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sábado, 24 de marzo de 2018

‘House of Cards’ / UK / La mente maestra de Francis Urquhart





‘House of Cards’ (UK)

 La mente maestra de Francis Urquhart

21 de abril de 2014
Muchos ya se han familiarizado con el personaje Frank Underwood de la exitosa serie política de Netflix, House of Cards (2013-), pero… ¿qué hay de la original?. Ambas producciones están basadas en el libro de Michael Dobbs del mismo nombre, y ambas cuentan con él como productor ejecutivo y guionista, así como Andrew Davis, quien también está detrás de las dos producciones. Ian Richardson interpretando a Francis Urquhart y Kevin Spacey haciendo lo propio con Frank Underwood. Una adaptada por la BBC en 1990 y la otra por Netflix en 2013. Una contextualizada en Gran Bretaña y la otra en Estados Unidos. Esta entrada se centra en adaptación británica, aunque también contiene una sección final en donde se ponen en la balanza las dos series, obviamente con spoilers pero señalando cuando corresponda.

sábado, 21 de enero de 2017

Vargas Llosa / Las seriales



Las seriales

Tras la extinción del comunismo, algunos ingenuos creíamos que el mundo había emprendido un camino hacia la libertad en vez de convertirse en un 'reality show'


MARIO VARGAS LLOSA
BIOGRAFÍA
21 ENE 2017 - 18:00 COT





Las seriales
FERNANDO VICENTE

La televisión ha encontrado por fin un producto original y divertido al que está sacando excelente provecho: las seriales. Ellas existían hace mucho tiempo en el cine, pues yo recuerdo que, en mi lejana infancia cochabambina (en Bolivia), todos los domingos, con mi amigo Mario Zapata, el hijo del fotógrafo de la ciudad, luego de la misa en La Salle nos íbamos al cine Achá a ver los tres episodios de la serial de turno —solían tener doce—, aventurera y tranquilizadora, porque en ella los buenos ganaban siempre a los malos. Pero después el cine las olvidó y, ahora, la televisión las ha resucitado con éxito.

jueves, 17 de septiembre de 2015

House of Cards / Fabulaciones políticas desde el Despacho Oval

Fabulaciones políticas 

desde el Despacho Oval

cards
Y aunque Francis Underwood no necesitara presentación, pues 26 capítulos con sus cizañas y triquiñuelas le preceden, lo cierto es que el arranque de la tercera temporada de House of Cards sigue apelando al impacto de lo inmisericorde. Es la primera vez que le vemos actuando al frente de la Casa Blanca, y llegados a este punto de renovación de la serie –el acuerdo inicial de David Fincher y Beau Willimon con Netflix es que entregarían dos temporadas, hasta que Underwood se invistiese como presidente no electo de los Estados Unidos de América–, nada o casi nada debería impactarnos procedente de un personaje capaz de cometer los más altos crímenes en su trayectoria arribista hacia el poder. En connivencia con su mujer Claire, claro, ahora Primera Dama y aspirante a Embajadora de EEUU en la ONU. Pero los guionistas lo consiguen. Frente al sepulcro de su padre, apartado de escoltas y medios de comunicación, en la inmensidad del vacío cementerio, Underwood se baja la bragueta y orina sobre la lápida de su progenitor mientras apela directamente al espectador en uno de sus característicos comentarios dirigiéndose a cámara. 

Kevin Spacey como Francis Underwood


¿Qué es lo que este personaje docto en maquinaciones maquiavélicas no es capaz de hacer?

jueves, 13 de agosto de 2015

lunes, 30 de marzo de 2015

Robin Wright / Estoy cansada de morderme la lengua

Robin Wright

“Estoy cansada de morderme la lengua”

Tras separarse de Sean Penn y romper con su pasado, la actriz es hoy una mujer segura que triunfa en el amor y en su profesión







Robin Wright, en una rueda de prensa el pasado mes de enero. / MUNAWAR HOSAIN (CORDON 
“Llevo en esta industria 30 años y estoy cansada de morderme la lengua”. Así empieza la entrevista Robin Wright. Viste de pies a cabeza de Ralph Lauren, firma a la que se declara adicta desde que le mandaron “una bolsa llena de prendas” con las que evita ir todo el día en vaqueros y zapatillas. La nueva dama de hierro de la televisión deja claro desde el minuto uno que viene pisando fuerte. Habla de trabajo, de su carrera, de su éxito profesional en televisión —en 2014 ganó un Globo de Oro por su papel de Claire Underwood en House of Cards—, medio en el que comenzó antes de dedicarse al cine, y de sus primeros intentos como directora en una industria dominada por hombres. Tiene muy claro que su momento de brillar con luz propia ha llegado. “Tuve hijos muy pronto y en esta industria todo son apariencias. Uno tiene que saber quién es”, afirma ahora con total seguridad en sí misma.


La actriz, galardonada con el Globo de Oro como mejor actriz de televisión el año pasado, junto a su pareja, Ben Foster. / CORDON PRESS
También habla de amor, de sexo, de encontrarse a las puertas de los 50 y sentirse más deseada que nunca. Por su hombre, Ben Foster (al que le saca casi 15 años), por la industria y por el público. “Supongo que crecí tarde. Me llevó tiempo. Pero ahora estoy lista”, añade. Lista y sin pelos en la lengua, últimamente lo larga todo. De lo único que no habla es de su exesposo, Sean Penn, el hombre junto al que pasó casi 19 años entre bodas, separaciones, reconciliaciones y divorcios y con el que tuvo dos hijos, Dylan y Hopper, ahora adolescentes y haciendo su propia vida fuera de casa. Como dice en la revista Vanity Fair, que le dedica su portada en el número de abril, respeta demasiado a Penn y a sus “extraordinarios” chavales como para dedicarse a vender “felicidades y penurias pasadas” para consumo del público. Con el resto de su vida no se corta. Si en la revista reconoce que nunca había sido tan feliz, que nunca se había reído tanto y que nunca había tenido tantos orgasmos, ahora añade como quien no quiere la cosa que besar a su nuevo amor “es mi comida favorita”.
La princesa Buttercup que necesitaba ser rescatada en La princesa prometida, la joven a la sombra de Forrest Gump en todas sus andanzas, la esposa y madre eclipsada por ese huracán llamado Sean Penn, nunca había brillado tanto. Le ha costado tres décadas llegar a este punto. Ahora su apellido ya no necesita apoyarse en el de su exmarido como hizo durante años (cuando cambió su nombre al de Wright-Penn). Lo único que no le gusta de esta transición es la gravedad. Habla de esa fuerza terrestre que hace que, a su edad, sus carnes cuelguen más de lo que le gustaría. Algo increíble teniendo en cuenta el cuerpo que luce como primera dama en House of Cards, serie en la que se enfunda en sobrios y ceñidos vestidos, faldas de tubo, altos tacones de aguja e infinidad de mallas para salir a correr. “Es una armadura”, confiesa, un estilo diseñado por Kemal Harris, su estilista, y que necesita de una buena faja más incómoda que un corpiño. “No sé a quién se le puede ocurrir vestir algo así a diario”, se queja pese a la envidiada figura que le proporciona en pantalla.