Louise Glück con el premio Nobel, el 7 de diciembre de 2020, a las afueras de su casa en Cambridge (Massachussets).NOBEL PRIZE OUTREACH/DANIEL EBER (REUTERS)
Muere la poeta Louise Glück, premio Nobel de Literatura en 2020
La escritora estadounidense, cuya obra de estilo claro mira de frente al dolor y los traumas, muere a los 80 años
Iker Seisdedos
Washington, 13 de octubre de 2023
La poeta neoyorquina Louise Glück, premio Nobel de Literatura en 2020, murió este viernes a los 80 años, según confirmó a la agencia Associated Press su editor en Farrar, Strauss & Giroux, Jonathan Galassi. No estuvieron de inmediato claras las causas de su fallecimiento. Sí, que la noticia causó una honda conmoción en las letras estadounidenses: Glück, dueña de un estilo claro y honesto y de una obra que no evitaba mirar de frente al dolor y los traumas familiares, era una de las poetas más queridas del país y la primera compatriota en lograr por sus versos el máximo galardón mundial de las letras desde T. S. Eliot en 1948. También sirvió como poeta laureada de la Biblioteca del Congreso entre 2003 y 2004, y el presidente Barack Obama la distinguió en 2016 con la medalla nacional de Humanidades.
Envuelta en la luz y en la oscuridad al mismo tiempo, la reciente ganadora del Premio Nobel de Literatura libera su voz sin estridencia. No impone su íntima desesperación, aun cuando todo en la base sea eso. Sus poemas son justos y llanos, pero no por ello menos intensos y secretos. La claridad es solo una apariencia. Las imágenes trepan y se elevan, ascienden como la primavera que surge de la tierra y que muchas veces no logramos entender.
Milagros Abalo 11 de octubre de 2020
El amor en los poemas de Louise Glück (Nueva York, 1943) nunca ignora su fin, incluso cuando todo recién comienza. Lo que se ama termina siendo destruido en las manos del ser humano. Nada se salva. Las relaciones familiares, como en su libro Ararat, están cargadas de tristeza, quizás porque están llenas de deseos incumplidos, de muertes que han tocado las puertas de sus casas demasiado pronto y de paso han calcinado los sueños de toda inocencia. Allí donde está la escisión está la rotura, dicen sus poemas. Mujeres heridas que se han hecho fuertes a punta de ensimismamientos, y una en especial que carga con el vacío de su padre, y que mira la belleza de su madre de la que todos hablan.
Louise Glück posa junto a la medalla de su premio Nobel, en Cambridge, en diciembre pasado.DANIEL EBERSOLE
La muerte de la belleza
La familia protagoniza ‘Noche fiel y virtuosa’, publicado originalmente en 2014, el primer libro de Louise Glück traducido al castellano tras ganar el Premio Nobel
Ángel Rupérez
7 de mayo de 2021
“La belleza muere: esa es la fuente de la creación”, dice Louise Glück (1943) en su gran poema ‘Jacinto’ (la flor, no el nombre propio), perteneciente a su libro Ararat (1990, publicado en castellano por Pre-Textos, como todos los anteriores hasta el que reseñamos ahora, editado por Visor). En otro poema de ese mismo libro, ‘Parodos’, leemos: “Había nacido con una vocación: / dar testimonio / de los grandes misterios”. Más adelante, en su libro Averno (2006), en el fabuloso poema de Pushkin que adapta, titulado ‘Presagios’, leemos que los poetas arrancan de “interminables impresiones”, a las que “se entregan con todo su ser” “haciendo, en silencio, de un mero suceso un presagio / hasta que el mundo revela las más profundas necesidades del alma”. Quizás aquí tenemos claves esenciales para entender la poesía de esta gran poeta estadounidense, Louise Glück, heredera de Emily Dickinson, Elizabeth Bishop y Sylvia Plath y premio Nobel el año pasado.
Andrew Wylie, en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, en 2017.LISBETH SALAS
Andrew Wylie: “Llevamos tiempo buscando un nuevo hogar para Louise Glück”
El Chacal rechaza haber roto la lealtad con Pre-Textos, sello español que ha editado siete de los 11 libros de la poeta antes del Nobel. “Ha habido promesas incumplidas”, dice el agente
Ferrán Bono
Valencia, 22 de noviembre de 2020
Andrew Wylie, el agente más importante del ámbito literario internacional, sale al paso de la polémica generada por la no renovación a la editorial española Pre-Textos de los derechos de traducción y publicación en castellano de la nueva premio Nobel, Louise Glück. Con esa decisión, el agente al que se conoce como El Chacal en el mundo literario por su manera de negociar, rompe con la lealtad demostrada por el sello valenciano, que ha publicado siete de los libros de la autora a lo largo de 14 años antes de que ganara el galardón, cuando era prácticamente una desconocida fuera de EE UU. Wylie asegura en una entrevista por correo electrónico con EL PAÍS que “lamentablemente, Pre-Textos no ha sido fiel a ningún acuerdo”.
“Su primer contrato por la obra de Louise Glück expiró en 2015 y no pagaron el anticipo pactado para la firma del segundo. Por supuesto, les hemos escrito repetidamente, durante un período de años, más recientemente esta primavera, invitándolos a reparar esta situación, pero dejaron nuestros mensajes sin respuesta. Cuando publicaron Meadowlands [Praderas] en 2017 y A Village Life [Una vida de pueblo] en 2020, no solo fue sin pago sino sin ningún tipo de consulta sobre la traducción o la portada. Ni siquiera enviaron a Louise Glück una copia de sus propios libros”, señala el agente de escritores como Jorge Luis Borges, Vladimir Nabokov, Roberto Bolaño o Emmanuel Carrère.
Pre-Textos, una pequeña editorial independiente, se ha granjeado la simpatía y solidaridad de parte de los lectores y de los profesionales del sector por la decisión de la agencia de no renovar los derechos de traducción y publicación en castellano (para España y Latinoamérica). El sello no había dejado de apostar por la poeta de 78 años a pesar de no amortizar el coste de la publicación de sus libros, debido a su escasa venta. La concesión del premio Nobel el pasado mes de octubre cambió la relación. La agencia de Wylie, con sedes en Nueva York y Londres, ofreció entonces a varias editoriales españolas los derechos de Glück, “a espaldas de Pre-Textos”, según Manuel Borrás, editor del sello, que fue advertido de la operación por sus colegas.
Wylie sostiene, sin embargo, que solo “después del anuncio” [de la concesión del galardón] volvieron “a tener noticias de Pre-Textos”. “Los premios son ciertamente importantes, pero nuestra posición permanece como siempre: nuestro objetivo es trabajar con editoriales que tratan bien a los libros y a los autores. Llevamos tiempo buscando un nuevo hogar para Glück en lengua española”, asegura El Chacal, que acaba de cumplir 40 años al frente de su agencia.
¿Es ingenuo pensar que, en el caso de un poeta poco comercial debería quedarse fuera del mercado del mejor postor, como ha sucedido? Wylie responde: “Recientemente, hemos rechazado una oferta de renovación de Pre-Textos debido a sus anteriores promesas incumplidas y a la falta de comunicación, no por el bien de una subasta. Pero, en general, creo que los escritores deben colocar sus libros en las ediciones adecuadas y se les debe pagar por su trabajo, y los editores merecen ser retribuidos por las copias que venden”.
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¿Y cómo se puede sacar provecho de una poeta tan elogiada por la crítica y poco conocida por el lector fuera de los círculos literarios estadounidenses? Responde Wylie: “Representamos a los poetas por la misma razón que representamos a los escritores serios en todos sus géneros. Si su trabajo es bueno, entonces debería ser defendido. Louise Glück tiene un público establecido en todo el mundo”. ¿Pero estaba la poeta descontenta con el trabajo de Pre-Textos? “No creo que nadie pueda estar contento con esta historia”, zanja.
Solidaridad
La no renovación de los derechos a Pre-Textos ha despertado una ola de solidaridad en escritores y profesionales que han firmado una carta lamentando que la agencia comenzara a “ofrecerla a espaldas de la editorial al mejor postor, ignorando de esa manera el esfuerzo realizado por sus editores españoles”. Wylie mantiene su posición: “Estoy seguro de que fue firmado de buena fe por personas que creen, como yo, en la importancia de la publicación literaria independiente. La obra de Louise Glück seguirá siendo publicada, como antes del Nobel, por Carcanet en el Reino Unido, por Rámus en Suecia, por Opus en la República Checa, por Edicions del Buc en catalán y por otros sellos independientes alrededor del mundo. Pero es lamentable que las personas que firmaron esta carta no pudieran conocer los desafortunados detalles del caso”.
Pau Sanchis, uno de los cuatro socios que conforman Edicions del Buc, sello que posee el único libro traducido al catalán de la Nobel, Nit fidel i virtuosa, asegura que no han tenido “ningún problema con la agencia Andrew Wylie”. “Las relaciones han sido siempre las correctas: hemos negociado lo que teníamos que negociar sin más contratiempos”. Sanchis declina comentar los problemas que Pre-Textos mantiene con el agente —”somos dos editoriales de la misma ciudad y tenemos buenas relaciones”— y se remite a que, en su caso, tenían contrato en vigor y les “quedaban dos años de vigencia”, si bien con “una cláusula vinculada a un número de ejemplares: como con el premio agotamos la edición, ahora lo hemos renovado y podremos volver a distribuir libros la semana próxima”, concreta. Edicions del Buc admite que están negociando “editar algún libro más” de Glück, informa Carles Geli. Eso haría replantearse la decisión de abandonar el proyecto editorial, como barajaban poco antes del galardón. “Poder mantener a una Nobel en el catálogo tiene peso para seguir en este oficio”, añade.
Las muestras de solidaridad hacia Pre-Textos —incluso del presidente de la Generalitat valenciana, Ximo Puig— han sido numerosas, pero también hay profesionales que critican que la situación ha llegado a un extremo en que si una editorial decide ahora publicar en castellano a Glück parecerá una traición. “Los movimientos entre autores y editoriales son habituales en el sector y mucho más cuando los derechos de traducción y publicación ya han expirado, y una autora acaba de ganar por sorpresa el Nobel. A mí me ha pasado otras veces”, señala una fuente editorial.
BORRÁS: "NO HEMOS VENIDO A LITIGAR"
Los editores de Pre-Textos insisten en que han “pagado todo, con retraso en la última factura, sí”, apunta Silvia Pratdesaba. Aseguran que en mayo, la agencia de Andrew Wylie les propuso renovar contratos y otro nuevo libro de Glück. “No respondimos porque estábamos en el confinamiento, hicimos un ERTE y volvimos a la oficina en septiembre”, dice. La editora reconoce que se les olvidó enviar la traducción y la portada de los dos últimos libros, una exigencia poco habitual. “No hubo ninguna mala fe, y todo tiene solución”, agrega. El también editor Manuel Borrás afirma: “No hemos venido a este mundo a litigar, sino a editar sin alharacas, pero es triste que la ética sea sometida al imperio del mercado. Me puede haber decepcionado Glück con su actitud pasiva [no ha respondido a una carta de la editorial] , pero sigo diciendo que es una estupenda poeta y hay que leerla”.
Cuando Hades decidió amar a esta chica construyó para ella un duplicado de tierra todo igual, debajo de la pradera, pero con una cama adicional.
Todo igual, incluyendo la luz del sol porque sería difícil para una chica joven pasar rápidamente del esplendor de la luz a la profunda oscuridad
Gradualmente, pensó él, le entregaría la noche, primero como las sombras de hojas que se agitan. Después la luna, después las estrellas. Después sin luna, sin estrellas. Deja que Perséfone se acostumbre lentamente. Al final, pensó él, las hallará cómodas.
Una réplica de tierra Salvo que aquí hubo amor ¿No quieren todos amor?
Él esperó por muchos años construir un mundo, mirando a Perséfone en la pradera. Perséfone, oledora, catadora. Si tienes un apetito, pensó él, los tienes todos.
No todos quieren en la noche sentir el cuerpo amado, brújula, estrella polar, escuchar la respiración callada que dice estoy viva, eso significa también que estás viva, porque me oyes, estás aquí conmigo. Y cuando uno gira, el otro gira—
Eso fue lo que sintió, el amo de la oscuridad, mirando el mundo que había construido para Perséfone. Por su mente jamás pasó que no hubiera más olores aquí, ciertamente, tampoco comida.
¿Culpa? ¿Terror? ¿El miedo al amor? Estas cosas que no podía imaginar; ningún amante jamás las imagina.
Sueña, se pregunta cómo llamar a este lugar. Primero piensa: El Nuevo Infierno: El Jardín. Al final, decide nombrarlo La Infancia de Perséfone.
Una suave luz se eleva sobre la pradera, detrás de la cama. La toma entre sus brazos. Quiere decirle Te amo, nada puede herirte.
Pero piensa esto es una mentira, y finalmente le dice tú estás muerta, nada puede herirte lo cual le parece un comienzo prometedor, más real.
Les voy a contar algo: la gente muere a diario. Y eso es sólo el principio. Cada día las funerarias están dando a luz nuevas viudas, nuevos huérfanos. Sentados con las manos juntas, tratan de dilucidar esta nueva vida.
Luego están en el cementerio, algunos por primera vez. Tienen miedo de llorar, algunas veces de no llorar. Alguien se aproxima, les explica lo que deben hacer ahora, que podría ser dar un breve discurso o arrojar tierra a la tumba abierta.
Y tras esto, cada uno retorna a la casa que está de repente llena de visitantes. Imponente, la viuda se sienta en el sillón, por lo que la gente se le va acercando en fila, en ocasiones toman su mano, en ocasiones la abrazan. Ella tiene palabras para todos, les agradece, les agradece su presencia.
Aunque en su fuero interno quiere que se larguen. Quiere estar de vuelta en el cementerio, de vuelta en el lecho del enfermo, en el hospital. Ella sabe que es imposible. Pero su deseo de retroceder, es su única esperanza. Y sólo un poquito, no hasta llegar al matrimonio o al primer beso.
Dos mujeres con el mismo reclamo vinieron a los pies del sabio rey. Dos mujeres, pero solo un bebé. El rey se daba cuenta de que alguien mentía. Lo que dijo fue Que se corte al niño en dos mitades; así ninguna se irá con las manos vacías. Él sacó su espada. Y entonces, de las dos mujeres, una renunció a su parte: esta fue la señal, la lección. Supongamos que vieras a tu madre dividida entre dos hijas: qué podrías hacer para salvarla sino estar dispuesta a destruirte a ti misma – ella sabría quién es la legítima hija, la que no podría soportar dividir a la madre.
Hay vida después del Nobel: la buena muerte según Louise Glück
La poeta estadounidense publica su primer libro tras recibir en 2020 el galardón más prestigioso de las letras universales. ‘Recetas invernales de la comunidad’ es un particular tratado sobre la vejez y la extinción escrito con su habitual mezcla de hondura y claridad, trascendencia y vida familiar. Adelantamos tres poemas en traducción de Andrés Catalán
Murakami contra todas: última hora sobre las apuestas al Premio Nobel de Literatura
Este jueves se falla el gran premio de las letras y el japonés parte como favorito frente a Anne Carson, Annie Ernaux, Maryse Condé, Margaret Atwood o Jamaica Kincaid
Paula Corroto
5 de octubre de 2021
El año pasado sonaban con fuerza mujeres negras, de fuera del mundo anglosajón y activistas. Finalmente, el Premio Nobel de Literatura, el más prestigioso y dotado además con 980.000 euros, se lo llevó una mujer, pero blanca, estadounidense y poco o nada reconocida en el mundo del activismo. Es difícil acertar siempre con la Academia sueca. Cuando las apuestas apuntan a un nombre conocido aparece por ahí el chino Mo Yan. Cuando en el listado destacan los nombres desconocidos, salta la sorpresa con Bob Dylan. El año pasado nadie, al menos en España, esperaba a la poeta Louise Glück. Y si tuvo tirón fue por el salseo que se montó con Manuel Borrás, el editor con el que llevaba media vida traducida al español —y quien apenas había ganado cuatro euros con ella— y la espantada que dio la autora yéndose con Chus Visor solo unos días después de la concesión del galardón.
La poeta Louise Glück, ganadora del Nobel en 2020. (EFE)
Los asuntos extraliterarios siempre han rodeado a la Academia. Antes de la pandemia, se había visto acorralada por el escándalo sexual de Jean-Claude Arnault, ese arquetipo de listillo 'bon vivant' que Honoré de Balzac creara en ‘La comedia humana’ y que había engañado a las elites intelectuales suecas durante más de 50 años. El aquelarre sueco fue tal —además, estábamos en plena ebullición del #MeToo— que el premio se acabaría suspendiendo en 2018.
Si Louise Glück tuvo tirón, fue por el salseo que se montó con la espantada que le dio a su editor español solo unos días después del Nobel
En 2019 se intentó arreglar con dos premiados. No resultó. La desconocida polaca Olga Tokarczuk sí entró con gran pie y poco después obtuvo buenísimas críticas por parte de los lectores españoles con novelas como 'Los errantes' o 'Un lugar llamado antaño'; pero al alemán Peter Handke, más reconocido, pronto se le sacaron las costuras por sus loas al dictador serbio Slobodan Milosevic durante la guerra de los Balcanes. Varias voces, entre ellas las asociaciones de víctimas del genocidio serbio, pidieron que se le revocase el galardón. No ocurrió.
Un año ¿convencional?
Este año, las apuestas reflejan una cierta convencionalidad. A tres días de conocer al damnificado, el japonés Haruki Murakami domina todas las quinielas. El autor de 'Tokio blues' y 'Kafka en la orilla' siempre revolotea por ahí y el chiste sobre su No-Nobel es uno de los más repetidos en la tuiteresfera, pero quizás a sus 72 años es una de las veces que mejor posicionado se encuentra. Y después de tanto tiempo sería un error descartarlo. Sería un regalo también para Tusquets, la editorial que le ha publicado todo en España y que acaba de lanzar los relatos de ‘Primera persona del singular’.
El escritor japonés, en 2018, en Quito. (EFE)
El japonés tiene junto a él serias contrincantes. Son nombres habituales de los últimos años y las probabilidades de que alguna de ellas sea la premiada son altas. Aquí sus perfiles:
Anne Carson (Torono, Canadá, 1950). La poeta del amor romántico y erótico
Anne Carson.
Es la segunda favorita al Nobel de este año. El hándicap es que es anglosajona y poeta, las mismas características que Louise Glück, ganadora del año pasado. Y ganó el Princesa de Asturias de las Letras en 2020. Nunca ha pasado que estos dos premios coincidan… y menos con tan escaso margen de tiempo.
A su favor: según los críticos, es la crítica literaria y la poeta más importante actualmente de las letras anglosajonas (suponemos que con permiso de Glück). Y también una de las personas que más saben del mundo clásico. Su formación es completamente académica. Y su profesión también. Una persona muy ligada a la universidad norteamericana.
Aunque empezó a escribir en los ochenta, su fama empezó a crecer en los dos mil, alabada por los críticos, con libros de poesía como ‘La belleza del marido’, que obtuvo el prestigioso premio T.S. Elliot. Sus textos, que hablan sobre el amor romántico, erótico, incluso han saltado a las tablas con monólogos protagonizados por actrices como Juliette Binoche. En España, sus libros están publicados por Lumen, Vaso Roto (casi toda su poesía, como ‘Tipos de agua’, ‘Nox’, ‘Economía de lo que no se pierde’) y Pre-Textos (‘Hombres en sus horas libres’).
Annie Ernaux (Lillebonne, Francia, 1940). La novelista de la intimidad
La escritora Annie Ernaux, en 2019. (EFE)
Este año parte en tercera posición esta francesa de 81 años que ha conseguido una gran relevancia en los últimos tiempos. En España, sobre todo gracias a obtener el Premio Formentor en 2018. A su favor juega el 'boom' sobre la autoficción y los relatos sobre las cuestiones más íntimas. Ernaux ha escrito con la hoja de un bisturí sobre su matrimonio, su aborto —otro tema que está en el candelero literario—, su cáncer de mama y su madre (que es otro asunto que da para bastantes hilos narrativos). Lo suyo no es ficción, sino memoria individual (con el fin de atrapar la colectiva). Prácticamente todos sus libros están publicados en español por el pequeño sello Cabaret Voltaire.
Ernaux se ha ganado la vida como catedrática y profesora de letras modernas, pero escribe desde los años setenta y ya obtuvo prestigiosos premios en los ochenta como el Renaudot. Reivindicada por Carrère y Despentes, sus últimos años son un continuo reconocimiento a su literatura. Tiene en contra que es francesa, la nacionalidad con más premiados en toda la Historia. También es por algo: son los que mejor se han movido para obtener los galardones de Literatura. Quizá desde el escándalo Arnault eso haya cambiado.
Lyudmila Ulitskaya (Davlekánovo, Rusia, 1943). La novelista y dramaturga anti Putin
Ludmila Ulitskaya.
Esta escritora rusa anti Putin y que tampoco se reconoce como feminista —son dos de las primeras cuestiones que se encuentran al bucear por su biografía en internet— también se ha colado entre las favoritas en los últimos tiempos.
Nacida en la época de la Unión Soviética, se crio en Moscú y es bioquímica de formación. Durante mucho tiempo trabajó en el Instituto de Genética, pero le llamaba más la atención la literatura. Sobre todo aquella que no se podía leer en su país. Por eso fue despedida. Y por eso cambió su vida. Empezó a interesarse por los judíos y a escribir novelas y obras de teatro que se representaban de forma clandestina. Ponía el acento en la libertad individual. Y en las diferencias entre hombres y mujeres en su país.
Ha publicado más de 30 obras entre novelas, teatro y cuentos. Y ha obtenido numerosos premios, también el Booker ruso, el Cavour, y ha sido finalista del Booker Internacional. En España está publicada por Anagrama (‘Sinceramente tuyo, Shurik’, ‘Mentiras de mujeres’, ‘Soniechka’).
Quizás en su contra juega que en 2015 el premio fue a parar a la biolorrusa Stvelana Aleksiévich. A su favor: el anterior premio a un escritor ruso fue para Aleksandr Solzhenitsyn en 1970, todavía en tiempos de la URSS.
Margaret Atwood (Ottawa, Canadá, 1939). La autora del superventas 'El cuento de la criada'
Margaret Atwood en 2019. (EFE)
Desde que su novela ‘El cuento de la criada’ se convirtiera en un 'bestseller' en la última década, pese a haber sido publicado originalmente en 1984, la canadiense Atwood no ha dejado de aparecer en las quinielas. Ha sido alabada por la crítica y los lectores la han encumbrado como una de las voces más potentes el movimiento feminista. También la serie basada en la novela ha hecho su parte. Tanto, que en 2019 obtuvo el Booker Prize (el más prestigioso de las letras anglosajonas) por ‘Los testamentos’, la segunda parte de ‘El cuento de la criada’. Por cierto, es la segunda vez que gana este galardón. La primera vez fue en 2000, con ‘El asesino ciego’.
De Atwood se ha resaltado su feminismo, pero también es muy activa en otras causas como su compromiso con la lucha medioambiental. De hecho, donó el dinero del Booker a asociaciones ecologistas. Y no solo ha escrito ‘El cuento de la criada’. Tiene una veintena de novelas, más de una decena de ensayos y casi una treintena de poemarios. Casi toda su obra traducida se encuentra en Salamandra, Lumen y Navona.
Maryse Condé (Guadalupe, 1937). La novelista de la raza, el género y la identidad
La escritora guadalupeña Maryse Condé.
En una entrevista este año con El Confidencial, esta guadalupeña señalaba que “la pandemia destruirá el mundo o lo cambiará definitivamente". Desde luego hay signos que hacen que poco se parezca a 2019 y menos a 2018, cuando le dieron el Nobel alternativo por el escándalo sexual que suprimió el oficial.
En la misma conversación, Condé contaba por qué empezó a escribir con casi 40 años: “Me faltaba confianza en mí misma. Suelo contar que, de niña, le confesé mi sueño de ser escritora a una amiga de mi madre y esta me respondió lo siguiente: 'La gente como nosotros no escribe”. Con ánimos así se le quitan las ganas a cualquiera, pero Condé no se amilanó y en 1976 publicó su primera novela, ‘Hérémakhonon’. En ella ya estaban sus temas cruciales: la raza, el género y la identidad.
Condé cambió Guadalupe por París a los 16 años y después se ganaría la vida como profesora en Guinea, Ghana y Senegal, y en las universidades de Columbia, California, Berkeley, La Sorbona, Virginia y Nanterre. A finales de los ochenta comenzaría a ganar prestigiosos premios en Francia, país con el que mantiene una relación ambivalente, puesto que siempre ha defendido la independencia de Guadalupe. En España, está publicada por Impedimenta.
Tiene bastantes papeletas de obtener el Nobel de este año.
Jamaica Kincaid (Saint John, Antigua y Barbuda, 1949). La novelista del colonialismo
Jamaica Kincaid.
Hace un par de años partía como favorita y, aunque ha bajado algunos enteros, su candidatura se mantiene todavía entre las favoritas. Jamaica Kincaid, caribeña como Condé, nacida en una colonia británica —la isla lo fue hasta 1967—, ha vivido en EEUU desde los 17 años, así que sería un premio para las letras norteamericanas, lo que no suma puntos a su favor.
Nació como Elaine Potter Richardson, hija de una familia obrera. Se empezó a ganar la vida con pequeños trabajos de adolescente. En los setenta comenzó a escribir relatos que enviaba a revistas y ahí fue cuando se puso el nombre artístico de Jamaica Kincaid, Jamaica porque Colón llamó Xaymaca a la zona de islas donde ella nació, y Kincaid porque combinaba sonoramente bien con Jamaica.
Pronto revistas como 'The Paris Review' y 'The New Yorker' publicaron sus relatos. En 1976 entraría a trabajar como redactora en esta última, donde estaría dos décadas relacionándose con la flor y nata de la intelectualidad burguesa y progresista neoyorquina. De hecho, se casó con Allen Shawn, hijo del editor de la revista. Dejó su puesto cuando el magazine se orientó hacia las celebridades y adquirió un tono más comercial. Dio el salto como profesora de literatura en la Universidad de Harvard.
Sus libros tienen un tono autobiográfico y a menudo están orientados hacia problemáticas políticas y sociales. Los temas que toca son el colonialismo, el racismo, el género, las clases sociales y el imperialismo británico y el estadounidense. En España está publicada por Txalaparta con libros como 'Lucy' —una caribeña que llega a EEUU a trabajar como 'au-pair'—, 'Un pequeño lugar' o 'Autobiografía de mi madre', entre otros. Ha sido reivindicada por autores como el Nobel Derek Walcott y Susan Sontag.
Otros sospechosos
En las quinielas tampoco faltan nombres que han figurado en otras ocasiones. Como el del keniata Ngũgĩ wa Thiong'o, que lleva más de 15 años siendo uno de los grandes favoritos (aunque luego el chiste sea el de Murakami). O Don De Lillo y Joyce Carol Oates, los norteamericanos que, como le pasaba a Philip Roth, siempre están a puntito y luego nada. Más deseo que realidad. Lo mismo les ocurre al rumano Mircea Cartarescu y a Javier Marías.
El eterno aspirante al Nobel de Literatura, el escritor keniata Ngugi wa Thiong'o, en Barcelona en 2018. (EFE)
Sin embargo, este año en que Italia lo ha ganado todo —Eurocopa, Eurovisión— y ha perdido a dos de sus iconos —Raffaella Carrà y Franco Battiato— quizá sería el momento de aplaudir a las letras italianas. Desde 1997 con Darío Fo no se lo lleva nadie del país transalpino. En la lista está Elena Ferrante, pero debería tener muchas más papeletas Dacia Maraini, a la que se puede leer en español en el sello Altamarea.