Javier Marías
Madame du Deffand ante los idiotas
La vida de Madame du Deffand fue sin duda demasiado larga para quien consideraba que la mayor desgracia era la de haber nacido. Sería erróneo, sin embargo, concluir que se pasó sus casi ochenta y cuatro años esperando la muerte. En más de una ocasión expresó el problema con claridad: «Vivir sin amar la vida no hace desear su fin, y apenas si disminuye el temor a perderla». Nunca fue una desesperada, como su amiga y enemiga Julie de Lespinasse, ni seguramente padeció heridas profundas de ningún género. Era solamente que se aburría.
