Mostrando entradas con la etiqueta Marguerite Duras. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Marguerite Duras. Mostrar todas las entradas

jueves, 28 de octubre de 2021

Literatura erótica / Las mejores novelas

 




Literatura erótica: las mejores novelas

Selección de literatura erótica. Una lista de erotismo delicatessen.



24 de septiembre de 2021. Estandarte

Nuestra selección de las mejores novelas eróticas de la historia quiere calentar los ánimos del respetable con una ración de buena literatura. Ahora que parece que la literatura erótica interesa especialmente, tanto a las grandes editoriales como a los lectores, como prueban fenómenos del tipo Cincuenta sombras de Grey o No te escondo nada, nos parece el momento ideal para recordar estos hitos de la literatura erótica a través de esta selección de novelas eróticas:

Historia de O
Dominique Aury (Pauline Réage)

Historia de O, una referencia de la literatura erótica

Cuando el editor francés Jean-Jacques Pauvert publicó, en 1954, Historia de O, su novela erótica estalló como una bomba en el puritano mundo postbélico, causando escándalo y desconcierto. Pero lo que una mujer, Pauline Réage, expresaba de pronto con tan desgarradora y brutal belleza respondía, curiosamente, a lo que millones de lectores, hombres y mujeres, sentían sin osar siquiera formular en forma de deseo. No tardó mucho Historia de O en convertirse en el libro más traducido y leído en el mundo desde El Principito de Saint-Exupéry. Historia de O expone las “aventuras” de una mujer que trata de conquistar plenamente a su amante entregando su voluntad y fe a un estilo de vida cercano al sadomasoquismo. Su gran pasión por este hombre la lleva a hacer cosas que nunca antes había podido ni siquiera imaginar…

Las diez mejores novelas eróticas



Las diez mejores novelas eróticas

Sade no ha sido el único en convertir la sensualidad en su protagonista. Junto a su «Juliette» destacan títulos «habituales» –«El amante de Lady Chatterley», «Ada o el ardor»– y otros menos conocidos, como «El erudito de las carcajadas»

Andrés Ibáñez
1 de diciembre de 2014

El amante es una obra autobiográfica que rememora una aventura erótica de la autora, cuando tenía quince años y vivía en Indochina, con un hombre chino culto, refinado y adinerado. Ambos se encuentran en el transbordador que cruza el río Mekong, cuando ella lleva un vestido de seda casi transparente y él la observa desde su lujoso coche europeo. Enseguida la niña descubre que puede hacer lo que quiera con su amante, que jamás le querrá, que le hará sufrir, y se lo dice; él llora y responde que ya lo sabía. Pero son también maravillosas las páginas en las que la autora describe su atracción por una compañera del pensionado donde ambas viven, la bella Hélène Lagonelle, cuyos senos son imposibles de olvidar.

lunes, 28 de septiembre de 2020

Enrique Vila-Matas / Explícame a Duras


La escritora Marguerite Duras.Marguerite Duras / Foto de Robert Doisneau

Explícame a Duras

'Las diez y media de una noche de verano' sigue siendo, sesenta años después, una novela extraña, aunque ya solo fuera porque transcurría en un enclave aragonés



Enrique Vila-Matas
6 de julio de 2020

El 7 de julio de 1960 —sí, san Fermín—, hace exactamente sesenta años, aparecía en Gallimard la novela Las diez y media de una noche de verano (Dix heures et demie du soir en été), de Marguerite Duras. Novela extraña, aunque ya solo fuera porque transcurría en un enclave aragonés. En circunstancias distintas a las de este año, habría podido organizarse hasta un ferrocarril —una especie de Transiberiano en miniatura, digamos que un Transdurasiano—, que saliera de Zaragoza y entrara en Pamplona en plenas fiestas para celebrar allí los sesenta años exactos del libro.

Marguerite Duras / El absoluto sólo se puede mirar

 



Marguerite Duras

Marguerite Duras: el absoluto sólo se puede mirar 


Sara Sefchovich
4 de abril de 2019

Un extracto del libro “El cielo completo: mujeres escribiendo, leyendo”, de Sara Sefchovich.

Marguerite Duras fue novelista, guionista y directora de cine en una época difícil para las mujeres. Nació en Vietnam en 1914 y se fue a Francia en 1932, pero esos años en la indochina francesa definieron mucho de su futuro trabajo. Estudió Derecho, Matemáticas y Ciencias Políticas, y su primer libro lo publicó en 1943. A ese le siguieron muchas obras, entre novelas, guiones y ensayos, que la pusieron en un lugar inédito en la cultura occidental.

Ante el dolor de los demás / Las lágrimas de Marguerite Duras

 

Marguerite Duras

Ante el dolor de los demás

Las lágrimas de Marguerite Dura

Regarding the Pain of Others. Tears of Marguerite Duras

BIOGRAFÍA DE MARGUERITE DURAS

Melina Balcázar Moreno* 

Acta poét vol.38 no.1 México ene./jun. 2017

*Université Sorbonne Nouvelle, e-mail: melina.balcazar.moreno@univ-paris3.fr


RESUMEN:

A lo largo de su obra narrativa y cinematográfica, Marguerite Duras explora las posibilidades de transformación —del sujeto, de la historia— que la emoción puede abrir. Una emoción que la autora quiere desbordante, excesiva, como una forma de insumisión contra el orden moral y social. Así, las lágrimas —las suyas y las de sus personajes— buscan decirnos algo más acerca del poder del pathos, mediante la relación que establece entre la muerte y el deseo.

Palabras clave: duelo; emoción; imagen; genocidio; Duras; Sontag

La muerte de Yann Andréa, el compañero de Marguerite Duras

 



La muerte de Yann Andréa, 

el compañero de Marguerite Duras

“Me ha ocurrido esta historia a los sesenta y cinco años con Y. A., homosexual. Es sin duda lo más inesperado de esta última parte de mi vida, lo más terrorífico, lo más importante". Duras.


María Teresa Priego Broca
15 de julio de 2014

"Si mañana me muero o me mato, usted hará un pequeño libro en quince días, estoy seguro". Ella responde: “No diga eso, Yann, se lo suplico. No diga: un pequeño libro. Diga: un libro".

Yann Andréa



 

Yann Andréa, el último compañero de Marguerite Duras, quien vivió con ella desde 1980 hasta la muerte de Duras en 1996, murió este 10 de julio, su cuerpo  fue encontrado en su departamento de París. Tenía 63 años. Cuando comenzaron a vivir juntos él tenía 28 y ella 65. Ese hombre que en realidad se llamaba Yann Lemée, y a quien Duras le inventó un segundo nombre: “Andréa”, y hasta un apellido, en uno de los libros que escribió por y para él: “Yann Andréa Steiner”. Marguerite –de nacimiento- se apellidaba Donadieu, retiró su apellido paterno y eligió un sustituto también 

sábado, 12 de abril de 2014

Juegos de seducción/ Ocho novelas sobre el placer y el deseo


Juegos de seducción

Ocho novelas de todos los tiempos sobre el universo del placer y el deseo.




La lozana andaluza
Francisco Delicado (España)
Escrita en diálogos dramáticos a principios del siglo XVI, bajo la influencia de La Celestina, por un cierto Francisco Delicado, clérigo de quien poco se sabe y que aparece como personaje en su propia ficción. La lozana andaluza es una obra maestra del Renacimiento español. Aldonza, la protagonista, es experta en las artes de la cocina y del dormitorio, y en enlazar los placeres del amor con los de la gastronomía. Contrapunto femenino de los héroes masculinos de la picaresca, sus aventuras de cama en cama retratan sin piedad la sociedad española (y sobre todo romana) de la época. Como apunta Juan Goytisolo, con La lozana andaluza "el amor carnal desaparece del horizonte de nuestra literatura". La lozana andaluza es no sólo la última novela erótica de la literatura española clásica: es también una de las más audaces y más divertidas.



La pianista
Elfriede Jelinek
Más fruto de los fantasmas patriarcales que del deseo erótico femenino, la mujer que acepta o anhela ser sometida jalona la literatura amorosa, desde la demasiado paciente Griselda hasta la protagonista de L'histoire d'O. Elfriede Jelinek, utilizó ese personaje clásico dándole otra vuelta de tuerca. La pianista que da título a su novela ansía liberarse de los yugos sociales y familiares, y encuentra en el delirio amoroso, en el que parece rendirse a la dominación de un hombre, una forma distorsionada de poder. Digo parece, porque es ella quien dicta las leyes del juego, obligándolo (y obligándose) a trascender todos los límites. . Como todas las novelas de Jelinek, La pianista es una llamada a la rebelión contra el conformismo, en la cual la violencia física y mental parece ser el arma más eficaz para redimir una causa que se daba por perdida.
Este latente mundo
José Luis de Juan (España)
La literatura erótica corre a menudo el riesgo de caer en la fría descripción clínica o en un vocabulario infantil y soez. En Este latente mundo, José Luis de Juan evita ambas trampas, reinventando un lenguaje que hace eco a la antigua poesía amorosa y a la tradición mística. Dos historias entrelazadas componen esta magnífica novela. La primera cuenta la vida de Mazuf, escriba sirio en la Roma del siglo I, pederasta y poeta; la segunda es la crónica de las aventuras eróticas de un estudiante americano en Harvard hoy. Ambos protagonistas comparten la homosexualidad y el crimen; también ambos buscan en el lenguaje literario un instrumento para dar sentido a sus desordenadas vidas. A través de estas narraciones paralelas, va revelándose el mundo latente que da su nombre a la novela, un mundo sensual, febril, ininterrumpido, inolvidable.


La casa de las bellas durmientes
Yasunari Kawabata
El acto erótico implica ardor, desasosiego, movimiento. Concebirlo en cambio como estático, inerte, es depurarlo de su realización material y concederle una suerte de eternidad visionaria. La amada inmóvil que ansiaba Nervo, la callada seductora que cantaba Neruda, el dormido Adonis de Shakespeare son encarnaciones del deseo suspendido, nunca logrado. Yasunari Kawabata compuso a principios de los años sesenta una perfecta novela corta para relatar ese estado de erotismo contenido. Transcurre en un prostíbulo de reglas particulares: las mujeres, todas muy jóvenes, que allí se encuentran, duermen a lo largo del día. Los clientes, casi todos ancianos, pagan para mirarlas. La casa de las bellas durmientes es una de las más logradas obras eróticas de nuestro tiempo.




Las relaciones peligrosas
Pierre Choderlos de Laclos
Según Denis de Rougemont, la aristocracia francesa de fines del siglo XVIII, al no poder ya demostrar su autoridad en conquistas militares, se resolvió a hacerlo a través de conquistas eróticas, narradas en obras libertinas cada vez más audaces y desaforadas, que concluyen con los catálogos filosófico-pornográficos del Marqués de Sade. Para Pierre Choderlos de Laclos, el campo erótico sirve de espejo a esta crisis de autoridad y al cambio social anunciado en vísperas de la Revolución Francesa. Publicada en 1782, Las relaciones peligrosas es la culminación de una larga trayectoria de literatura libertina y epistolar. La correspondencia entre el Vizconde de Valmont y la Marquesa de Merteuil propone un complejo y fatal juego erótico de seducción y trampa, en el cual las reglas son dictadas por una sociedad a punto de expirar.


Lolita
Vladimir Nabokov 
Desde Graham Greene a Borges, escritores del mundo entero se aliaron para declarar Lolita una obra maestra satírica, sin duda erótica, pero singularmente literaria. Narrada en la voz de un pedófilo engreído y pedante, Lolita es una ambigua crónica de seducción y estupro en la cual la víctima acaba atrozmente redimida y el victimario condenado al ridículo por sus lectores. Nabokov inventó para esta novela un lenguaje generoso, recargado, barroco, que se desliza casi imperceptiblemente, a medida que avanza en su impudor, hacia lo sensual y delicadamente físico. Sabemos que el objeto del deseo del narrador es inadmisible, nefasto, y sin embargo, al mismo tiempo, gracias a la magia literaria de Nabokov, descubrimos en él un oscuro y febril erotismo que cobra fuerza en el hecho mismo de estar prohibido.


Petronio fue autor de una vasta novela picaresca de la cual sólo sobreviven algunos fragmentos de dos de sus libros. Éstos sin embargo bastan para revelarnos una obra maestra. Dos jóvenes libertinos, Encolpio y Ascylto, recorren Campania y el sur de Italia en busca de un antídoto para curar la insuficiencia sexual de Encolpio, consecuencia de la maldición del dios Príapo. Habita la novela un sinnúmero de personajes cómicos y trágicos que se encuentran y desencuentran en desconectados episodios eróticos y costumbristas. Rige la novela un regocijante desorden, mientras que su involuntaria naturaleza fragmentaria le otorga un ritmo frenético y un extraordinario poder narrativo. Más que ninguna otra obra de la antigüedad, elSatiricón nos ofrece una visión privilegiada de la vida cotidiana en la Roma clásica.


El amante
Marguerite Duras (Francia)
En 1984, con El amante, Duras se convirtió en un best seller mundial. Situada en la Indochina en guerra, la historia de la joven francesa enamorada de un hombre chino causó escándalo. Primero porque la heroína que acepta los amores del enemigo era tildada de colaboracionista; segundo porque su relación transgredía fronteras raciales; tercero (lo más inadmisible para la burguesía francesa) porque describía a una familia colonial que aceptaba dinero de un nativo para financiar sus exigencias. Secretamente, el escándalo mayor lo produjo la descripción física del amor prohibido, el placer carnal de la protagonista con su amante y que Duras transformó, con un lenguaje depurado, sensual y preciso, en escena de voyeurismo para el recatado lector. Después volvería a escribir la historia (que hoy sabemos autobiográfica) bajo el título El amante de la China de Norte.

EL PAIS


Francis Bacon / Marguerite Duras



FRANCIS BACON
Por Marguerite Duras
París, 1971

La Quizaine Literaire, 1971

“No dibujo. Empiezo haciendo todo tipo de manchas. Espero lo que llamo “el accidente”: la mancha desde la cual saldrá el cuadro. La mancha es el accidente. Pero si uno se para en el accidente, si uno cree que comprende el accidente, hará una vez más ilustración, pues la mancha se parece siempre a algo.

No se puede comprender el accidente. Si se pudiera comprender, se comprendería también el modo en que se va a actuar. Ahora bien, este modo en el que se va a actuar, es lo imprevisto, no se lo puede comprender jamás: It's basically the technical imagination: “la imaginación técnica.”

Entiende usted, el tema es siempre el mismo. Es el cambio de la imaginación técnica lo que puede “dar la vuelta al tema”, el sistema nervioso personal. Imagine escenas extraordinarias, esto carece de todo interés, desde el punto de vista de la pintura, esto no es imaginación. La verdadera imaginación está construida por la imaginación técnica. El resto es la imaginación imaginaria, y esto no lleva a ninguna parte.

Marguerite Duras / India Song / El grito del deseo

India Song,

de Marguerite Duras

El grito del deseo



Marguerite Duras hace películas para estar ocupada. Sencillamente. Porque, «si tuviera la fuerza para no hacer nada, no haría nada. Como no poseo la fuerza para no ocuparme de nada, hago películas. Esa es la cosa más auténtica que puedo decir a propósito de mi tentativa cinematográfica ». La más auténtica, pero no la única.La historia de India Song es una historia de amor, inmovilizada en ese instante extremo en que todo sentido se tiñe de pasión. Envolviendo a esa historia, hay otra historia, la del horror: hambre y lepra, mezcladas con la humedad pestífera del monzón; e inmovilizada, asimismo, en el gran paroxismo de lo cotidiano. Aquí, todas las referencias a la geografía física, humana y política son totalmente falsas. Los nombres geográficos poseen sólo sentido musical. Sobre ellos suena una rumba inolvidable. Es la noche del baile; el baile de S. Thala... Un lugar del recuerdo o del olvido. Mil lugares erotizados. Y la autonomía inquietante de las voces.
¿De quién es esa voz plural? «Son dos voces, dos personas que no pueden ser identificadas por el espectador ni por mí; son como dos lectores salvajes, en el sentido político del término, que se acuerdan de algo, de algo que han olvidado. La historia de India Song yo la reconstruí a partir del olvido de esa historia. Son voces intemporales, hablan en pasado, pues, desde que comienza la película, la muerte de Anne-Marie Stretter es anunciada... La historia es contada al revés. Todo ese primer período cubre la vida casi inexistente de Anne-Marie Stretter en Calcuta. Y, en la segunda parte, por el contrario, las voces de la recepción son conjugadas en presente. Y cubren un momento de la vida de esa mujer. Ya no son independientes, son voces intrínsecas ligadas a la historia. Y las voces de la tercera parte son la mía y la del hombre con quien viví; es una recuperación de la historia. Un especialista de la narración novelesca, de haberle yo anunciado cómo haría India Song,me hubiese dicho: "Usted va en busca del fracaso total." Porque, claro, no puede ser contada al revés una historia. En toda narración, siempre hay unwestern que acecha, un cierto suspense que aquí yo rompo desde la primera imagen. Y ese desequilibrio de la narración pienso que es la raíz del éxito deIndia Song.»
Uno evoca el momento del grito insostenible. Y ella sigue: «Para mí, es el grito del deseo. Sé que roza lo insoportable. Pero es un grito orgasmático. Si hay algo en la película que corresponda a una historia del deseo, es ese grito. Hay personas que desean abandonar la sala en ese instante. Se me ha dicho, además, que la película finalizaba con ese grito. Y que luego se trataba de otra película.» Tal vez. De todas formas, la rumba llega: «Casi con vulgaridad, cumpliendo una función igualitaria que es la función de la música en India Song. De ahí que esa música llegue fatídicamente para superponerse sobre cualquier acontecimiento. Cuando encontré esa música, me sentí muy dichosa.»
Música bailable. Y otro lenguaje. Con palabras insólitas y en modo alguno intercambiables: «Cuando utilicé la palabra inteligencia en India Song hubo gente que me paró en la calle para decirme: "Es imperdonable que haya utilizado esa palabra.Eso me dio un poco de vértigo; una se pregunta en manos de quién está el cine. Da un poco de miedo, sí. Es como si existiese una barrera creada por el gremio para evitar la intrusión del lenguaje en el cine. Una segregación, un racismo contra la inteligencia; como si la inteligencia fuese lo vergonzoso del hombre.»
Pero ¿qué es India Song? Sin duda, una tragedia.





viernes, 11 de abril de 2014

La joven Marguerite Duras y la verdad de su amante

La joven Marguerite Duras 

y la verdad de su amante

Los diarios, escritos en su adolescencia por la autora francesa, revelan sus primeros amor



Creíamos que Marguerite Duras (Saigón 1914-París 1996) lo había contado todo. De su infancia pobre y feliz en Indochina, de su adolescencia dramática en el mismo país, de su difícil juventud, de su compromiso político, de sus amores. Unos cuadernos escritos entre 1943 y 1949 y que permanecían ocultos en un armario desde que el IMEC (Instituto Memorias de la Edición Contemporánea) los heredó en 1995, a la muerte de la escritora, vienen a completar lo que sabíamos y, sobre todo, a cambiar el tono del relato.


Es la editorial POL la que publica las 446 páginas bajo el título Cahiers de la guerre et autre textes. Por ejemplo, para cualquier conocedor de la obra de Duras, la figura de la madre, tal y como aparece en la formidable Un dique contra el Pacífico, es la de una mujer que lucha contra el destino, una heroína desesperada que se enfrenta a las olas del océano como batalla contra la corrupción administrativa. Si recordamos El amante también recordaremos la delicadeza del amante chino, su paciencia de hombre enamorado y el misterio de esa espera. El dolor nos pone ante el regreso, del campo de concentración, de Robert Antelme, antropólogo y escritor también de un único libro, La especie humana. En otros libros Duras nos pone en contacto con el mundo en el que ha vivido una vez acabada la II Guerra Mundial. Se trata de El marinero de Gibraltar o de Los caballitos de Tarquinia que evocan las vacaciones italianas de Duras con su esposo, su amante Dionys Mascolo y su amigo editor y escritor Elio Vittorini.

Marguerite Duras / Amor en Indochina

Marguerite Duras

Amor en Indochina

  • 'EL AMANTE'

La infancia y primera juventud de la escritora francesa Marguerite Duras en Indochina es la base de buena parte de su producción literaria, pero en especial de tres novelas que escribe a lo largo de más de cuarenta años. En ellas narra cada vez con mayor intensidad y un estilo literario más depurado el fracaso de la aventura familiar en Oriente y la dura vida que llevan cerca de Saigón su padre, sus dos hermanos y ella.La primera de estas novelas es Un dique contra el Pacífico, publicada originalmente en 1950, y narra la fracasada lucha familiar contra el océano y origen de su ruina. Sobre ella, René Clement escribe y dirige en 1957 una versión cinematográfica protagonizada por Silvana Mangano, Anthony Perkins y Alida Valli. Tiene cierto éxito, pero en España nunca se estrena por los habituales problemas de censura de la época.

El amante

L'amant (1991). Director: Jean-Jacques Annaud. Guionistas: Gérard Brach, Jean-Jacques Annaud. Fotografía: Robert Fraisse. Intérpretes: Jane March, Tony Leung, Frèderique Meininger, Arnaud Giovaninetti, Melvil Poupard. Francia-Reino Unido. Estrenada en Madrid: Palacio de la Música, Cid Campeador, Novedades, Aluche, Parquesur, Minicines Majadahonda, Multicines Fuenlabrada, Multicines Villalba, California (versión original).
La segunda novela de la serie es El amante, originalmente se publica en 1984 y tiene una enorme repercusión. Supone que Marguerite Duras gane el codiciado Premio Goncourt, se traduzca a múltiples idiomas, se vendan muchos miles de ejemplares y vuelva a hacerse una adaptación cinematográfica.Producida por el arriesgado productor e irregular realizador Claude Berri y dirigida por el especialista en grandes producciones europeas Jean-Jacques Annaud con la colaboración en el guión del prestigioso Gérard Brach, la adaptación cinematográfica de Eamante es, antes que nada, lo que se llama un producto de calidad europeo, con versión original en inglés, pensado para luchar en su propio terreno contra el dominante cine norteamericano.

Jean-Jacques Annaud / Las tres mujeres de "El amante"

Jane March

Las tres mujeres de 'El amante'

El director Jean-Jacques Annaud y la actriz Jane March presentan la película en Madrid



Tres mujeres han sido claves para El amante, la última película del director francés Jean-Jacques Annaud: Marguerite Duras, autora de la novela; Jane March, la joven protagonista del filme, y Jeanne Moreau, la voz en off que narra la historia. "No quería la voz de Duras, quería su fuerza. Tenía que ser una voz con edad, amor, tabaco y el poder de una vida difícil y maravillosa al mismo tiempo. Sólo podía ser Jeanne Moreau", dice el director, que vio esa misma fuerza en el perfecto rostro de Jean March, una chica de los bajos fondos londinenses.
"Jeanne Moreau y Marguerite Duras, que se conocen desde hace muchos años y son grandes amigas, se han peleado. Ahora se odian, pero en realidad se aman. Así son estas mujeres tan fuertes. Para ellas es difícil ser encantadoras. Son demasiado vulnerables. No pueden sobrevivir de otra manera", cuenta Annaud."La actriz también es de esta naturaleza. Oculta su fragilidad con una dureza insoportable", dice mientras mira a Jane March, la joven protagonista de El amante, que se estrena el viernes en España. Annaud desafió a Duras, que tenía sus propias candidatas, y eligió a la inglesa para el papel. "Fue el silencio de Jane lo que me impresionó. No es un silencio forzado, tiene el misterio y la fuerza que requería el personaje", dice el director.



Marguerite Duras / El amante / Despertares del deseo



Elamantemirada
Tony Leung y Jane March en la adaptación al cine de El amante, dirigida por Jean-Jacques Annaud.

Winston Manrique Sabogal
DESPERTARES DEL DESEO 
Y DEL PLACER
EN "EL AMANTE"

El País, 25 de julio de 2012

“Muy pronto en mi vida fue demasiado tarde. A los dieciocho años ya era demasiado tarde. Entre los dieciocho y los veinticinco mi rostro emprendió un camino imprevisto. A los dieciocho años envejecí. (…)
Diré más, tengo quince años y medio.
El paso de un transbordador por el Mekong.
La imagen persiste durante la travesía del río.
Tengo quince años y medio, en ese país las estaciones no existen, vivimos en una estación única, cálida, monótona, nos hallamos en la larga zona cálida de la tierra, no hay primavera, no hay renovación. (…)

jueves, 10 de abril de 2014

Marguerite Duras / Un día

June March
El amante, de Jean-Jacques Annaud
1991
Marguerite Duras
UN DÍA
Traducción de Ana María Moix

Un día no está delante del instituto. El chófer está solo en el coche negro. Me dice que el padre está enfermo, que su joven señor ha regresado a Sadec. Que él, el joven chofer, ha recibido órdenes de quedarse en Saigón para llevarme al instituto y acompañarme al pensionado. El joven señor regresó al cabo de unos días. De nuevo estaba en la parte trasera del coche negro, el rostro vuelto para no ver las miradas, siempre con el miedo. Nos besamos, sin pronunciar palabra, abrazados, ahí, hemos olvidado, delante del instituto, abrazados. En el beso lloraba. El padre seguiría viviendo. Su última esperanza se desvanecía. Se lo había pedido. La había suplicado que le dejara retenerme con él contra su cuerpo, le había dicho que debía comprenderle, que también él debía haber vivido al menos una vez una pasión como ésa en el transcurso de su larga vida, que era imposible que hubiera sido de otro modo, le había rogado que le permitiera vivir, a su vez, una vez, una pasión semejante, esa locura, ese amor loco de la chiquilla blanca, le había pedido que le dejara el tiempo de seguir amándola antes de volver a mandarlo a Francia, de dejársela aún, aún un año quizá, porque no le era posible dejar ya ese amor, era demasiado nuevo, demasiado fuerte todavía, todavía demasiado en su violencia naciente, que todavía era demasiado terrible separarse de su cuerpo, y más teniendo en cuenta, el padre lo sabía perfectamente, que eso nunca más volvería a producirse.
El padre le había repetido que prefería verlo muerto.
Nos bañamos juntos con el agua fresca de las tinajas, nos besamos, lloramos y volvió a ser algo para morirse, pero esta vez, ya, de un inconsolable goce. Y después le dije. Le dije que no había que arrepentirse de nada, le recordé lo que había dicho, que me iría de todas partes, que no podía decidir mi conducta. Dijo que incluso eso le daba igual en lo sucesivo, que todo se había desbordado. Entonces le dije que yo era de la misma opinión que su padre. Que me negaba a seguir con él. No aduje razones.


Marguerite Duras
El amante
Barcelona, Tusquets, 1984, pp. 104- 106


Marguerite Duras / El cuerpo de Hélène Lagonelle



Marguerite Duras
El cuerpo de Hélène Lagonelle
Traducción de Ana María Moix

Vuelvo junto a Hélène Lagonelle. Está tendida en un banco y llora porque cree que voy a dejar el pensionado. Me siento en el banco. Estoy extenuada por la belleza del cuerpo de Hélène Lagonelle tendido contra el mío. Ese cuerpo es sublime, libre bajo el vestido, al alcance de la mano. Los senos son como jamás los he visto. Nunca los he tocado. Hélène Lagonelle es impúdica, no se da cuenta, se pasea completamente desnuda por los domitorios. Entre las cosas más bellas creadas por Dios, está ese cuerpo de Hélène Lagonelle, incomparable, ese equilibrio entre la estatura y la manera en que el cuerpo sostiene los senos, fuera de él, como algo aparte. Nada más extraordinario que esa redondez exterior  de los senos sostenidos, esa exterioridad dirigida hacia las manos. Incluso el cuerpo de pequeño culí de mi hermano menor se eclipsaba frente a ese esplendor. Los cuerpos masculinos tienen formas avaras, recluidas. Tampoco se echan a perder como las de Hélène Lagonelle que quizá sólo duren un verano, calculando largo, nada más. Hélène Lagonelle procede de las altiplanicies de Dalat. Su padre es funcionario del puesto. Llegó hace poco tiempo, en pleno curso escolar. Tiene miedo, se te pone al lado, se queda ahí sin decir nada, llorando con frecuencia. Tiene la tez rosada y morena de la montaña, destaca, aquí, donde todas las niñas poseen la palidez verdosa de la anemia, del calor tórrido. Hélène Lagonelle no va al instituto. Hélène Lagonelle no sabe ir a la escuela. No aprende, no retiene. Asiste a los cursos primarios del pensionado pero eso no sirve para nada. Llora contra mi cuerpo, y acaricio sus cabellos, sus manos, le digo que me quedaré con ella en el pensionado. Ignora que Hélène Lagonelle es hermosa. Sus padres no saben qué hacer con ella, intentan casarla. Lo más deprisa posible. Hélène Lagonelle encontraría todos los novios que quisiera, pero no los desea, no desea casarse, desea volver con su madre. Ella. Hélène L. Hélène Lagonelle. Al final hará lo que su madre quiera. Es mucho más hermosa que yo, que la del sombrero de clown, calzada de lamé, infinitamente más casable, Hélène Lagonelle, Hélène, pueden casarla, instalarla en la conyugalidad, asustarla, explicarle lo que le da miedo y no comprende, ordenarle esperar ahí, esperar.