La audaz novelista Guadalupe Nettel investiga sobre la naturaleza de la maternidad en ‘La hija única’, su nueva novela
POR PALOMA ABAD
Un embarazo con mal pronóstico, un hijo que sufre el abandono de su madre, un pájaro que anida el huevo de otro… Guadalupe Nettel ensambla en su nueva novela, ‘La hija única’, varias historias que confluyen en un mismo destino: las múltiples interpretaciones de la maternidad
La maternidad, concebida de múltiples formas, envuelve la delicada y atinada prosa de Guadalupe Nettel (premio Herralde de novela en 2014 por Después del invierno) en su nueva novela, La hija única (editada por Anagrama), escrita “con urgencia” para abordar los sentimientos generados por un evento real: el de la felicidad por el embarazo (muy deseado) de una amiga y la desolación al descubrir que el bebé nacería con escasas oportunidades de supervivencia (y, en caso de producirse, sería como un vegetal). A partir de esa experiencia personal e íntima, Nettel traza todo un complejo entramado de féminas (feministas) que abordan la maternidad desde ángulos opuestos y, en apariencia, irreconciliables. Nada más lejos de la realidad. Ni de la ficción.


