Mariana Enríquez
AQUÍ YACE UNA AMANTE
Mucho se ha escrito sobre la pareja más emblemática del mito trágico asociado a la poesía en el siglo XX, la de Sylvia Plath y Ted Hughes. Y también, a instancias de los seguidores del poeta, mucho se ha silenciado y omitido de lo que rodeó esa relación. Una figura, tercera en discordia, mujer brillante y compleja de su tiempo, emerge del silencio y de tantas omisiones: la de Assia Wevill. Amante de Hughes, autora de unos escasos poemas (a juzgar por lo que se encontró), icono cosmopolita, traductora y brillante publicitaria, también sucumbió al destino trágico de Plath, suicidándose junto a su pequeña hija. La biografía de los periodistas Yehuda Koren y Eilat Negev, que acaba de distribuir Circe en Argentina, reconstruye esta increíble y angustiosa historia que, además de dar cuenta de unos derroteros individuales, marca el difícil tránsito de las mujeres entre el final de los años ’50 y la entrada en los ’60, un desajuste que muchas pagaron con la desolación, la enfermedad mental y la muerte.