La fórmula de Joaquin Phoenix y Rooney Mara: por qué las parejas famosas más discretas son las más afianzadas
El éxito del actor de ‘Joker’ en la temporada de premios nos ha permitido ver en acción a una pareja tan reservada como fascinante. No son los únicos que han conseguido consolidar su relación manteniéndose alejados de los focos.
Rooney Mara y Joaquin Phoenix Una historia de amor improbable teniendo en cuenta los orígenes sociales y familiares de cada uno de ellos pero que desde 2016 se ha establecido como una de las más consolidadas de Hollywood. Su alergia al exhibicionismo sentimental –nunca hablan sobre ellos– solo gozó de una insólita excepción en el pasado festival de Toronto, cuando Phoenix dedicó su galardón al “sucio dragón” de Rooney Mara. Para gustos... los apodos.
Sostenían todo el peso de la trama y desafiaban, sin apenas mirarlo, al espectador. La indiferencia de Faye Dunaway, la seguridad de Sharon Stone o la gracia de Sarah Michelle Gellar. La historia del cine está protagonizada por mujeres que rompieron con todos los esquemas cuando la industria todavía no se había molestado en escribir grandes papeles para ellas. Eran fuertes, seguras y seductoras. Sobrevivían como nadie en los márgenes, coqueteaban con lo prohibido y se saltaban todo tipo de normas. Estos son solo algunos de los personajes más fascinantes y cautivadores que nos ha dejado la gran pantalla.
Lauren Bacall, Sharon Stone y Faye Dunaway
Lauren Bacall, mirada de femme fatale
«Si me necesitas, silba». Le soltaba Lauren Bacall a Humphrey Bogart en Tener o no tener, dejándonos un beso cinematográfico y una frase para la posteridad. La actriz derrochaba tanta seguridad en la pantalla que cuesta creer que tan solo tuviera 19 años y esa fuera su primera película. «Estaba tan nerviosa que la única forma de mantener la cabeza estable era bajar la barbilla hasta casi tocar el pecho y elevar la mirada», confesaría más tarde. Unos ojos incisivos que traspasaban fronteras y una voz tan ronca como desafiante –la trabajó precisamente a las órdenes de Howard Hawks para no salirse del tono–, los rasgos distintivos de la femme fatale más arrebatadora del Hollywood dorado. Tener o no tener fue también el inicio de una historia de amor clandestina, la de Bacall y Bogart, 25 años mayor que ella, casado en ese momento con Mayo Methot y un historial con la bebida bastante problemático. Pero nada evitaría que se casaran un año después, sin la aprobación de su familia, y estuvieran juntos hasta la muerte del actor. La química que había entre la pareja quedaría para la posteridad en todas las películas que hicieron juntos.
Dos grandes fortunas y una secta: la improbable historia de amor de Joaquin Phoenix y Rooney Mara
Ella, nacida en la opulencia y descendiente de dos de las familias más poderosas de Estados Unidos. Él, hijo de hippies errantes y marcado por la tragedia. Así se formó la pareja de culto por excelencia de Hollywood.
CARLOS MEGÍA 04 OCT 2019 14:40
“Aquí, en algún lugar, no sé dónde, hay un sucio dragón, y me gustaría arrancarle las alas, amarrarlo con una manta y dormir con él para siempre… Te quiero. Gracias”. Excéntrico, insólito y muy romántico. El final del discursocon el queJoaquin Phoenix declaró su amor incondicional a Rooney Maratras recibir un premio a toda su carrera en el pasado festival de Toronto, sintetiza mejor que cualquier figura retórica el alma del romance más atípico entre estrellas del séptimo arte. Iconos del cine de culto, polinominados al Oscar y figuras inescrutables de las colinas de Los Ángeles, la pareja contradice todos los mandamientos del manual de celebridadhollywoodiense. A saber: no posan en público, no hablan sobre su relación y sus guiños románticos se reducen a apodos tan etéreos y cuestionables como “sucio dragón”, cuyo origen más probable –y deseable- está en el personaje de Lisbeth Salander(The girl with the dragon tatoo, de la sagaMillennium) al que dio vida Mara.Una historia de amor tan misteriosa como consolidada entre dos personas que comparten perfil profesional, pero contextos familiares opuestos.Ella, criada en la abundancia y descendiente de dos de las familias más poderosas de Estados Unidos. Él, hijo dehippieserrantes y con una infancia marcada por la tragedia. Aquí hay una película estupenda.
Kate Mara: «No hay rivalidad con mi hermana. Solo nos peleamos por la ropa»
Aunque su carrera ha despegado después de la de su hermana pequeña, Rooney, no es una recién llegada. La actriz estadounidense lleva más de 15 años en los platós, dándolo todo en papeles secundarios.
ROCÍO AYUSO | 16 AGO 2015 07:00
Si hubiera sido un chico, seguro que Kate Mara se habría dedicado al fútbol americano. Igual que su hermana, Rooney. Apenas se llevan dos años y ambas nacieron en el seno de una familia conocida en Estados Unidos por sus grandes dotes deportivas. Pero quizá ésa fue la razón que las llevó a dedicarse con todas sus fuerzas a la interpretación. Kate lo tuvo claro desde los nueve años, cuando algo tan anecdótico para cualquiera como asistir a una función de Los miserables le cambió la vida. Ese día descubrió que lo suyo era la interpretación y si podía actuar en algún musical, mucho mejor. A los 32 años, aún no ha destacado en el mundo de la música más allá de las múltiples ocasiones que le tocó entonar el himno nacional de Estados Unidos en alguno de los partidos de fútbol americano a los que asistió con su familia. Pero lo de la interpretación va por buen camino.
Bellas, trabajadoras y con talento. Las hermanas Rooney y Kate Mara nacieron entre los cómodos algodones de dos de las fortunas más importantes del fútbol americano. Sus bisabuelos, Timothy Mara y Art Rooney, fundaron los New York Giants y los Pittsburgh Steelers. Y las bisnietas, obedientes seguidoras del secreto del éxito, han trazado años más tarde su propio camino. Rooney, nominada al Oscar y al Globo de Oro por su papel en la película Los hombres que no amaban a las mujeres y protagonista este año del retorcido thriller que Steven Soderbergh nos regaló en abril, representa la cara más rebelde de las hermanas. Y Kate, actriz de películas independientes y estrella de la televisión gracias a la serie revelación House of cards, encarna el rostro más amable de un dúo nacido para despuntar.
Rooney Mara: «No es mi intención ser la rara de la alfombra roja»
Es una de las favoritas de diseñadores y directores. Todos adoran su aspecto distante y enigmático. Pero en las distancias cortas, la actriz desmiente estereotipos. Ella impone sus normas.
En ocasiones, las apariencias engañan. Rooney Mara es el mejor ejemplo: no ha parado de trabajar desde que interpretó a la introvertida Lisbeth Salander de Millennium: Los hombres que no amaban a las mujeres. Dicho papel, junto a su afición por vestirse de negro, han hecho que su nombre siempre se mencione al lado de apelativos como fría y misteriosa. La actriz, sin embargo, es la primera en reírse de la imagen que otros tienen de ella. 2013 ha sido un buen año: es la nueva imagen de Downtown, la fragancia de Calvin Klein, y aún tiene tres estrenos pendientes: Efectos secundarios, la última película de Steven Soderbergh; la cinta independiente Ain’t Them Bodies Saints; y Her, lo nuevo de Spike Jonze. Pero esta neoyorquina de 28 años acaba de anunciar que se va a tomar un respiro ante la falta de buenos papeles femeninos. Hermana de la también actriz Kate Mara, ambas parecen competir por los mismos trabajos, aunque Rooney no ve las similitudes.
Abril de 2010: ¿Alguien hubiera vatacinado que tres años después Rooney no tendría nada que ver con esta chica con cara de niña buena y look preppy? En cuanto a Kate, su cambio no ha sido tan radical. Se ha mantenido en la misma línea, conservando su estilo lady pero adaptándolo a las tendencias.
La adinerada, discreta y muy católica familia de Rooney Mara
Los padres de la actriz, que espera un hijo con Joaquin Phoenix, están vinculados al fútbol americano y su hermana ha triunfado en series como ‘House of cards’
Natalia Méndez Aparicio
Madrid, 31 de mayo de 2020
Joaquin Phoenix y Rooney Mara fueron una de las parejas más perseguidas por los flashes de los fotógrafos durante la última edición de los Oscar. Él tenía todas las papeletas para llevarse la estatuilla a Mejor actor y, de hecho, lo consiguió. Ella representaba el eslabón más misterioso de una relación que comenzó en 2012 y de la que todos querían saber más a raíz del éxito de la película Joker. Pero su timidez y la discreción que caracteriza a la pareja, sumado a que ninguno posee perfiles públicos en las redes sociales, impiden obtener más detalles sobre ellos.
Rooney Mara
Foto de David Sims
Aún así, Rooney Mara, de 35 años, pertenece a una adinerada familia de Estados Unidos conocida en el ámbito deportivo. Un mundo muy distinto al de Phoenix, con una infancia marcada por la pobreza y la tragedia. La familia materna de la intérprete fundó el equipo de fútbol americano Pittsburgh Steelers, mientras que la paterna, el de los New York Giants. Algo con lo que suele bromear su hermana, la también actriz Kate Mara: "Cuando estoy enfadada con mi madre, animo a los Giants, y cuando lo estoy con mi padre, apoyo a los Steelers”.
Joaquin Phoenix y Rooney Mara, en los premios Oscar de 2020.MIKE BLAKE
Joaquin Phoenix y Rooney Mara esperan su primer hijo
El ganador del Oscar por ‘Joker’ y la actriz de ‘Millennium’ llevan juntos cuatro años, una relación que intentan mantener alejada del foco mediático
El País, 18 de mayo de 2020
Los actores Joaquin Phoenix y Rooney Mara serán padres el próximo verano de su primer hijo. Así lo aseguran fuentes muy cercanas a la pareja al medio estadounidense Page Six. Ni la pareja ni sus representantes han querido confirmar la noticia. El ganador del Oscar por Joker el pasado mes de febrero, que tiene 45 años, y la intérprete de Millennium: Los hombres que no amaban a las mujeres, de 35, son muy discretos con su vida personal, y también lo han sido con su romance desde que este empezó, en el año 2016.
Rooney Mara posa en la alfombra de los Globos ante Joaquin Phoenix.FRAZER HARRISON
Joaquin Phoenix y Rooney Mara, la extraña pareja de Hollywood
El actor, que triunfa con 'Joker', ha dejado atrás sus adicciones y su polémica amistad con Casey Affleck y ha pasado de quererse quitar de en medio a proclamar: “Amo mi jodida vida”
EL PAÍS
Madrid, 8 de enero de 2020
Guardan celosamente su privacidad desde que se conocieron en 2013 cuando coincidieron en el rodaje de Her pero el pasado domingo en los Globos de Oro hicieron una excepción pisando juntos la alfombra roja y sentándose también juntos en la misma mesa. Eso sí, cuando el actor fue llamado al escenario para recibir el premio por su actuación en Joker no hubo el tradicional beso de felicitación, solo la tímida sonrisa de ella, cuando él pasó a su lado con cara de sorpresa. "Ella me desprecia", fue lo primero que pensó Joaquin Phoenix cuando conoció a Rooney Mara, en el rodaje de Her. Con el tiempo descubrió que era simplemente "tímida". No fue hasta octubre de 2018, cuando el actor habló del inicio de su romance en Vanity Fair. "Ella es la única mujer con la que he contactado en Internet", dijo. "Solo éramos amigos del tipo que intercambian correos electrónicos. Yo nunca había hecho eso. Nunca contacté a una mujer en Internet ".
Cuando se conocieron, Rooney Mara había acabado una relación con el director Charlie McDowell que duró tres años. Phoenix venía de una relación con la dj Allie Teilz de 19 años. Pero su historia no comenzó hasta 2016, durante el rodaje de María Magdalena. Ella era la estrella de la película en la que él encarnaba a Jesús.
Fue en ese momento cuando se enamoraron "locamente", según han contado. Sin embargo intentaron mantenerlo en secreto hasta que fueron descubiertos en un balcón del hotel en Matera (Italia), fumando un cigarrillo. No fue hasta el Festival de Cannes, el 28 de mayo de 2017 cuando hicieron la primera concesión en público. En la sala Lumière, justo después de recibir el premio a la mejor actuación masculina por A Beautiful Day, Joaquin Phoenix la abrazó con ternura cuando salió del escenario. Más tarde, en septiembre de 2017, Joaquin Phoenix contó a The New York Times que Rooney Mara se había instalado en su casa de Hollywood Hills.
Ambos comparten el mismo estilo de vida. "No les gusta salir", dijo una fuente a Daily Mail. "Están en su propia burbuja ". Juntos Joaquín y Rooney comen vegano, ven diez horas de la serie documental The Staircase y reciben clases de kárate.
Lejos queda para Phoenix su adicción al alcohol y una amistad tóxica con el ganador del Oscar Casey Affleck (Manchester frente el mar), que le llevó a estar involucrado en una demanda de acoso sexual por parte de dos trabajadoras del fallido falso documental I’m Still Here. También las secuelas de la muerte por sobredosis de heroína y cocaína en 1993 de su hermano River Phoenix (a los 23 años). Desde que comenzó a salir con la joven neoyorquina, el mismo intérprete que confesó que había querido “quitarse del medio” en diferentes ocasiones, ahora proclama: “Amo mi jodida vida”.
Hay teorías en las que Jesús huye con su amante a la India y tiene hijos
MANUEL VICENT
30 MAR 2018 - 14:26 COT
En los patios de luces de toda España dejaba de cantar Concha Piquer y en los andamios ningún albañil osaba arrancarse por soleares. En aquella Semana Santa del franquismo se prohibía cantar, silbar y jugar a las cartas; los tambores sustituían a las campanas y en la radio solo se oía música clásica y polifonías de Palestina entre las voces de algún famoso orador sagrado que predicaba el sermón de las Siete Palabras. Lo demás era un silencio morado con el rumor de algún viacrucis: perdona a tu pueblo, Señor —cantaban los penitentes—, mientras al amanecer piaban los pájaros, los únicos seres que parecían libres de pecado. Las señoras provincianas con teja y mantilla, tacones de aguja y medias negras con costuras visitaban los monumentos de Jueves Santo dejando atrás un rastro de colonia Heno de Pravia. El oficio de tinieblas se concitaba en las tahonas con el hondo aroma de las torrijas.
La cumbre más difícil de alcanzar para una mujer es no ser jamás esa buena chica que se espera de nosotras
ELVIRA LINDO
5 FEB 2016 - 18:06 COT
Cate Blanchett, a la derecha, y Rooney Mara en un fotograma de la escena de la pelicula ‘Carol’.
Que la homosexualidad se cura es algo que hoy solo creen algunos fanáticos religiosos que mandan a sus hijos a terapia. Pero en los años cuarenta, aquellos tratamientos psiquiátricos gozaban de cierto prestigio, estaban en la onda de las terapias freudianas y a sus puertas llamaban chicos y chicas de clase bien que querían erradicar de su alma la pulsión que les abocaba a sentirse atraídos por seres del mismo sexo. A uno de estos psiquiatras acudió la joven Patricia Highsmith, una chica de Texas que estudiaba en Barnard, la prestigiosa universidad de mujeres al norte de Manhattan. Patricia andaba pensando en casarse con su novio, otro joven escritor, pero la conciencia íntima de su ambigüedad sexual le hizo ponerse en manos de un médico. No se lo tomaba muy en serio, o no quería realmente curarse, porque cuando le propusieron una terapia con un grupo de mujeres casadas que padecían una homosexualidad latente, la joven dejó escrito que le divertía imaginar que se ligaba a alguna de esas señoras ricas carcomidas por su desviación. Casadas, ricas, mayores que ella. Ese era el tipo de mujer por el que se sentía atraída aquella joven morbosa, que a los 27 años ya tenía en un cajón Extraños en un tren, publicada un año más tarde.
María Magdalena, de prostituta a apóstol de los apóstoles
La iglesia rescató desde 2016, por orden del papa Francisco, a la mujer que fue tachada durante siglos de poseída por siete demonios
JUAN G. BEDOYA
26 MAR 2018 - 06:53 COT
Ni Cervantes, ni Erasmo, ni Teresa de Ávila, ni Nikos Kazantzakis, ni José Saramago, ni Pedro Miguel Lamet, por citar escritores serios, le faltaron al respeto a María, la de Magdala, un pueblecito junto al lago de Galilea, la Magdalena, cuando imaginaron a la mujer más citada en los Evangelios, por delante de la madre María. Es una gran figura bíblica que, sin embargo, la Iglesia católica tachó durante siglos, sin misericordia, de prostituta, adúltera, pecadora, poseída por siete demonios, llorona. Tampoco sale mal parada Magdalena en novelas extravagantes pero exitosas, como ‘El Código da Vinci, de Dan Brown, que la retrata como la esposa de Jesucristo, o en el cine menos riguroso.
"Tenía los ojos grises, incoloros pero dominantes como la luz o el fuego (...). La mujer también miraba a Therese (...). Luego la vio avanzar lentamente hacia el mostrador y el corazón le dio un vuelco recuperando el ritmo. Sintió cómo le ardía la cara mientras la mujer se acercaba más y más", escribió Patricia Highsmith en Carol. La radiografía de una excitación física, quizá también mental, que se produce interiormente y lucha por salir al exterior. En apenas un párrafo, como en tantas otras grandes novelas. No como en tantas otras: dos mujeres. En 1952 Highsmith logró publicar Carol, una historia de amor prohibido. Tan prohibido que en el cine de los años cincuenta hubiera sido impensable su adaptación. Llega ahora, en 2016, gracias al trabajo de Todd Haynes, empeñado en reconstruir el cine de aquella década con la libertad de ésta.
Carol parece una película filmada por Douglas Sirk: con su sensibilidad, su brillante barroquismo, su espectacular tratamiento de la luz, su sabor a melodrama. Pero Sirk a lo máximo que pudo llegar, código Hays de por medio, fue a narrar una historia de amor interclasista, un jardinero y una viuda rica, en Sólo el cielo lo sabe (1955). Haynes, que ya abordó esa reelaboración en Lejos del cielo (2002), subiendo un escalón en materia homosexual y relación interracial, se acerca ahora a Highsmith, que escribió su novela inspirada por un encuentro real con aquella señora de ojos grises sobre la que elucubró en su máquina de escribir. Como los grandes narradores cinematográficos, Haynes y Phyllis Nagy, su guionista, no transcriben el libro: eliminan secundarios o los reducen a la mínima expresión; también diálogos; y construyen una película más conceptual, de miradas y sensaciones más que de palabras o intrigas. Además, varían la estructura comenzando por una escena prólogo que da paso a un larguísimo flashback, lo que potencia su dramatismo a lo Breve encuentro.
Haynes utiliza la puesta en escena para guiar emocionalmente al espectador sin que este se dé cuenta (esos planos de la magnífica Rooney Mara, como Blanchett, en el extremo izquierdo del encuadre, para mostrarlo a la deriva), y como ya hicieran Hitchcock y Powell en los cincuenta (el restaurante de Vértigo,en la memoria), aplican los dominantes colores rojo y verde en un mismo plano como elemento dramático además de estético: los jerseys de las protagonistas en la cafetería. Carol es estética, pero también ética. Es gran cine. Es amor y pasión. Es Sirk, redivivo y actualizado.