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viernes, 19 de junio de 2026

La cantante calva que asombra al mundo desde hace 68 años


Cada tarde desde hace 68 años, el elenco de 'La cantante calva', de Ionesco, ensaya en el Teatro de la Huchette de París, que ostenta el récord mundial de permanencia de una obra en cartel en la misma sala.ED ALCOCK


La cantante calva que asombra al mundo desde hace 68 años

El Teatro de la Huchette, en París, ostenta el récord de permanencia de una obra sobre un mismo escenario, al acoger desde 1957 las funciones de ‘La cantante calva’, de Eugène Ionesco. Un fenómeno sin fronteras de edade ni nacionalidades


La 'cantante calva' llora a papá

Cuando los intelectuales aplauden el fascismo


Borja Hermoso
BORJA HERMOSO
París - 


Casi a la sombra de Notre-Dame, la calle de la Huchette surge como un vestigio vivo del París medieval. Aquel lugar de mala fama cuyos orígenes se remontan a finales del siglo XIII, poblada entonces de prostitutas y asaltantes entre sombras, es hoy un río incesante de turistas de medio mundo que deambulan sin rumbo entre bistrós de poca monta, kebabs dudosos, tiendas de souvenirs y algún club de jazz que vivió tiempos mejores aquí, en el Barrio Latino. Sorteando como se puede semejante fauna y flora se llega al Teatro de la Huchette.Incrustado en los bajos de una casa del XVI, este teatro de bolsillo con capacidad para 90 personas que llenan cada noche su minúsculo patio de butacas fue antes una clínica abortista, un centro esotérico, una librería pornográfica y el restaurante Le Caucase, regentado por los padres armenios del cantante Charles Aznavour, que pasó allí parte de su infancia.

jueves, 23 de abril de 2026

Mariana Enriquez / Füssli / El mal sueño

 

La pesadilla
Johan Heinrich Füssli


El mal sueño

MARIANA ENRIQUEZ
28 de mayo de 2023

El Museo Jacquemart-André en el distrito 8 de París no es de los más visitados en esta ciudad poblada de turistas que van a ver lo que sea, en especial un día como este, cuando se presenta la muestra de Johann Heinrich Füssli y afuera llueven esas dagas parisinas que atacan desde cada costado, como si el viento las repartiera en remolinos y el paraguas no sirve para nada. Los parisinos guardan muy bien este secreto de la garúa de hielo.

lunes, 2 de junio de 2025

Los dos días de “agenda privada” de Petro en París

 


Álvaro Leyva y Gustavo Petro


Los dos días de “agenda privada” de Petro en París

El presidente colombiano aplazó el final de su viaje oficial en junio de 2023. Afirma que estuvo con su familia, mientras que su entonces canciller señala que los dedicó a consumir drogas

martes, 27 de mayo de 2025

Policía recupera el busto de Jim Morrison, robado del cementerio de París hace 37 años

 


Policía recupera el busto de Jim Morrison, robado del cementerio de París hace 37 años: ¿cómo lo encontraron?

● En este momento, la escultura está totalmente transformada.

● El vocalista de 'The Doors' murió en 1971.

sábado, 15 de marzo de 2025

Nadia Léger / La pintora rusa que adoraba a Stalin desde París

 


Autorretrato de Nadia Léger fechado en 1948.
Autorretrato de Nadia Léger fechado en 1948.IMAV ÉDITIONS © SABAM

La pintora rusa que adoraba a Stalin desde París

Nadia Léger, desconocida artista de la vanguardia, nunca dejó de creer en el sueño soviético. Una exposición en la capital francesa recupera su obra


Monika Zgustova
MONIKA ZGUSTOVA
15 MAR 2025 - 05:40 CET

El Museo Maillol de París expone por primera vez la obra de una pintora hasta ahora bastante desconocida para los amantes del arte y el público en general. En el cartel que invita a la muestra (que permanecerá abierta hasta el 23 de marzo) aparece el autorretrato de una mujer enigmática: Nadia Léger (1904-1982). Al entrar en la exposición sorprende el estruendo de las marchas militares soviéticas. Y es que Nadia fue toda su vida una fervorosa comunista; esta es la primera información que ofrece la muestra junto con sus retratos de Lenin, Stalin y Brézhnev, entre muchos otros personajes relevantes de la Unión Soviética.

martes, 12 de noviembre de 2024

Paris Photo: Voces emergentes y miradas innovadoras de todos los tiempos


Obra de Manuel Álvarez Bravo, 'La buena fama durmiendo 3', de la serie 'La buena fama durmiendo' – 1939 RGR ©Archivo Manuel Álvarez Bravo, S.C. Cecida por la galería
Obra de Manuel Álvarez Bravo, 'La buena fama durmiendo 3', de la serie 'La buena fama durmiendo' – 1939 RGR ©Archivo Manuel Álvarez Bravo, S.C. Cecida por la galeríaARCHIVO MANUEL ÁLVAREZ BRAVO


Paris Photo: Voces emergentes y miradas innovadoras de todos los tiempos

La última edición de la feria destaca por su enfoque dinámico y más inclusivo, donde se fusiona lo histórico con lo contemporáneo mientras abre puertas a nuevas perspectivas globales


GLORIA CRESPO MACLENNAN
París - 10 NOV 2024 - 23:30 COT

domingo, 11 de agosto de 2024

Shakespeare y compañía

 


Shakespeare y compañía

Experimente los libros y la atemporalidad en una de las librerías inglesas más antiguas de París. 

9 DE JULIO DE 2024, 


La pintoresca y antigua librería situada junto a la orilla de un río, junto a un monumento histórico, en una ciudad que rezuma amor, arte, luces y moda, es suficiente para tentar a cualquiera a visitar "Shakespeare and Company". Sin embargo, la historia no termina ahí. Es un viaje que te transporta a un reino de libros y atemporalidad. Podría extenderme interminablemente en las razones y formas de esto.

sábado, 3 de agosto de 2024

Ira tras la victoria de la hiperandrógina Khelif / «Si sigue, la mata»

 



PARÍS 2024

Ira tras la victoria de la hiperandrógina Khelif: «Si sigue, la mata»

La leyenda del tenis Martina Navratilova y varios personajes de renombre como la escritora J.K. Rowling y el político Javier Milei han criticado el polémico combate

P. L.

1 de agosto de 2024

La victoria de la boxeadora hiperandrógina Imane Khelif sobre la italiana Ángela Carini en París 2024 ha reabierto un debate que desde hace años enfurece al mundo del deporte. Habían sido muchas las voces que habían alertado que el duelo entre africana y transalpina era de extrema desigualdad, pues la argelina había fallado en las pruebas de género, es decir, poseía los cromosomas XY como los hombres y no los XX de las mujeres. Una circunstancia que la había descalificado de los últimos Mundiales, pero no de los Juegos. Y el resultado fue el esperado.

El río Sena no estaba listo: los deportistas vieron cosas que no podrán olvidar


PARÍS, 31/07/2024.- La triatetas se lanzan al río Sena para disputar la primera etapa de la prueba de triatlón femenino de los Juegos Olímpicos de París 2024 este miércoles en París, Francia. EFE/ Miguel Gutiérrez
PARÍS, 31/07/2024.- La triatetas se lanzan al río Sena para disputar la primera etapa de la prueba de triatlón femenino de los Juegos Olímpicos de París 2024 este miércoles en París, Francia. EFE/ Miguel Gutiérrez
Foto: EFE - MIGUEL GUTIERREZ


El río Sena no estaba listo: los deportistas vieron cosas que no podrán olvidar

La prueba del triatlón dejó diversas opiniones sobre la calidad del agua del río Sena de París durante los Juegos Olímpicos 2024.


Juan Diego Forero Vélez
01 de agosto de 2024 - 09:23 p. m.


No bastó la pequeña incursión submarina que hizo Anne Hidalgo, alcaldesa de París, en el río Sena unos días antes del inicio de los Juegos Olímpicos; al final, el agua no estaba limpia ni preparada para recibir a nadie.

domingo, 28 de julio de 2024

París maravilla al mundo bajo el diluvio



Desde la izquierda los deportistas, Carl Lewis, Rafael Nadal, Nadia Comaneci y Serena Williams, con la llama olímpica.
YOAN VALAT (EFE)JUEGOS OLÍMPICOSParís maravilla al mundo bajo el diluvio

Marie Jo Pérec y Teddy Riner encienden el pebetero de París 24 en Tullerías, casi a medianoche después de que durante casi cuatro horas y a lo largo del Sena se desarrollara la ceremonia de inauguración más atrevida que se recuerda


Carlos Arribas
26 de julio de 2024


Vista aérea de la Catedral de Notre Dame al paso de los barcos con los equipos olímpicos, este viernes durante su recorrido por el río Sena.


La medianoche se acerca. Diluvia. Un barco monstruoso, 85 metros, 900 toneladas, el paquebote que ha transportado a los centenares de deportistas franceses, ya ha atracado pasado el puente de Jena, después de que lo hicieran las barcazas de estadounidenses y australianos, los próximos anfitriones olímpicos —Los Ángeles 28; Brisbane 32—, y LeBron James orgulloso sujeta firme el mástil, cabeza descubierta en la proa.

jueves, 25 de agosto de 2022

Sempé / París y las ausencias

 



París y las ausencias

  • Blackie Books continúa su empresa dedicada a Jean-Jacques Sempé con uno de sus libros capitales, 'El señor Lambert', una colosal lección de las posibilidades narrativas de la ilustración

La ficha

'Sempé'. El señor Lambert. Trad. Miguel Azaola. Blackie Books. Barcelona, 2017. 64 páginas. 17,90 euros.


PABLO BUJALANCE
28 Noviembre, 2017 - 06:00h

En Chez Picard, uno de aquellos emblemáticos bistrós parisinos, la clientela, enteramente masculina, se cita a diario en el hueco que el horario reserva al almuerzo para dar cuenta del menú: los martes, terrina del chef; los miércoles, conejo a la cazadora; los jueves, alcachofas a la vinagreta. Las conversaciones giran invariablemente entre el fútbol y la política, en una liturgia de distribución idéntica jornada tras jornada. Uno de los clientes es el señor Lambert, que ocupa su sitio sin falta en la misma mesa junto al resto de trabajadores, mientras la camarera toma nota de las bebidas, postres y otros complementos del menú. De pronto, a partir de un día cualquiera, la comparecencia de Lambert en Chez Picard empieza a sufrir perturbaciones. Lo mismo llega tarde, cuando todos los demás han almorzado ya, que demasiado pronto, cuando el restaurante aún espera vacío al resto de comensales. Pocos días después, Lambert no aparece. En torno a sus injustificadas ausencias, los demás cotillean sobre los posibles motivos de su extraño comportamiento, hasta que el propio Lambert confirma su interés en cierta señorita a la que visita a diario aprovechando la hora del almuerzo. A partir de aquí, los desplantes y las comparecencias de Lambert en Chez Picard servirán de termómetro con el que evaluar la salud de la relación amorosa que el protagonista ha entablado. Por muchos motivos se puede decir que en El señor Lambert no sucede nada. Y por tantas otras cabe afirmar que este libro, que el dibujante Jean-Jacques Sempé (Burdeos, 1932) publicó en 1965 a modo de conmovedora carta de amor al París en el que reside desde los 18 años, es una de las obras maestras de la ilustración del siglo XX, y también una asombrosa pieza de ingeniería literaria. Pues pocas creaciones revelan con tal claridad las posibilidades del dibujo a la hora de contar una historia. Ahora, la editorial Blackie Books acaba de rescatar esta delicia en virtud de su particular idilio con Sempé, del que ya ha publicado Marcelín y Catherine, el libro alumbrado mano a mano con Patrick Modiano. Este nuevo lanzamiento de El señor Lambert, de cualquier forma, constituye un regalo muy a tener en cuenta en estos tiempos. Más aún si se trata de que usted, lector, se lo regale a sí mismo.

viernes, 27 de agosto de 2021

Cartier-Bresson / El retrato de un siglo

Martine Franck, segunda esposa del artista, fotografiada en 1967. / HENRI CARTIER-BRESSON (MAGNUM PHOTOS)


Cartier-Bresson, el retrato de un siglo

El Pompidou rescata en una retrospectiva el compromiso y la poesía del gran fotógrafo francés



Miguel Mora
París, 11 de febrero de 2014

Vivió 96 años, entre 1908 y 2004, recorrió varias veces el mundo con su Leica y combatió en primera línea por el surrealismo, el comunismo y el reporterismo. Además de fotógrafo, Henri Cartier-Bresson fue pintor y dibujante, cineasta y actor ocasional, reportero de hielo y militante de fuego, poeta, antropólogo y emprendedor. Antes y después de cofundar la Agencia Magnum en 1947, retrató a los miserables y a los olvidados, a sus mujeres y sus amigos, guerras y revoluciones, el inconsciente y el fugaz instante decisivo. Sin palabrería ni adornos, a base de instinto, generosidad y pulso de cirujano, dio la espalda a los poderosos y puso el objetivo en los vencidos y la naturalidad.

jueves, 13 de agosto de 2020

¿Qué libros compraban Simone de Beauvoir, Joyce, Hemingway o Lacan en París?





El escritor James Joyce y la librera Sylvia Beach en 1930, dentro del local de Shakespeare and Company.El escritor James Joyce y la librera Sylvia Beach en 1930, dentro del local de Shakespeare and Company.GETTY

¿Qué libros compraban Simone de Beauvoir, Joyce, Hemingway o Lacan en París?



Un equipo de investigación de la Universidad de Princeton vuelca ‘online’ los registros de la histórica librería ‘Shakespeare and Company’ y detalla el perfil lector de sus clientes más ilustres


Alessandro Leone
Cupello, Italia, 19 de marzo de 2020


Durante la primera parte del siglo XX, París representaba más que nunca la ciudad de los intelectuales, un punto de encuentro en el que confluían algunos de los autores símbolo de esa época. Gertrude Stein la llamaba Generación perdida, una expresión que se volvió famosa gracias a la novela Fiesta (1948), de Ernest Hemingway, y que describía a los jóvenes que tuvieron la mala suerte de madurar durante el contexto del primer conflicto mundial. La capital francesa ofrecía rincones que parecían refugios seguros, como la histórica librería Shakespeare and Company. Fundada en 1919 por Sylvia Beach, se dedicaba, y todavía se dedica, a la venta de libros en lengua inglesa, en ese momento difíciles de conseguir a un precio razonable.



De hecho, en Brentano costaban cinco veces más que los libros en francés y el catálogo de la Librería Americana no era tan extenso para resultar atractivo. En cambio, el servicio de la Shakespeare and Company se presentaba como algo único. Por ocho francos y otros siete de depósito se podía solicitar un libro en préstamo, dos si se aumentaba la cifra hasta 12. El tiempo máximo de lectura permitido era dos semanas para las publicaciones más antiguas y una para las más recientes. Todos estos detalles se conocen gracias al trabajo del Shakespeare and Company Project, un equipo de la Universidad de Princeton, guiado por el profesor Joshua Kotin, que ha volcado el registro de la librería parisina online. A través de esos datos se descubren los gustos literarios de algunos de los grandes escritores que a menudo frecuentaban la tienda, como Gertrude Stein, James Joyce, Ernest Hemingway, Aimé Césaire, Simone de Beauvoir, Jacque Lacan y Walter Benjamin.

Paris, je ne t’aime






Paris, je ne t’aime


La mayoría de la gente tiene un idilio con París. La suelen asociar con valores como el amor, la libertad y la elegancia, incluso aunque nunca hayan estado allí. Imaginan caminar por sus callecitas empedradas a la medianoche, hacer un picnic frente a la torre Eiffel, perderse entre sus galerías del siglo 18, tomar un café en los Champs-Élysées o celebrar el día de los novios a la luz de la luna reflejada en el Sena. Sí, la mayoría de la gente ama París. Yo no.
Mi historia con la capital de Francia empezó mal. Cuando la visité por primera vez, en febrero de 2013, hacía un frío espantoso y el sol no se dejaba ver más de seis o siete horas al día. Las medialunas se llamaban medialunas —croissant en español significa creciente, es decir, la media luna— pero no tenían ni de cerca el sabor de las medialunas, el metro estaba sucio y viejo y el francés se me hacía atravesado e inentendible. Un espanto. Por suerte, tres días después me fui de allí a la siempre soleada Roma, la cual desde entonces es mi capital europea preferida.
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Oh la la Paris
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Cuando volví a París en septiembre de 2016 la situación tampoco era la ideal. Recién llegaba de Islandia, un país que amé antes, durante y después de visitarlo, y mi cabeza no dejaba de recordar esos impresionantes campos de lava, glaciares, géiseres, cataratas y volcanes desperdigados por la remota isla del norte. Durante los primeros días en París sólo podía pensar en comprar un vuelo para volver a Reikiavik lo antes posible e instalarme en una casa de los suburbios a escribir durante el día y buscar la aurora boreal por las noches.
Pero eso no era posible. Estaba en París, y a Ro le hacía mucho ilusión conocer la ciudad —Ro es como la mayoría de la gente—, así que tenía que hacer un esfuerzo y salir a recorrer ese lugar horrible. Para no perder tiempo fuimos directamente a donde empiezan y terminan todas las visitas a París, el monumento más conocido de Francia y me atrevería a decir del mundo: la archi fotografiada, visitada, admirada, imitada y grotesca torre Eiffel.
¿Grotesca? Sí señor. Todos la conocemos, es lo primero que queremos ver cuando llegamos a París y nos quedamos embobados largas horas contemplándola pero, ¿significa eso que es linda? En absoluto. Yo creo más bien que si los extraterrestres llegaran mañana a la Tierra y vieran ese esperpento de caños oxidados en medio de esos espectaculares edificios y palacios de mármol, les resultaría muy difícil entender qué pasa por la cabeza de los humanos. Tampoco es necesario dejar volar tanto la imaginación: a la mayoría de los parisinos del siglo 19, la torre que diseñaron Maurice Koechlin y Emile Nouguier —aunque su jefe, Gustave Eiffel, se llevó todo el crédito— para la Exposición Universal de 1889 les pareció una aberración que arruinaba el entorno señorial de la ciudad.
Algunos escritores de la época fueron bastante explícitos en sus opiniones. León Bloy, por ejemplo, calificó a la recién inaugurada torre Eiffel como “una lámpara de calle verdaderamente trágica”, Paul Verlaine la comparó con “un esqueleto de atalaya” y François Coppée aseguró que se trataba de “un mástil de hierro de aparejos duros, inconclusos, confusos y deformes”. Sin embargo, a nadie disgustó tanto la nueva construcción como a Joris-Karl Huysmans, quien no dudó en definirla como “un supositorio acribillado de hoyos”. En fin, a pesar de que la torre no le gustaba a nadie en París, fue un éxito con los visitantes, por lo cual trascendió la Exposición Universal y llegó hasta nuestros días como el monumento pago más visitado del mundo.
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La torre Eiffel tiene otro gran defecto: es el único lugar de París desde donde no se ve la torre Eiffel
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Pero evidentemente los urbanistas locales tienen debilidad por el mal gusto, porque en 1989 a algún trasnochado se le ocurrió que al espectacular palacio que albergaba el museo del Louvre le faltaba algo. Algo como… una pirámide de cristal gigante en la entrada. Tal desgraciada idea fue obra del arquitecto chino-estadounidense Ieoh Ming Pei, arruinando así para siempre el hermoso palacio real construido en el siglo 12 y embellecido posteriormente por orden de la reina Catalina de Médici.
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El Louvre y su obscena pirámide
Para completar la triada de símbolos parisinos decadentes está el Moulin Rouge, escenario de numerosas películas, libros y obras musicales. No sé a ustedes, pero a mí me resulta cuanto menos irónico que uno de los lugares más representativos de la que es considerada la capital mundial del amor sea… un cabaret. Sí, bien situado, extremadamente caro y con clientela internacional… pero un cabaret, donde hombres bastante entrados en copas asistían a ver bailar a muchachas ligeras de ropa, con quienes además podían intimar en alguna de las buhardillas cercanas si el presupuesto lo permitía. Para el gran novelista ruso Alexander Blok no cabían dudas, el Moulin Rouge era “la Taberna del Infierno”.
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Un cabaret que simboliza el amor. ¿Qué más? ¿Un McDonald´s que venda comida vegana?
A pesar de que hasta altura del relato pueda parecer que París me resulta completamente antipática, hay lugares de la ciudad que sí me gustan, como el auténtico y agradable barrio de Le Marais, lleno de bares y restaurantes muy animados, especialmente los fines de semana. También la Isla de San Luis, una zona residencial mucho más tranquila y acogedora que la siempre llena Isla de la Ciudad. Por otra parte, Montmartre siempre resulta encantador, con sus calles empedradas desperdigadas por la colina y los pintores y dibujantes callejeros que despliegan su arte en las veredas.
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Champs-Élysées
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París también me gusta por otras cosas. A diferencia de Reikiavik, Dublín o Londres por ejemplo, no llueve todo el tiempo. Resulta agradable disfrutar del sol sin concesiones, olvidándose por unos días del molesto ejercicio constante de abrir y cerrar el paraguas —que ni siquiera tenemos— cada cinco minutos. Y ya que estamos con Londres, otro de los puntos a favor de Paris es que todavía son mayoría allí los franceses. Que no se malentienda: me encanta el cosmopolitismo de la capital inglesa, pero también extraño un poco su falta de identidad local, relacionada en mi imaginario sobre todo a la literatura, pero también al cine, al teatro y a la televisión. Paris sigue siendo Francia; Londres, en cambio, sólo es Londres.
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Montmartre y el nuevo Messi haciendo jueguitos en un poste de luz
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La Basílica del Sagrado Corazón
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Galería Lafayette
¿Más? Me gusta como los franceses entran a los comercios sólo a comprar una baguette de pan, que los cafés estén siempre llenos al atardecer, que sus parques y jardines se vean muy cuidados, que tengan una rica tradición literaria, que hayan abolido la monarquía, que sean la cuna del genial Asterix, que organicen cada año Roland Garros y que lo primero que respondiera el mozo de un restaurante al que fuimos a comer cuando le dijimos que éramos argentinos fuera “¡Loco Bielsa!”. En fin, París, yo no te amo, pero he aprendido a quererte.
Nota sobre el título: significa París, yo no te amo, y es una referencia a la película de 2006 “Paris, je t’aime” (París, yo te amo), que pueden ver si les encanta París.