación como por el origen del Big Bang; que la ciencia y las matemáticas no son tan distintas a la poesía de los paisajes; que el capitalismo no siempre difiere de las leyes del mundo animal; y que la esperanza que sostiene a la religión es la misma que provoca revoluciones.
    El poeta quedaba absorto en la contemplación de la ciencia, pero también de la mística y de las formas mundanas de vida. Solía decirle a sus amigos que no cayeran en la poesía de la élite: “Hay que escribir para comunicarse con el pueblo, con la gente; por eso hay que hablar en un lenguaje comprensible, hay que ser sencillos, directos, sensibles con su realidad”, dijo a Lina Zerón para Milenio.
    Con ese carácter escribió Cántico cósmico (1992), una de las obras poéticas más relevantes de la historia de América Latina junto con Cantos de Vida y Esperanza, del también nicaragüense Rubén Darío. “Cántico cósmico trata del cosmos y algo más. Es un poema de más de 600 páginas que representa la culminación de mi poesía, pues me llevó 30 años de investigación y de recolección de datos”, explicó en 2010.
    El poeta de los contrastes, que llevaba la barba espumosa y la boina negra, introdujo el verso blanco en los años cincuenta, después de unirse al Frente Sandinista de Liberación Nacional. Se trata de una prosa convertida en verso, una especie de poesía descriptiva en la que habla de los pájaros, la selva, los árboles, la gente, y claro, el amor y la lucha política. Así escribió Epigramas, obra en la que popularizó los “Versos de amor y odio”, que escribió entre 1950 y 1970 previo a su ingreso al monasterio trapense de Gethsemaní, en Estados Unidos. En esa abadía de Kentucky conoció a Thomas Merton, quien se convertiría en su mentor en temas de mística, penitencia y austeridad.
    Yo he repartidopapeletas clandestinasGritando¡Viva la Libertad!en plena calledeafiando a losguardias armadosYo participé en larebelión de abrilpero palidezcocuando paso por tu casay tu sola miradame hace temblar.
    “Estudiaba en un seminario cuando el profesor de teología nos dio la noticia en la clase de la muerte de Marilyn Monroe, quise hacer una oración a Dios pidiendo por ella”, compartió alguna vez. De tal impulso resultó uno de sus poemas más conocidos, que escribió en 1965, “Oración por Marilyn Monroe”.
    Señor,Recibe a esta muchacha conocida en toda la Tierra con el nombre de Marilyn Monroe,(…)que ahora se presenta ante Ti sin ningún maquillajesin su Agente de Prensasin fotógrafos y sin firmar autógrafossola como un astronauta frente a la noche espacial.Tú conoces nuestros sueños mejor que los psiquiatras.Ella tenía hambre de amor y le ofrecimos tranquilizantes.
    Una vez que fue ordenado sacerdote fundó en 1966 en un retirado archipiélago en el Lago de Nicaragua, una comunidad cristiana de resistencia contra la dictadura: Nuestra Señora de Solentiname, ahí los días pasaban bajo el manto sereno de la lectura colectiva de la biblia, la contemplación de la naturaleza y la creación artística. Era una especie de paraíso sobre la tierra donde campesinos y pescadores se formaron como artistas para reproducir su visión del mundo.
    “Es una verdadera comunidad. Los campesinos son artistas. Hace muchos años yo era el que les enseñaba a tallar la madera para hacer aves y tortugas. Las pintaban de bellos colores, las llevaban a vender a Managua y eso los ayudaba con sus gastos. Somos una comunidad pequeña. Son felices, todos trabajan para todos bajo el más puro y auténtico espíritu del comunismo”, recordaría Ernesto Cardenal para Luz María Acosta, en una entrevista para El País.
    En medio del constante oleaje del archipiélago, el poeta revolucionario escribió la Teología de la Liberación y el Evangelio en Solentiname, que le valió la sanción del Vaticano. Cuando quiso besar la mano del Papa Juan Pablo II durante su recibimiento en el aeropuerto Sandino de Managua en 1983, éste ignoró al sacerdote arrodillado que había pedido su bendición. “Usted debe regularizar su situación”, le dijo.

    Ernesto Cardenal lee su poesía en el Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México el 13 Diciembre de 2014. Fotografía de Abril Cabrera / Secretaría de Cultura de la Ciudad de México.
    El desplante fue un reclamo por su actitud rebelde y por ejercer como Ministro de Cultura del presidente sandinista Daniel Ortega. De la beatificación de Juan Pablo, el poeta diría tiempo después, en 2014, que se trataba de una “monstruosidad del Vaticano”.
    En 1979, la periodista Karmentxu Marín le preguntó para El País: “Ernesto Cardenal es sacerdote, poeta y militante sandinista. ¿En qué orden?” a lo que él respondió:
    “Yo podría decir que soy principalmente sacerdote y, como sacerdote, considero que mi obligación, mi deber, mi fidelidad al evangelio me exigen ser revolucionario. He puesto al servicio de la revolución mi sacerdocio y mi poesía. No encuentro que haya diferencia entre mi sacerdocio y mi militancia revolucionaria: entiendo que el cristianismo es revolución, es liberación de la humanidad de toda opresión, y que un servidor de Cristo tiene que ser revolucionario con el mismo radicalismo con que lo fue él”.
    Luego diría que fue su amor a Dios lo que lo llevó al pueblo, y que su vocación revolucionaria se le presentó como epifanía en su primera visita a Cuba en los años 70. “He llamado a esa visita mi segunda conversión, pues la primera conversión fue la religiosa”, dijo.
    Aunque su entrega espiritual fue incondicional, ni su propio Dios se libró de su férreo cuestionamiento. “Me pregunto por qué abandonó a sus hijos en la Tierra, por qué renunció a ser nuestro Dios, por qué permitió que hiciéramos solos los cambios en el mundo. Sí creo en Dios, pero nos dejó solos, por eso tantas guerras, por eso la Inquisición, las cruzadas…”, dijo para la poetisa Lina Zerón en Milenio.
    Si su muerte fue como él describió la de Marilyn Monroe, el poeta revolucionario se fue flotando “sólo como astronauta frente a la noche espacial”. Indultado por la iglesia católica, que tras 35 años de censuras canónicas le dio la absolución, y distanciado del gobierno de Daniel Ortega, el actual presidente de Nicaragua, quien defraudó la revolución que él mismo protagonizó de 1979 a 1990 para derrocar a Anastasio Somoza, al convertirse en otra violenta dictadura.
    Ernesto Cardenal murió el 2 de marzo de 2020 a los 95 años.
    “Cuando yo muera, me gustaría resucitar en un joven de 32 años y tener mi vida de entonces”, llegó a decir. A sus cenizas les quedará el oleaje eterno del archipiélago de Solentiname.
    GATOPARDO


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    FRANCISCO JAVIER SÁNCHEZ MÁS
    10 de marzo de 2020

    En una entrevista que le hice cuando aún caminaba por sí solo, con el motivo de su ochenta cumpleaños, me encontré al poeta en su despacho del Centro Nicaragüense de Escritores en Managua, en medio de la composición artesanal de uno de sus poemas, que luego pasaría a formar parte de Telescopio en la noche oscura. Eran pequeñas tiras de papel rectangulares. En cada una sólo cabía un verso. El poeta jugaba con ellas, como formando un puzle. Las deslizaba una a una con el dedo índice sobre la mesa, a la altura del pecho cubierto por la cotona blanca. Y las leía para escucharlas. Las subía o bajaba, las reordenaba, hasta que su instinto poético, y posiblemente su olfato musical, le decían qué verso debía ir en cada lugar. Eso que el otro Ernesto Cardenal trapense traduciría como un orden del espíritu.

    sábado, 14 de marzo de 2020

    Gioconda Belli / “Querían destruir a Ernesto Cardenal, el hombre símbolo”



    Ernesto Cardenal y Gioconda Belli



    Gioconda Belli: “Querían destruir a Ernesto Cardenal, el hombre símbolo”


    Carlos F. Chamorro
    11 de marzo de 2020

    En una tertulia en el programa televisivo Esta Semana, conversé con los poetas y escritores Gioconda Belli y Luis Rocha, sobre la vida y la obra de Ernesto Cardenal, fallecido el primero de marzo, y la persecución que mantiene en su contra el régimen Ortega-Murillo.

    Gioconda Belli

    –¿Por qué lo persiguen, aún después de muerto, lo denigraron y desataron la violencia en catedral durante su misa de cuerpo presente?.
    Gioconda Belli: “Ernesto es un hombre símbolo, y el símbolo es lo que querían destruir”.
    Luis Rocha: “Es una obsesión. En Nicaragua (Ernesto Cardenal) no es lo conocido que se merece, pero sí es lo perseguido que no se merece”.

    Gioconda Belli

    Este es un fragmento de la conversación.
    ¿Qué huella deja a Nicaragua, a la cultura nacional, la vida y la obra de Ernesto Cardenal?
    Gioconda Belli: Ernesto tuvo un impacto muy grande dentro de la cultura nacional. Para mí es, después de Rubén Darío, el poeta que ha sobresalido más en el mundo, que deja esa persistencia de la poesía nicaragüense, la gran tradición de la poesía nicaragüense, fue el representante, después de Rubén Darío, más conocido.

    Ernesto Cardenal / Archipiélago Solentiname

    Solentiname


    Archipiélago Solentiname

    Ernesto Cardenal creó una comunidad cristiana, revolucionaria y artística de fama mundial, perseguida primero por Somoza y luego por Ortega, que es uno de los legados del poeta y sacerdote nicaragüense


    Carlos Salinas
    México, 6 de marzo de 2020


    Tengo en mi casa de México una pintura primitivista que muestra a Ernesto Cardenal llamando a misa en la isla Mancarrón, en el Archipiélago Solentiname. El cuadro, firmado por el maestro primitivista Rodolfo Arellano, es simbólico para mí: es mi conexión con Nicaragua —país que tuve que dejar por el asedio de Ortega a los periodistas críticos con su régimen—, pero también con el poeta Cardenal y lo que significa su poesía: compromiso, ideales, búsqueda de la belleza, denuncia e innovación. Cardenal es el poeta de Solentiname, ese grupo de islas localizadas en el Gran Lago de Nicaragua o Lago Cocibolca, donde vuelan libres las garzas y habitan enormes reptiles que asoman sus poderosas mandíbulas bajo el sol tropical. Allí Cardenal fundó una comunidad de artistas. Allí se involucró en la lucha contra la tiranía de Somoza. Allí se refugió para buscar su espiritualidad. Y desde allí escrutó el Universo para componer una de las obras más bellas de la lengua española: su monumental Cántico Cósmico.

    Gioconda Belli / Ernesto Cardenal, poeta del universo

    Ernesto Cardenal

    Ernesto Cardenal, poeta del universo

    El sacerdote nicaragüense, que ha fallecido este domingo, concentraba dos rasgos esenciales de la identidad de su país: el espíritu de lucha por la patria amada y la pasión por la poesía


    Gioconda Belli
    2 de marzo de 2020




    Ernesto Cardenal
    Ernesto Cardenal en León (Nicaragua) en 1979. PEDRO VALTIERRA / CUARTOSCURO

    “No sé por qué me felicitan porque cumplí 90 años. Es horrible”. Así me dijo Ernesto Cardenal hace cinco años. Me reí. Así era él. Rajatabla. Rotundo. Se había ganado ese lado cascarrabias que no se plegaba a lo que los demás esperaban de él. No le interesaba el encaje de las relaciones sociales, pero quería a sus amigos, callada pero inequívocamente. Uno se lo veía en los ojos que podían ser inmensamente dulces. Y bastaba que uno le hablara del espacio, de la ciencia, de la poesía, para que su mutismo desapareciera y conversara entusiasmado sobre lo último que había leído en la revista Scientific American o en alguna de las otras revistas científicas a las que estaba suscrito, y que incluían el New Yorker, porque igual que el universo, le interesaba el mundo. Era místico, pero tenía sus raíces bien plantadas en la tierra. Le gustaba la comida, las salchichas alemanas, el vino, pero vivía como un monje en su casa de Managua, una habitación con una cama, una mesa de noche y una hamaca.

    La cultura nicaragüense despide a Cardenal y critica el “cinismo” de Daniel Ortega

    Ernesto Cardenal

    La cultura nicaragüense despide a Cardenal y critica el “cinismo” de Daniel Ortega

    Los cantautores Hernaldo Zúñiga, Carlos y Luis Enrique Mejía Godoy lloran la partida del poeta nicaragüense


    Wilfredo Miranda
    Managua, 1 de marzo de 2020







    El poeta Ernesto Cardenal en su casa de Managua.
    El poeta Ernesto Cardenal en su casa de Managua. CARLOS HERRERA

    El cantautor Carlos Mejía Godoy llora en el exilio. Lejos de su natal Nicaragua recibió la noticia de que su amigo, el poeta Ernesto Cardenal, falleció a los 95 años de edad. La conmoción es grande para este hombre que dotó de banda sonora a la Revolución Sandinista y creó la famosa Misa Campesina de la mano del poeta y figura clave de la teología de la liberación. “Más que mis lágrimas, mi corazón sangra con la muerte de Ernesto”, expresó Mejía Godoy.
    “Se va no solamente un amigo, sino un sacerdote, un conductor, un piloto de esa nave que es la dignidad de un país que sigue sufriendo y luchando”, dijo Mejía Godoy a EL PAÍS, quien se exilió hace más de un año para protegerse de la represión del Gobierno de Daniel Ortega y Rosario Murillo. “No pudo irse Ernesto sabiendo que su Nicaragua volvía a ser libre. Esa hubiera sido la mejor extremaunción, los mejores óleos antes de su partida; decirle que ya su patria es libre”.