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sábado, 13 de abril de 2024

Sangre en los labios’ / Sexo y esteroides en la película más loca y salvaje de Kristen Stewart

 



Sangre en los labios’: sexo y esteroides en la película más loca y salvaje de Kristen Stewart

La directora Rose Glass viaja a la América profunda para sumergirse en un mundo de violentos ‘rednecks’ y culturismo


Elsa Fernández-Santos

12 de abril de 2024


Kristen Stewart es un ídolo generacional al que es difícil resistirse. La actriz con los ojos más bonitos de Hollywood lleva tatuado en el brazo derecho el ojo del Guernica de Picasso. Heredera de Jodie Foster en el olimpo de las estrellas LGTBI, Stewart interpretó con 12 años a su hija en el thrillerde David Fincher La habitación del pánico. Desde entonces, su filmografía es el fascinante espejo de una carrera tan popular (la saga de Crepúsculo) como compleja y osada (Viaje a Sils MaríaPersonal ShopperSpencer). A sus 34 años, convertida en abierta musa queer, algo impensable hace no tanto, Stewart vuelve a ofrecer muestras de su particular instinto como estrella en la loca y salvaje Sangre en los labios.

Kristen Stewart: “Hacer la misma película una y otra vez es horrible y deshumanizante”

 



Kristen Stewart: “Hacer la misma película una y otra vez es horrible y deshumanizante”

Distanciada de la fama sobrecogedora que provocó ‘Crepúsculo’ y convertida en estrella indiscutible del Hollywood más audaz, la actriz estrena ‘Sangre en los labios’, un ‘noir’ lésbico que propone un cóctel de esteroides, asesinatos en serie y sexo duro


Alex Vicente

Berlín, 12 de abril de 2024


Sentada en la recepción del mugriento gimnasio que regenta en medio del desierto de Nuevo México, Kristen Stewart (Los Ángeles, 34 años) parece soñar con una vida lejos de tan penoso lugar. Peinada con un asimétrico corte mullet —corto por delante, largo por detrás— y vestida con estudiado desaliño, aparece en pantalla por primera vez para desatascar un inodoro. A su alrededor, cuerpos sudorosos se someten a la dictadura del fitness y se inyectan cócteles de anabolizantes para plegarse a su dogma: sin esfuerzo no hay recompensa; no se gana músculo sin sufrir“El dolor es la fragilidad que abandona el cuerpo”, reza un cartel colgado en la pared. Sucede en los EE UU de finales de los ochenta, los del reaganismo tardío, pero podría transcurrir en cualquier lugar del mundo en la actualidad.