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domingo, 23 de febrero de 2025

Elegía a Iris’, de John Bayley: el misterio y la enfermedad de Murdoch

 


Portada de 'Elegía a Iris', de John Bayley

Elegía a Iris

John Bayley 
Traducción de Fernando Borrajo
Elba, 2025
264 páginas
23 euros

Elegía a Iris’, de John Bayley: el misterio y la enfermedad de Murdoch

La gran novelista y pensadora sufrió Alzheimer y murió en 1999, atendida por su marido, el crítico literario John Bayley. Su libro trata de la destrucción mental de un ser querido


John Bayley en 1999 en su casa de Oxford con su esposa Iris Murdoch enferma de Altzheimer, quien murió menos de dos meses después de que fuera tomado el retrato.
John Bayley en 1999 en su casa de Oxford con su esposa Iris Murdoch enferma de Altzheimer, quien murió menos de dos meses después de que fuera tomado el retrato.JONATHAN PLAYER (ALAMY / CORDON 


La irlandesa Iris Murdoch fue una de las intelectuales más prestigiosas del Reino Unido además de una de sus mejores novelistas. La casi totalidad de sus novelas se ha publicado en varios sellos editoriales de nuestro país. Estudió en la Universidad de Oxford, donde se graduó en filosofía; uno de sus maestros fue Ludwig Wittgenstein. Sus escritos teóricos sobre filosofía moral son de considerable altura intelectual y sus novelas no son ajenas a esta formación.

miércoles, 2 de agosto de 2023

Jonathan Swift, García Márquez, Iris Murdoch / La máquina de la memoria

 

Mercedes Barcha Pardo y Gabriel García Márquez en Los Ángeles en 2008.
Mercedes Barcha Pardo y Gabriel García Márquez en Los Ángeles en 2008.STEVE PYKE (PENGUIN RANDOM HOUSE)

La máquina de la memoria

Jonathan Swift, Gabriel García Márquez o Iris Murdoch sirven de ejemplo para ilustrar que las personas lúcidas también pueden llegar a perder lo más importante: la memoria



Montero Glez
17 de junio de 2021

Perder la memoria es la forma más común, y también más cruel, de demencia. Cuando la larga aventura del cerebro llega a su fin, y el cuerpo sigue viviendo, la enfermedad supera los límites de la medicina y el alzhéimer se convierte en una enfermedad social.

jueves, 26 de marzo de 2015

John Bayley / Memoria de Iris Murdoch

John Bayle y su esposa Iris Murdoch


Memoria de Iris Murdoch

El matrimonio con Iris Murdoch fue como el de dos niños, 

tierno y sin sexo


26 de marzo de 2015
José María Puig de la Bellacasa


El crítico literario John Bayley fue inseparable de su mujer, la novelista Iris Murdoch, sobre todo cuando enfermó de Alzheimer y la cuidó con verdadera devoción. Lo contó en su libro Elegía por Iris.


Bayley fue un crítico brillante, polémico y singular. Tenía el don de leer desde tal distancia a los escritores que los lectores de sus críticas se sentían a gusto y, tal vez, creían ser más inteligentes y perspicaces. 

Nació en Lahore, donde trabajaban sus padres y se educó en Eton y en el New College. En su primera novela, In another country (1954), se inspiró en sus experiencias durante la Segunda Guerra Mundial, en la que sirvió en compañías de granaderos y en los servicios de inteligencia.

Enseñó en Oxford y en el New College, con gran agrado por parte de catedráticos y estudiantes a pesar de sus maneras poco convencionales y vestimenta singular, sin temor a ser visto como un dandi. 

John Bayley se enamoró de Murdoch cuando la vio paseando en bicicleta a través de una ventana de un college en Oxford y se casaron en 1956. 

En su biografía dijo que a él apenas le interesaba el sexo, mientras que Iris mantuvo varias aventuras. Fue un matrimonio basado en la ternura aunque extraño, casi entre dos niños, de forma que Bayley dijo un día que "estoy casado con la mujer más inteligente de Inglaterra y la verdad es que nunca hemos sostenido una conversación seria".

No les importó vivir en una casa desordenada, casi sórdida, donde observaban a las ratas, que miraban más por distracción y diversión que con sensación de disgusto. Se bañaban en una diminuta piscina en el jardín, bajo la atenta mirada de una estatua de Neptuno.

Mientras Iris empeoraba, John, que rechazaba que la cuidaran otras personas. Al año de ser viudo, se casó con su amiga Audhil Villiers, que adecentó la casa y puso orden en el caos. 

John dijo de Iris: "Sus lágrimas parecen significar todo un mundo interior cuya entrada quiere impedirme y, a la vez, quiere protegerme de él".

John quiere y no quiere a la vez penetrar en ese mundo que le obsesiona y permanece en el cerebro de su esposa. 

Mientras agonizaba Iris le dice a su biógrafo que está "entrando en las tinieblas". A John la situación le parece de una terrible lucidez aunque le gusta pensar que está hecha de cosas dichas por un niño para diversión de sus padres y amistades.Añade que "sólo la memoria alberga la realidad", 

John posee el don de sentir que cada día están más cerca el uno del otro, más juntos, de lo cual se alegra a pesar que sienta también que son como un par de zapatos desparejados o sueltos en el jardín. Recuerda a Keats en Hyperion, "donde cayó la hoja muerta, allí reposó".

A finales de 1997, la mañana del día de Navidad aparece silenciosa y vacía. El paseo por Kensigton Gardens, por calles desiertas donde vivieron Thackeray, James, Browning o Eliot, le hace sonreír a Iris. 

Sólo se ve un perro que salta alegre, se oye el tañer de una campana. No hay necesidad de recordar porque el ritual de esa mañana (en un lugar donde para la pareja hubo un día memoria), es real para ambos. Los tranquilos rayos de sol preludian la primavera. Ella sonríe y siente "una paz que el mundo no puede dar". 

John piensa que la vida se limita a ser la misma y nunca ha cambiado. 

Hemos nacido, como dijo Wittgenstein, para vivir sólo de un día para otro. La pérdida de memoria de Iris fue, de algún modo, también, la de John.


LA VANGUARDIA





lunes, 11 de marzo de 2002

Iris Murdoch



Iris

Una gran película que recuerda las escenas más importantes en la vida de una escritora que perdió el don de la palabra.

Judi Dench hace el papel de la escritora en los últimos años de su vida. Richard Eyre, el director, ha centrado la película en la historia de amor entre la autora y su esposo de toda la vida, el profesor John Bayley

11 de marzo de 2002


Director: Richard Eyre 

Protagonistas: Judi Dench, Kate Winslet, Jim Broadbent, Hugh Bonneville, Penelope Wilton, Timothy West

El profesor John Bayley está convencido de que su esposa, la escritora Iris Murdoch, "fue un ser superior". Y siempre supo, según dice, "que los seres superiores no tienen la misma clase de mente que yo tengo". Por eso, para comprender las sinrazones de aquella mujer con quien compartió 43 años de vida, escribió los libros Elegía para Iris e Iris y sus amigos: memorias de la memoria y el deseo. Y el director británico Richard Eyre, conocido por sus meticulosos dramas para la televisión, los leyó de la primera página hasta la última y decidió convertirlos en una película que "no es una biografía, ni tampoco es una ficción, pero ocupa un poético territorio enclavado entre ambas concepciones". Y cuenta, de paso, una pequeña, verosímil, inolvidable historia de amor. 

Iris Murdoch nació en Dublín, en 1919, pero pasó toda su vida en Inglaterra. Creció en Londres, en los suburbios de Hammersmith y Chiswich, y estudió literatura, historia antigua y filosofía en el Somerville College de Oxford. Abandonó a tiempo las causas políticas, por supuesto. Sostuvo una buena amistad con el novelista francés Raymond Queneau. Y trabajó, durante todo el año 1947, con el filósofo austríaco Ludwig Wittgenstein. Cinco años después, cuando ya se había convertido en una respetada profesora, dejó morir en sus brazos al poeta checo Franz Steiner. Y al año siguiente, en 1953, publicó un primer libro sobre la obra de Jean Paul Sartre, a quien conoció en los años 40, y comenzó un breve romance con el escritor Elias Canetti. 

El ingenuo profesor Bayley, que tenía seis años menos que ella y tuvo la paciencia de un admirador ante las inevitables infidelidades de los primeros años, en 1956 la convenció de casarse con él. Y, a partir de ese momento, fueron inseparables. Vivieron juntos con real independencia, dice Bayley, "como dos animales enjaulados". Y fueron testigos, como si fueran una sola persona, de los tres textos filosóficos, los dramas, el poemario y las 25 novelas que Iris escribió desde 1954 hasta 1995, cuando comenzó a perder la razón y el don de la palabra. En 1997 le diagnosticaron Alzheimer y se convirtió, asegura Bayley, en "una agradable niña de 3 años". 

En fin. Suena difícil convertir tantos libros, tantos personajes, tantos hechos en un drama con principio, medio y fin, pero, gracias a la sensible dirección de Eyre y a la maravillosa actuación de sus cuatro protagonistas, Iris es una estupenda película que avanza con el ir y venir de la memoria y que aprovecha los momentos determinantes de una biografía y las escenas más importantes de una historia de amor entre esposos para hablarnos del poder de nuestras palabras, de los borrosos límites entre la locura y la imaginación y del viacrucis de quienes viven atrapados en las infinitas posibilidades del cerebro.


SEMANA