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viernes, 3 de julio de 2020

Aixa de la Cruz / Bilbao, la ciudad inventada

Una persona camina bajo la escultura de Louise Bourgeois 'Mamá',
en las inmediaciones del Museo Guggenheim de Bilbao.
27 de abril de 2020
 


PASEOS LITERARIOS 

Pasear sin rumbo fijo es un ejercicio que durante siete semanas ha estado prohibido. Autores como H. D. Thoreau, Walter Benjamin, Guy Debord o Rebecca Solnit sostienen que es una forma de pensar.


Bilbao, la ciudad inventada

Aixa de la Cruz
1 de mayo de 2020






Creo que no aprendí a pasear hasta que me embaracé. Antes solo corría. Calentaba articulaciones bajo el puente del Arriaga y emprendía ruta por la ribera de Abando, feliz de acelerar los fotogramas del Bilbao de las postales y a empujones con los turistas que se apelotonaban frente al Guggenheim. Buscaba las rutas mejor asfaltadas; solo eso. Ahora que he bajado la velocidad y camino atenta al paisaje, mi recorrido empieza allí donde terminaba mi entrenamiento, a los pies del puente Euskalduna, en la explanada que pertenecía a los antiguos astilleros y que ahora marca la frontera entre el paisaje urbano embellecido y el paisaje urbano en obras. No soy la única treintañera que siente predilección por esta zona. Somos muchos los que guardamos una imagen idealizada de ese Bilbao industrial y naviero, siempre turbio de xirimiri, del que tanto nos han hablado nuestros padres pero que jamás llegamos a padecer, y venimos hasta aquí en busca de sus ecos.

jueves, 30 de octubre de 2014

Pablo Gallo / Bilbao Nocturno


Gran vía
(Colección particular, acrílico sobre lienzo, 60 cm de diámetro)


Pablo Gallo

BILBAO NOCTURNO
2005


Calle Santa María
(Colección particular, acrílico sobre lienzo, 50 cm de diámetro)

Beso nocturno
(Colección particular, acrílico sobre lienzo, 50 cm de diámetro)

domingo, 16 de marzo de 2014

Yono Ono seduce a Bilbao

Yono Ono

Yoko Ono seduce a Bilbao


La artista realizó tres 'performances' en el Guggenheim ante 400 personas

Hoy inaugura una retrospectiva de su obra



Yoko Ono durante una de sus 'performance', en Nueva York. / CARLO ALLEGRI (REUTERS)
La artista japonesa Yono Ono rexplicó ayer que de niña quería ser como un guerrero de una oración japonesa que atravesaba siete desgracias y ocho sufrimientos, hasta que las desgracias
de la vida le llevaron a decir, "¡basta", y convertir ese lema en "siete felicidades y ocho tesoros".

Yono Ono sin punto final

Yoko Ono posa este jueves en el Guggenheim ante la instalación 'Morning Beams' (Rayos de la mañana). / FERNANDO DOMINGO-ALDAMA


Yoko Ono sin punto final


La artista asegura que encuentra nueva inspiración en la retrospectiva del Museo Guggenheim



 Yoko Ono (Tokio, 1933) cree que es ella la responsable directa de que su trabajo artístico no haya sido conocido por el gran público. “No me preocupaba demasiado. Mi obra era diferente del arte que entonces se catalogaba como arte y pensaba que quizá 50 o 100 años más tarde la gente podría entenderlo”, explica. Su vida junto a John Lennon, el activismo por la paz o la inquina de quienes le han culpado de acabar con los Beatles han ensombrecido el trabajo de una creadora que estuvo en el origen del arte conceptual y que ha experimentado con laperformance, el cine, y la música. Una artista cuya obra vive desde ayer entre las paredes del Guggenheim Bilbao, con la retrospectiva Yoko Ono. Half-A-Wind Show.
Yoko Ono se presentó en el Guggenheim fiel a su imagen de los últimos años: vestida de negro, con el rostro semicubierto por gafas oscuras y sombrero. Ante las cámaras se transformó. En tres minutos, con los 80 años cumplidos, posó haciendo la v de la victoria con los dedos, bailó y simuló trepar por la pared de una sala donde se muestran sus instalaciones.
“No siento la edad que tengo, no tiene relevancia”, aseguró. Ante el recorrido por casi 60 años de trabajo dijo que volvía a sentir la inspiración para seguir trabajando. “Es como si estuviera entrando en la segunda fase de mi vida, una nueva yo”, dijo Ono.
Una colección de fotografías documenta la aparición pública de la entonces joven artista de origen japonés en la escena artística de Nueva York en los años sesenta, con sus propuestas de arte conceptual, ligada a la formación del movimiento Fluxus. Ya defendía que el arte arranca con un concepto; “una idea que tienes que imaginar para que pueda suceder”, explicó medio siglo después. Las fotos, realizadas por George Maciunas, el fundador de Fluxus, muestran la exposición del verano de 1961 en la que la artista rompía convencionalismos colocando trozos de lienzo en el suelo, que invitaba a pisar, y ofrecía instrucciones escritas para que el público interactuara con la obra.

John Lennon y Yoko Ono

Si la carrera de Yoko Ono arrancó en el movimiento conceptual, encontró en la naciente performance un nuevo campo de experimentación. Cut Piece, la célebre obra de 1964 en la que sentada en el escenario la artista invita al público a utilizar unas tijeras para ir cortando trozos de su vestido, se ve en la exposición en imágenes en movimiento y en fotos, y rememora el compromiso de la artista con el feminismo. El comisario de la muestra, Álvaro Rodríguez, recuerda el impacto que la pieza causó en la tradicional sociedad japonesa. “El arte es una revolución silenciosa, que va cambiando el mundo lentamente, sin hacer ruido”, responde la artista cuando se hace referencia a su militancia.


FERNANDO DOMINGO-ALDAMA
De la época dorada de la performance la exposición pasa al trabajo de la artista en el cine experimental. Entre 1964 y 1972 produjo 19 películas, como Fly, en la que el espectador observa las imágenes que recorren el cuerpo desnudo de una mujer desde la perspectiva del insecto.
En las últimas décadas Yoko Ono ha realizado instalaciones de gran formato. Una de ellas, Water Event (1971/2013), presentada en una retrospectiva en Estados Unidos, se formó con los objetos de los artistas que respondieron a la invitación de Yoko Ono de enviar contenedores de agua. Entonces contó con la colaboración de Andy Warhol y Bob Dylan, entre otros 200 artistas. En el Guggenheim Bilbao se ha montado otra versión con las aportaciones de, por ejemplo, Olafur Eliasson, Christian Marclay, Ernesto Neto y Asier Mendizabal.
La obra Ceiling Painting recibe a los visitantes al entrar en las obras tempranas que recoge la retrospectiva. Expuesta en una galería de Londres en 1966, la obra hizo que se cruzaran las vidas de Yoko Ono y Lennon. El músico, conmovido por la energía positiva que le transmitía la obra, pidió que le presentarán a la artista. Lennon sigue junto a Yoko Ono, y ella no elude reconocerlo. “Sigo pensando que está en las bellísimas canciones que escribió”, defiende la artista. Y concluye: “Las tenemos en nuestros corazones, así que él está entre nosotros”.

EL PAÍS