Mostrando entradas con la etiqueta La burbuja del arte moderno. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta La burbuja del arte moderno. Mostrar todas las entradas

martes, 9 de febrero de 2016

Piero Manzoni / Mierda de artista



Piero Manzoni
MIERDA DE ARTISTA
EL ARTISTA ANTE LA SOCIEDAD 
Y EL MERCADO

El título de este artículo se refiere a una mordaz crítica del mercado del arte realizada por el artista conceptual Piero Manzoni, con la que demostró que la simple firma de un artista con renombre produce incrementos irracionales en la cotización de la obra.  Fueron noventa las latas cilíndricas de metal las que se vendieron al poco de exponerse en la Galleria Pescetto, de Albissola Marina, al norte de Italia, y que aún contienen, según la etiqueta firmada por el autor, Mierda de artista. Contenido neto: 30 gramos. Conservada al natural. Producida y envasada en mayo de 1961. Y no creas que fueron baratas, salieron a la venta al mismo valor que entonces tenían treinta gramos de oro, y hoy en día su precio alcanza cifras de cuatro y cinco dígitos en euros, en las pocas ocasiones en que alguna de ellas sale a la venta o a subasta. Pasados más de treinta años de la muerte del autor, continúan las especulaciones acerca del contenido de las famosas latas, ya que se sigue ignorando si realmente se trata de heces humanas o no, ya que con el precio que tienen ningún propietario osaría destrozar la obra de arte, y además en ningún sitio se determina que el artista cagón sea una persona.

lunes, 3 de febrero de 2014

Mark Rothko / La burbuja del arte moderno




Mark Rothko (1903 – 1970)


Nacido en Rusia bajo el nombre de Marcus Rothkowitz,  se hizo famoso en el campo del expresionismo abstracto aunque se resistía a utilizar éstos términos para describir su obra. Inicialmente consistía en arte con mayor tendencia figurativa, incluyendo figuras mitológicas pero luego empezó a experimentar (en los años 40 y 50) con el estilo por el que se lo reconocería mundialmente y con el que alcanzaría su madurez artística: los campos rectangulares de color.
5) FOUR DARKS RED
4) Nº 61
3) BLACK GREY
2) MAGENTA, BLACK, GREEN ON ORANGE             
1) ORANGE & YELLOW

Rothko / Estrella de la subasta otoñal


foton
'Royal red and blue', de Rothko. / EFE

Rothko, estrella de la subasta otoñal

EFE / Nueva York / 14 de noviembre de 2012

'No.1 (Royal red and blue)' se convirtió hoy en la estrella de una subasta de arte contemporáneo y de posguerra

La obra alcanzó los 52,6 millones de euros en la casa Sothey's de Nueva York



Una obra de Mark Rothko titulada No.1 (Royal red and blue) se convirtió hoy en la estrella de una subasta de arte contemporáneo y de posguerra celebrada en Nueva York, en la que alcanzó un precio de 67 millones de dólares (52,6 millones de euros).
Esta pintura de gran escala (2,99 por 1,72 metros), pintada por Rothko (1903-1970) en un periodo considerado el cenit de su carrera, fue la obra más cotizada de una subasta organizada por la casa Sothby's en la que también se pusieron a la venta piezas de Francis Bacon, Jackson Pollock o Andy Warhol, y en la que se recaudaron casi 375 millones de dólares (295 millones de euros).
No.1 (Royal red and blue) formó parte de una serie de ocho trabajos que fueron seleccionados por el propio maestro estadounidense para integrar una exhibición individual celebrada en 1954 en el Instituto de Arte de Chicago, la cual supuso un hito en la trayectoria de este exponente del expresionismo abstracto.
Esta obra, que, con la suma de las tasas y comisiones correspondientes alcanzó un precio de 75 millones de dólares (59 millones de euros), había permanecido en la misma colección durante los últimos treinta años.
Por tanto, su salida a la venta constituye "un gran acontecimiento", según explicó el experto de Sotheby's Augusto Uribe, ya que las pinturas de Rothko no suelen prodigarse en el mercado del arte.
Además, se vendieron otras importantes obras adscritas al movimiento del expresionismo abstracto, como Number 4, 1951, un lienzo en el que Pollock (1912-1956) reprodujo su característica técnica del goteo y que alcanzó los 36 millones de dólares (28 millones de euros).
Por otra parte, una importante versión de las emblemáticas pinturas de pontífices de Bacon, Untitled (Pope), que data de 1954, se vendió por 26,5 millones de dólares (21 millones de euros), después de haber permanecido en la misma colección privada desde 1975.
En ella, como en todas estas pinturas insignia del arte de Bacon (1909-1992), la figura de un Papa emerge de las sombras de la Segunda Guerra Mundial, mientras la Humanidad trata de dotar de sentido a las atrocidades cometidas durante esos años. Asimismo, Study for head of Isabel Rawsthorne, un retrato de una de las más cercanas amigas de Bacon, se vendió por 8,2 millones de dólares (6,4 millones de euros).
Otra de las obras que alcanzó un alto precio fue Abstraction, de Willem de Kooning (1904-1997), ejecutada en torno a 1949, y que se vendió por 17,5 millones de dólares (13,6 millones de euros).
Por 1948-H, una obra que define el momento crítico de la carrera de Clyfford Still (1904-1980), cuando el estadounidense resolvió expresivamente su lenguaje abstracto, se pagaron 8,7 millones de dólares (6,8 millones de euros).
Uno de los artistas con mayor presencia en la subasta fue Gerhard Richter (1932), cuyo Abstraktes Bild (712) alcanzó los 15,5 millones de dólares (12 millones de euros). Esta obra fue pintada en 1990, en un punto crucial de la trayectoria del alemán y ejemplifica su maestría en el arte de la abstracción.
En el grupo de obras creadas por Warhol (1928-1987), destacaron Green disaster y Suicide, cuadros pertenecientes a su provocativa serie Muerte y desastre, y que se vendieron por 13,5 y 14,5 millones de dólares respectivamente (10, 5 y 11,3 millones de euros). En esta serie, realizada en la década de los 60, el artista pop explora los temas de los medios de comunicación de masas, el estrellato y la muerte.
La obra de juventud de Jean-Michel Basquiat (1960-1988) Onion Gum, realizada por el estadounidense cuando contaba 23 años, se vendió por 6,5 millones de dólares (5 millones de euros).

http://cultura.elpais.com/cultura/2012/11/14/actualidad/1352908360_616186.html


Lea, además


sábado, 16 de noviembre de 2013

Francis Bacon / La tormenta perfecta

'Tres estudios de Lucian Freud', obra de Francis Bacon, que se convirtió en la madrugada de ayer en la más cara adjudicada en subasta de la historia. / CHRISTIE'S

Francis Bacon

Mercado del arte: la tormenta perfecta

Los records de Bacon y Koons en Nueva York y la imparable escalada de ventas en subasta dictan la evidencia

La clase media del coleccionismo ha muerto, solo las inmensas fortunas aspiran a los tesoros


Francis Bacon

Quien entre estos días en algunos de los grandes salones de subastas de Christie’s o Sotheby’s en Nueva York y se acomode en una de sus sillas se sentirá como si estuviera sentado en medio del Consejo de Administración que dirige el mundo. François Pinault (magnate francés del lujo); Eli Broad (uno de los nombres fuertes de las finanzas estadounidenses); Steven A. Cohen (el mago de los fondos de alto riesgo); Peter Brandt (dueño de un imperio editorial); Jose Mugrabi (el mayor coleccionista particular de warhols del planeta); Michael Ovitz (representante, entre otros, del actor Tom Cruise); Dakis Joannou (industrial griego); Larry Gagosian (propietario de la todopoderosa galería Gagosian)… Todos levantan la mano y pujan. Todos contribuyen a que el mercado del arte contemporáneo se recaliente hasta lo inimaginable. En la puja que ha situado a Francis Bacon como el artista más caro vendido nunca en subasta, Larry Gagosian pujó hasta los 101 millones de dólares (75,3 millones de euros). Y hubo dos pujas por encima de los 120 millones. Finalmente, el tríptico se remató en 142,2 millones (105,8 millones de euros).


Si a estos multimillonarios, que parecen tener un bolsillo casi infinito, sumamos el dinero procedente de rusos, oligarcas de oriente medio, turcos, brasileños, mexicanos, chinos… o sea, el nuevo mundo económico, la tormenta perfecta en el arte está servida. ¿Qué limite tiene una mujer como Sheikha Al-Mayasa bint Hamad bin Khalifa Al-Thani quien, con solo 30 años, destina más de 600 millones de libras (447,4 millones de euros) al año a la compra de arte? La presidenta de la Autoridad de Museos de Catar, y hermana del nuevo emir, dibuja esa voracidad por el arte de nuestro tiempo de los nuevos coleccionistas. Acaba de pagar 20 millones de dólares por un grupo de esculturas de Damien Hirst que recrea varias fases de la concepción humana. “Para estos compradores el dinero es lo de menos. Es como si intercambiaran papel por obras. A cambio de billetes obtienes un bacon o un cézanne. Lo que cuenta es hacerse con el objeto de deseo. Es una locura”, relata el coleccionista mallorquín Juan Bonet.
Así que, una vez conseguido el récord de Francis Bacon, la locura de los tiempos impulsa a preguntarse: y ahora ¿quién lo superará? ¿Cézanne? ¿Pollock? ¿Basquiat?¿De Kooning? ¿Lucian Freud? ¿Gustav Klimt? Pues quien mejor situado se encuentra es Andy Warhol. Se sabe que en ventas privadas (cada vez más frecuentes) ha superado los 100 millones de dólares. Juan Várez, consejero delegado de Christie’s en España, da otro nombre: “Picasso”. Todo ello, a la espera de que llegue al mercado un caravaggio o una obra de un gran maestro similar. ¿Cuánto valdría en el mercado, si pudiera exportarse, La conversión de San Pablo, de la colección Odescalchi Balbi en Roma? Es una de las contadas obras del genio italiano en manos privadas. ¿200 millones de dólares?
Pero lejos de la especulación, ya hay algunos artistas vivos que se están asentando en una segunda línea de salida a la espera de acercase a esos precios, como Jeff Koons, Gerhard Richter o Christopher Wool. Este último estableció ayer en Christie’s su récord al vender el lienzo Apocalypse Now (1988) por 26,5 millones de dólares. La tela la adquirió, para un cliente sin identificar, el marchante Christophe Van de Weghe y su justificación de la compra revela lo caprichoso que es este mundo y la liquidez que maneja. “Quien compró la obra realmente la quería”, recalca. “Es la obra maestra del artista y el comprador quería hacerse con la obra maestra del artista”.
Y sobre esa pulsión de los coleccionistas las salas de subasta relanzan sus balances. Hace una década, en el mejor de los casos, Christie’s conseguía 85 millones de dólares en una única jornada de ventas. Ayer logró la cifra más alta de su historia: 691,5 millones de dólares. Una cantidad ingente que hace exclamar al coleccionista Paco Cantos: “¡Estamos cerca de que explote la burbuja! Estos precios no se pueden soportar”. Son advertencias que, de tan repetidas, resultan cansinas. Y que no todo el mundo comparte. “Todo depende de la calidad de las obras. No veo burbujas. Me preocuparía más si los resultados los hubiéramos conseguido con piezas de poca calidad. Pero ha sido justo lo contrario”, reflexiona Juan Várez. Tanto es así que el techo del mercado no sé ve y hay quien, incluso, busca requiebros. “Si tu colección sigue la tendencia o la moda entonces sí te ves afectado por los precios. Pero si tu propuesta es más singular y vives ajeno a esos grandes nombres del mercado no sientes la presión del dinero”, explica la coleccionista Estefanía Meana: “Los creadores que colecciono no llegan al mercado”.

El 'top-ten' del arte

1. Los jugadores de cartas(Cézanne).191,6 millones de euros. 2012. Venta privada.
2. El sueño (Picasso). 116 millones. 2013. Venta privada.
3. Tres estudios de Lucian Freud (Bacon). 105,8 millones. 2013. Subasta.
4. Número 5 (Pollock). 105 millones. 2006. Venta privada.
5. Mujer III (De Kooning). 102 millones. 2006. Venta privada.
6. Adele Bloch-Baue(Klimt).101 millones. 2006. Venta privada.
7. El grito (Munch). 90 millones. 2012. Subasta.
8. Bandera (Jasper Johns).87,2 millones. 2012. Subasta.
9. Desnudos, hojas verdes y busto (Picasso). 80 millones. 2010. Subasta.
10. El caminante (Alberto Giacometti). 78 millones. 2010. Subasta.
Lo cierto es que nunca antes las casas de subasta habían tenido tanto poder. Bueno, quizá habría que reescribir la frase: nunca antes el mercado del arte había tenido tanto poder. “La fuerza es de tal calibre que está haciendo desaparecer, si alguna vez existió, la clase media del arte”, ahonda con tristeza Marcos Martín Blanco, quien con más de 400 obras atesora una de las mejores colecciones de pintura contemporánea de España. El coleccionista reconoce que se vende mucho y bien, pero sobre todo las grandes obras, los grandes nombres, que únicamente son accesibles a bolsillos multimillonarios. La explosión de los precios es de tal calibre que, en efecto, parece estar dejando al coleccionista de clase media fuera de juego. “Si un artista de 27 años como el colombiano Óscar Murillo vendía hace un año sus cuadros por menos de 20.000 dólares y ahora se rematan en 300.000 es que el mercado está desenfrenado”, incide Martín Blanco. Una especulación similar sufren los trabajos de artistas treintañeros como Wade Guyton, Nate Lowman, Alex Hubbard, Hurvin Anderson, Jacob Kassay o Dan Colen. Y como una onda expansiva esto afecta a las galerías, que tienen que lidiar con situaciones insólitas.
Elba Benítez, una galerista que peina experiencia en este mundo, cuenta cómo algunos artistas trabajan con listas negras. En ellas figuran los nombres de coleccionistas que han vendido obra de algunos de ellos en el segundo mercado al poco de comprarla. A esos, no se les vuelve a vender. Hay que protegerse. “Vik Muniz [uno de los artistas más reconocidos con los que trabaja Benítez] sale mucho en subasta porque se puede especular muy bien con él. Tiene mucha demanda y poca oferta”, se queja la galerista.
Es casi imposible encontrar un tiempo en el que las casas de subasta hayan despertado tanto recelo. “Han subvertido su origen, su propósito y su mirada inicial”, argumenta el coleccionista Emilio Pi. “Su función era dar espacio económico y salida a obras que habían desaparecido del mercado y que tenían esa etiqueta de clásicas. Eran artistas que difícilmente iban a producir más. Pero ahora…”. Los puntos suspensivos le llevan a recordar que más del 20% de los artistas de la subasta de arte contemporáneo de la casa Phillips de Pury de hace un par de semanas tenía menos de 40 años. “Antes se tardaban décadas en llegar al mercado secundario, ahora son meses”, reflexiona Pi.
Bajo este paisaje, y a pesar de todo, la inversión en pintura o escultura contemporánea parece un buen negocio. ¿Pero es así siempre? “¿Vale la pena invertir en arte?” Este el contundente titular con el que tres economistas acaban de zarandear el más que conservador mundo de las subastas. El trabajo de estos expertos —que proceden de la universidad de Stanford, la Escuela de Finanzas de Luxemburgo y la Universidad Erasmus de Rotterdam— plantea una idea desasosegante: los ingresos procedentes de este tipo de activos se han sobreestimado y los riesgos se han minusvalorado. Para ello han utilizado una muestra de 20.538 pinturas que se vendieron repetidamente en subastas entre 1972 y 2010. De su estudio se deriva que las ganancias medias anuales son del 6,5%, bastante por debajo del 10% que estiman otros índices. En estos días de euforia, una llamada de atención al alocado planeta del arte contemporáneo.