Anna Karenina también es infeliz en escena
El eterno personaje de Tolstói llega al teatro en una versión arriesgada de la novela que se ciñe al triángulo amoroso
Lara Díez, en 'Anna Karenina'. / SHOOT ESTUDIO
Anna Karenina o la desdicha que provoca nuestra propia incapacidad de ser felices. Anna Arkadievna Karenina, esa hermana literaria de todos los que ponen expectativas demasiado altas en el amor (“el amor…, si no me gusta esta palabra es porque significa demasiado para mí”), sube al escenario ahora en un arriesgado montaje que reduce la novela homónima de Tolstói a lo que es “esencial” en ella. Así lo afirma el artífice del espectáculo, Ivan Padilla: “Nuestra versión focaliza la atención en el triángulo amoroso que se crea entre Anna, su marido, Alekséi Aleksándrovich Karenin, y su amante, el conde Alekséi Kiríllovich Vronski, y resigue la lucha de ella por conseguir la felicidad, con el amor y el deseo como motores principales y el horizonte del inevitable desenlace trágico”.
