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jueves, 18 de junio de 2026

Frieda Hughes / La poeta y la urraca

 

La artista Frieda Hughes, fotografiada en su jardín.MANUEL VÁZQUEZ


Frieda Hughes: la poeta y la urraca

La pintora y poeta, hija de Ted Hughes y Sylvia Plath, se adentra en la autobiografía con ‘George, mi amistad con una urraca’, diario sobre su día a día con el pájaro que rescató en su jardín. Hoy vive con 14 búhos, dos perros, cinco chinchillas, un hurón y una pitón real.

«Yo era su madre sustituta que, además, era un árbol» / Cómo Frieda Hughes se enamoró de un polluelo de urraca.

 


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Este artículo tiene más de 3 años.

La escritora y artista siempre anheló la estabilidad, pero tras la muerte de su madre, Sylvia Plath, a su padre, Ted Hughes, le resultó difícil establecerse. Cuando finalmente compró una casa, su mundo se vio trastocado por un pajarito.


Frieda Hughes

Domingo 16 de abril de 2023

Imagina desear algo desde que tuviste edad suficiente para ser consciente de ello. Imagina anhelar algo durante toda tu infancia, visualizándolo en tu mente porque, como siempre decía mi difunto padre, si de verdad deseas algo debes visualizarlo y hacerle un hueco en tu vida.

domingo, 10 de diciembre de 2023

Cuadernos de delicada locura (1)

 

Cuadernos de delicada locura
Sylvia Plath. 

Cuadernos de delicada locura (1)



Antonio Yelo
17 de febrero de 2022

El detective de homicidios Somerset, de la policía de Nueva York, entra en una habitación. Las paredes están ocupadas por estanterías que llegan hasta el techo. En ellas se apilan miles de cuadernos. Somerset coge uno. Portada sin etiqueta. En el interior se apelotonan las frases escritas a mano, diminutos y borrosos dibujos y fotos pequeñas, aparentemente recortadas de la sección de contactos del periódico. Los dibujos, imágenes y textos ocupan cada pulgada de las páginas. Somerset toma otro cuaderno y lo hojea. Igual que el primero, lleno hasta el borde. Somerset se acerca a otro estante y saca otro cuaderno. Lo mismo. El detective mira a su alrededor. Están en el domicilio del asesino. Su compañero, el detective Mills, entra en el cuarto.

martes, 28 de noviembre de 2023

Mariana Enríquez / Aquí yace una amante


 

Mariana Enríquez

AQUÍ YACE UNA AMANTE


Mucho se ha escrito sobre la pareja más emblemática del mito trágico asociado a la poesía en el siglo XX, la de Sylvia Plath y Ted Hughes. Y también, a instancias de los seguidores del poeta, mucho se ha silenciado y omitido de lo que rodeó esa relación. Una figura, tercera en discordia, mujer brillante y compleja de su tiempo, emerge del silencio y de tantas omisiones: la de Assia Wevill. Amante de Hughes, autora de unos escasos poemas (a juzgar por lo que se encontró), icono cosmopolita, traductora y brillante publicitaria, también sucumbió al destino trágico de Plath, suicidándose junto a su pequeña hija. La biografía de los periodistas Yehuda Koren y Eilat Negev, que acaba de distribuir Circe en Argentina, reconstruye esta increíble y angustiosa historia que, además de dar cuenta de unos derroteros individuales, marca el difícil tránsito de las mujeres entre el final de los años ’50 y la entrada en los ’60, un desajuste que muchas pagaron con la desolación, la enfermedad mental y la muerte.

lunes, 18 de enero de 2021

Sylvia Plath / Ariel / La extrañeza que soy




Los 50 mejores libros de 2020

La extrañeza que soy

Hay un raro equilibrio en ‘Ariel’, de Sylvia Plath, que quizás proceda de una absoluta falta de miedo y de un sentimiento profundo de liberación ante el suicidio


Ángel Rupérez
20 de noviembre de 2020


Después de publicar The Colossus (1960), la poeta norteamericana Sylvia Plath (1932), en medio de complicaciones existenciales varias —crisis matrimonial incluida—, estuvo escribiendo los poemas de Ariel, el libro que apareció póstumamente en 1965, años después de su suicidio en Londres, el 11 de febrero de 1963. Todo en este libro parece una preparación para la muerte en general y el suicidio en particular, al que se alude como pasado: “Aquella vez me habría suicidado a gusto, de una manera u otra…”, pero también como futuro: “… Solo tengo treinta años… / Morir es un arte como todo / y yo lo hago excepcionalmente bien”.

De amor, engaño y suicidio / La atroz historia de Sylvia Plath y Ted Hughes

 


Syilvia Plath Y Ted Hughes

Syilvia Plath Y Ted Hughes

De amor, engaño y suicidio: la atroz historia de Sylvia Plath y Ted Hughes


Walter Lezcano
29 de octubre de 2018


En julio de 1950, con 18 años recién cumplidos, la poeta Sylvia Plath escribe en su diario: "Hay tanto sufrimiento en este juego de buscar pareja, de tantear, de probar. Pero de pronto te das cuenta de que olvidaste que era un juego y te echaste a llorar." Y más adelante, ese mismo año, escribe lo siguiente: "Tengo muchísimo que dar a alguien, algún día. Pero no debo ser demasiado cristiana. Al final, solo podré estar con uno y por el camino tendrá que abandonar a muchos. Esto es lo que hay por ahora. Tal vez alguien me abandone por el camino: eso sería justicia poética."

La verdad sobre el suicidio de Sylvia Plath

Sylvia Plath




La verdad sobre el suicidio de Sylvia Plath y el poema «Última carta» de Ted Hughes

La poeta no escribió una nota de suicidio, sino una carta en la que le anunciaba que le abandonaba, lo que provocó una fuerte discusión entre ambos

29 de septiembre de 2015

8 de febrero de 1963. Sylvia Plath escribe a su marido Ted Hughes, con el que ha comenzado trámites de separación. Hasta ahora se pensaba que aquella carta era una nota de suicidio. Pero no, finalmente no lo era. Un investigador británico acaba de tener acceso ilimitado al archivo del poeta británico y ha podido reconstruir las circunstancias de aquel fin de semana (el lunes 11 de febrero Plath fue hallada muerta tras haber abierto la espita del gas tras un largo historial de desamor y depresiones nerviosas).

Los días felices de Sylvia Plath


Sylvia Plath

Los días felices de Sylvia Plath

Un libro reúne los «Dibujos» que la poeta estadounidense realizó en la primera etapa de su matrimonio con Ted Hughes


Inés Martín Rodrigo
8 de octubre de 2014

Pocos días antes de morir en octubre de 1998, el poeta Ted Hughes entregó a sus hijos Frieda y Nicholas, fruto de su matrimonio con Sylvia Plath, unos cuarenta dibujos de su madre. Aquel día, los hermanos descubrieron la pasión artística de la autora de «Ariel», una de las más grandes poetas del siglo XX.

martes, 12 de enero de 2021

Los 50 mejores libros de 2020 / Quinta parte

 

Sylvia Plath


Los 50 mejores libros de 2020

TERCERA PARTE
DEL 21 AL 30




41. Voyager
Nona Fernández
LITERATURA RANDOM HOUSE
La chilena Nona Fernández aglutina en Voyager los temas fundamentales de su obra: la historia de Chile y la memoria de las víctimas de la dictadura. La autora vuelve una y otra vez a ese periodo no para instalarse en el pasado sino para revelar el modo en que su luz sigue guiando nuestro presente: ya sea en la forma crítica de eso que llamamos memoria histórica, ya sea en la forma acrítica de una herencia a la que no ponemos nombre porque la aceptamos como algo natural. Suele ocurrir cuando un dictador muere de viejo en su cama.

Nona Fernández / Voyager / El pasado ilumina el presente

42. Amor intempestivo
Rafael Reig
TUSQUETS
El primer proyecto estrictamente autobiográfico de Rafael Reig, era algo previsible: casi una consecuencia lógica de su escritura, aunque se haya hecho esperar. Y el resultado es tan satisfactorio, tan decantado en las dosis exactas de ironía, humor, tristeza, amargura y empatía, que el lector siente que ha jugado a su favor el paso del tiempo. La maravilla de este libro, un doloroso drama familiar articulado como novela de aprendizaje, está en la ausencia de victimismo.


43. Ariel
Sylvia Plath. Traducción de Jordi Doce
NÓRDICA
Todo en este libro parece una preparación para la muerte en general y para el suicidio en particular, al que se alude como pasado: “Aquella vez me habría suicidado a gusto, de una manera u otra…”, pero también como futuro: “… Solo tengo treinta años… / Morir es un arte como todo / y yo lo hago excepcionalmente bien”. Hay un raro equilibrio en Ariel. Quizás proceda de una absoluta falta de miedo y de un sentimiento profundo de liberación ante la idea de darse muerte a una misma.



44. Ensayo sobre lo que no se ve
Enrique Lynch
ABADA
En Ensayo sobre lo que no se ve, el filósofo Enrique Lynch recorre la historia de las imágenes atendiendo a la evolución de la percepción, desde las pinturas prehistóricas hasta las fotografías de Jeff Wall. El ensayo es iluminador (es difícil soltarlo, cada capítulo ensarta una y otra clase magistral) pero ¡qué contra-tiempo!, es también el rayo verde de nuestro ocaso cultural-patriarcal tal y como lo clausuró el siglo XX.

45. Las voladoras
Mónica Ojeda
PÁGINAS DE ESPUMA
‘Slasher’ y ‘Caninos’ son dos excelentes cuentos de Las voladoras que invitan a taparse los ojos con la mano. Dan calambre. Hay que atreverse a leer a esta sabia escritora ecuatoriana de ambición telúrica. Un clima de mal sueño impera en relatos que expresan una dañada vivencia de mujer a través de la exploración lingüística. Se retuercen sensaciones y códigos como reflejo de la violencia, la contractura histórica, económica y cultural padecida por los cuerpos de la mujeres desde tiempos inmemoriales.



46. The Paris Review. Entrevistas (1953-2012)
Varios autores. Traducción de María Belmonte, Javier Calvo, Gonzalo Fernández Gómez y Francisco López Martín.
ACANTILADO

La revista The Paris Review convirtió la conversación en un género literario. De William Faulkner a Javier Marías, pasando por Nadine Gordimer o Margaret Atwood, este libro recoge ahora 100 de esos míticos encuentros con escritores. Como los buenos clásicos, estas largas conversaciones no suenan caducas ni están estancadas en el tiempo. En el apartado de literatura en español, el volumen incluye también encuentros con Mario Vargas Llosa o Javier Marías.

Rodrigo Fresán / The Paris Review

Entrevistas / ‘The Paris Review’ habla en español

The Paris Review / Poética de la página en blanco

47. Una violencia indómita
Julián Casanova
CRÍTICA
No tuvo por qué ser así el sangriento siglo XX europeo. No fue inevitable el Holocausto, ni el terror estalinista, ni el genocidio de los armenios, ni las masacres en Yugoslavia. Tras esos fenómenos había circunstancias favorables al desastre, sí, pero también personas que decidían y élites que apostaron por las soluciones equivocadas. Es el siglo de la “brutalización” de la política y de la guerra. El historiador Julián Casanova disecciona en Una violencia indómita: El siglo XX europeo quiénes y cómo gestaron ese odio, esas matanzas, esos sistemas totalitarios, esa represión militar o paramilitar.
48. Historia de la imaginación
Juan Arnau
ESPASA
Se propone Juan Arnau (Valencia, 1968) recorrer en su Historia de la imaginación. Del antiguo Egipto al sueño de la ciencia los momentos más altos de fertilidad mitológica, filosófica y científica, aunque básicamente se ocupe del pensamiento mítico, mágico o mistérico. “Magia e imaginación han ido siempre de la mano”, dirá celebrando a los neoplatónicos renacentistas y señalando al todavía influyente cientifismo decimonónico como principal enemigo de la imaginación.
49. El peón
Paco Cerdà
PEPITAS
Los apasionantes perfiles de Bobby Fischer y Arturo Pomar, dos genios encumbrados por los Gobiernos de sus países, y abandonados después cuando necesitaban ayuda, encarnan bien las miserias y grandezas de Estados Unidos y España. Paco Cerdà toma como percha en El peón la primera partida entre ambos ajedrecistas, en 1962, y sobre ella cuelga historias impactantes de otros peones tan desdichados como necesarios para el progreso del mundo.
50. Barrios, bloques y basura
Julia Wertz. Traducción de Regina López Muñoz
ERRATA NATURAE
La autora de Barrios, bloques y basura es Julia Wertz, una inquieta ilustradora nacida en San Francisco hace 38 años que vivió entre los 24 y los 34 en Nueva York, sin dinero pero con tiempo. El volumen es el resultado de los paseos interminables que dio por la ciudad, tras los que compuso este libro de ilustraciones que viaja por el pasado y el presente de la Gran Manzana. En él recoge la transformación de los rótulos y los carritos que venden pretzels, pero también la de la red de metro o la limpieza de la ciudad: durante casi todo el siglo XIX, hasta que se creó el departamento de limpieza en 1881, Nueva York fue un vertedero.





viernes, 20 de noviembre de 2020

Diez escritores suicidas


Yukio Mishima


Diez escritores suicidas 

26 de noviembre de 2013 | 22:49 CET

Dicen que para ser un escritor creativo hay que ser infeliz, arrastrar las cadenas de la melancolía, tener un futuro negrísimo como el betún, desprender misantropía (o misoginia) por los poros o sencillamente estar enganchado a alguna droga que te haga subir y bajar, estar bien y mal, de forma tan bipolar como las luces estroboscópicas de una discoteca.

domingo, 17 de mayo de 2020

25 diarios íntimos de los escritores más polémicos del siglo XX

La obsesión suicida de “la niña monstruo”: Alejandra Pizarnik ...
Alejandra Pizarnik


25 diarios íntimos de los escritores más polémicos del siglo XX




Los diarios íntimos tienen la obligación de contar la verdad porque, en un principio, el único lector es quien lo escribe. Sin embargo, hay ocasiones en que esos escritos traspasan ese pacto personal y se hacen públicos.

A continuación un listado con veinticinco autores que decidieron narrar los acontecimientos que les marcaron, ofreciéndonos así su visión más personal e íntima de su forma de entender la vida.


Franz Kafka | Diario
Manuscrito de Franz Kafka
1. Diarios, Alejandra Pizarnik. Desde que se suicidara en 1972, Alejandra Pizarnik ha ido adquiriendo poco a poco natrualeza de mito y perfil de leyenda. Autora de culto, venerada por varias generaciones de lectroes, Pizarnik se cuenta ya entre las escritoras latinoamericanas más importantes del siglo XX. Su poesía -íntegramente publicada por Lumen- ha cosechado numerosos adeptos incondicionales, ha creado escuela y la ha hecho mundialmente famosa. Ana Becciu, máxima especilista en la obra de la poeta argentina, ha llevado a cabo una selección de diarios originales a fin de publicar lo más esencial del pensamiento literario de la autora. En definitiva, estos Diarios constituyen una fascinante autobiografía, sin duda uno de los textos memorialísticos más importantes del pasado siglo.


2. Diarios, Fernando Pessoa. Estos diarios, de los que varias partes fueron escritas originalmente en inglés, proporcionan al lector una visión única de las inquietudes personales de Pessoa y de su forma de vida cotidiana en distintas etapas, de sus estrecheces materiales, de su formación humanística, filosófica y literaria, de sus intenciones vitales, y de la enorme madurez que demostraba desde muy temprana edad. De su recurrente sensación de aislamiento frente a familia, amigos y mujeres, retazos de sus comienzos como periodista, como poeta, y también como traductor en despachos mercantiles, de su método de trabajo literario, su apreciación sobre autores como Antero de Quental o Sá-Carneiro… Algunos de estos textos pertenecen a heterónimos menos conocidos como Charles-Robert Anon, Alexander Search o Fray Mauricio. Todo ello convive con páginas magistrales, textos a veces casi aforísticos, joyas que merecen figurar junto al resto de su obra y que sin duda harán las delicias de los admiradores de Pessoa.


Diarios (1910-1923) | Librotea
3. Diarios (1910-1923), Franz Kafka. Franz Kafka, hijo de una acomodada familia de comerciantes, pertenecientes a la minoría judía de lengua alemana, nació en Praga, el 3 de julio de 1883, y murió, tuberculosos, el 3 de junio de 1924, en el sanatorio de kierling, cerca de Viena. Tras obtener, a los veintitrés años, el título de doctor en Derecho, ejerció hasta su muerte el monótono oficio de empleado de varias compañías de seguros. Aunque contrajo tres compromisos matrimoniales, no se casó nunca, y aunque de dicó su vida entera a la literatura, sólo consiguió publicar en vida unos pocos cuentos, dejando al morir una copiosa producción inédita. Gracias a su amigo y ejecutor testamentario Max Brod, que se negó a cumplir su última voluntad, -según la cual todos sus manuscritos debían ser destruidos-,se nos han conservado ocho volúmenes de novelas, cuentos y escritos autobiográficos, entre los que figuran obras tan excepcionales como El castillo, El proceso y Carta al padre.

jueves, 24 de octubre de 2019

Sylvia Plath / El regreso de “la chica que quería ser Dios”

Sylvia Plath

El regreso de “la chica que quería ser Dios”

Una nueva edición de su novela ‘La campana de cristal’ y un relato inédito devuelven a Sylvia Plath a las librerías


Laura Fernández
Barcelona, 21 de octubre de 2019

Escribía Sylvia Plath (Boston, 1932-Londres, 1963) como si pintara, pero también, como si escenificara, como si reviviera, como si recompusiera algo roto. Que escribiera su primer poema a los ocho años, al poco de morir su padre —figura clave de su poesía, representada siempre por algo relacionado con las abejas, pues era aficionado a la apicultura—, apunta en ese sentido. También lo hace La campana de cristal. Su única novela es un clásico del feminismo, sí, pero, sobre todo, de la literatura universal y de un nihilismo en extremo pasional, nacido de una neurosis casi mística —o lo raro que es ser espectador de tu propia vida cuando no le encuentras sentido—. Publicada apenas un mes antes de su suicidio —tan morbosamente cotidiano que pudo condenar, y puede que lo hiciera durante demasiado tiempo, a su obra a mero apéndice de su malograda y fascinante persona—, la obra vuelve, seis décadas después, vía Literatura Random House, en una nueva traducción, a cargo de Eugenia Vázquez Nacarino, la voz, en español, de Lucia Berlin. Y lo hace acompañada del inédito Mary Ventura y el noveno reino, un relato que coquetea con lo fantástico y el terror.

El club de los poetas suicidas / Sylvia Plath


Sylvia Plath 1

El club de los poetas suicidas
Sylvia Plath
Por Jenn Díaz
25 de abril de 2013

Sylvia Plath en YorkshireNunca volveré a hablar con Dios. Esa es la respuesta que Sylvia Plath le da a su madre cuando esta le comunica que su padre ha muerto. La infancia de la poeta, hasta que su padre muere, es bastante común en la medida que las familias felices son comunes. Los padres eran personas inteligentes: Otto, un erudito bastante más preocupado por su carrera y sus publicaciones que de su familia; Aurelia, capaz de renunciar a su carrera y su intelecto, quedar en un segundo plano para tener lo que ella entiende por hogar feliz. La madre, que ayudaba en las divulgaciones científicas a su marido y se hacía cargo de la pequeña Plath, hablaba así de su primer año de matrimonio, muy diferente de lo que fue el primer año del matrimonio Hughes-Plath: Comprendí que si quería un hogar tranquilo (y así era) tendría que hacerme a la idea de ser más sumisa, aunque no iba con mi carácter. Así, el hogar Plath era tranquilo gracias a la renuncia de la madre. Otto, en cambio, se encerraba en su estudio a trabajar, con un rol mucho más autoritario y respetuoso, pero también distante: él era el centro de la familia y los miembros de esta debían adaptarse a su condición de hombre culto y académico. El primer problema con el que se enfrenta Sylvia Plath, con dos años, es que ha nacido su hermano Warren. Un bebé. Odio a los bebés. Yo, que durante dos años y medio había sido el centro de un tierno universo, sentí que el eje se torcía y que un frío polar me paralizaba los huesos. Ese tierno universo se lo debía, en parte, a sus abuelos maternos, a los que convirtió en refugio y en recuerdo perfecto a lo largo de los años. Además de que el abuelo la tenía endiosada —una diosa y una mujer en miniatura—, con las recurrentes enfermedades del hermano y, más tarde, del padre, Sylvia Plath se vio agradablemente obligada a pasar más tiempo con ellos. Entonces, Aurelia le mandaba cartas a su hija, a la casa junto al mar en la que se había instalado: Estoy muy orgullosa de lo bien que coloreas los dibujos. Procura escribir tan bien como coloreas. Procura escribir las palabras en vez de imprimirlas.

Ted Hughes maltrató a Sylvia Plath, según nuevas cartas inéditas


Ted Hughes y Sylvia Plath en 1958

Ted Hughes maltrató a Sylvia Plath, según nuevas cartas inéditas

ABC habla con el librero que ha intentado vender el archivo de Harriet Rosenstein, del que forman parte las catorce polémicas misivas, que la poeta envió a su terapeuta entre 1960 y 1963


13 de abril de 2017

Sylvia Plath (1932-1963) y Ted Hughes (1930-1998) se conocieron en 1956 en una fiesta, cuando ambos eran estudiantes en la Universidad de Cambridge. En apenas cuatro meses, decidieron casarse. Su matrimonio duró seis años. Tuvieron dos niños y una tormentosa convivencia, reflejada en los poemas de ambos y en los diarios y cartas de Plath. La poeta mantenía una intensa correspondencia con familiares y amigos y reflejaba su rutina en dietarios que rellenó hasta poco antes de su suicidio. Pero, por expreso deseo del que fuera su marido, muy poco sabemos de aquellos últimos tiempos. Hughes destruyó el cuaderno que contenía las entradas hasta tres días antes de la muerte de Plath para proteger, según dijo, a sus hijos, Frieda y Nicholas. Sin embargo, ese tupido velo va camino de descorrerse gracias a la aparición de una colección de misivas, hasta ahora inéditas, que la poeta envió a su psiquiatra, Ruth Barnhouse, entre el 18 de febrero de 1960 y el 4 de febrero de 1963.