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miércoles, 12 de mayo de 2021

Onetti / Los acostados

Juan Carlos Onetti


Los acostados

La cama es un buen lugar para muchas cosas, entre ellas leer y escribir hasta llegar a ser como Onetti

El gran novelista (y periodista) Juan Carlos Onetti escribía acostado en su cama en una tabla preparada ad hoc para ese menester que era su trabajo.

domingo, 26 de julio de 2020

Vargas Llosa / “Borges es un caso único, no tiene imitadores”


In the name of Jorge Luis Borges Painting by Massimo Damico ...
In the name of Jorge Luis Borges
Massimo Damico

"In the name of Jorge Luis Borges," by Massimo Damico


Mario Vargas Llosa: “Borges es un caso único, no tiene imitadores”

El Nobel peruano publica Medio siglo con Borges (Alfaguara), que incluye la entrevista que le hiciera al escritor argentino en 1981. Aquí editamos la conversación de J. J. Armas Marcelo con el autor de La ciudad y los perros.

BIOGRAFÍA DE MARIO VARGAS LLOSA

J. J. Armas Marcelo
14 de junio de 2020

Para ti, Mario, Borges es una constante literaria, como Flaubert lo es en el método. Tengo la sospecha de que la literatura de Jorge Luis Borges es, para ti, repito, la cumbre de las literaturas de lengua española en los últimos setenta años.
Sí, creo que Borges es el escritor más importante de nuestra lengua en la actualidad. Figura ya entre los clásicos y tal vez si hay que compararlo con alguien, habría que hacerlo con Quevedo, por quien sintió siempre gran admiración y del que hizo una espléndida antología hace muchos años.

viernes, 24 de julio de 2020

Últimas tardes con Marsé




Últimas tardes con Marsé

Lector empedernido de novelas policíacas (como Arlt, como Onetti, como Vázquez Montalbán) entró en la literatura con el cuidado de un orfebre, un relojero de la estructura novelesca y de sus procedimientos. Su cumbre literaria: 'Si te dicen que caí'

J.J. Armas Marcelo
20 de julio de 2020

Su humanidad y su literatura no caben en una simple semblanza a la hora de su muerte. De modo que me remito a la memoria del amigo para despedirlo por escrito y recordarlo para siempre leyendo sus espléndidas novelas literarias. Lector empedernido de novelas policíacas (como Arlt, como Onetti, como Vázquez Montalbán), entró en la literatura con el cuidado de un orfebre, un relojero de la estructura novelesca y de sus procedimientos. Su cumbre literaria: Si te dicen que caí, título que le regaló Jaime Gil de Biedma, aunque antes su orfebrería verbal había impregnado literariamente todas sus novelas. Era un escritor de pasión vocacional. Varias veces, a lo largo de nuestra amistad, me dijo en medio del camino que no iba a escribir más. El rumor se extendió por Barcelona, los despachos editoriales y las tertulias de escritores. Si fue cansancio, lo fue temporal, porque después siguió escribiendo hasta el final, y quién sabe -se verá, como dijo el maestro Zen- si ha dejado algunos inéditos, alguna novela de las suyas, relatos del Pijoaparte o nuevas geografías del Ginardó o de otros barrios de Barcelona.

martes, 18 de noviembre de 2014

Tres mujeres / Las tres vidas de Julio Cortázar

Julio Cortázar

Las tres vidas de Julio Cortázar

J. J. ARMAS MARCELO | 25/08/2014 


Julio Cortázar con Carol Dunlop.

La literatura y la vida, para los escritores de verdad, se mezclan hasta convertirse en la misma cosa. Cortázar no fue una excepción a esta regla: sus sentimientos y sus amores influyeron en su literatura y su literatura influyó en sus sentimientos y amores. Además de los amoríos de chiste, Cortázar tuvo tres mujeres, tres parejas conocidas porque también tenían que ver con la literatura. La primera de ellas, Aurora Bernárdez, fue la que más influyó en Cortázar. Hay que decir que esa influencia fue siempre benéfica para su vida y, por tanto, para su literatura. El resultado literario de aquella temporada de gloria entre Aurora y Julio Cortázar viene a explicarnos las razones de una literatura excepcional en tantas colecciones de relatos, los mismos que dejan al lector siempre asombrado después de la lectura. Pero, a mi entender, el mejor libro de Cortázar en ese parte gloriosa de su vida fue Rayuela, que se publica en Sudamericana en 1963, novela enorme y fantástica, realista y surrealista, musical y etérea, profunda y sólida, que todavía seguimos leyendo. He oído a Aurora Bernárdez personalmente negar que ella es La Maga (y ya sabemos que no lo es), pero sí es la Otra Maga, la verdadera, la que impulsó a Cortázar a escribir esa novela que es un icono literario del llamado boom de la novela latinoamericana de los 60 del siglo pasado. Baste recordar, entre otras anécdotas de esta época, la renuncia de la pareja, Julio y Aurora, a las plazas de traductores en la UNESCO que habían ganado en oposición y para toda la vida. La razón estuvo en la literatura, los dos querían escribir literatura y no atarse a trabajos cotidianos que restaran libertad a su vida precisamente literaria.



Aunque a la lituana Ugné Karvelis la había visto Julio Cortázar en las oficinas de Galllimard, en París, alguna que otra vez, su verdadero encuentro tuvo lugar en La Habana, Cuba. Ahí empezó la relación de la pareja, con una influencia en la literatura de Cortázar que se nota sobre todo en la excesiva politización de su escritura. El mayor ejemplo de esta temporada de amor ideológico, en donde Cortázar descubre del todo la Revolución Cubana y se vuelca en apoyarla, es El Libro de Manuel, un texto que quiere ser un catecismo ideológico, pero que representa un fracaso literario. Las buenas intenciones casi nunca dan buena literatura, y en esta temporada de solidaridad con los pobres del mundo y en defensa de causas perdidas pero que él cree justas, su literatura, sus resultados literarios, su escritura antes tan sólida y tan exquisita, decae en función de la influencia de sus amores con Ugné Karvelis.Nefasta influencia, en mi criterio, que se rompe justo cuando Julio Cortázar, en la tercera y última etapa de su vida, conoce a Carol Dunlop, una mujer muy joven y, por tanto, mucho más joven que él.



Dunlop consigue algo que es evidente: Cortázar, en su compañía, logra rejuvenecer su vida. Ese rejuvenecimiento se ve también en su literatura: sus relatos y cuentos de ese momentos son una vuelta a la juventud y la literatura en los textos de Cortázar en estos momentos es de exaltación de la vida, de la magia de vivir, del regreso de la gloria en las flores, como quería el poeta romántico. Exultando juventud, las obras que acomete y publica Cortázar en esta parte de su vida no abandonan la política, sino que encuentran un nuevo territorio en Nicaragua y la revolución sandinista. Pero también en la hedonista de la vida y en la imaginación de quien es ya un escritor convertido en historia de bronce y en recuerdo imperecedero para sus lectores y la Historia Universal de la Literatura.

Al final de su vida, ya enfermo, a Julio Cortázar le inventaron mil muertes mentirosas. Al final de su vida, para cerrar el círculo, volvió a sus cercanías con Aurora Bernárdez, que lo cuidó hasta el final, cuando apenas podía moverse y el silencio definitivo lo acechaba en su cama de hospital. No estoy queriendo decir que Cortàzar se dejara llevar por las mujeres de su vida, sino que esas mujeres tuvieron una influencia primordial en la ejecución de su literatura. Hay coincidencias aparentes coincidencias que no fallan en la vida de los escritores y que, como todo en el firmamento y el universo, resultan, al final matemáticamente. La vida de Cortázar y sus mujeres alumbran espejos encendidos que delatan algunos secretos aún no desvelados en la vida del gigantesco escritor. Generoso y exigente a la vez, el amor fue para Cortázar un elemento esencial en su vida. Y, por tanto, para cerrar el círculo de este comentario que celebra su memoria de cien años de recuerdos, también lo fue en su literatura. Era matemático que así ocurriera. Matemático y circular, así a ritmo de jazz, era y es Julio Cortázar y su literatura. Y su vida, pues.