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lunes, 26 de septiembre de 2022

Pablo Neruda / Plenos poderes

 


Pablo Neruda

Biografía

PLENOS PODERES

A PURO sol escribo, a plena calle,
a pleno mar, en donde puedo canto,
sólo la noche errante me detiene
pero en su interrupción recojo espacio,
recojo sombra para mucho tiempo.

El trigo negro de la noche crece
mientras mis ojos miden la pradera
y así de sol a sol hago las llaves:
busco en la oscuridad las cerraduras
y voy abriendo al mar las puertas rota
hasta llenar armarios con espuma.

Y no me canso de ir y de volver;
no me para la muerte con su piedra,
no me canso de ser y de no ser.

A veces me pregunto si de donde
si de padre o de madre o cordillera
heredé los deberes minerales,

los hilos de un océano encendido
y sé que sigo y sigo porque sigo
y canto porque canto y porque canto.

No tiene explicación lo que acontece
cuando cierro los ojos y circulo
como entre dos canales submarinos,
uno a morir me lleva en su ramaje
y el otro canta para que yo cante.

Así pues de no ser estoy compuesto
y como el mar asalta el arrecife
con cápsulas saladas de blancura
y retrata la piedra con la ola,
así lo que en la muerte me rodea
abre en mí la ventana de la vida
y en pleno paroxismo estoy durmiendo.
A plena luz camino por la sombra.


Pablo Neruda
Plenos poderes
Losada, Buenos Aires, 1962, pp. 88-89

Pablo Neruda / La primavera

 


Pablo Neruda

Biografía

LA PRIMAVERA

El pájaro ha venido
a dar luz:
de cada trino suyo
nace el agua.

Y entre agua y luz que el aire desarrollan
ya está la primavera inaugurada,
ya sabe la semilla que ha crecido,
la raíz se retrata en la corola,
se abren por fin los párpados del polen.

Todo lo hizo un pájaro sencillo
desde una rama verde.

Pablo Neruda
Plenos poderes
Losada, Buenos Aires, 1962, p. 





Pablo Neruda / Serenata

 



Pablo Neruda

Biografía

SERENATA

Con la mano recojo este vacío,
imponderable noche, familias estrelladas,
un coro más callado que el silencio,
un sonido de luna, algo secreto, un triángulo,
un trapecio de tiza.
Es la noche oceánica, la soledad tercera,
una vacilación abriendo puertas, alas,
la población profunda que no tiene presencia
palpita desbordando los nombres del estuario.

Noche, nombre del mar, patria, racimo, rosa!


Pablo Neruda
Plenos poderes
Losada, Buenos Aires, 1962, pp. 23





Pablo Neruda / Para todos

Pablo Neruda
Pablo Neruda
Biografía

Para todos

De pronto no puedo decirte
lo que yo te debo decir,
hombre, perdóname, sabrás
que aunque no escuches mis palabras
no me eché a llorar ni a dormir
y que contigo estoy sin verte
desde hace tiempo y hasta el fin.

Yo comprendo que muchos piensen,
y qué hace Pablo? Estoy aquí.
Si me buscas en esta calle
me encontrarás con mi violín
preparado para cantar
y para morir.

No es cuestión de dejar a nadie
ni menos a aquéllos, ni a ti,
y si escuchas bien, en la lluvia,
podrás oír
que vuelvo y voy y me detengo.
Y sabes que debo partir.

Si no se saben mis palabras
no dudes que soy el que fui.
No hay silencio que no termine.
Cuando llegue el momento, espérame,
y que sepan todos que llego
a la calle, con mi violín.

Pablo Neruda
Plenos poderes
Losada, Buenos Aires, 1962, pp. 41 - 42


Pablo Neruda / Torre


Pablo Neruda

Biografía

TORRE


La línea lava el mundo,

oh inmutable frescura,

oh larga espada:

cortas

el desorden,

allí queda el naufragio,

aquí la estrella,

de punto a punto a punto

circula por la línea

la pureza

y es invariable el clima,

segura la medida,

firme el muro del ángulo

mientras el aire cambia y cruza

la torre

pura

de la geometría.


Pablo Neruda
Plenos poderes
Losada, Buenos Aires, 1962, p. 16


Pablo Neruda / Al difunto pobre

 

Zapatos viejos
Vincent van Gogh


Pablo Neruda

Biografía

AL DIFUNTO POBRE

A nuestro pobre enterraremos hoy:
a nuestro pobre pobre. 

Tan mal anduvo siempre 
que es la primera vez 
que habita este habitante.

Porque no tuvo casa, ni terreno, 
ni alfabeto, ni sábanas, 
ni asado, 
y así de un sitio a otro, en los caminos, 
se fue muriendo de no tener vida, 
se fue muriendo poco a poco, 
porque esto le duró desde nacer. 

Por suerte, y es extraño, se pusieron de acuerdo 
todos desde el obispo hasta el juez 
para decirle que tendrá cielo 
y ahora muerto, bien muerto nuestro pobre, 
ay nuestro pobre pobre 
no va a saber qué hacer con tanto cielo. 
Podrá ararlo y sembrarlo y cosecharlo? 

Él lo hizo siempre, duro
peleó con los terrones,
y ahora el cielo es suave para ararlo,
y luego entre los frutos celestiales
por fin tendrá lo suyo, y en la mesa
a tanta altura todo está dispuesto
para que coma cielo a dos carrillos
nuestro pobre que lleva, por fortuna,
sesenta años de hambre desde abajo,
para saciarla, al fin, como se debe,
sin recibir más palos de la vida,
sin que lo metan preso porque come,
bien seguro en su caja y bajo tierra
ya no se mueve para defenderse,
ya no combatirá por su salario.
Nunca esperó tanta justicia este hombre,
de pronto lo han colmado y lo agradece:
ya se quedó callado de alegría.

Qué peso tiene ahora el pobre pobre! 
Era de puro hueso y de ojos negros 
y ahora sabemos, por su puro peso, 
ay cuántas cosas le faltaron siempre, 
porque si este vigor anduvo andando, 
cavando eriales, arañando piedras, 
cortando trigo, remojando arcilla, 
moliendo azufre, transportando leña, 
si este hombre tan pesado no tenía 
zapatos, oh dolor, si este hombre entero 
de tendones y músculos no tuvo 
nunca razón y todos le pegaron, 
todos lo demolieron, y aún entonces 
cumplió con sus trabajos, ahora llevándolo 
en su ataúd sobre nosotros, 
ahora sabemos cuánto le faltó 
y no defendimos en la tierra. 

Ahora nos damos cuenta que cargamos 
con lo que no le dimos, y ya es tarde: 
nos pesa y no podemos con su peso. 

Cuántas personas pesa nuestro muerto? 

Pesa como este mundo, y continuamos 
llevando a cuestas este muerto. Es claro 
que el cielo es una gran panadería.

Pablo Neruda
Plenos poderes
Losada, Buenos Aires, 1962, pp. 32-34



domingo, 25 de septiembre de 2022

Pablo Neruda / A "La Sebastiana"

 


La Sebastiana


Pablo Neruda

Biografía

A ''LA SEBASTIANA''

YO construí la casa.

La hice primero de aire.
Luego subí en el aire la bandera
y la dejé colgada
del firmamento, de la estrella, de
la claridad y de la oscuridad.

Cemento, hierro, vidrio,
eran la fábula,
valían más que el trigo y como el oro,
había que buscar y que vender,
y así llegó un camión:
bajaron sacos
y más sacos,
la torre se agarró a la tierra dura
-pero, no basta, dijo el constructor,
falta cemento, vidrio, fierro, puertas-,
y no dormí en la noche.

Pero crecía,
crecían las ventanas
y con poco,
con pegarle al papel y trabajar
y arremeterle con rodilla y hombro
iba a crecer hasta llegar a ser,
hasta poder mirar por la ventana,
y parecía que con tanto saco
pudiera tener techo y subiría
y se agarrara, al fin, de la bandera
que aún colgaba del cielo sus colores.

Me dediqué a las puertas más baratas,
a las que habían muerto
y habían sido echadas de sus casas,
puertas sin muro, rotas,
amontonadas en demoliciones,
puertas ya sin memoria,
sin recuerdo de llave,
y yo dije: "Venid
a mi, puertas perdidas:
os daré casa y muro
y mano que golpea,
oscilaréis de nuevo abriendo el alma,
custodiaréis el sueño de Matilde
con vuestras alas que volaron tanto."

Entonces la  pintura
llegó también lamiendo las paredes,
las vistió de celeste y de rosado
para que se pusieran a bailar.
Así la torre baila,
cantan las escaleras y las puertas,
sube la casa hasta tocar el mástil,
pero falta dinero:
faltan clavos,
faltan aldabas, cerraduras, mármol.
Sin embargo, la casa
sigue subiendo
y algo pasa, un latido
circula en sus arterias:
es tal vez un serrucho que navega
como un pez en el agua de los sueños
o un martillo que pica
como alevoso cóndor carpintero
las tablas del pinar que pisaremos.

Algo pasa y la vida continúa.

La casa crece y habla,
se sostiene en sus pies,
tiene ropa colgada en un andamio,
y como por el mar la primavera
nadando como náyade marina
besa la arena de Valparaíso,

ya no pensemos más: ésta es la casa:

ya todo lo que falta será azul,

lo que ya necesita es florecer.

Y eso es trabajo de la primavera.


Pablo Neruda
Plenos poderes
Losada, Buenos Aires, 1962, pp. 35-38

Pablo Neruda / El desnudo

 



Pablo Neruda

Biografía

EL DESNUDO

Esta raya es el Sur que corre,
este círculo es Oeste,
las madejas las hizo el viento
con sus capítulos más claros
y es recto el mediodía como
un mástil que sostiene el cielo
mientras vuelan las líneas puras
de silencio en silencio hasta ser
las aves delgadas del aire,
las direcciones de la dicha.

Pablo Neruda
Plenos poderes
Losada, Buenos Aires, 1962, p. 18


Pablo Neruda / Adioses


Pablo Neruda

Biografía

ADIOSES

Oh adioses a una tierra y otra tierra,
a cada boca y a cada tristeza,
a la luna insolente, a las semanas
que enrollaron los días y desaparecieron,
adiós a esta y aquella voz teñida
de amaranto, y adiós
a la cama y al plato de costumbre,
al sitio vesperal de los adioses,
a la silla casada con el mismo crepúsculo,
al camino que hicieron mis zapatos.

Me difundí, no hay duda,
me cambié de existencias,
cambié de piel, de lámpara, de odios,
tuve que hacerlo
no por ley ni capricho,
sino que por cadena,
me encadenó cada nueva camino,
le tomé gusto a tierra a toda tierra.

Y pronto dije adiós, recién llegado,
con la ternura aún recién partida
como si el pan se abriera y de repente
huyera todo el mundo de la mesa.
Así me fui de todos los idiomas,
repetí los adioses como una puerta vieja,
cambié de cine de razón, de tumba,
me fui de todas partes a otra parte,
seguí siendo y siguiendo
medio desmantelado en la alegría,
nupcial en la tristeza,
ni saber nunca cómo ni cuándo
listo para volver, mas no se vuelve.

Se sabe que el que vuelve no se fue,
y así la vida anduve y desanduve
mudándome de traje y de planeta,
acostumbrándome a la compañía,
a la gran muchedumbre del destierro,
a la gran soledad de las campanas.


Pablo Neruda
Plenos poderes
Losada, Buenos Aires, 1962, pp. 39-40


Pablo Neruda / En la torre

 


Pablo Neruda

Biografía

EN LA TORRE

En esta grave torre
no hay combate:
la niebla, el aire, el día
la rodearon, se fueron
y me quedé con cielo y con papel,
solitarias dulzuras y deberes.
Pura torre de tierra
con odio y mar lejanos
removida
por la ola del cielo;
en la línea, en la palabra, cuántas
sílabas he dicho?

Bella es la incertidumbre del rocío,
en la mañana cae
separando
la noche de la aurora
y su glacial regalo
permanece
indeciso, esperando el duro sol
que lo herirá de muerte.
No se sabe
si cerramos los ojos o la noche
abre en nosotros ojos estrellados,
si cava en la pared de nuestro sueño
hasta que abre una puerta.
Pero el sueño
es el veloz vestido de un minuto:
se gastó en un latido
de la sombra
y cayó a nuestros pies, deshabitado,
cuando se mueve el día y nos navega.

Ésta es la torre desde donde veo
entre la luz y el agua sigilosa
al tiempo con su espada
y me apresuro entonces a vivir,
respiro todo el aire,
me enajena el desierto
que se construye sobre la ciudad
y hablo conmigo sin saber con quién
deshojando el silencio
de la altura.

Pablo Neruda
Plenos poderes
Losada, Buenos Aires, 1962, pp. 19-20


Pablo Neruda / Planeta

 



Pablo Neruda

Biografía

PLANETA

Hay piedras de agua en la luna?
Hay aguas de oro?
De qué color es el otoño?
Se unen uno a uno los días
hasta que en una cabellera
se desenlazan? Cuánto cae
-papeles, vino, manos, muertos-
de la tierra en esa comarca?

Viven allí los ahogados?

Pablo Neruda
Plenos poderes
Losada, Buenos Aires, 1962, p. 17


sábado, 24 de septiembre de 2022

Pablo Neruda / El constructor

 




Pablo Neruda

Biografía

EL CONSTRUCTOR

Yo escogí la quimera,       
de sal helada construí la estatua:
fundé el reloj en plena lluvia
y vivo sin embargo.

Es verdad que mi largo poderío
subdividió los sueños
y sin que yo supiera levantaban
muros, separaciones, incesantes.

Entonces fui a la costa.

Yo vi cuando nació la embarcación,
la toqué, lisa como el pez sagrado:
tembló como la cítara de Dios,
la madera era pura,
tenía olor a miel.
Y cuando no volvía,
la nave no volvía
todos se sumergieron en sus lágrimas
mientras yo regresaba a la madera
con el hacha desnuda como estrella.

Mi religión eran aquellas naves.

No tengo más remedio que vivir.

Pablo Neruda
Plenos poderes
Losada, Buenos Aires, 1962, pp. 24-25

Pablo Neruda / Para lavar a un niño




Pablo Neruda
Biografía

Para lavar a un niño


Sólo el amor más viejo de la tierra
lava y peina la estatua de los niños,
endereza las piernas, las rodillas,
sube el agua, resbalan los jabones,
y el cuerpo puro sale a respirar
el aire de la flor y de la madre.

Oh vigilancia clara!
Oh dulce alevosía!
Oh tierna guerra!

Ya el pelo era tortuoso
pelaje entrecruzado por carbones,
por aserrín y aceite,
por hollines, alambres y cangrejos,
hasta que la paciencia
del amor
estableció los cubos, las esponjas,
los peines, las toallas,
y de fregar y de peinar y de ámbar,
de antigua parsimonia y de jazmines
quedó más nuevo el niño todavía
y corrió de las manos de la madre
a montarse de nuevo en su ciclón,
a buscar lodo, aceite, orines, tinta,
a herirse y revolcarse entre las piedras.
Y así recién lavado salta el niño a vivir
porque más tarde sólo tendrá tiempo
para andar limpio, pero ya sin vida.


Pablo Neruda
Plenos poderes
Losada, Buenos Aires, 1962, pp. 26 -27




Pablo Neruda / Oda para planchar

 

La planchadora
Pablo Picasso


Pablo Neruda

Biografía

ODA PARA PLANCHAR

La poesía es blanca:
sale del agua envuelta en gotas,
se arruga, y se amontona,
hay que extender la piel de este planeta,
hay que planchar el mar de su blancura
y van y van las manos,
se alisan las sagradas superficies
y así se hacen las cosas:
las manos hacen cada día el mundo,
se une el fuego al acero,
llegan el lino, el lienzo y el tocuyo
del combate de las lavanderías
y nace de la luz una paloma:
la castidad regresa de la espuma.

Pablo Neruda
Plenos poderes
Losada, Buenos Aires, 1962, p. 28

Pablo Neruda / Los nacimientos

 

Portrait of a Dead Man
by Damien Mammoliti

Pablo Neruda

Biografía

Los nacimientos


Nunca recordaremos haber muerto.
 
Tanta paciencia
para ser tuvimos
anotando
los números, los días,
los años y los meses,
los cabellos, las bocas que besamos,
y aquel minuto de morir
lo dejamos sin anotación:
se lo damos a otro de recuerdo
o simplemente al agua,
al agua, al aire, al tiempo.
Ni de nacer tampoco
guardamos la memoria,
aunque importante y fresco fue ir naciendo:
y ahora no recuerdas ni un detalle,
no has guardado ni un ramo
de la primera luz.
 
Se sabe que nacemos.
 
Se sabe que en la sala
o en el bosque
o en el tugurio del barrio pesquero
o en los cañaverales crepitantes
hay un silencio extrañamente extraño,
un minuto solemne de madera
y una mujer se dispone a parir.
 
Se sabe que nacimos.
 
Pero de la profunda sacudida
de no ser a existir, a tener manos,
a ver, a tener ojos,
a comer y llorar y derramarse
y amar y amar y sufrir y sufrir,
de aquella transición o escalofrío
del contenido eléctrico que asume
un cuerpo más como una copa viva,
y de aquella mujer deshabitada,
la madre que allí queda con su sangre
y su desgarradora plenitud
y su fin y comienzo, y el desorden
que turba el pulso, el suelo, las frazadas,
hasta que todo se recoge y suma
un nudo más el hilo de la vida,
nada, no quedó nada en tu memoria
del mar bravío que elevó una ola
y derribó del árbol una manzana oscura.
 
No tienes más recuerdo que tu vida.

Pablo Neruda
Plenos poderes
Losada, Buenos Aires, 1962, pp. 29-31