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domingo, 27 de diciembre de 2020

La nueva antología del maestro de la ciencia ficción contemporánea, Ted Chiang, llega a librerías




La nueva antología del maestro de la ciencia ficción contemporánea, Ted Chiang, llega a librerías

“La historia de tu vida” es una colección de relatos del multipremiado autor estadounidense que obtuvo el Premio Locus. En uno de los cuentos que componen esta antología se inspiró la película “La llegada” protagonizada por Amy Adams
Ted Chiang es uno de los autores contemporáneos de ciencia ficción con mayor reconocimiento a nivel mundial. Y en el mes de agosto, llega a las librerías de todo el país una colección de relatos del autor ganador de los Premios Hugo, Nebula y Locus, entre otros.

martes, 14 de abril de 2020

Spike Jonze / Her / Ese amor virtual, esa soledad



Ese amor virtual, esa soledad

Me acerco a 'Her' con la sospecha de que mi paciencia no va a resistir hasta el final

Y sin embargo salgo conmovido


Carlos Boyero
20 de febrero de 2014


Joaquin Phoenix, en un fotograma de 'Her'.pulsa en la foto
Joaquin Phoenix, en un fotograma de 'Her'.

Contaba Leo Ferré, aquel poeta delirante y salvaje, músico excelso, que alguna vez aulló en ese torrente inclasificable con forma de canción titulada Il n’ y a plus rien: “Mozart murió solo, acompañado a la fosa común por un perro y sus fantasmas, a todo el mundo le dio por culo saber esto”. También aseguró que con el tiempo todo se acaba, que se olvidan los recuerdos, que con el tiempo, ya no se ama. Y habló de la soledad en sus múltiples formas, encarnándose en una especie de “métèque” existencial que gritaba: “Soy de otro país que el vuestro, de otro barrio, de otra soledad”. Y fue más lejos en ese maximalismo sobre el aislamiento interior al afirmar con esa voz de seda: “Convendría que la gente solo se conociera cuando está disponible, a ciertas horas pálidas de la noche, con problemas de hombres, con problemas de melancolía". “Nunca estoy solo con mi soledad”, susurraba Moustaki.

HER
Dirección: Spike Jonze.
Intérpretes: Joaquin Phoenix, Amy Adams, Scarlett Johansson.
Género: drama. EE UU, 2013.
Duración: 126 minutos.

Y se preguntará el lector de esta presunta crítica de cine a qué diablos vienen estas gratuitas citas sobre la soledad, sobre ese temible asaltante nocturno (también diurno, pobres de aquellos a los que no deja tregua ni en el sueño y además son pobres), sobre la intolerable sensación de que son algo constante o escurridizo en la supervivencia de tanto náufrago. Creo que tiene mucho que ver con una película extraña, intensa, emotiva que se llama Her, a la cual me acerco con la sospecha de que mi paciencia no va a resistir hasta el final y de la cual salgo conmovido.
La dirige Spike Jonze, un señor hipersensible y vocacionalmente insólito, que ha establecido desde su primera película una comunicación íntima con los modernos, esos farsantes de cualquier época cuyos miembros más listos saben reciclarse, el gremio que más asco me ha dado desde siempre junto a los curas y los políticos. Un director venerado por la crítica y que ha colaborado varias veces en el guion de sus películas con otro atormentado y prestigioso investigador de la guerra de sexos llamado Charlie Kaufman.
Comienza describiendo el sufrimiento interminable de una separación, de un tipo del nuevo mundo cuya profesión es escribir cartas modélicas intentando aliviar o solucionar asuntos afectivos de gente con problemas que ellos son incapaces de expresar y que se siente roto cuando acaba su trabajo y debe enfrentarse a su soledad. Esta parecerá desaparecer cuando una mujer virtual, sensual, divertida, infinitamente comprensiva, inicie un idilio perfecto con el que sentía que su corazón era una ciudad destruida, sin murallas, condenado a la resignación más trágica.


LUIS ALMODÓVAR

Sé que es muy normal entre gente normal encontrar conocimiento, compañía, curiosidad, sexo, amor duradero e incluso hijos a través de Internet, estableciendo lazos íntimos con alguien que no has visto, ni olido, ni intuido. Pero puedes establecer una relación apasionante, real y perdurable a través de un ordenador. El protagonista de esta película tan triste accederá a la seducción mutua, el deseo, la compañía, la plenitud, los celos, las dudas, sentirse acompañado y amado, el crepúsculo, el final, a través de alguien que no existe, maravillosamente programado, intocable, profesional, perfecto. Y me causa desasosiego, entendimiento y compasión lo que narra Spike Jonze y su estilo al hacerlo. Incluso llego a querer a ese buen actor, cuyo atormentado y exhibicionista estado interior casi siempre me crispa, llamado Joaquin Phoenix. Y qué voz la de Scarlett Johansson. Es la sensualidad, la sofisticación, la clase. Qué peligro los amores virtuales.

domingo, 26 de enero de 2020

'La llegada' / Una obra maestra de la ciencia ficción lastrada por el lirismo



'La llegada', una obra maestra de la ciencia ficción lastrada por el lirismo



Amy Adams protagoniza este 'thriller' de ciencia ficción de mano del director canadiense del momento, con permiso de Cronenberg: Denis Villeneuve


En la trayectoria de Denis Villeneuve se suman 20 años creando películas, pero en España casi nadie le conocía hasta que estrenó primero 'Incendies' (2010), luego 'Prisioneros' (2013) y después 'Sicario' (2015). Los tres títulos eran 'thrillers' sofisticados, dramáticamente heterodoxos y también algo pretenciosos, en tanto que parecían convencidos de que aquello que decían era mucho más trascendente de lo que la evidencia sugería. A juzgar por su nuevo trabajo, nominado al Oscar a la mejor película y a la mejor dirección, está claro que el canadiense es un director de ideas fijas.

viernes, 17 de enero de 2020

¿Ted Chiang? / El genio de la ciencia ficción que está detrás de 'La llegada'


Ted Chiang


¿Quién es Ted Chiang?
El genio de la ciencia ficción que está detrás de 'La llegada'

Un escritor estadounidense de origen chino se ha convertido con apenas un puñado de relatos cortos en la nueva estrella del género. Uno de ellos sirve de argumento al filme del año: 'La llegada'


Daniel Arjona
18 de diciembre de 2016


Un informático estadounidense de origen chino que escribe relatos cortos de ciencia ficción en sus ratos libres comienza a coleccionar, uno detrás de otro, todos los grandes premios del género. Un guionista americano se enamora de una de esas narraciones al toparse por casualidad con ella en una antología y ya sólo es capaz de cavilar durante años cómo demonios llevar a la pantalla una historia tan maravillosa como de ardua construcción. Un director de cine canadiense decide finalmente apostar por el proyecto y lo convierte en la más memorable película estrenada este año. La génesis de la que ya se ha convertido en una obra maestra de la ciencia ficción... parece de ciencia ficción.



'La llegada' es una de esas historias que obligan a cuadrarse ante el rey de los géneros imaginativos modernos, el que mejor cifra la suma de nuestros miedos, la mejor vacuna contra el shock del futuro. Porque la ciencia ficción es una estajanovista proveedora de maravillas y, cuando a su fondo dorado le acompaña también la forma (esto último, ay, suele faltar), ningún otro género puede competir. En el caso del relato de Ted Chiang en que se basa la película escrita por Eric Heisserer y dirigida por Denis Villeneuve la fusión es total: la peripecia del primer encuentro entre la Humanidad y los extraterrestres no sólo se resuelve con una imaginación casi ofensiva que habrá hecho que otros escritores se den de cabezazos contra la pared mientras exclaman "¿cómo no lo pensé yo antes?", sino que además se cuenta con una estructura hipnótica y un poderoso talento.
Pero volvamos al principio. ¿Quién es Ted Chiang y por qué se ha erigido ya en un auténtico genio de la ciencia ficción más reciente?

La historia de tu vida






'La historia de tu vida'
'La historia de tu vida'
Chiang Feng-nan (nombre chino de Ted Chiang) es, como ya advertimos, un escritor de ciencia ficción a tiempo parcial. Nació en Port Jefferson, Nueva York, en 1967 y obtuvo su grado en ciencias de la computación en la Universidad de Brown. Al llegar a casa después de su trabajo como escritor de manuales técnicos de software a principios de los 90, escribía esporádicamente relatos de corte fantástico sin mayores ambiciones, por puro divertimento. Cuentos extraños, muy originales, que forzaban hasta romperlas las por otra parte no muy firmes barreras del género. Cuentos extraordinarios.
Desde entonces hasta hoy Chiang ha ganado nada menos que cuatro premios Nébula, tres Hugo, tres Locus, un John W. Campbell, un Sidewise y un Theodore Sturgeon Memorial. Y todo eso con una producción escueta y selecta: sólo doce relatos y una novela corta en casi tres décadas. El lector español puede disfrutar de su arte en 'La historia de tu vida (Alamut, 2015) la única antología de Chiang publicada en nuestro idioma y que incluye sus ocho primeros cuentos. Por cierto que el que da título al volumen es el germen de 'La llegada'.
Esta antología ofrece la mejor puerta estelar a los temas y las destrezas de Ted Chiang, por lo que cada uno de sus ocho relatos, como ocho soles, merece un breve comentario incitador.





La actriz Amy Adams protagoniza 'La llegada'
La actriz Amy Adams protagoniza 'La llegada'

Ocho soles

En el primer relato, 'La torre de Babilonia', de evocador sabor kafkiano, unos industriosos obreros levantan una torre de altura inconcebible en la tierra entre ríos con el fin de asomarse a los dominios divinos con resultados imprevistos. En el segundo, 'Comprende', la aplicación de un medicamento experimental aumenta exponencialmente la inteligencia del protagonista hasta el punto de comprender la exacta estructura de la realidad. En 'Dividido entre cero' la matemática se alza como el arma definitiva merced al hallazgo de una sola ecuación de destrucción masiva.

'Setenta y dos letras' imagina una sociedad dominada por la cábala y la fabricación en serie de golems. El relato titulado 'La evolución de la ciencia humana' se presenta en forma de artículo científico en el momento en que la capacidad del ser humano para conocer el universo ha tocado su techo definitivo. 'El infierno es la ausencia de Dios' imagina un mundo en el que las creaciones de la religión judeocristiana existen de verdad e intervienen efectivamente, al modo de los dioses griegos, en los asuntos humanos. Y el último cuento, '¿Te gusta lo que ves?' parte de una extraña y apasionante premisa: ¿y si no existiera la belleza?
El guionista ha contado la conmoción que le causó su lectura: “Se quedó conmigo. Me ensombrecía el día y se cernía sobre mí cuando dormía"
Dejamos para el final el relato que sirve de título a la antología y de inspiración a 'La llegada': 'La historia de tu vida'. El guionista Eric Heisserer ha contado la conmoción que le causó su lectura: “Se quedó conmigo. Me ensombrecía durante el día y se cernía sobre mí cuando dormía. Sabía que quería trasladarla a la gran pantalla, pero no tenía idea de cómo hacerlo, o con quién. Sólo sabía que tenía que encontrar la manera. Aquella fascinante ficción era a la vez intelectualmente vigorizante y emocionalmente verdadera”. Finalmente fue uno de los directores más carismáticos del cine actual, Denis Villeneuve, autor de 'Prisoners' (2013) y 'Sicario' (2015) quien se puso al frente del proyecto. El resultado brilla hoy en los cines.

lunes, 28 de enero de 2019

Elvira Lindo / Amor y guerra



AMOR Y GUERRA

Está visto que una pareja enamorada puede destruir el planeta


Elvira Lindo
27 de enero de 2019


Lynne, la esposa de Dick Cheney, tenía agallas. Si hubiera nacido 20 años después habría estado sentada en el Congreso o en el Senado. Eso afirma Adam McKay, el director de la asombrosa El vicio del poder, o, mejor aún, Vice, que juega con el título de vicepresidente y el pecado que impulsó a Cheney durante toda su vida. Porque el poder deviene en vicio para la mayoría de quienes lo ostentan, una adicción de la que solo unos pocos logran desengancharse. Durante uno de los muchos infartos que sufrió el imbatible Cheney, Lynne se arremangó y sustituyó a su marido en algunos mítines de su Estado, Wyoming. Estaba en su derecho, en gran medida el futuro vicepresidente había sido una invención suya a partir del momento en que le amenazó con abandonarle si no dejaba su vida gamberra. Le instó a tener ambición. Él se reformó por ella, y ella inspiró su carrera política. En realidad, debiéramos entender la película como una historia de amor, aunque ese amor, finalmente, haya contribuido en gran parte a desequilibrar el estado del mundo. Está visto que una pareja enamorada puede destruir el planeta.

jueves, 24 de noviembre de 2016

‘La llegada’ / Lo que cuentan los extraterrestres

 


‘La llegada’: Lo que cuentan los extraterrestres

Villeneuve estrena 'La llegada', que mezcla lingüística, naves espaciales y sentimientos

El cineasta continúa en la ciencia-ficción y rueda ahora la secuela de ‘Blade Runner’


TOMMASO KOCH
Madrid 24 NOV 2016 - 03:59 COT


El idioma que hablamos cambia nuestra manera de ver el mundo. ¿Cierto? ¿Falso? A Denis Villeneuve (Trois-Rivières, 1967) no le importaba la respuesta, sino la idea. La descubrió en un relato de ciencia ficciónLa historia de tu vida, de Ted Chiang. Se quedó intrigado. Tanto que al menos sacó otra respuesta: “Sí”. La pregunta, de los productores, le planteaba si quería convertir esa historia en una película. Así que La llegada aterriza hoy en España, alabada por la crítica internacional.

Hay aliens, naves espaciales y, por tanto, la etiqueta de ciencia ficción no desentona. Sin embargo, La llegada está en otro planeta respecto a las batallas cósmicas de Independence Day y sus hermanos. (Casi) nada explota, apenas se dispara. Está protagonizada por una lingüista y un físico (Amy Adams y Jeremy Renner) y habla de comunicación, sentimientos y de las elecciones clave que cada ser humano afronta en su vida. Puro Villeneuve. Y el nuevo reto de un director al que cuesta no reconocer talento y ganas de arriesgar. Las anteriores Incendies, Prisioneros o Enemy están ahí para demostrarlo.




Cambia el género, pero no su receta: cazar lo distinto. “El día que pierda mi punto de vista original voy a dejarlo. Es instinto, es la clave. Por eso soy malo rodando anuncios: no me puedo inspirar con unos tomates”, defendía el director en el festival de Venecia, ante un grupo de periodistas. Aunque, por más que se esfuerce, nunca le parece suficiente: “Siento que no lo consigo del todo. Me encantaría algún día lograr hacer algo totalmente original”.

Por lo menos, en La llegada lo volvió a intentar. Hasta la estética tenía que ser peculiar: “Quería un filme sucio, una ciencia ficción de una mañana chunga de un martes. Cuando dirijo intento ser un autista, olvidar lo que se ha visto antes y actuar como si fuera el primero en hacer algo. Si no, no podría seguir. ¡Cada imagen ya ha sido rodada!”. Tras la cámara, trata de perder la memoria y mentirse a sí mismo. Porque sabe perfectamente que “si pones una cosa vertical negra gigante en la pantalla, ya se ha visto”.

UN CINEASTA ENTRE BALAS

"Me parece maravilloso cómo aprendemos a través de las imágenes. Cuando diriges una película hacia territorios nuevos es un gran desafío", asegura Villeneuve. El cineasta reivindica el poder y las huellas del cine, y lo explica con un ejemplo personal: "La primera vez que creé violencia ante la cámara paré de inmediato porque me di cuenta de que todo lo que sabia sobre el asunto  venía del cine. Habia visto algún acto violento, ido a sitios donde es un problema serio o me encontré con gente que asistió a escenas muy duras. Pero yo nunca la he vivido ni he estado en guerra. Me han disparado, pero nada serio".

¿Cómo? ¿"Nada serio"? Inevitable preguntarle al director por ese episodio: "Ocurrió en Camboya. Estaba en la jungla por la noche y hubo un tiroteo entre los jemeres rojos y el ejército. Estaba a punto de dormirme y de repente las balas empezaron a silbar. Pero fue casual, obviamente yo no era el objetivo".

También es consciente de otro obstáculo a su método: “La referencia de la película fue el arte de James Turrell, pero lo cierto es que si has nacido en los sesenta y haces un filme sobre extraterrestres estás influido por Spielberg. No puedo negarlo, era mi héroe de adolescencia”. Así como amaba a los cómics de Moebius o Bilal y todo lo que en los sesenta y setenta tuviera que ver con la ciencia-ficción. Por eso no veía la hora de dirigir un filme así. Solo esperaba la historia correcta: “La mayoría están escritas para adolescentes”.

Aunque, una vez a bordo, descubrió que el camino hacia mundos inexplorados es una cuesta empinada: “Pensé que sería divertido, pero a los 15 minutos se convirtió en una pesadilla. Es muy difícil imaginar y crear seres que nunca han sido vistos y que tengan sentido”. Y todavía más complejo es su próximo filme: la secuela de Blade Runner, con Harrison Ford y Ryan Gosling, y que se rodó también en España.

Una incógnita

“Es El desafío. Me adentro en un universo creado por otro, cada decisión me quita el aliento. Aunque Ridley Scott me ha dejado libertad absoluta. Necesito ser fiel a la original, pero tengo mi sensibilidad. No tengo ni idea de cómo va a ser recibida. Estamos flirteando con el desastre”, es todo lo que el cineasta se puede explayar. Bueno, eso y que después se tomará un descanso: “Necesito oxígeno”.

Porque desde Incendies, en 2010, no ha parado. Y acabó donde nunca pensó: en Hollywood. “Me invitaron y me supuso un dilema. No quería hacer Una rubia muy legal 5 o algo por el estilo. Creatividad y libertad son esenciales para mí. Fui para probar, sabiendo que me estrellaría”. Pero Prisioneros fue otro triunfo, y se quedó. Hasta le ha cogido el gusto: “Ahora los proyectos de ese alcance son los que me atraen”. Eso sí, trata de seguir fiel a su credo. Y en La llegada impuso sus reglas. Las naves extraterrestres aterrizarían en zonas distintas del planeta, como África o América Latina, y se escucharían varias lenguas. Así se lo explicó a los productores. Ellos, estadounidenses, querían poner el foco solo en su país. Él exigió “meter a los demás en la película”. Hacían falta más idiomas. Y más visiones del mundo.

EL PAÍS



sábado, 1 de octubre de 2016

Tom Ford / “Nuestro mundo está construido sobre una idea falsa de felicidad”



Tom Ford

“Nuestro mundo está construido sobre una idea falsa de felicidad”

El modisto regresa al cine con el 'thriller' 'Animales nocturnos'

El célebre diseñador relata la lucha interna que vive por ser un símbolo del consumismo



TOMMASO KOCH
Madrid 1 DIC 2016 - 11:37 COT

Impecable. O no. A primera vista, Tom Ford (Austin, 1961) roza la perfección. Risueño, cercano, políglota, y, cómo no, elegante. Al fin y al cabo, en su mundo la apariencia lo es todo. Y el genio que revitalizó a Gucci, viste a decenas de estrellas e ingresa mil millones de euros al año gracias a su propia marca no puede no estar a la altura. Pero las palabras y los demonios interiores del diseñador cuentan una historia mucho más accidentada, repleta de contradicciones y sombras, alcoholismo y depresión. Caos y altibajos, como en la vida real. Y como en Animales Nocturnos, la segunda película que el modisto presenta ahora, a siete años de su exitoso debut cinematográfico, Un hombre soltero.
“¡No sé por qué he tardado tanto!”, contaba Ford en el pasado festival de Venecia, donde el filme se hizo con el Gran Premio del Jurado. Aunque a continuación él mismo se contestaba: “He tenido un hijo [Alexander, adoptado junto con su pareja, Richard Buckley], que es lo más importante para mí. He abierto cientos de tiendas y reforcé los otros lados de mi vida, que marcan el ritmo para las películas. Y me costó un tiempo encontrar el siguiente guion, libro u obra que me apasionara”. Hasta que leyó Tres noches (Salamandra), de Austin Wright. Ese thriller metaliterario le dejó tan impactado que adquirió la opción para llevarlo al cine. Y se encerró a trabajar en el guion: aislado en su cama, bajo las mantas, escribió de forma compulsiva hasta tener un borrador definitivo. A ello, sumó un reparto de estrellas, encabezado por Amy Adams y Jake Gyllenhaal, y una poderosa estética, marca de la casa.

Aquel proyecto llega a las salas acompañado por las buenas críticas pero arrastrando dos pesos. Tras una subasta aguerrida, Focus Features adquirió los derechos de distribución hace un año en el festival de Cannes por 19 millones de euros, la cifra más alta jamás pagada en un certamen de cine. Además, tras demostrar que no era un intruso en el séptimo arte—para sorpresa incluso de varios amigos, que le auguraban un ridículo estrepitoso—, Ford se mide con el segundo intento: ¿reafirmación o caída? “Me gusta asumir grandes desafíos. Un hombre soltero me enorgullece, pero tienes que seguir adelante, hacer el segundo filme, el tercero, el cuarto. Has de tomar riesgos si eres una persona creativa. Si no, es bastante insulso”.

Así que el filme arranca con una imagen chocante: varias señoronas bailan desnudas, sacudiendo sus voluminosas carnes. La performance es la enésima idea de Susan, galerista de éxito con una vida personal camino de la depresión. Tras 15 años de silencio mutuo, la mujer recibe de repente la novela que su exnovio Edward por fin ha escrito. Resulta que aquel soñador que ella criticaba por débil y poco ambicioso tenía dentro de sí una prosa animal. Así que Susan se sumerge intrigada en las páginas y el espectador descubre junto con ella el drama salvaje que acontece en el libro. Ambos mundos parecen mezclarse cada vez más, hasta un final que Ford no quiere aclarar, para que el público lo interprete cómo prefiera.
“Susan soy yo. Tiene pertenencias materiales pero se da cuenta de que no son las cosas importantes. Lucha contra el mundo en el que yo vivo: el de los ricos absurdos, de la falsedad y la vacuidad”, relató el cineasta a The Hollywood Reporter. El modisto reconoce que a ratos lucha contra su propia figura. Vende bolsos que valen 18.000 euros, diseña vestidos hasta para Michelle Obama, y ha construido un imperio de lujo y consumismo repartido por 122 tiendas en todo el planeta. Y, sin embargo, afirma: “Nuestra cultura nos dice: ‘¡Bebe esto, serás feliz! ¡Compra esto, serás feliz!’. Lo triste no vende. Nuestro mundo está construido sobre consumidores y una idea falsa de felicidad. Y suena raro que lo diga yo. Es algo con lo que me siento en conflicto, ser una de esas personas que contribuye a crear esa cultura de las cosas”. De hecho, el modisto defiende también que la moda es perecedera y sin mucho valor, mientras que el cine pervive para siempre.
Cualquiera juzgará si la contradicción es hipócrita o sensata. Lo cierto es que, detrás de la superficie envidiable, Ford parece esconder una cara más humana. De pequeño, era excluido y menospreciado por distinto, porque se sentía más artista que futbolista. Ya de mayor, padeció depresión, ahogó sus penas en el alcohol y, cuando en 2004 dejó Gucci, se encontró "perdido". Tenía, eso sí, 100 millones de ases en la manga, tantos como el valor de las acciones de la compañía que retuvo. Así que se lanzó al cine y se financió por su cuenta Un hombre soltero. “Perdí mucho dinero, pero valió cada centavo”, dijo a The Hollywood Reporter. Aunque ni siquiera el éxito en dos sectores distintos aplacó su caos emocional. Asegura que vive en el “constante miedo” de que algo cambie o se tuerza, no pasa "ni una hora" sin que piense en la muerte y acude al analista una vez por semana. Además, cada día acaba tomando demasiados cafés y fía su sueño a las píldoras. A su manera, él también es un animal nocturno.