| Mario Benedetti |
lunes, 3 de abril de 2023
Cristina Peri Rossi / Queremos tanto a Mario
miércoles, 5 de enero de 2022
Cristina Peri Rossi y su particular relación con Julio Cortázar
| Cristina Peri Rossi y Julio Cortázar |
Cristina Peri Rossi y su particular relación con Julio Cortázar
La flamante ganadora del Premio Cervantes y el autor de "Rayuela", muchos años mayor que ella, se encontraron en París en la última década de vida del gran Cronopio. El amor que se profesaron nunca se manifestó en el plano físico. Peri Rossi habla del vínculo que los unió en "Julio Cortázar y Cris".
Mónica López Ocón
11 de noviembre de 2021
“Creo que no te quiero, / que solamente quiero la imposibilidad / tan obvia de quererte / como la mano izquierda /enamorada de ese guante /que vive en la derecha” dice un fragmento de uno de los poemas que Julio Cortázar le escribió a Cristina Peri Rossi. Los poemas fueron en realidad 15: Cinco poemas para Cris, Otros cinco poemas para Cris y Cinco últimos poemas para Cris.
Cristina Peri Rossi / "Tuve una relación intensa e inolvidable con Julio Cortázar"
| Cristina Peri Rossi |
"Tuve una relación intensa e inolvidable con Julio Cortázar"
La escritora uruguaya, Cristina Peri Rossi, obtuvo por unanimidad el Premio Iberoamericano José Donoso.
Javier García
6 de septiembre de 2019
"No es posible, porque no me presenté", respondió este jueves riendo, Cristina Peri Rossi (77), al teléfono desde Barcelona, cuando le dijeron que había obtenido el Premio Iberoamericano José Donoso. "¡Pero qué jurado maravilloso! Supongo que no es una broma ¿no?", agregó la escritora uruguaya quien en 1972 se exilió en España. "Me siento emocionada y contenta, gracias por acordarse de esta anciana escritora", comentó Peri Rossi, mientras en Chile el jurado, ubicado en la sede de Santiago de la Universidad de Talca, oía atento su voz.
Cristina Peri Rossi / Todo amor es un relato
Cristina Peri Rossi
BIOGRAFÍA
Todo amor es un relato
En la nueva novela de Cristina Peri Rossi se cruzan dos historias plagadas de secretos, mentiras y exilio
Al acabar la lectura de Todo lo que no te pude decir, es inevitable pensar que en su última novela Cristina Peri Rossi (Montevideo, Uruguay, 1941) ha ligado dos historias que podrían ser independientes —lo cual no es objeción alguna, porque están perfectamente engarzadas—, pese a compartir el tema del secreto que anida en el corazón de todos los amantes o simplemente en la vida personal de cada quien.
jueves, 30 de diciembre de 2021
Cristina Peri Rossi / La noche
Amo la noche
su pesada densidad
la inquietud de su deseo
poblado de criaturas del pasado
que reviven como fantasmas
en las esquinas de árboles oscuros.
Amo la noche precipitada
azul rumorosa inconcebible
la noche perturbadora de los cuerpos
cuando se desatan las bestias del deseo
aúllan las sirenas del dolor
y ruge la ansiedad de los viudos.
Amo la noche ojerosa
desvelada palpitante
noche de ácidos y de sombras
cuando nadie reconoce a nadie
y cualquiera puede ser el oscuro
objeto de deseo
cualquiera puede vestir las ropas que más amo
o desnudarse en la protectora penumbra del cuarto
simulando ser aquella a quien más quiero.
La noche poblada de mentiras
de máscaras de disfraces
de versos malos
noches de silicona y soledad
turbias de deseos insatisfechos
de antiguas ansias revividas.
Amo la noche
de cazadores ocultos
que deambulan por las calles
por los andenes
por los tugurios
en busca de la presa fugitiva
de la pieza única que los precipitará
a la muerte
al olvido
que los conducirá entre ácidos
y alcohol
a la lenta irrupción del día
igual a todos
días de rutina
días de repetición
de esperanzas frustradas
de soledad de dos.
Amo la noche
porque todo es posible
especialmente el absoluto
especialmente lo que no se tiene
especialmente lo que nos falta
especialmente su fugacidad.
Siempre hay tiempo para que amanezca mañana.
Cristina Peri Rossi / I love Cristina Peri Rossi
aparece mi nombre
al lado de Michael Jackson
Madonna y George Clooney
venden camisetas en tres tallas
(pequeña mediana mayor)
para hombres mujeres niños
o niñas
las camisetas blancas
tienen una inscripción
en letras rojas: I love Michael Jackson
Y love Madonna
Y love Goerge Clooney
Y love Cristina Peri Rossi
mi nombre es más largo
ocupa más espacio
Me pregunto quién habrá tenido
la alocada idea de quererme en camisetas
de Amazon
Sólo me gusta el No llores por mí Argentina
de Madonna
y detesto a George Clooney
(Michael Jackson me da un poco de lástima
tuvo una infancia difícil, como yo)
Al otro día las camisetas siguen allí
en el portal
a quién se le habrá ocurrido
que me ama tanta gente
como no me lo termino de creer
compro un par de camisetas Y love
Cristina Peri Rossi
-a ver si haces un poco de dinero-
dice mi amiga –que la literatura
no da para comer
parece que puede dar para vestirse un poco
pienso
A los quince días llegan por correo
las camisetas I love Cristina Peri Rossi
dos por cincuenta dólares más diez de envío
Pienso que amarme no es tan caro
podría ser mucho peor
Mi abogado dice que es inútil poner una demanda
Amazon no contesta
tiene una respuesta robot para todos igual
no sé a quién regalarle las camisetas
A mí, mi amor me queda grande.
Cristina Peri Rossi / Montevideo
Cristina Peri Rossi
Montevideo
Nací en una ciudad triste
de barcos y emigrantes
una ciudad fuera del espacio
suspendida de un malentendido:
un río grande como mar
una llanura desierta como pampa
una pampa gris como cielo.
Nací en una ciudad triste
fuera del mapa
lejana de su continente natural
desplazada del tiempo
como una vieja fotografía
virada al sepia.
Nací en una ciudad triste
de patios con helechos
claraboyas verdes
y el envolvente olor de las glicinas
flores borrachas
flores lilas
Una ciudad
de tangos tristes
viejas prostitutas de dos por cuatro
marineros extraviados
y bares que se llaman City Park.
Y sin embargo
la quise
con un amor desesperado
la ciudad de los imposibles
de los barcos encallados
de las prostitutas que no cobran
de los mendigos que recitan a Baudelaire.
La ciudad que aparece en mis sueños
accesible y lejana al mismo tiempo
la ciudad de los poetas franceses
y los tenderos polacos
los ebanistas gallegos
y los carniceros italianos
Nací en una ciudad triste
suspendida del tiempo
como un sueño inacabado
que se repite siempre.
Cristina Peri Rossi / Quimera vencida
Dos que van juntas al cine
y se sientan en la última fila
para besarse acariciarse tocarse
no están viendo sin embargo la misma película
Dos que caminan juntas por la calle
de la mano y con igual paso
mirándose mimándose mesándose
no caminan sin embargo por la misma calle
Dos que duermen juntas en la cama
seno en pos de seno boca con boca mano con mano
respirándose anhelándose sorbiéndose
no sueñan sin embargo el mismo sueño
Dos que hacen el amor apasionadamente
a un lado y a otro de la cama
-duplicadas en el espejo oval-
no se aman sin embargo de la misma manera
quizás de ninguna
ecuación imposible
soledad intransferible
que sólo la quimera
puede sostener
y la quimera
yace
debajo de la cama
sin aliento
vencida por la realidad.
jueves, 18 de noviembre de 2021
Cristina Peri Rossi / La lengua del amor
| Cristina Peri Rossi |
Cristina Peri Rossi
BIOGRAFÍA
La lengua del amor
Adicta confesa, multifacética –ha escrito tanto novelas como poemas y ensayos que componen un corpus de más de treinta libros–, amante de la oscuridad en donde habitan sus musas y, según ella, con cierta tendencia a la pereza. Así se define en esta entrevista, desde Madrid, la uruguaya Cristina Peri Rossi quien acaba de publicar un nuevo libro de relatos: Por fin solos.
Por Itziar Badía9 de abril de 2004
domingo, 14 de noviembre de 2021
Cristina Peri Rossi / Cuatro poemas
| Cristina Peri Rossi |
Cristina Peri Rossi
CUATRO POEMAS
ESPEJOS CIRCULARES
Una vez me tradujo al francés
un ingeniero forestal
que plantaba encinas
en Catalunya
era joven
estaba enamorado
repoblaba de árboles
un bosque quemado
me dijo que cada árbol
era una palabra
un trozo de papel
le traducía mi libro
a su amada
para enamorarla
la traducción me gustó
era la mejor que había leído
“el libro dice lo que yo quiero decirle”
me escribió
(no existía Internet)
Al final la enamoró
publicaron la traducción
la mejor que yo había leído
Nos tomamos un café en el viejo Zurich
de la Plaza Catalunya
era joven
era guapo
era dulce
y no conocía
el Infierno de Dante:
Paolo y Francesca
-cuñados-
leen juntos los amores adúlteros
de Lancelot y la princesa Ginebra
“cuando Lancelot besó sus labios,
éste, que siempre nos acompaña,
besó los míos y
esa tarde, ya no leímos más”
Después se casó
tuvo un hijo
y ya no me tradujo más.
Había entrado en el infierno.
Cristina Peri Rossi / Diccionario
| Mujer desnuda leyendo Edgar Degas |
Leyendo el diccionario
he encontrado una palabra nueva:
con gusto, con sarcasmo la pronuncio;
la palpo, la apalabro, la manto, la calco, la pulso,
la digo, la encierro, la lamo, la toco con la yema de los
dedos,
le tomo el peso, la mojo, la entibio entre las manos,
la acaricio, le cuento cosas, la cerco, la acorralo,
le clavo un alfiler, la lleno de espuma,
después, como a una puta,
la echo de casa.
Cristina Peri Rossi / La falta
a su falta
les falta Antonio o Cecilia,
un viaje a Africa
o un millón de pesetas
un pisito en la playa
o una amante
un éxito en la lotería
o un ascenso en el trabajo.
Los que sabemos que la falta
es lo único esencial
merodeamos las calles nocturnas
de la ciudad
sin buscar
ni un polvo
ni una diosa
ni un Dios
Sacamos a pasear la falta
como quien pasea un perro
Cristina Peri Rossi / Dedicatoria
Cristina Peri Rossi / Messenger
Era viernes a la noche
una semana sin vernos
sin hablarnos
un resentimiento
una melancolía
no teníamos hijos que en el futuro
pudieran reprocharnos el maltrato
la indiferencia el rencor
A las doce de la noche me metí en el messenger
con la esperanza de encontrarte por casualidad
te encontré
entonces me dio un ataque de celos
¿con quién estarías comunicándote por messenger
a las doce de la noche de un viernes solitario?
Me enviaste un hola
te contesté un hola
me preguntaste cómo estás
te dije que bien
¿qué iba a decirte?
entonces te dio un ataque de cólera
querías que estuviera mal
por lo menos tan mal como estabas tú
posiblemente yo estaba peor pero no me quejaba
-el dolor es la emoción más fuerte,
más que la ternura la caridad la piedad o la ilusión-
sabía perfectamente que no me ibas a perdonar esa respuesta
nunca en la vida (estar bien)
comenzó el bombardeo
tú estás bien y yo aquí mal
así eres tú
ya me has olvidado –dices-
una semana y ya estás con otra –dices-
(si estuviera con otra ¿para qué iba a entrar al messenger?)
tres años y medio de amor no te valen para nada
me has arruinado la vida
me la has desgraciado
siempre supe que iba a ser así
con lo que yo te cuidé
te cuidé la pierna atropellada
te cuidé el hígado enfermo
así me lo pagas –dices-
(¿dónde había escuchado antes ese guión?
En la vida, estúpida, en la vida,
la vida es una pésima guionista)
Te recordé que fuiste quien se marchó de mi casa
siempre te estás yendo
y cuando te vas, aliviada, luego de haber follado
si me muero de dolor de pena o de algo
no puedo contar contigo
pero contaste conmigo cuando tenías la pierna rota –dices-
es verdad te lo agradecí muchísimas veces
no sabía que había contraído una deuda tan grande
-no tienes sentimientos –dices-
en un recurso que se llama proyección
del que nada sabes más que el uso continuado
-esto demuestra lo que eres
lo poco que te importan tres años y medio de amor
yo estoy aquí volviéndome loca
y tú en el messenger comunicándote con otra-dices-
te recuerdo que cuando entré al messenger ya estabas conectada
-te estaba buscando
te mandé un mensaje diciendo te echo de menos-contestas-
no me extraña que me eches de menos
lo raro sería que fuera yo quien te echara de menos
¿no tienes ningún buen recuerdo de estos tres años y medio? –me dices
claro que los tengo pero a veces los malos los ocultan
entonces desapareces del messenger súbitamente
te vas sin una palabra
y yo comprendo que es tu vengancita
ahora soy yo quien no puede dormir
tú roncarás satisfecha
Esto es el amor
señores y señoras
un manicomio para dos personas
y algunas otras que aparecen o desaparecen
pero sin jefe.
Cristina Peri Rossi / Para qué sirve la lectura
Cristina Peri Rossi
PARA QUÉ SIRVE LA LECTURA
Me llaman de una editorial
y me piden que escriba
cinco folios sobre la necesidad de la lectura
No pagan muy bien
¿quién podría pagar bien por un tema así?
pero de todos modos
necesito el dinero
así que enciendo el ordenador y me pongo a pensar.
sobre la necesidad de la lectura
pero no se me ocurre nada
es algo que seguramente sabía cuando era joven
y leía sin parar
leía en la Biblioteca Nacional
y en las bibliotecas públicas
leía en las cafeterías
y en la consulta del dentista
leía en el autobús y en el metro
siempre andaba mirando libros
y me pasaba las tardes en las librerías de usados
hasta quedarme sin un duro en el bolsillo
tenía que volver a pie a casa
por haberme comprado un Saroyan o una Virginia Woolf
Entonces los libros parecían la cosa más importante de la vida
fundamental
y no tenía zapatos nuevos
pero no me faltaba un Faulkner o un Onetti
una Katherine Mansfield o una Juana de Ibarbourou
ahora la gente joven está en las discotecas
no en las bibliotecas
yo me hice una buena colección de libros
ocupaban toda la casa
había libros en todas partes
menos en el retrete
que es el lugar donde están los libros
de la gente que no lee
a veces tenía que seguirle durante mucho tiempo
las huellas a un libro que había salido en México
o en París
una larga pesquisa hasta conseguirlo
No todos valían la pena
es verdad
pero pocas veces me equivoqué
tuve mis Pavese mis Salinger mis Sartre mis Heidegger
mis Saroyan mis Michaux mis Camus mis Baudelaire
mis Neruda mis Vallejo mis Huidobro
para no hablar de los Cortázar o de los Borges
siempre andaba con papelitos en los bolsillos
con los libros que quería leer y no encontraba
por allí andaban los Pedro Salinas y los Ambrose Bierce
la infame turba de Dante
pero ahora no sabía decir para qué maldita cosa
servía haber leído todo eso
más que para saber que la vida es triste
cosa que hubiera podido saber sin necesidad de leerlos
Cuando habían pasado cinco horas yo todavía no había escrito
una sola línea
así que me puse a escribir este poema
Llamé a los de la editorial
y les dije creo que para lo único que sirve
la lectura
es para escribir poemas
no puedo decirles más que eso
entonces me dijeron que un poema no servía,
que necesitaban otra cosa.
Cristina Peri Rossi
PLAYSTATION
Cristina Peri Rossi y la teoría del sarcasmo
José Ángel Cilleruelo
Cristina Peri Rossi / El rugido de Tarzán
| Johnny Weissmuller y Maureen O'Sullivan |
Johnny Weissmuller gritó y el bosque entero (con sus insinuantes lianas y espesos follajes) pareció temblar: el vaso de whisky resbaló de la pequeña mesa de vidrio y cayó sobre la alfombra de piel de león; un lago redondo y oscuro crecido con la lluvia. Johnny gritó, un grito largo y sostenido, con sus cortezas y litorales, sus montañas de sonido, sus cuevas vegetales, sus profundidades ocultas donde vuelan los murciélagos y sus nubes ágiles que se deslizan como humo. Un grito prolongado y profundo, largo, hondo, que por el aire resbalaba de rama en rama, convocando a los pájaros azules y a los blancos elefantes; un grito que atravesaba el claroscuro de las hojas, las cicatrices de los troncos, y saltaba entre las rocas como ventisquero; ascendía las cumbres de las quietas, solemnes montañas, corría entre las piedras primarias, oscurecidas por el follaje y precipitaba los ríos estivales, de agua lenta, cristalina. No sólo el vaso cayó; también un cenicero se deslizó, un cenicero de porcelana en forma de hoja de plátano, regalo de una de sus antiguas admiradoras. Y las numerosas colillas estrujadas se desparramaron como menudos troncos quemados. |
Cristina Peri Rossi / Todo el peso del mundo
Todo el peso del mundo |
Nací en un país pequeño (dos millones de habitantes) habitado por emigrantes europeos, víctimas de las hambrunas y de las guerras europeas: españoles, italianos, polacos, alemanes, checos, más turcos y armenios. A la izquierda de mi casa, vivía un zapatero remendón, judío alemán, escapado de un campo de concentración. A la derecha, un ex oficial nazi, al que le faltaban tres dedos. El judío pasaba el día leyendo versículos de la Biblia y soñaba con Israel; el oficial, extrañaba los cielos de Berlín y tocaba finamente la flauta travesera. No se saludaban.. Cuando le pregunté a mi madre por ese silencio, me contestó: “Ambos son alemanes, pero en Europa, uno hubiera matado al otro. En cambio, aquí, no se tratan, pero se respetan.” |
Cristina Peri Rossi / Los desarraigados
| Guillermo Esquerra Díaz Multitud |
sábado, 13 de noviembre de 2021
Cristina Peri Rossi / El exiliado
| Al exilio El principio del final Jorge Giménez Vives |
Su acento lo delata: arrastra un poco las eses y pronuncia de igual manera las b y las v. Entonces se produce cierto silencio a su alrededor. No es un gran silencio, pero él percibe alguna curiosidad en las miradas y un pequeño reajuste en los gestos, que se vuelven más enfáticos. (Cambios imperceptibles para un observador común, pero el exilio es una lente de aumento.) A partir de ese instante (y también otros) él se siente en la necesidad de compensar a los demás. Oh, es cierto que él es un extranjero y debe hacerse perdonar. Agradece la buena voluntad ajena, ésa que consiste en no preguntarle jamás de donde viene, ni que hacía antes, si ha solucionado o no los problemas de los papeles, cómo era el lugar donde vivía, si perdió algo en el camino, si se siente solo. Todos están dispuestos a disimular esa pequeña anomalía, a tomarlo en cuenta, pese a todo, a no hacerle preguntas y especialmente: a no demostrar ninguna clase de curiosidad por su vida. Para corresponder a tanta amabilidad, él se obstina en ignorar su pasado (hace como si no lo tuviera), reprime cualquier malestar y demuestra gran conocimiento de las plazas de la ciudad, los monumentos, el nombre y la ubicación de las calles, los servicios públicos y la escasa flora del lugar. Puede indicar con precisión la ruta de los autobuses y de los metros y la composición de la Alcaldía, pero precisamente, el hecho de conocer todos estos datos (en especial: el nombre de los árboles del ornato público y el emplazamiento de los principales monumentos) crea cierta desconfianza a su alrededor y confirma que en efecto, se trata de un extranjero que vive entre nosotros. Evita muy cuidadosamente el uso de la primera persona del plural, para no sembrar dudas a su paso, porque los individuos suelen ser muy celosos en cuanto a la comunidad a la que pertenecen y él no desea ofender a nadie. Está muy agradecido al sol, que también lo calienta a él y por un ingenioso mecanismo sortea las trampas que se le tienden para intimidarlo: cuando alguien habla de un defecto nacional, él lo convierte de inmediato en una virtud. Por ejemplo, cuando su interlocutor, sin mirarlo especialmente fijo, menciona la mezquindad de los habitantes de la ciudad, él afirma que se trata del sano sentido del ahorro que ha permitido prosperar a las familias; si se habla de la rudeza y falta de urbanidad de los transeúntes, él asegura que es espontaneidad y falta de inhibiciones; si alguien comenta que en esa ciudad hay poca imaginación y sus habitantes son aburridos, él sugiere que en realidad, se trata del sentido común de la raza, poco dada - gracias a Dios - al delirio y a la aventura. Si el interlocutor persiste en enumerar los vicios y defectos del país, él da por terminada la conversación con un enfático "¡Ustedes no saben lo que tienen!", y el ciudadano se interrumpe, mira alrededor, algo confuso, convencido de que el exiliado ama más el lugar que él. Pero de inmediato se recupera: no está dispuesto que nadie hable de su patria superlativamente, si no nació allí. Es entonces cuando el Exiliado comprende que ha cometido una falta irreparable y que por más esfuerzo que haga, siempre será un extranjero. |