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sábado, 5 de abril de 2025
martes, 22 de diciembre de 2020
George Clooney / "Ahora hay más trabajo, y Netflix tiene que ver con eso"
George Clooney: "Ahora hay más trabajo, y Netflix tiene que ver con eso"
En la película producida por la plataforma, cinco astronautas vuelven a la Tierra sin saber que esta fue arrasada por un desastre del que no se dan mayores precisiones. La historia terminó teniendo una curiosa sintonía con estos tiempos.
22 de diciembre de 2020
Justo en mitad de la filmación de Cielo de Medianoche, Felicity Jones hizo un descubrimiento de esos que cambian la vida: estaba embarazada de su primer hijo. Asumiendo que eso sería un obstáculo para el trabajo, se acercó nerviosamente al director, George Clooney, para anunciarle las noticias. "Me asustaba perder el trabajo", dice la actriz británica, cuyo trabajo incluye la precuela de Star Wars Rogue One y La teoría del todo. "Sucede más a menudo de lo que debería".
El (apocalíptico) tráiler de 'Cielo de medianoche', la primera película de George Clooney para Netflix
https://www.youtube.com/watch?v=_wfb8pVoYzw
Cielo de medianoche, protagonizada por George Clooney
Tráiler oficial / Netflix
El (apocalíptico) tráiler de 'Cielo de medianoche', la primera película de George Clooney para Netflix
Begoña Alonso
27 de noviembre de 2020
Netflix ha dado a conocer las primeras imágenes y el cartel de 'Cielo de medianoche', el largometraje de ciencia ficción con el que George Clooney se estrena como director en la plataforma. ¿Y qué podemos decir? Que se avecinan tiempos muy, muy difíciles para el planet tierra...
sábado, 6 de julio de 2019
La casa de Clooney que conoce los secretos de sus amigos de Hollywood
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| Villa Oleandra Casa de George Clooney en Italia |
La casa de Clooney que conoce los secretos de sus amigos de Hollywood
Los Obama y sus hijas han sido los últimos invitados a la famosa villa italiana que el actor posee en en el lago de Como
Lorena Pacho
Roma, 24 de junio de 2019
La familia Obama ha pasado el pasado fin de semana en la mansión que el actor George Clooney y la abogada de derechos humanos Amal Clooney poseen en el lago de Como. Se trata de una imponente villa con unas sensacionales vistas al agua y a los Alpes, con un embarcadero privado, un cine al aire libre y un inmenso parque que además de ser el refugio italiano del intérprete se ha convertido también en destino preferido de innumerables estrellas de Hollywood, invitadas por el artista y en cuna de eventos solidarios.
viernes, 14 de febrero de 2014
Fotos memorables / Da Vinci y George Clooney
| George Clooney, Grant Heslov, Dimitri Leonidas, Bob Balaban, Bill Murray, Harry Ettlinger, John Goodman, Robert Edsel, Jen Dujardin y Matt Damon, delante de 'La última cena', de Leonardo de Vinci, en Milán. / PRESS OFFICE HANDOUT (EFE) |
Fotos memorables
Polémica foto de Clooney
junto a ‘La última cena’ de Leonardo
El reparto de 'Monuments men' paga por posar junto a la protegida obra de arte
El cuadro no puede ser fotografiado por visitantes dada su extrema delicadeza
LUCIA MAGI Roma 11 FEB 2014 - 16:40 CET
Monuments men, la última película del actor y director George Clooney, basada en el libro de Robert M. Edsel, se centra en las aventuras en el norte de Europa y en Alemania de un pelotón de expertos del arte que luchan por recobrar todas las piezas secuestradas o destruidas por Hitler. “El arte es patrimonio universal, representa nuestra cultura, nos enseña quiénes somos”, explicó Clooney en la presentación de su último trabajo la semana pasada en el Festival de Berlín. Sin embargo, el actor no ha mostrado el mismo respeto por una obra tan universal como La última cena, de Leonardo da Vinci.
El artista y sus compañeros de reparto aprovechan su gira por Europa para fotografiarse con históricas obras de artes. El lunes, mientras se encontraban en Milán para el estreno de la cinta, Clooney y sus colegas se escaparon a la iglesia de Santa Maria delle Grazie para contemplar el fresco de Leonardo da Vinci, que ocupa una pared del antiguo comedor e inmortalizar el momento. En la imagen captada por la productora Fox y difundida por la agencia de noticias Ansa, aparecen diez hombres bien vestidos sonriendo ante los 12 apóstoles retratados por el genio florentino entre 1494 y 1498 mientras residía en la corte de los duques Sforza.
El problema es que los visitantes con menos fama y sin repercusión publicitaria tienen absolutamente prohibido sacar fotos en el refectorio. Y es que la pinturas se caracterizan por su particular delicadeza: necesitan controles constantes para que no se alteren la temperatura, la luz y la humedad de la habitación en la cual se conservan. El fresco de Leonardo sufre una vulnerabilidad aún mayor debido a que al pintor e inventor renacentista no utilizaba la técnica parietal. Él prefería dedicar más tiempo a su trabajo y experimentar con otras técnicas. Pero estas nunca fueron eficaces. Tanto el perdido Batalla de Anghiari, como La última cena, empezaron a estropearse al poco tiempo de ser terminados. Debido a esta fragilidad, los flashes de las cámaras, inventadas seis siglos después, resultan muy dañinos para la obra. Por eso, las fotografías les están vedadas a las masas de turistas, unos 500.000 en 2012, que acuden a ver la obra maestra de Milán.
Sin embargo, hay excepciones. De vez en cuando y previa autorización de la Superintendencia para los Bienes arquitectónicos, sí se puede fotografiar el fresco. Por ejemplo, para la publicación de libros de arte o de material informativo cultural. Ese fue el permiso que pidió la productora Fox para la visita de Clooney y sus compañeros de Hollywood. El superintendente Alberto Artioli les concedió el visto bueno y llevó personalmente al grupo de actores hasta donde se expone Jesús, rodeado por sus discípulos. “Creo que las fotos son un vehículo de comunicación extraordinario, que alcanza al público planetario", comentó la autoridad a Il Corriere della Sera. "Estas imágenes promueven La última cena en el mundo y sirven a Italia entera”, añadió el superintendente para justificar la excepción a la regla. Y detalló que la productora de Monuments Men reservó la visita y pagó el canon- cuya cantidad no se ha desvelado- que según la ley italiana debe abonar quien desea obtener imágenes del patrimonio artístico nacional.
La película de Clooney trata precisamente de la importancia de conservar este patrimonio. “Frente al fresco", declaró a Ansa el actor e íntimo amigo de Clooney, Matt Damon, "pensé en la escena donde los milaneses ponen en peligro su vida para defender esta obra. Pensé que mereció la pena”. El mismo tono emotivo empleó Clooney: “El arte hay que protegerlo a toda costa porque representa nuestra historia. Hitler robaba arte para destruir la cultura de las personas. Aprendimos de dónde venimos gracias a las incisiones en las cuevas: debemos recordarnos de eso”.
De momento, de lo que se acuerdan los italianos es del tiempo que se tardó en la restauración de la obra (de 1978 a 1999). Tampoco se olvidan de que, en julio de 2010, otra celebridad quiso tener un retrato junto al fresco de Da Vinci. Fue Silvio Berlusconi, entonces primer ministro, que también pidió todos los permisos habidos y por haber con tal de acompañar al presidente ruso Dmitri Medvedev y lucir una sonrisa orgullosa arrimado a su amigo llegado desde Moscú y ante los inmutables comensales de Leonardo.
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Obras maestras de la pintura
sábado, 8 de febrero de 2014
The monuments men / Georg Clooney se ahoga en su propio carisma
George Clooney se ahoga
en su propio carisma
'The monuments men', la película más esperada de la Berlinale, aburre tanto que hasta humaniza en su desastre al siempre intocable George Clooney.
George Clooney bromea con Bill Murray este sábado, durante la presentación del filme en Berlín. AFP
Parece uno, pero son tres. Clooney director, Clooney actor y Clooney espíritu santo. No en balde, y ya desde Platón, el tres es el número perfecto; el que resume las tres cualidades del hombre: material (es rico), espiritual (es el mejor mito maduro de nuestro tiempo) e intelectual (encima es listo). Pues bien, todo ello es el hombre que mejor sonríe del planeta. De hecho, Clooney antes que cualquier otra cosa, es fundamentalmente una manera de enseñar los dientes.
Llegó a Berlín y, en efecto, se abrieron los cielos. No es metáfora. Hacía hasta sol. Y en pase de prensa hubo un desmayo. Y tal como sonó la caída tampoco es metáfora. Tan resplandeciente es este hombre que la concurrencia tardó en darse cuenta de que la película que presentaba, 'The monuments men', roza el simple desastre. La verdad es que el ser mezquino que algunos llevamos dentro (y no mire para otro lado) respiró tras comprobar que no todo le sale bien a este hombre. De vez en cuando, la envidia da estas alegrías.
Y todo pese a que el punto de partida (cualquiera de ellos) no puede ser más prometedor. De entrada, la historia que cuenta posee el brillo de esas heroicidades anónimas que tanto alivian del sinsentido de todo esto. En plena Segunda Guerra Mundial, un grupo de hombres arriesgaron sus vidas para que 'La adoración del cordero místico', deJan Van Eyck, o 'La madonna de Brujas', de Miguel Ángel, no fueran destruidas por la estupidez y la furia del nazismo agonizante.
Fue sin duda el mayor tesoro rescatado en la historia, según reza el subtitulo del libro de Robert M. Edsel en el que se basa la película, y, de paso, constituyó el último amago de sensatez; el último esfuerzo de dignidad que conoció el mayor desastre en la historia del hombre.
Cuenta Clooney que es difícil encontrar enfoques nuevos a un género (el bélico) y una guerra que ha conocido de todo. Y tiene razón. Añade que lo que se trataba de salvar no era unas obras de arte, "sino la posibilidad de un futuro digno". Y claro, no queda otra que darle la razón puestos en pie. Recuérdese, estamos en Berlín, capital del Tercer Reich.
Cuenta más cosas, claro. Que que no quería hacer una película irónica. "Aunque fuera una vez", dice y se ríe. Toda la rueda de prensa, de hecho, se fue en chascarrillos, preguntas fuera de lugar y silbidos. Hasta canturreo entera la música de la película. Pregunta: ¿Qué le parecen la cerveza y las bellas mujeres belgas? Respuesta de Clooney: "Está seguro que ése es el orden correcto?". Y así. Puro carisma.
Sea como sea, encantos y sonrisas a un lado, la estrategia de la película consiste en reunir un 'casting' irresistible de maduros irresistibles (junto al propio Clooney, Matt Damon, Bill Murray, John Goodman, Jean Dujardin y, de premio, Cate Blanchett) y componer un divertimento de aire trágico a medio camino entre 'Doce del patíbulo' y 'Ocean's Twelve'.
Si tenemos en cuenta, además, que de las manos del Clooney-director han salido películas tan notables como 'Confesiones de una mente peligrosa', 'Buenas noches, y buena suerte' o 'Los idus de marzo' (de 'Ella es el partido' nos olvidamos), nadie podía imaginar que todo podría resultar tan triste, tan aburrido, tan obvio.
El problema básico es el exceso de reverencia mostrado en todo momento hacia lo que se trae entre manos. Impresionado quizá por el tamaño de la historia y de los propios personajes que la llevaron a cabo, Clooney se limita, de la mano de un guión protocolario y sin alma, a levantar acta de lo ocurrido. Hay documentales de Canal Historia con más nervio.
Todo discurre entre escenas mal ligadas y más pendientes de contar con detalle lo que ocurrió que de colarse en el alma del relato; de entrar en las entrañas mismas del horror y la gloria que supuso uno de los episodios que mejor describe lo que sucedió exactamente. ElHolocausto es esto.
¿Vale un cuadro la vida de un hombre? Se pregunta con insistencia la película por aquello de dar profundidad melodramática a lo que vemos. Y ahí está el error. La pregunta es al contrario: ¿Vale la pena la vida del hombre sin las pruebas de lo que le hace hombre? Cualquier dictadura sabe la respuesta. Salvar una sola de las obras de arte recuperadas significaba vencer. Y no había opción. Ya se sabe, la forma más rápida de quemar vidas es empezar por objetos como los libros, los cuadros...
El error es la credibilidad. No basta con repetir que la cultura hace al hombre con la insistencia de un ministro del ramo en fuga. No, hay que creérselo. Y es eso lo que le falta a la propuesta de Clooney:credibilidad. Como si sucumbiera víctima de su propio carisma; incapaz esta vez de ir más allá de la sonrisa fotogénica. Es dramático, y hasta doloroso, la poca implicación emocional que siente el espectador con cada una de las muertes. Deberían doler, pero de otra manera. No sé si me explico.
Sea como sea, queda Clooney; un tipo que, en realidad, son tres, como tres son los dioses que gobiernan el mundo: Júpiter, Néptuno y Plutón. O, mejor, dinero, fama y buenos amigos en política. Sonríe y se apagan las luces. Esta vez, sin embargo, no. Se siente. Cómo es la envidia, Dios.
viernes, 15 de noviembre de 2013
George Clooney / A eso llama trabajar
¿A eso lo llamas trabajar, George?
La cabeza ladeada, la sonrisa de ganador. Para conquistar, George Clooney no necesita más. Mientras el resto de la humanidad se rinde a su carisma, su amigo Godfrey Deeny halla en él algo parecido a un método
GORKA LEJARCEGI
"Sé que soy irlandés por dos cosas: por cómo bebo y por el hígado que tengo”, se carcajeaba George Clooney, todo sonrisas de ganador, el día que lo conocí hace bastantes años en el restaurante Nobu, sito en la muy elegante via Manzoni de Milán. La broma me permitió colar en la conversación un truco que uso siempre con los estadounidenses de ascendencia irlandesa: explicarles qué significa su nombre en gaélico. Ventajas de haber nacido en el Ulster.Clooney, deduje, venía de Cluana, que significa ingenioso. Él recibió la información con una sonrisa ladina, como admitiendo un margen para la ficción en tan halagadora coincidencia lingüística. Era septiembre de 2001, y George estaba recorriendo Italia subido a un moto junto a otros cuatro amigos. Sentados en la mesa más grande del restaurante, las camareras se peleaban por ser las primeras en servirnos. El Pinot Grigio y el vodka llegaron y ya nunca se marcharon.
Tampoco paró el flujo de bellas modelos, chicas de renombre y editoras chic que se me acercaban entre plato y plato a decirme: “Anda, Godfrey, ¡encantada de verte!”. Debieron ser unas 15 bellezas en total, y todas me suplicaban, con la mirada y la mano sobre mi hombro, que les presentara al resto de comensales.
Tanto ellas, como yo, habíamos caído rendidos ante George a la primera sonrisa. Solo iba vestido con unas Timberland, unos vaqueros de Armani y un jersey de cachemir a juego con las botas, pero eso le basta para embelesar. Es uno de esos suertudos que nacieron en una bañera de encanto. Rezuma afabilidad, ingenio y confianza. Verlo dedicar un minuto entero a cada una de las bellezas era digno de estudio. Se recogía frente a ellas en gesto de complicidad, aproximándoles la cara y girando ligeramente la cabeza hacia un lado y al frente a la vez, de tal forma que esos ojos marrones que tiene parecían sonreírle a las chicas y él aparentaba ser un niño en busca de aprobación. A las mujeres solo les faltaba ronroear.
Cada vez que le vuelvo a ver desde aquella noche pienso que tiene el pelo cada vez más gris y los dientes más blancos. Como toda estrella de Hollywood. En 2001 experimentó el tremendo éxito de La tormenta perfecta y se convirtió en un valor en alza con cierta reputación indie. Con el tiempo fue acumulando tanto cheques tremendos (Ocean’s eleven y todos los numeros que vinieron después) como críticas sobresalientes (Buenas noches y buena suerte o Up in the air), pero nunca ha tenido mejor papel, en mi opinión, que el protagonista homónimo de Michael Clayton. Y nunca ha tenido mejor plano que el último de esa película, en el que su personaje, un jugador alcohólico de grisáceo código moral, se sube a un taxi de Nueva York con un gesto infinita tristeza. “¿Sabes qué fue lo más difícil de rodar ese plano? No reírme”, me dijo cuando intenté alabarle. “Era una película casi sin presupuesto y no teníamos permiso para rodar en la Quinta Avenida, así que filmamos con un equipo pequeño delante de todo el mundo. En cada esquina salía un obrero o un panadero que se me acercaba y me gritaba: ‘¿A eso lo llamas trabajar, George? ¿A estar sentado en un taxi?’. Otro me dijo: ‘¡Eh, George! ¡Pensaba que eras una estrella! ¿No te puedes pagar una puta limusina?”.
Esa humanidad es lo que ha convertido a este hijo de presentador de televisión y ganadora de concurso de belleza en uno de los famosos más razonables de nuestra era. Será por cosas como aquella parálisis de Bell que sufrió de pequeño, la cual le inmovilizó la cara y le convirtió en víctima del acoso de sus compañeros de clase. O será todo lo que trabajó para llegar hasta la cima, vendiendo trajes o cortando plantas de tabaco. El caso es que ahora, entregado a Armani como tantas otras estrellas, no parece soberbio. Parece un escritor de novela negra al que le ha ido muy, muy bien.
La última vez que lo vi personificó esta cualidad de forma soberbia. Hablaba con una acaramelada publicista de Hollywood y tenía la cabeza ligeramente ladeada, fiel a su estilo. Llevaba un bléiser negro de dos botones y una camisa blanca de lino y cuello generoso. Pensé: “Más hombres deberían saber vestir así”.
viernes, 12 de julio de 2013
A George Clooney las novias le duran dos años
A George Clooney las novias le duran dos años
George Clooney rompe con Stacy Keibler, un noviazgo que no ha superado los 24 meses, lo mismo que sus anteriores relaciones
¿Por que el amor le aguanta tan poco al actor?
George Clooney y Stacy Keibler. / FREDERIC J. BROWN (AFP)
La sonrisa no engaña. George Clooney la lucía generosamente esta semana en un almuerzo con amigos en el italiano lago Como. Mientras coleaba el terremoto mediático por su ruptura con Stacy Keibler, él conservaba la estampa de un hombre tranquilo que arranca sus vacaciones, como si el plan divino que rige su vida siguiera con naturalidad su curso. Keibler es la enésima novia que le dura dos años. Mes arriba, mes abajo. Los mentideros de Hollywood, tan dados a explicaciones científicas de estos asuntos, argumentan que ella quería formar una familia, algo a lo que él se ha confesado alérgico.
Las alarmas del cuché ya saltaron en mayo, cuando el actor celebró en Alemania su 52º cumpleaños sin ella, invitando a cenar a sus compañeros de rodaje de The monuments men. El 4 de julio, fiesta de la independencia de EE UU, lo pasaron, valga la expresión, ya independizados. Él, en su villa de Italia, y ella, en una fiesta en Malibú organizada por el mánager de Madonna, Guy Oseary.
Este adiós sentimental deja a la exdiva de la lucha libre en una inmejorable situación en la industria del espectáculo. A finales de este mes, casualmente, estrenará Supermarket superstar, un reality donde compiten productores de alimentos con ella de presentadora. Además, va a lanzar su propia línea de snacks saludables y acaba de ser fotografiada por Patrick Demarchelier con una camiseta de los Baltimore (el equipo donde ella fue cheerleader) como imagen de la liga de fútbol americano.
El toque mágico de Clooney las deja bien situadas. La que no ha hecho negocio tras acabar con él es porque no ha querido. Elisabetta Canalis, su anterior ex, que le duró exactamente otros dos años, tenía amarrado un contrato con Pantene y se estrenó como concursante en Dancing with the stars (el ¡Mira quién baila! estadounidense) según lo dejaron.
La espiral de noviazgos efímeros del actor comenzó con Kelly Preston, la que hoy es mujer de John Travolta, a la que conoció en la escuela de interpretación. Se mudó con ella a su primer piso propio en Hollywood, en 1987, y le regaló un cerdito negro que ella le dejó tras la separación. El cerdito Max acabaría siendo la compañía más fiel de Clooney. Murió en 2006, con 18 años y 130 kilos. “¡Max cubrió todas mis necesidades de cerdo!”, exclamaba en USA Today. Se refugió en los brazos de una antigua novia, la actriz Talia Balsam. El 15 de diciembre de 1989 subirían a una caravana para darse el “sí, quiero” ante un imitador de Elvis en Las Vegas. Él pasó la noche de bodas jugando en el casino. Apenas duraron cuatro años. Hoy ella lleva la alianza del actor John Slattery, más conocido como el jefazo de pelo platino de Mad men, con quien comparte además plató en la serie haciendo de su exmujer.
Clooney prometió no volver a casarse jamás. Incluso se lo apostó por 100.000 dólares con Michelle Pfeiffer, según relató la actriz en un programa de la BBC1. Antes, Pfeiffer y Nicole Kidman —sus compañeras de créditos en Un día inolvidable (1996) y El pacificador (1997), respectivamente— tuvieron que desembolsar 10.000 dólares cada una por otra apuesta: que George sería padre antes de cumplir los 40. El mismo día de su cumpleaños, Kidman le envió un cheque con la cantidad convenida para encontrárselo de vuelta con una nota: “Doble o nada si sigo sin tener hijos en 10 años”.
La deriva sentimental de Clooney pasó desde entonces por relaciones efímeras. Olvidó a Talia Balsam con otra actriz, Kimberly Russell, cuya estrella se fue desvaneciendo. Saltó a una estudiante de Derecho que le atendió como camarera en un café de París, Céline Balitran. “Duró todo lo que pensé que iba a durar”, decía después a Esquire. Es decir, un par de años. Como la siguiente oficial, Krista Allen, una secundaria a la que él dirigió en Confesiones de una mente peligrosa (2002). Entretanto, mantenía un largo tonteo con la modelo Lisa Snowdon, a la que conoció rodando su primer anuncio de Martini. Tras un año con otra camarera de Las Vegas, Sarah Larson, llegarían las estampas con Canalis en el lago Como y, al mes de dejarla, la presentación de Keibler en la alfombra roja del Festival de Cine de Toronto.
Me moriré y aún habra quien diga que era gay. Me importa una mierda", ha dicho a la revista 'Advocate'
A Clooney se le ha atribuido un carisma similar al de Cary Grant. De igual manera, le persigue la sombra de la duda sobre su sexualidad. “Me moriré y aún habrá quien diga que era gay. Me importa una mierda”, dijo en 2012 a la revista Advocate. Lo cierto es que, junto con el conflicto étnico de Darfur (Sudán), la causa gay es la que más tiempo ocupa sus labores filantrópicas. Apoya el matrimonio homosexual e incluso subastó hace unos meses un almuerzo con él por 58.000 dólares en beneficio de la Gay, Lesbian & Straight Education Network (GLSEN), asociación que trabaja para hacer de las escuelas un entorno más seguro para gais.
Su naturaleza comprometida le ha valido estar entre las 20 celebridades más efectivas políticamente, según el National Journal. Esa dimensión tomó forma cuando organizó un maratón televisivo tras el 11-S. Después no ha ocultado su ramalazo demócrata. Apoyó a Obama y, antes, a John Kerry. En esa ocasión, lo personal se fundía con lo público: la esposa del candidato Kerry, Teresa Heinz, heredera del imperio del kétchup, le acababa de vender su preciada villa —valorada en 12 millones— en el lago Como. El mismo lugar donde hoy se refugia del ¿impostado? mal de amores y el asedio mediático. Poco importa. Si atendemos a su currículo sentimental, pronto paseará a otra elegida por las alfombras rojas.
lunes, 20 de agosto de 2012
Los Obama, locos por Clooney
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| GEORGE CLOONEY y BARACK OBAMA |
Los Obama, locos por Clooney
En una de las escasas entrevistas que la pareja ha ofrecido a la vez, el presidente revela que su amistad con el actor se remonta a su época como senador
Washington, 20 de agosto de 2012

El flechazo entre Barack Obama y Hollywood es de sobra conocido, pero entre las estrellas de la meca del cine, el idilio entre el presidente de Estados Unidos y el actor George Clooney eclipsa a todos los demás. El lunes por la noche, el dirigente demócrata y su esposa Michelle, en una de las escasas entrevistas que han ofrecido juntos, reconocieron en público su admiración por el actor.
“Es un tipo estupendo”, comentó Obama a Nancy O’Dell, presentadora de Entertainment Tonight. Su mujer apenas le dejó terminar la frase para puntualizar: “Y muy guapo”. Entre bromas, Michelle comentó que entre el presidente y el actor debía existir algún tipo de conspiración secreta. “Siempre que visita la Casa Blanca da la casualidad que yo estoy fuera en algún acto”, se quejó. Su marido también reconoció el poder de atracción de Clooney entre sus empleados: “Cuando viene a visitarme veo mucho más personal a mi alrededor”.
Siempre que Clooney visita la Casa Blanca da la casualidad que yo estoy fueran en algún acto”MICHELLE OBAMA
Durante la entrevista, que se grabó la semana pasada en Iowa, donde el matrimonio coincidió en un acto de la campaña electoral, Obama reveló que su amistad con el ganador de un Oscar se cimentó mucho antes de que él se planteara ser presidente. “En 2006 él visitó Washington para denunciar el genocidio en Darfur y yo era un senador que se ocupaba de ese asunto. Nos conocimos cuando él vino a testificar sobre la situación en Sudán ante el Congreso”, explicó.
Esa no fue la única vez que Clooney ha pisado el Capitolio para denunciar las matanzas de inocentes en el país africano. En marzo, recién aterrizado de ese continente, el actor compareció ante un comité especial del Senado para dar cuenta de las atrocidades de las que había sido testigo. Al día siguiente visitaba la Casa Blanca para trasladarle de primera mano su preocupación al presidente. Menos de 24 horas después, era detenido junto a su padre y otros activistas por manifestarse ante la Embajada de Sudán del Norte en contra de la escalada de violencia por parte de su Gobierno.
La admiración es mutua. Clooney se ha erigido en el mejor y más efectivo recaudador de fondos para la reelección del presidente. En la cena que ofreció en su casa de Los Ángeles en mayo, el actor reunió 15 millones de dólares (12,2 millones de euros), una hazaña que tratará de repetir en su mansión junto al lago Como en Italia donde, a finales de agosto, tiene previsto organizar una velada similar.
Clooney se ha erigido en el mejor y más efectivo recaudador de fondos para la reelección del presidente
Sin embargo, como reconoció el propio Obama, Clooney “pone especial cuidado en no alardear de su relación con el presidente” para evitar que se multipliquen los reproches de la prensa y del Partido Republicano que acusan al jefe del Estado de su desmedida atracción por las estrellas de Hollywood. Estos cuatros años de mandato, sin embargo, parecen haber limado la fascinación de la industria del cine por el presidente y, aunque mantiene intactos el apoyo de poderosos miembros de la industria del entretenimiento como el productor Harvey Weinstein, la editora de Vogue, Anne Wintour, o los actores Robert De Niro, Sarah Jessica Parker, Anne Hathaway o Morgan Freeman —que recientemente donó un millón de dólares (813.000 euros) a su campaña—, el entusiasmo no es tan evidente como en 2008.
Durante la primera parte de entrevista que se emitió el pasado lunes, Obama trató asuntos menos banales, como el problema de las armas en EE UU y la forma en la que Hollywood trata la violencia. “Se trata de una cuestión difícil, en este país existe una cultura de las armas. Una de mis películas favoritas son las dos primeras partes de El padrino, probablemente unas de las cintas más violentas, pero es mi responsabilidad como padre decidir cómo y cuándo quiero que mis hijas la vean, explicarles el contexto”. En la segunda parte, que se emitió ayer por la noche, los Obama hablaron sobre la educación de sus hijas en la Casa Blanca y del comienzo del instituto de Malia, la mayor.
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