Mostrando entradas con la etiqueta Quino. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Quino. Mostrar todas las entradas

domingo, 3 de agosto de 2025

Homenaje a Divinsky y su recuerdo de Mafalda en MF: "Quino viajaba en transporte público y anotaba frases de la gente"


Daniel Divinsky
Daniel Divinsky 


Homenaje a Divinsky y su recuerdo de Mafalda en MF: "Quino viajaba en transporte público y anotaba frases de la gente"

Figura clave de la cultura argentina, Daniel Divinsky marcó un antes y un después en el mundo editorial al publicar a autores fundamentales como Quino, Fontanarrosa y Liniers. Su mirada crítica y su compromiso con la libertad lo convirtieron en un editor inolvidable. El recuerdo de una entrevista de 2022 en Modo Fontevecchia.

El 15 de marzo de 1962 nace Mafalda, personaje de historieta creado por Quino

 



El 15 de marzo de 1962 nace Mafalda, personaje de historieta creado por Quino


La primera aparición de la tira fue en la revista Primera Plana, pero su creador, el dibujante Joaquín Salvador Lavado, más conocido como Quino, había creado el personaje dos años antes.

viernes, 1 de agosto de 2025

Muere Daniel Divinsky, el histórico editor argentino de ‘Mafalda’


Muere Daniel Divinsky

Muere Daniel Divinsky, el histórico editor argentino de ‘Mafalda’

El fundador de Ediciones de la Flor fallece en Buenos Aires a los 83 años


Javier Lorca
JAVIER LORCA
Buenos Aires - 01 AGO 2025 - 12:39 


“Editar es una enfermedad absolutamente incurable”, decía Daniel Divinsky. “La edición”, decía también, “es una adicción y ahí voy a seguir hasta el día de mi muerte”. Ese día llegó este viernes, cuando el editor argentino ya había alcanzado los 83 años y había dejado una huella profunda en la historia cultural del país, una impronta desarrollada durante casi seis décadas a fuerza de trabajo y talento, de ojo lector y comercial, sobre todo desde Ediciones de la Flor, la empresa independiente donde lanzó al mundo a Mafalda, la creación de Quino, y donde también publicó a muchos otros autores como Rodolfo Walsh o Roberto Fontanarrosa.

Murió Daniel Divinsky, editor de “Mafalda” y figura clave en el mercado editorial argentino por más de medio siglo

 

Daniel Divinsky


Murió Daniel Divinsky, editor de “Mafalda” y figura clave en el mercado editorial argentino por más de medio siglo

Tenía 83 años. Impulsó autores icónicos como Quino, Fontanarrosa, Rodolfo Walsh, Maitena y Liniers. Deja una huella profunda en la historia cultural del país


Guillermo E. pintos

1 de agosto de 2025

A los 83 años, murió Daniel Divinsky, luego de agravarse el problema renal que arrastraba desde la infancia. Fue una figura central en la historia cultural argentina y cuya influencia se extiende mucho más allá de los límites de su sello editorial y mítica creación, Ediciones de la Flor. Su nombre y la editorial, si ya no lo estaban, ahora estarán para siempre invariablemente asociados con Mafalda, la creación de Quino que publicó por primera vez como libro en 1970.

jueves, 3 de julio de 2025

Mafalda deja la editorial argentina que la publicó durante 55 años

 

Joaquin Salvador Lavado, 'Quino', junto a Mafalda en octubre de 2014.


Mafalda deja la editorial argentina que la publicó durante 55 años

Ediciones de la Flor anuncia que ya no tendrá los derechos de la obra de Quino en Sudamérica. Los sobrinos del autor acordaron con Penguin Random House

domingo, 6 de diciembre de 2015

Quino / El ser humano es el cáncer del planeta


Quino
EL SER HUMANO 
ES EL CÁNCER DEL PLANETA

Joaquín Lavado, el creador de Mafalda, admite que su personaje es irrepetible. El también: ama la sopa, no se lleva bien con Internet, a ratos le gana la depresión y en ocasiones sufre tanto de ver tragedias humanas como la de Yugoslavia que ni siquiera puede dibujarlas La de Quino es una raza de genios en extinción.

Este tímido gigante crea y destruye mundos con arsenales de puntos y líneas. Al hacerlo se deprime con los diarios; se angustia; somatiza; discute con meseros y burócratas; se ríe del poder; va a diario al cine, ama la sopa Quaker y ve por la cerradura la verdad de los corazones, para compartirla con el mundo. Editado, reproducido, plagiado y fotocopiado en todas las lenguas y por todo el mundo, por su técnica y temática el argentino Joaquín Lavado Tejón es el dibujante latinoamericano más importante de este siglo. A partir del 1¡ de junio visitará por primera vez Centroamérica y lo hará en Costa Rica, firmando autógrafos para sus admiradores.

Era un éxito pero él tenía razón. Ya era Quino cuando ella nació pero, desde entonces, todos creyeron que había nacido con ella. Por eso la invoca a distancia, sólo por encargos en cuyos principios coinciden. Desde la ida de Mafalda publica sus no menos sobrecogedores personajes del "Mundo de Quino" en varios diarios del mundo. De diciembre a abril se lo pasa entre Milán y España y el resto en Argentina. Para celebrar su llegada al país los caricaturistas costarricenses Hugo Díaz, Fernando Zeledón, Oscar Sierra y Oswaldo Salas aceptaron hacerle un homenaje gráfico para ilustrar esta edición.

Quino / Pelota y pata


Quino
PELOTA Y PATA



Quino / El fútbol es pasión

Quino
EL FÚTBOL ES PASIÓN




jueves, 29 de mayo de 2014

Quino / Mundo Quino

Quino 


Quino
MUNDO QUINO
1963

Mundo Quino

humor gráfico

1963

Quino / Los chicos fueron mis mejores lectores

Quino 

“Los chicos fueron mis mejores lectores”

El creador de Mafalda presenta '¿Quién anda ahí?'', una mirada desde el humor sobre los miedos contemporáneos



Viñeta recogida en '¿Quién anda ahí?'.
"Conozco a una señora en mi Mendoza natal que cuando se enojaba con su perro lo trataba de usted”, cuenta al teléfono Joaquín Salvador Lavado, Quino, y reímos ante la originalidad de ese desdén, que le sirve al papá de Mafalda para dibujar un chiste en el aire. Es la tercera conversación telefónica que mantenemos y falta una aún para que acceda a un encuentro cara a cara en su apartamento de Buenos Aires, a pocas calles del Obelisco, donde pasa la mitad del año (“mi mujer Alicia y yo seguimos al invierno: cuando el calor empieza aquí, volvemos a Italia”).
No resulta sencillo entrevistar al humorista gráfico más global y más querido de Argentina: es casi un tímido profesional. A pesar de haber cumplido 80 años y de ser homenajeado en cada ciudad que pisa por haber creado a esa niñita sabihonda, internacionalmente famosa y políticamente comprometida, que Umberto Eco calificó en 1969 como "una heroína iracunda", las entrevistas le gustan tan poco como que le pidan autógrafos. Pero quiere la suerte que la cronista se llame como la mamá de Mafalda (“le puse Raquel en homenaje a mi dentista de muchos años”, contará luego el autor) y ese detalle sumado a la publicación en España de su nuevo título, ¿Quién anda ahí? (Lumen), justifican la excepción.
En ese libro Quino refleiona desde el humor sobre los miedos de nuestro tiempo a partir de las últimas páginas que publicó en medios “y de algunos inéditos”. Irónico como siempre, pasa revista con agudeza y sensibilidad a situaciones tan diversas como reveladoras de la topografía contemporánea. Viñetas de muestra sobran: la oración nocturna de una señora —más consumidora compulsiva que creyente— que le ha conseguido a su Cristo un par de cascos conectados al micrófono desde el que reza, para que no pierda palabra de su ristra de peticiones; un terrateniente ante una videowall que vigila con cámaras la productividad de cada rincón de su campo; un detective que duda ante el puñal clavado en el ombligo de la víctima si está ante un caso de body piercing; un matrimonio desavenido porque el “hobby” de él consiste en “imaginar gorditas” o un alto ejecutivo que ve cómo el recambio generacional define que su puesto lo ocupe un crío que aún usa chupete. La selección incluye además una rareza: los escasísimos dibujos en color realizados en la carrera de alguien que, devoto del cine mudo, se ha expresado en blanco y negro.
Sentado frente a su escritorio —un tablero de dibujo rodeado de libros, retratos de sus afectos y una pequeña escultura de su criatura más famosa (“la hizo el mismo artista que realizó la estatua de Mafalda que hoy está en el barrio de San Telmo”)— , Quino nos recibe finalmente una mañana. Es amable, habla lentamente, le gusta reír y no escatima ternura cuando recuerda cómo llegó al dibujo: “Yo heredé el nombre y el oficio de mi tío Joaquín. Ver que de su lápiz salían montañas, árboles, personas… me maravillaba. Todos los chicos dibujan, pero yo seguí. Estudié un poco en Bellas Artes y dos años después cometí el error de creer que a los 15 ya lo sabía todo y abandoné. De eso me arrepiento cada vez que puedo”.

jueves, 22 de mayo de 2014

Leila Guerriero / Mafalda, vida de esta chica

Mafalda, vida de esta chica

Los seguidores del personaje celebran su 50 cumpleaños.

Varios ilustradores reinterpretan para EL PAÍS a la popular niña de la melena redonda



Homenaje a la Mafalda de Quino / EMMA REVERTER / MÀRIAM BEN-ARAB
Los libros todavía están ahí, cuarenta y seis años después, en un compartimento de la mesa de luz de mi madre, junto a unas chinelas que ella ya no volverá a usar. No es un espectáculo para sensibles: están rotos, las tapas entreveradas con las páginas, las páginas mezcladas entre sí. El más viejo es de 1966, un año antes de que yo naciera. El último es de 1973, el año en que empecé a leer de corrido. Fue por esos libros apaisados, de tapas de colores, publicados por la editorial argentina Ediciones de la Flor, que conocí a Mafalda, la historieta que había dibujado Quino desde 1962 y a lo largo de una década. Los descubrí a mis siete, hurgando, como siempre hurgaba —con una avidez de comadreja— por todos los rincones de la casa y, aunque mis padres me permitieron leerlos, me advirtieron que no los iba a entender porque no eran libros para chicos. Entonces no me pareció, pero años después entendí que era verdad: que esos no eran libros para chicos.
***

Quino la dibujó por primera vez el 15 de marzo de 1962 y, aunque la versión nunca vio la luz —estaba destinada a ser publicidad subliminal de una marca de electrodomésticos— esa es la fecha del origen del mito. Cincuenta años después, el culto de Mafalda ha dado la vuelta al mundo. En el invierno de 1999, durante una entrevista en su casa de Buenos Aires, Quino me decía que nunca había imaginado tamaña vigencia y que a veces, cuando la gente se acercaba a saludarlo, podía sentir en ellos una suerte de tensión, de acusación velada: “La Mafalda es un dibujo, no es una persona de carne y hueso. Pero a veces me tratan como si hace veintiseis años hubiera matado a un grupo de nueve personas, los nueve personajes de la tira. A veces me tratan como si fuera un asesino”.

Quino gana el Príncipe de Asturias

Mafalda según Sciammarella

Quino gana el Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades

Por Ztereixa Constenla
Madrid, 21 de mayo de 2014

El humorista alcanzó un reconocimiento universal de la mano de Mafalda, que nació hace 50 años

El argentino se convierte en el primer dibujante distinguido en la historia de los premios


    La niña que filosofaba nació de la pluma de un ilustrador que pensó en hacer dibujos mudos. Quino, el viñetista que hoy ha recibido el premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades, adoraba el arte silente de Buster Keaton. Por ese sendero siguió hasta que en una redacción de Buenos Aires le dijeron que el humor necesitaba palabras. Quino aceptó el consejo o la exigencia y llenó sus viñetas de nubes. A veces con diálogos socráticos, a veces con las palabras justas, como cuando Mafalda, la niña filósofa con sopofobia que convirtió a Quino en un dibujante universal, solo acierta a gritar:

    Homenaje de Forges a Mafalda.
    -¡Paren el mundo, qué me quiero bajar!
    Joaquín Salvador Lavado, hijo de emigrantes andaluces nacido en Mendoza (Argentino) en 1932, ya no dibuja. En uno de esos golpes nada graciosos de la vida, su vista se ha ido debilitando. Pero lo que ha dibujado antes es suficiente para arroparle para siempre. Él, un humilde patológico, es profeta en su tierra y fuera de ella. El Príncipe de Asturias se suma a una larga de lista de reconocimientos para el humorista, que coinciden con la celebración de los 50 años del nacimiento de Mafalda. Quino creó su gigante de seis años el 15 de marzo de 1962 para una campaña publicitaria para una marca de electrodomésticos que se frustró por el camino, pero el padre de la criatura prefiere fijar como fecha del natalicio el 29 de septiembre de 1964, cuando se publicó la primera tira en el semanario Primera Plana, de Buenos Aires.
    La niña redicha de seis años apenas vivió una década en el papel impreso. Quino abandonó el personaje en 1973 sin que el personaje nunca le haya abandonado a él. A diferencia de otros creadores abrumados por sus creaciones, camina contento de la mano de Mafalda. Se siente acompañado, aunque hoy habría retratado una familia reconstituida, como confesaba en una entrevista de 2013. En su famosa saga han envejecido el contexto social (el papel de la mujer encarnado por esa contumaz cocinera de sopa que es la madre de Mafalda y Guille) y el político (la dictadura argentina, que causó el exilio del humorista, se desmoronó en 1983 para dar paso a una democracia) pero sus recetas existenciales siguen vigentes. Como las preguntas del idealista Felipe (“¿No sería hermoso el mundo si las bibliotecas fueran más importantes que los bancos?”) o las sentencias de la propia Mafalda (“Como siempre; apenas uno pone los pies en la tierra se acaba la diversión”).

    viernes, 28 de diciembre de 2012

    Oscar Collazos / La felicidad ja ja

    Quino

    Oscar Collazos

    'La felicidad, ¡ja, ja!'

        Volvimos a demostrar que somos los más felices: ocupamos el primer lugar entre los latinoamericanos y el séptimo en el mundo. Esta es, al menos, la percepción que tenemos de nosotros mismos, según el Barómetro Global de Esperanza y Optimismo.
        A los colombianos sólo nos falta brincar al ritmo de la vieja canción de Palito Ortega: "La gente en la calle parece más buena, todo es diferente gracias al amor. La felicidad, ja, ja, ja, ja, de sentir amor...". No lo hacemos por pudor o miedo al ridículo, aunque lo hagamos a menudo en otros frentes. En el patriótico, digo, cuando confundimos la patria con los partidos... de fútbol.
        Cuando Pablo Escobar y los Extraditables eran dueños de la seguridad del país y sus socios políticos eran casi dueños del Congreso de la República, sorprendía a los transeúntes de Bogotá un grafiti que quizá explique la percepción que tenemos de la felicidad: "El país se derrumba y nosotros de rumba".
        Es posible que en estos barómetros hayamos querido demostrar que somos más optimistas que felices. Si la felicidad es el equilibrio que se alcanza entre la realidad y los deseos, entre lo que se busca y lo que se consigue (amor, riqueza, salud, paz), es muy difícil aceptar esa desmedida muestra de optimismo. Pero allí vamos, mostrándole al mundo que somos "los más felices".
        En la muestra del Centro Nacional de Consultoría, Colombia ganó en 2011 un 44 por ciento en optimismo en relación con el año anterior, y 6 de cada 10 compatriotas creen que el 2012 será mejor. Sin embargo, los pesimistas, que por lo general estamos mejor informados, empezamos a creer que, en el fondo, la percepción de nuestra "felicidad" es también un mecanismo defensivo.
        Pese a ser el país más desigual de América Latina, donde 4 de 10 personas se consideran pobres, según cálculos muy optimistas; pese a los largos coletazos de un conflicto que toma nuevos bríos con los excedentes de mano de obra criminal que dejó Justicia y Paz; pese al crecimiento de una informalidad laboral que anestesia la conciencia de quienes podrían estar exigiendo más empleo formal, proporcional al aumento de la riqueza; pese a estas y muchas otras realidades, los colombianos decimos sentirnos felices.
        Esa es la percepción que tenemos de nosotros mismos. Nadie quiere aceptar que lo que llama felicidad es una muestra de la ficción llamada optimismo. Si en lugar de preguntar a la gente se indagara en su comportamiento cotidiano, los resultados serían preocupantes: la gente que circula motorizada o a pie en las calles de nuestras principales ciudades muestra signos de crispación, agresividad e intolerancia que desmienten su felicidad. No pueden ser felices esas multitudes que salen desesperadas al rebusque.
        Las campañas mediáticas por el optimismo han dado buenos resultados. La prosperidad de los ricos es motivo de regocijo colectivo. Un ejemplo: la gente cree que el crecimiento de la economía en un 5 o 7 por ciento es la confirmación de su optimismo, aunque sea apenas la confirmación del optimismo de los empresarios. "Nuestra" riqueza irradia más hacia arriba que hacia abajo.
        Creo que hay una confusión en los conceptos. Lo que se llama felicidad no es sino una predisposición a la irresponsabilidad y la rumba: aplazamos sine díe la incertidumbre de hoy. Somos felizmente superficiales: la noticia del desastre quirúrgico de Jessica Cediel tuvo más seguidores que los crímenes de las bacrim.
        Vivimos una felicidad de avestruces. Somos fiesteros. Y la fiesta, en su sentido más remoto, no es la expresión de felicidad sino comunión colectiva. De no ser así, no se llamaría "fiesta brava" al ritual de tortura y muerte que impone la prepotencia humana a la indefensión animal.