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lunes, 13 de enero de 2014

Más muertes en Venezuela

La extendida impunidad, que deja 92 de cada 100 homicidios sin resolver, es el principal incentivo de los criminales en Venezuela, uno de los países más violentos del mundo, conmocionado estos días por el asesinato de una ex reina de belleza.

Más muertes en Venezuela

Editorial
El Espectador, 10 de enero de 2013

El brutal asesinato de la exmiss Venezuela y actriz Mónica Spear, de su pareja y las heridas a su hija de cinco años, mientas viajaban por el centro del país, ha puesto al gobierno del presidente Nicolás Maduro en calzas prietas por estos días.

Mónica Spear
 Este hecho ha sido el detonante para evidenciar la gravedad de los cerca de veinticinco mil homicidios por año que han convertido el país vecino en uno de los más peligrosos de la región.
Como lo hemos mencionado antes en este espacio, la inflación, la corrupción, la ineficiencia gubernamental, la devaluación de la moneda y el deterioro en materia de seguridad azotan a Venezuela por igual. Cuando llegó el chavismo al poder, las cifras en este último campo, que no dejaban de ser preocupantes, estaban por el orden de los cinco mil homicidios por año. La palpable realidad de que la situación se ha multiplicado por cinco a lo largo de estos 15 años tiene, según los estudiosos del tema, diversas variantes.
En primer lugar, se demuestra que no hay una relación directa entre delincuencia común y las condiciones de pobreza. Si de acuerdo con los indicadores de la Cepal se registran mejoras en varios campos, ¿cómo es posible que al mismo tiempo hayan aumentado exponencialmente el delito y el número de hechos de sangre? En la sola ciudad de Caracas los periódicos registran, apenas los fines de semana, entre 30 y 60 asesinatos ocasionados por robos en los que se utiliza tal tipo de sevicia que terminan usualmente con la muerte de las víctimas.
El sociólogo Roberto Briceño León, director del Observatorio Venezolano de Violencia, ha venido desgajando de tiempo atrás la complejidad del problema. Dado que no existen datos oficiales creíbles, el Observatorio calcula la situación actual en 79 muertes por cada 100.000 habitantes, muy por encima de las 39 que reconoce el Gobierno. Cree que el crimen de Spear es “un grano más (…) en ese incremento sostenido de la violencia (…) en la última década”, con el agravante del mayor “ensañamiento en la ejecución de las acciones de los delincuentes”.
Para Briceño, el discurso del presidente Chávez estuvo cargado de violencia, elogio de la violencia y a los violentos, así como la descalificación y la amenaza permanente al contrario. Para un líder con honda llegada popular, este tipo de mensajes repetidos diariamente fueron una suerte de patente de corso para actuar. Algo que, de paso, debería servir de lección a quienes aquí en Colombia siguen creyendo que la virulencia en el discurso de nuestros líderes no tiene perversas consecuencias sobre la cultura social.
Todo agravado —y volvemos a Venezuela, pero el eco resuena también en lo local— por el hecho de la rampante impunidad. El dato del Observatorio es escalofriante: “para 1998, por cada 100 homicidios que se cometían en el país, hubo 118 detenciones. Desde hace cinco años, por cada 100 homicidios que se cometen en el país teníamos 8 o 9 detenciones”. Es decir, que en el 92% de los homicidios ni siquiera hay detenidos.
En este caso, como se trataba de una exreina de belleza y además actriz de telenovela, dos temas enraizados en la cultura popular venezolana, el tema adquirió tal dimensión que el presidente Maduro convocó, en buena hora, a los gobernadores y parte de los alcaldes electos recientemente para dialogar y buscar salidas concertadas. Entre ellos a Henrique Capriles Radonski, su principal contrincante en la oposición. Este es el tipo de acciones que hay que llevar a cabo para actuar de manera coordinada frente a una amenaza común a todos los ciudadanos. Es un paso en el camino correcto.
Los más escépticos recuerdan que ya con anterioridad se han anunciado medidas y leyes contra el delito, pero no han pasado de los anuncios o del despliegue de soldados en las calles, sin un efecto de fondo. Es de esperar que por fin prime la sensatez y que al otro lado de la frontera tanto tirios como troyanos decidan asumir conjuntamente esta batalla esencial contra la delincuencia y la violencia.

Alfredo Meza / El fatídico viaje de Mónica Spear

Mónica Spear

El fatídico viaje de Mónica Spear

Venezuela llora el asesinato de su ‘miss’ la noche de Reyes. Una modelo amante de sus raíces que supo superar el estigma de reina de la belleza para abrirse camino en televisión

Tras encadenar varias telenovelas, rechazó un trabajo para tomarse un respiro y disfrutar de su país junto a su familia. Una decisión que resultó fatal

Foto

Foto de Mónica Spear y su exmarido en una pancarta de una manifestación en protesta por el asesinato, el miércoles, en Caracas. / AFP




Mónica Spear hizo el camino a la inversa. Estudió y vivió en el destino más apetecido por los venezolanos, Estados Unidos, y regresó a Venezuela para ganar en 2004 el acontecimiento cultural más importante del país, Miss Venezuela, e iniciar una fugaz e intensa carrera como actriz de telenovelas. Amaba a este país. Muchos de sus compatriotas hacen el camino contrario y buscan salir de un país cuyas autoridades dicen estar haciendo una revolución. Lo más visible de ese lance es la estela de muerte que ha quedado a su paso. Las cifras extraoficiales hablan de una sangría continuada que alcanzó cotas de país en guerra en 2013. 24.763 homicidios, 79 por cada 100.000 habitantes, 67 cada día. Tres cada hora.
Mónica Spear se colocaba más allá de todas esas sombrías estadísticas con optimismo. Como tantos otros de sus compatriotas, ella se reconocía en las bellezas naturales de este país mucho más que en los desangelados conjuntos de viviendas del Estado de Florida, donde reside su familia, y los centros comerciales de descuentos. Había trabajado en algunos de los parques temáticos de Orlando mientras estudiaba Arte Dramático en la Universidad de Florida Central, y quizás comprobara que lo suyo no era la vida ordenada y previsible de ese país. “Fue la única de mis hijos que no pude sacar de Venezuela”, se lamentaba su padre, Rafael Spear, cuando llegó al funeral procedente de EE UU.

"Tenía el aura de las estrellas", recuerda sin disimular su tristeza el escritor Leonardo Padrón
Su vil asesinato la noche de Reyes en un paraje solitario de una autopista que comunica Puerto Cabello, el principal puerto del país, con la ciudad industrial de Valencia acabó a los 29 años con la promisoria carrera de una joven que superó el estigma de reina de la belleza que se vale de su físico para aparecer en la pequeña pantalla. Lo sabe Leonardo Padrón. En 2010 este autor comenzó a escribir los libretos de La mujer perfecta, una telenovela cuya protagonista rompía con el molde de los culebrones mexicanos y venezolanos que juntan a la niña pobre con el hombre rico. Mónica Spear interpretaría a una chica con síndrome de Asperger que se enamora de un galán casado. Padrón enfrentó aquella primera reunión con Spear con el prejuicio propio que sienten algunos escritores por las reinas de la belleza. Le explicó entonces el reto: disimular la belleza que tanto resaltaba con un atuendo propio de una provinciana incapaz de mirar a los ojos a su interlocutor. Mónica, recuerda Padrón, no solo dio con el tono del personaje, sino que acudió a Sovenia, una organización pionera en Venezuela en la comprensión del autismo, para preparar el personaje. “Ahí creció mi respeto por ella”, reconoce.
Fue la última telenovela que hizo en Venezuela. “Tenía el aura de las estrellas”, afirma Padrón con una tristeza que no puede disimular. Encabezó el reparto de Mi prima Ciela (2007) y Calle luna, calle sol (2009) en Radio Caracas Televisión, un canal cerrado por órdenes del entonces presidente Hugo Chávez. Se la vio acompañando a los estudiantes opositores que tomaron las calles con las manos pintadas de blanco. Sería la única vez que su nombre se asoció a la cruel polarización que divide al país desde hace 15 años. Quizás escapara del estigma por el hecho de que después de encarnar a Micaela Gómez enLa mujer perfecta fue contratada por la cadena Telemundo para encabezar el reparto de dos telenovelas: Flor salvaje y Pasión prohibida.


Al culminar este último culebrón decidió rechazar una tercera producción sin tomar vacaciones. Rechazó el papel protagonista de la nueva telenovela del escritor venezolano Ibsen Martínez, exitoso autor de Por estas calles (1992), quien volvía al género tras de una década de mutis. “Era mi candidata”, reconoce, quien había sido informado de sus progresos actorales. Además, Spear tenía un camino andado en Telemundo, empresa coproductora del dramático, que podría augurar la sintonía en el mercado de EE UU. “Pero el camino está lleno de baches. Quería una pausa”.
A finales de noviembre comenzó esa pausa con un largo viaje por la Venezuela profunda con su pequeña hija y su exesposo, Thomas Henry Berry, un inglés enamorado de la geografía venezolana, que decidió promover el país que acogió a sus padres fundando una agencia de turismo extremo. Se divorciaron en 2012, pero mantenían una buena relación. Nadie podrá saber si ese viaje terminaría en una reconciliación, pero la hermosura de los paisajes que enmarcaron su último paseo como pareja lucía como el decorado perfecto para luego narrarlo. La cuenta de Instagram de la actriz nos enseña esa felicidad: madre e hija bajo una cascada o la actriz meditando con los indios waraos en el delta del río Orinoco.
A las diez y media de la noche del 6 de enero ese viaje terminó a balazos. Mientras los venezolanos dormían, la doctora Alida Yépez, pediatra de guardia del hospital de Puerto Cabello, dio el primer aviso de lo que ha significado una gran tragedia ara este país. En su cuenta de Twitter avisó: “Recibimos hace dos horas a una niña de cinco años que dice ser familiar de Mónica Spear. Está herida de bala, pero estable”. Sus padres yacían dentro del vehículo en el que recorrían el país.



Lea, además



Venezuela / La presión política acelera la resolución del asesinato de Mónica Spear

Mónica Spear

La presión política acelera 

la resolución del asesinato de Mónica Spear

El crimen ha sido resuelto en solo cinco días en un país donde nueve de cada diez homicidios quedan impunes

Maduro denuncia una campaña desde el exterior en su contra



Parientes del esposo de la miss transportan el féretro. / ALEJANDRO CEGARRA (AP)
Fue un operativo policial pocas veces visto y dirigido por el propio director del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas, José Gregorio Sierralta. El resultado era predecible: la rápida captura de los preseuntos responsables del doble homicidio de la actriz y "miss" Venezuela 2004, Mónica Spear, y su exesposo Thomas Henry Berry.
Hay once personas involucradas, la gran mayoría de ellas pertenecientes a una banda que hacía vida en una invasión adyacente a la autopista Puerto Cabello-Valencia. Sierralta aseguró que el autor material se llama Jean Carlos Colina Alcalá, de 19 años, la persona que disparó siete veces contra sus víctimas, que decidieron encerrarse en el vehículo accidentado para evitar el robo. La hija menor de ambos, de cinco años, resultó herida en una pierna. La bala no ha sido extraída por los médicos porque no comprometió órganos vitales en su trayectoria.
Era la respuesta que necesitaba el Gobierno, que suele exigir resultados rápidos a la policía cuando ocurre un escándalo de esta magnitud. Nadie duda en Venezuela de que éstos son los culpables y asocian la pronta resolución a la gran capacidad de los investigadores. Hay un consenso generalizado: los cuerpos de seguridad saben dónde están los delincuentes, quiénes son parte de las bandas de matones que roban y asesinan a quien se resiste a sus fechorías, pero están impedidas de actuar como quisieran por órdenes políticas. El chavismo siempre le ha temido al efecto que la represión genera entre los más humildes, sus potenciales electores.
La rápida resolución de este crimen contrasta con la alarmante impunidad de la mayoría de los casos. Cifras de la ONG Observatorio Venezolano de Violencia indican que nueve de cada diez homicidios que se comenten en el país quedan sin culpables. Es un problema complejo en el que se mezclan la inacción, la falta de personal –fiscales, jueces, policías- abocado a investigar y resolver los asesinatos y cierta displicencia del Estado venezolano para hacer valer el principio de autoridad. Si bien reconoce la magnitud del problema, el gobierno hace una lectura distinta de su apogeo. Unos, los menos, como el diputado chavista Elvis Amoroso, culpan a la oposición de tener las armas. Otros, los más, afirman que todo es consecuencia de los “antivalores sembrados por la cultura capitalista” y del efecto perverso de la programación de los medios de comunicación.
Hasta ahora no se conoce la versión de los supuestos asesinos, quienes han sido condenados en el juicio sumario de la opinión pública. Si son o no cabeza de turco parece ser lo de menos. En medio del funeral el padre de la ex miss Venezuela, Rafael Spear, respondió a una pregunta sobre los presuntos responsables del hecho con una declaración que resume parte del estado de ánimo nacional: "Ellos me han destrozado el corazon". Todos los involucrados han sido enviados a la prisión de Tocuyito en la ciudad de Valencia, 170 km al Occidente de Caracas.
Alcalá cometió el homicidio con un arma robada que luego entregó a un cómplice, que está fugado. Versiones policiales indican que él y las cuatro personas que interceptaron a la actriz y a su familia fueron entregados a las autoridades por los mismos vecinos del sector donde residían. Una mujer también fue detenida porque tenía la cámara fotográfica perteneciente a Spear.
Al parecer todos forman parte de la banda “Los Sanguinarios” que actúa como piratas de carretera en el sector donde fue asesinada Spear. Los líderes envían siempre a una avanzada de hombres más jóvenes para cometer los delitos. Roban a los conductores que se quedan accidentados con llantas espichadas aprovechando el pésimo estado de la vialidad, o atraviesan objetos en la vía para obligarlos a detenerse. Luego los jefes se encargan de revender los objetos robados. Esta tesis establece el robo como el móvil del hecho y echa por tierra la tesis del sicariato que ha sugerido el presidente Nicolás Maduro.
El gobernante venezolano ha criticado el tratamiento informativo que algunos medios de comunicación han dado al doble homicidio. Maduro ha opinado que se está haciendo un “show macabro” con la criminalidad y el caso de la actriz. “Buscan dividirnos”, afirmó. “Son campañas de odio y desmoralización antivenezolanas que se adelantan en el mundo entero para hablar mal de nuestra patria”. La referencia parece dirigida a expresiones de actores venezolanos residentes en el exterior, quienes han prometido no volver al país mientras la delincuencia siga en su máximo apogeo.

jueves, 9 de enero de 2014

El asesinato de Mónica Spear altera la agenda política de Venezuela

Monica Spear

El asesinato de una exmiss altera 

la agenda política de Venezuela

Maduro convoca a todos los gobernadores, incluido Capriles, ante la enorme conmoción por la muerte a tiros de Mónica Spear a manos de delincuentes comunes



Monica Spear, al ser elegida Miss Venezuela en 2004. / ANDREW ALVAREZ (AFP)
No solo fue el nombre de las víctimas -la ex miss Venezuela 2004 y exitosa actriz de telenovelas Mónica Spear, su exesposo, el irlandés Thomas Henry Berry y la pequeña hija de ambos, de cinco años- sino la manera cómo ocurrió el hecho: la noche del Día de Reyes, y después de caer en un bache de la autopista Puerto Cabello-Valencia, en la zona centro costera del país, estallaron dos llantas del vehículo que los transportaba. Poco después una grúa los socorrió. Mientras subían el automóvil en una plataforma para continuar la marcha aparentemente llegaron unos delincuentes para robarlos. Los primeros datos recabados por la policía científica indican que Spear y su familia se encerraron en el vehículo, que fue baleado. Según su manager la actriz recibió un disparo mortal y su exesposo tres balazos. Ambos fallecieron. La niña sobrevivió al ataque con una herida en la pierna.
La amplia divulgación que recibió la fatal noticia la mañana de este martes provocó un estremecimiento pocas veces visto en el país. Las redes sociales estallaron con indignación y tristeza y convirtieron la etiqueta MonicaSpdear en una tendencia nacional. El Gobierno tuvo entonces que modificar su agenda del día. Al mediodía la televisora del Estado Venezolana de Televisión, que hace varios años desterró de su programación cualquier alusión a la rampante inseguridad de este país -que el año pasado, de acuerdo a los estimados de la organización Observatorio Venezolano de Violencia (OVV), cobró la vida de 24.763 personas-, mostró al presidente Nicolás Maduro reunido con un grupo de artistas chavistas asociados en el colectivo Movimiento de Artistas por la Vida y la Paz. Uno de ellos, Manuel Sosa, fue la primera pareja de telenovela de la actriz asesinada. La habitual voz tronante del Presidente trocó en un susurro que explicaba a los presentes detalles del caso y revelaba también el luctuoso ánimo del país.


Spear desfila en la final de Miss Universo 2005 in Bangkok. / RUNGROJ YONGRIT (AFP)
A la salida de esa reunión el vocero del colectivo, el actor Roberto Messuti, pidió que no se politizara un hecho trágico. “No lo conviertan en un circo político porque es claramente palpable los esfuerzos del Ejecutivo en materia de seguridad”, agregó el director de la policía científica José Gregorio Sierralta cuando informó los primeros detalles del doble homicidio. Ambos comentarios revelaron la principal crítica hecha por el chavismo a lo largo del día. No obstante, todas las declaraciones de los voceros oficialistas resultaron insuficientes para contener la crisis comunicacional desatada. Con genuino dolor las figuras públicas contrarias al gobierno no escatimaron críticas contra los fallidos planes de seguridad y colocaron muy de relieve el fracaso del chavismo en combatir la violencia ciudadana en los últimos tres lustros. De Spear resaltaban no solo el trágico destino de su hija huérfana, sino también su inmensa espiritualidad y un apego a su tierra que muchos han puesto en duda en los últimos tiempos.
La muerte también ocurre justo cuando el gobierno intenta rescatar el turismo interno mediante un eslogan que promociona a Venezuela como un destino "chévere" (magnífico, en la jerga local), al tiempo que casi tacha de traidores a la patria a los líderes políticos opositores que se fueron de vacaciones al exterior durante las recientes festividades de fin de año. El gremio artístico también la emprendió contra el principal artífice de la campaña, el ministro de esa cartera Andrés Izarra, quien ha minimizado el impacto de la inseguridad en el turismo nacional y extranjero. En 2010, por ejemplo, se mofó en una entrevista con la cadena CNN de las cifras presentadas por el OVV. En 2013 la organización calculó que en Venezuela asesinaron a 79 de cada 100 mil venezolanos. El ministro del Interior y Justicia Miguel Rodríguez Torres ha refutado esas informaciones y asegura que en 2013 se redujeron 17% los homicidios y 51% los secuestros, con una tasa de 39 personas que perdieron la vida por cada 100 mil habitantes.
A los venezolanos, sin embargo, parece importarles poco la diferencia entre los cálculos y en general cualquier alusión a las explicaciones de algunos voceros del gobierno, que buscan “en los antivalores generados por el capitalismo” la explicación a la violencia generalizada que vive el país. Hay mucho dolor e indignación. Maduro pareció acusar ese sentimiento porque a mitad de la tarde del martes, mientras esperaba la visita de su homólogo Evo Morales en el aeropuerto de Maiquetía, decidió dar una segunda declaración a los medios del Estado mucho más firme que la primera.
El Presidente comenzó su intervención revelando que había conversado con los investigadores de la policía científica para encontrar la razón “a la saña criminal” con la que acribillaron a Mónica Spear y su familia. Luego dijo que ajustará los planes de seguridad y que se reunirá este miércoles con todos los gobernadores del país y los alcaldes de 79 municipios donde es más crítica la criminalidad. La advertencia más fuerte la reservó para el final: “Si bien le he tendido la mano a los jóvenes que están en la antivida, también iré a fondo contra los que quieran matar a hombres y mujeres de bien. Le hablo a los criminales: ¿qué explicación tienen para matar? Lo digo con indignación y dolor. Yo asumo mi responsabilidad. El que quiera venir a matar va a tener mano de hierro. Que nadie se equivoque”.
La oposición política tampoco fue indiferente al doble homicidio. El líder Henrique Capriles y otros relevantes cargos como el alcalde metropolitano de Caracas, Antonio Ledezma, expresaron sus condolencias. Capriles incluso fue mucho más allá y escribió en su cuenta de Twitter en horas de la mañana antes del anuncio de Maduro:"Nicolás, te propongo poner de lado nuestras profudas diferencias y unirnos contra la inseguridad en un solo bloque". Hasta ahora no está confirmada la hora de la reunión, pero todo parece indicar que es más que posible un encuentro cara a cara entre los principales rivales de la política local. Sin embargo, Capriles aclaró a EL PAÍS que no tenía información sobre esa cita. “Ahora, con respecto al tema de la inseguridad de los venezolanos siempre estaré dispuesto a hablar y trabajar sea quien sea. Para mí es un tema sagrado”.
Spear, nacida en Maracaibo, estado Zulia, en 1984, tuvo un corto pero fulgurante paso en la televisión venezolana. Protagonizó culebrones en Venezuela –Mi prima Ciela y La mujer perfecta- antes de residenciarse en Estados Unidos en 2011, donde estaba contratada por la cadena Telemundo. Era solo una etapa en su vida. Tímida, más bien despistada, siempre escogió regresar al país a pesar de las ofertas que, según sus compañeros, tenía en Los Ángeles. Quizás lo que más duela a sus seguidores es la cruel muerte que le ha correspondido a ese temperamento optimista.



El efecto colectivo del asesinato de Mónica Spear

El efecto colectivo del asesinato 

de la ex Miss Venezuela Mónica Spear

 Miércoles, 8 de enero de 2014
mónica spear, exmiss Venezuela
En un país en el que decenas de personas mueren de manera violenta cada semana, el asesinato de una exreina de belleza y popular actriz ha impactado a la sociedad venezolana como si se tratara de un hecho singular, nunca visto.
El crimen de Mónica Spear, Miss Venezuela 2004, y su esposo, el empresario británico Henry Thomas Berry, en una autopista del centro del país ocurrido la noche del lunes, remueve los temores de todo venezolano: caer víctima de la delincuencia en cualquier momento en cualquier lugar y no solo ser asaltado, sino morir en el evento.
El despliegue en los medios de comunicación y el acalorado debate que se ventila en las redes sociales podría dar la impresión de que es un episodio nunca visto, alarmante por el nivel de violencia gratuita y por la relevancia de la víctima.
Pero las historias de muertes violentas de venezolanos son cosa de cada día. Las llamadas páginas rojas de la prensa no se dan abasto para reportar con detalles todos los casos de fallecidos en el transcurso de un asalto, en medio de tiroteos entre bandas criminales o en ajustes de cuentas.
Pareciera que de tanto repetirse, ese tipo de conteo trágico deja de ser noticia. Puede que sean inmensas tragedias personales o familiares, pero para el conjunto de la sociedad el fenómeno se ha convertido en un repetitivo mar de fondo, que resultaría aburrido si no fuera por lo dramático que resulta vivir en semejante situación.
Lo que deja claro esos casos –los que generan titulares internacionales como el de Spear y su esposo y los que pasan inadvertidos- es la insensatez de la violencia venezolana, donde muchas veces se mata por las razones más baladíes.

Thomas Henry Berry, de 39 años de edad y de nacionalidad irlandesa, fue asesinado junto a su  exesposa la actriz Mónica Spear.

Asaltantes de camino

Las primeras investigaciones policiales indican que Spear y su esposo fueron víctimas de un modus operandi que usan comúnmente los asaltantes de camino en la Venezuela del siglo XXI: un obstáculo colocado en la vía que dañó el vehículo en el que viajaban por la autopista entre Puerto Cabello y Valencia, en el centro del país.
Mónica Spear, Miss Venezuela 2004
La muerte de Spear ha generado una ola de expresiones de dolor e indignación entre los venezolanos.
La versión oficial indica que forzados a detenerse y mientras eran asistidos por una grúa, se presentó un grupo de delincuentes y, por razones que todavía quedan por esclarecerse, dispararon contra la familia que se había refugiado dentro del vehículo.
Ese tipo de explosiones violentas aparentemente injustificadas por parte de personas armadas es común en Venezuela, donde a cualquiera que lo hayan robado o sometido a un secuestro express suele ufanarse cuando echa el cuento de que "no pasó nada", como si el trauma de verse despojado de sus bienes o de su libertad no fuera "algo".
La inseguridad es un problema que no distingue clases sociales: desde el potentado empresario, el obrero que regresa a su casa en lo alto del barrio pobre o una ex Miss Venezuela que pasa vacaciones en su país, pueden engrosar la lista de las más de 24.000 muertes que se produjeron en el país, según el informe del 2013 del no gubernamental Observatorio Venezolano de la Violencia (OVV).
Las cifras oficiales, que por primera vez en diez años presentó el gobierno venezolano, hablan de un número menor pero igualmente alarmante: 16.000 muertos en 2012, un promedio de 43 por día.
Con esas cifras de espanto, no es extraño que en Venezuela cualquiera pueda contar alguna experiencia propia o de alguien cercano a quien le haya pasado algo con la delincuencia.
De tanto repetirlo se hace común, hasta que cae alguien como Spear, madre joven, actriz popular, y las compuertas de la indignación colectiva se abren, como ha quedado patente en los comentarios colocados desde el martes en redes sociales.
En el ensordecedor debate sobre el caso Spear interviene no sólo la preocupación y tristeza ciudadana sino la omnipresente polarización política que padece la sociedad venezolana.

Muertes en ascenso

2003 - 11.342 homicidios
2013 - 24.763 homicidios
Fuente: Observatorio Venezolano de la Violencia
Inevitablemente, el problema de la inseguridad se le achaca a la acción, o falta de ella, del gobierno que en 14 años de hegemonía "chavista" ha ensayado unos 20 programas policiales, con gran fanfarria pero sin demasiado éxito, a juzgar por el continuo crecimiento de las cifras de muertes violentas.
Con el argumento de que se trata de un tema que no repara en simpatías políticas, tras conocerse la noticia de la muerte de la actriz, el líder de la oposición, el gobernador Henrique Capriles, convocó a través de su cuenta Twitter al presidente Maduro a trabajar conjuntamente para diseñar una política integral de seguridad.
Poco después, aunque sin hacer referencia a la invitación del líder opositor, el gobierno anunció una reunión de gobernadores y alcaldes para reforzar los planes policiales y de prevención del delito.
Los portavoces oficiales, al tiempo de lamentar la muerte de Spear y su esposo, también han pedido que no se use el caso como bandera política, porque saben que el de la seguridad es el flanco más débil que exhibe la gestión gubernamental.
Por tanto es el filón que mejor puede aprovechar la oposición para minar las bases de apoyo popular del gobierno, sobre todo considerando que los más afectados por el fenómeno de la violencia son los más pobres, que es justo donde aún se encuentra la mayor base de apoyo al chavismo.

Problema en crecimiento

Nicolás Maduro, presidente de Venezuela
Maduro ha sacado al ejército a la calles en un intento por reducir la inseguridad.
Cuando en 1999 Hugo Chávez llegó al poder, se registraban unas 5.000 muertes violentas en Venezuela. Ya para ese entonces la inseguridad era tema que preocupaba a los venezolanos que reconocían que la suya era una sociedad violenta.
Durante mucho tiempo la estrategia oficial fue achacar el problema a la creación de "matrices de opinión" interesadas cuyo fin era desprestigiar y finalmente derrocar la llamada revolución bolivariana.
Incluso se puso fin a la práctica de informar oficialmente sobre los índices delictivos con regularidad y hasta se cerraron las salas de prensa en las dependencias policiales.
Tras la muerte del líder venezolano en marzo de 2013, el presidente Maduro, cambió de estrategia y reconoció por primera vez que la inseguridad no es una "percepción" sino un problema real que angustia a los venezolanos, como indican todas las encuestas de opinión.
Maduro tomó la polémica medida de sacar el ejército a las calles en un nuevo plan de seguridad.
Para un visitante extranjero poco acostumbrado a ver soldados de verde oliva en las esquinas llevando terciados sus fusiles de guerra, la imagen dista mucho de tranquilizar y más bien parece hablar de un país en guerra, aunque claro está, no sea ese el caso.
Pero el número de caídos por armas de fuego, la profusión de bandas armadas y el estado de sitio en el que viven forzosamente muchos venezolanos, sobre todo en los barrios pobres, donde circular de noche puede ser una sentencia de muerte, refuerza la percepción de muchos de que viven una situación peor que la de la enguerrillada Colombia o países del Medio Oriente.
El fenómeno de la violencia luce imparable en el corto plazo. La experiencia indica que el escándalo generado por el asesinato de Spear quedará eventualmente opacado por otros eventos, hasta que quizá otro crimen notable vuelva a remover la indignación colectiva.



Mónica Spear / Titulares

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Gaby Espino / Yo amo a mi país, pero yo no piso más Venezuela

monica foto 350x300 La última imagen de Mónica Spear en su visita a Venezuela
Última foto de Monica Spear
La Actriz y modelo venezolana Monica Spear, fallecida el día de ayer (6 de enero de 2013) a manos del hampa se mantenía activa en las redes sociales interactuando con todos sus fanáticos compartiendo fotos y comentarios.
En su red social de Instagram compartió lo que fue su visita a su país, Venezuela, lo que no pensó es que sería la última.
“A caballo en los llanos Venezolanos… Estado Apure” escribió  Mónica Spear el 5 de enero al compartir una foto de su perfil con su cabello alborotado por el viento de los llanos venezolanos.



Gaby Espino: “Yo amo a mi país, pero yo no piso más Venezuela”

gaby 400x280 Gaby Espino: Yo amo a mi país, pero yo no piso más VenezuelaLa estrella venezolana Gaby Espino, colega de la actriz y reina de belleza asesinado, Mónica Spear,  en Telemundo, dijo en una entrevista al canal: “Éste es el día a día de nuestro país. Hemos salido todos los venezolanos huyendo con miedo, aterrados, porque ésta es la realidad de nuestro país. Y hoy le tocó a Mónica”.
“Yo amo a mi país, pero yo no piso más Venezuela”, añadió la actriz de “Santa Diabla”.
En tanto Jencarlos Canela, quien fue el galán de Spear en “Pasión Prohibida”, se expresó en Twitter: “Estoy sin palabras. Te voy a extrañar amiga @MonicaSpear. Y mi Maya bella, hermosa, te amo. ¡No estás sola!”.
Según la organización civil Observatorio Venezolano de Violencia (OVV), en 2013 la tasa de homicidios subió a 79 por cada 100.000 habitantes, cifra que ubica a Venezuela como el tercer país más peligroso del mundo, después de Honduras y El Salvador.
Spear y el padre de su hija,  Thomas Henry Berry, fueron asesinados en horas de la noche de este lunes cuando se accidentaron en la autopista Puerto Cabello-Valencia, ya estaban siendo auxiliados por una grúa, cuando fueron sorprendidos por un grupo de delincuentes quienes les dispararon.
7 de enero de 2013
LP