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miércoles, 13 de enero de 2021

De Nona Fernández a Mariana Enríquez: las escritoras que revolucionan las letras latinoamericanas

escritoras latinoamericanasngrid Ingrid Rojas Contreras, Nona Fernández y Sara Jaramillo Klinkert 

De Nona Fernández a Mariana Enríquez: las escritoras que revolucionan las letras latinoamericanas

De Colombia a Argentina, Chile o México, la pujanza de las autoras marca una nueva normalidad literaria. Hablamos con cinco de ellas sobre sus obras y temas comunes.

martes, 12 de enero de 2021

Los 50 mejores libros de 2020 / Segunda Parte

 

Susan Sontag


Los 50 mejores libros de 2020

SEGUNDA PARTE
DEL 11 AL 20



11. La era del capitalismo de la vigilancia
Shoshana Zuboff. Traducción de Albino Santos Mosquera
PAIDÓS

Cada vez que usamos Internet cedemos inconscientemente parte de nuestra soberanía personal a un poder opaco, sin límites legales y sin fronteras geográficas. La socióloga Shoshana Zuboff, profesora emérita de la Harvard Business School, ha puesto nombre a ese fenómeno en un libro de casi 1.000 páginas llamado a marcar época y a bautizar una era: el capitalismo de la vigilancia.




12. Despojos
Rachel Cusk. Traducción de Catalina Martínez Muñoz
LIBROS DEL ASTEROIDE

Consagrada con la trilogía formada por A contraluz, Tránsito y Prestigio, la autora canadiense da un giro a su obra con su particular distanciamiento de la ficción, Despojos, donde narra con crudeza y lucidez el naufragio de su matrimonio.





13. Sontag
Benjamin Moser. Traducción de Rita Da Costa
ANAGRAMA

Después de triunfar con su biografía de Clarice Lispector, Benjamin Moser se atrevió con uno de los grandes iconos de la intelectualidad del siglo XX: Susan Sontag. Las acusaciones de que la escritora había ocultado su homosexualidad y apoyado tibiamente la causa feminista desataron una polémica que contó con un bálsamo particular: el premio Pulitzer.


14. Poeta chileno
Alejandro Zambra
ANAGRAMA

En esta novela hay de todo: relaciones familiares alejadas del canon y eso que llaman nuevas masculinidades, ambiciones personales y literarias y una defensa de —puro Zambra— la inmadurez. En este libro, bienhumorado pero profundo sin pretenderlo, hay de todo, hasta poesía.

15. Otoño
Ali Smith. Traducción de Magdalena Palmer
NÓRDICA

La escocesa Ali Smith ha escrito una novela titulada como cada una de las estaciones del año y el resultado es uno de los grandes frescos narrativos de la literatura británica actual. Con las dosis justas de humor y mala uva, Smith retrata el Reino Unido posterior al referéndum sobre el Brexit.

16. Las malas
Camila Sosa Villada
TUSQUETS

Con su relato —en parte autobiográfico— sobre la cruda vida de un grupo de travestis en la ciudad argentina de Córdoba, Camila Sosa se ha alzado este año con el Premio Sor Juana Inés de la Cruz que otorga la Feria Internacional del Libro de Guadalajara a la mejor novela escrita en 2020 por una mujer. Una crónica de la incomprensión y el desamparo escrita a sangre y fuego, sin medias tintas.

17. M. El hijo del siglo
Antonio Scurati. Traducción de Carlos Gumpert Melgosa
ALFAGUARA

Ahora que la palabra “fascista” se usa para casi todo, he aquí una novela (sin ficción) oportunísima para conocer a uno de los padres de la criatura: Benito Mussolini. A lo largo de 800 páginas, con las que su autor ganó el Premio Strega en 2019, asistimos a un retrato impecable de los turbulentos albores del siglo XX.


18. Como polvo en el viento
Leonardo Padura
TUSQUETS

Convencido de que ya resulta imposible retratar la realidad cubana sin tener en cuenta a la Cuba peregrina, Leonardo Padura se lanza a contar las vidas cruzadas de un grupo de exiliados en distintas partes del mundo. Empezando, por supuesto, por Miami. Y por la propia La Habana. Una foto colgada en Facebook desata la intriga y la pregunta catedralicia por el momento en que la isla se fue al traste para parte de sus habitantes.







19. Madrid
Andrés Trapiello
DESTINO

Como casi todos los madrileños, Trapiello no nació en Madrid, sino en León. Llegó a la capital en 1975 y en este libro recorre tanto su vida como la de unas calles cargadas de literatura, pero a las que les faltaba un libro total como este. Muy bien ilustrado y escrito con el desparpajo habitual de su autor, este Madrid mezcla magistralmente historia y memoria.



20. Casas vacías
Brenda Navarro
SEXTO PISO

Una mujer pierde a su hijo mientras jugaba en el parque. Otra mujer roba a un niño en un parque. Ese es el punto de partida de esta novela, armada por la escritora mexicana Brenda Navarro tejiendo magistralmente los, a veces delirantes, luminosos a veces, monólogos de esas dos mujeres. La maternidad y la precariedad contadas sin tapujos.






martes, 29 de diciembre de 2020

Brenda Navarro / “Quería hablar de ese México vacío de mujeres”

 


La escritora Brenda Navarro, el pasado viernes en Madrid.
La escritora Brenda Navarro, el pasado viernes en Madrid. SANTI BURGOS

Brenda Navarro: “Quería hablar de ese México vacío de mujeres”

La escritora debuta con una exitosa novela sobre la maternidad que, tras publicar en la Red, saltó a una editorial


Andrea Aguilar
1 de febrero de 2020

Fueron las madres de los desparecidos en México y el cambio de Gobierno, con la llegada de Enrique Peña Nieto en 2013 y un discurso que rompía con la llamada guerra contra las drogas que desangraba el país. Aquello llevó a Brenda Navarro (Ciudad de México, 38 años) a ponerse a escribir el primer borrador de Casas vacías (Sexto Piso), una novela construida a partir del rapto de un niño de tres años en un parque de Ciudad de México que ha supuesto el particular y exitoso debut de esta escritora.

“Parecía que se imponía un cambio en el país en aquel momento y sentía que había un dolor muy atorado. No quería hacer periodismo, ni apropiarme del dolor ajeno para dar voz a esas familias de desaparecidos. Decidí que si la novela hablaba de un niño el asunto era poco cuestionable”, recuerda en un café del centro de Madrid, ciudad donde fijó su residencia hace dos años.

Fue más o menos entonces, en 2018, cuando decidió publicar el libro íntegramente en la web Kaja Negra, un espacio digital dedicado a los derechos humanos y a los conflictos en el sur de México. Querían ampliar sus contenidos, y Brenda Navarro no acababa de animarse a hacer circular su manuscrito —que había revisado y cambiado al trasladarse a España con su pareja, su hija mayor y otra que venía en camino— por el circuito editorial. Corrió el boca a boca, y Casas vacías fue recomendado en EL PAÍS al final de ese año. “Todo cambió en seguida: tenía agente y editorial. Ya ha aparecido en Italia y en octubre saldrá en Reino Unido”, explica.

En su potente novela se alternan las voces de la madre que perdió a su hijo y la mujer que se lo llevó, y se van encajando como en una perspectiva cubista, otras madres y suegras e hijas relacionadas con ellas, narradas a través de esas dos voces principales, ahogadas en una violencia que todo lo inunda. La historia del dolor íntimo de las dos narradoras —la que sufre palizas, la que profundamente herida necesita herir— reivindica aquel lema de que lo personal es político. Navarro tiró de metáfora para hablar de México porque, sostiene, esa realidad lo demanda. “Mucho de lo que se crea sobre el país tira hacia la violencia pornográfica. Y cada cual puede crear lo que quiera pero eso no ayuda a la reparación del daño, algo que me interesa. Quería hablar de ese Estado vacío de mujeres que es México, donde mueren 10 al día”, señala.

“¿Cómo definir un Estado mexicano feminicida? Un lugar en el que todas las violencias intrafamiliares o el acoso que padecen las mujeres en la calle repercute en las decisiones que las mujeres toman en su vida cotidiana”. La patria o el Estado, defiende la novelista, al fin están basados en la familia y la familia es la madre, afirma al tratar de explicar el mapa que ha creado.

Parte de Casa vacías sucede en España, en Utrera, donde al asesinato de una mujer a manos de su pareja, sobrevive una niña, hija postiza a partir de entonces. “Me interesaba que la violencia se viera que no solo sucede en México, también aquí y mostrar que la maternidad no es solo biológica. Con nadie hay más amor y odio que con las madres, más cuidado y descuido. ¿Por qué como madres violentamos a los hijos y reproducimos las relaciones de poder que tenemos con los hombres?”, se pregunta Navarro, antes de señalar que al escribir hay que tratar de reconocer todo lo horrible que el ser humano tiene. “Pensar que somos buenos es muy peligroso”, advierte. La violencia inherente se les permite a los hombres pero no tanto a las mujeres, y Navarro en Casa vacías se rebela contra esto. Combativa y certera en sus opiniones, la escritora, que trabaja en una organización no gubernamental en temas de inmigración, habla de la diferencia de clases que retrata en su novela: “Creo que hay una marcada necesidad de poner sobre la mesa historias que no son de clase media, como la mayoría de las que hoy se escriben porque al fin quienes escriben pertenecen a ese grupo social”.

El número de novelas y libros de no ficción también que abordan el asunto de ser madre crece y crece en los últimos años. “La maternidad es un tema en la literatura hoy porque la pregunta de cómo ser madre en un mundo en el que todo está en contra estaba y está ahí, pero este libro no es un estandarte de las mujeres. Aspiro a que los hombres lo lean y la literatura les ayude a superar ese miedo a temas que son universales porque ellos tienen madres, hijas y parejas. Es algo que les concierne”, apunta.

EL PAÍS



Brenda Navarro / Una primera novela deslumbrante




Los 50 mejores libros de 2020Brenda Navarro: una primera novela deslumbrante

‘Casas vacías’ es un libro que difícilmente se olvida: contiene páginas de exacta y altísima literatura


Carlos Pardo
31 de enero de 2020

Con Casas vacías, su primera novela, Brenda Navarro (Ciudad de México, 1982) se coloca a una altura difícil de alcanzar. También por la intensidad de la trama: una mujer pierde a su hijo mientras este jugaba en el parque; otra mujer roba a un niño en un parque. La novela la articulan los monólogos, entre el delirio y la lucidez, de estas dos mujeres. Una estructura simétrica que nunca suena impostada. Antes bien, el juego a dos voces se lee como la única forma posible, un desvelamiento no sólo de una intriga, sino del desamparo profundo de los personajes. Porque Navarro calcula bien los elementos de los que puede prescindir para que el relato mantenga la desnudez: por ejemplo, de los nombres de las protagonistas.