
Unos Nobel de Literatura más fríos, pero sin nieve
Las decisiones de la academia incomodan a los suecos, que compran más libros de Olga Tokarczuk que de Peter Handke
Carlos Geli
Estocolmo, 9 de diciembre de 2009
Una de las palabras más populares en Suecia es lagom, algo sí como suficiente, adecuado, en su justa medida. Es casi una filosofía de vida. De esa contención no se libra ni la celebración de los premios Nobel. Y aún más gélida parece la acogida en Estocolmo de la de este año, con la polémica elección de Peter Handke en el de Literatura por su postura proserbia ante la antigua guerra de los Balcanes. Ni los actos de protesta previstos para hoy en diversas plazas durante los actos oficiales de entrega y posterior cena de gala parecen alterar la civilizada calma de la capital.






