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lunes, 27 de julio de 2020

Gustavo Martín Garzo / La Rama Dorada





La Rama Dorada

Gustavo Martín Garzo
8 de noviembre de 1994

Voy a decir algo que puede parecer discutible pero en lo que creo firmemente, que el impulso que mueve al escritor a escribir sus libros es el impulso de la felicidad. Lo es, incluso, cuando el centro de éstos pueda ser la desdicha, o llegue a escribirlos bajo el imperio de la desesperación o el dolor. Cuando su escritura sea una agonía insufrible, o su búsqueda, como quería Kafka, la de esos libros que hagan en nosotros el efecto de una desgracia, que nos duelan profundamente, como si fuéramos arrojados a los bosques, lejos de los hombres. Homero era ciego, y son numerosas las culturas que han hecho del ciego la figura emblemática del narrador. No es difícil saber por qué. El ciego no ve con los ojos comunes y se le cree capaz, por tanto, de una segunda visión, entrar en contacto con esas fuerzas libres que constituyen la imaginación del mundo. El don más alto de estas fuerzas es la inspiración. Un don que recibimos, pero que en gran medida, como todos los verdaderos dones, debemos darnos a nosotros mismos. Para ello, el centro de nuestro ser debe desplazarse del mundo del día, donde todo es obra exterior, cálculo, instrumentalización, al mundo de la noche, que atiende a lo intensivo, a lo excepcional y a lo incondicionado. Este mundo es el mundo de la imaginación, y, por tanto, el (le la literatura. Para la imaginación todo es paisaje interior, fabulación, todos sus datos son incomparables y únicos. Tiene que ver con el deber ser, con el anhelo de una vida en que lo sorprendente y lo prodigioso coexistan con lo banal y lo cotidiano.

lunes, 14 de enero de 2019

Mula, de Clint Eastwood / Virgilio



Mula, de Clint Eastwood

Virgilio

'Mula', de Clint Eastwood, pese a estar inspirada en el rechazo al latino de la sociedad estadounidense actual, no le gustará ni a Trump, porque cuenta la historia de un perdedor


Manuel Vilas
11 de enero de 2019




Clint Eastwood, en una imagen de 'The Mule'.
Clint Eastwood, en una imagen de 'The Mule'. WARNER BROS.

Hace tiempo que Clint Eastwood realiza excelentes películas, algunas son obras maestras indiscutibles. Vi Mula en un cine de Iowa City, en el Medio Oeste estadounidense. El cine estaba vacío. Estábamos solo dos personas: la poeta Ana Merino y yo. Podíamos comentar la película en voz alta. Los cines de Iowa son magníficos: la butaca se balancea, es de cuero, es enorme. Cuesta la entrada seis dólares, al ser jueves. Afuera había cuatro grados bajo cero. Vi a Clint en la pantalla y lo primero que dije fue “está guapísimo”. Y Merino dijo “es un viejito encantador”.