JOHN ASHBERY
UN POETA EN NUEVA YORK
Apoteosis de la fragmentación
17 de abril de 2004
Recuerdo perfectamente (y me abstengo de la retórica primera persona del plural, que, vía Auden, tan buen resultado procura a la poesía de Ashbery) mi primer contacto con John Ashbery. Curiosamente no fue a través de la página, sino en una lectura suya en febrero de 1984 en la Akademie der Künste del Berlín del muro, de la entonces República Federal Alemana. Un recuerdo para aportar elementos, no sobre mi cosmopolitismo, digamos, sino sobre la penetración europea del más "canónico" (Harold Bloom dixit) de los poetas norteamericanos actuales. Por cierto, es una lástima, a mi entender, que en la antología que es Pirografía no se incluya, precisamente, su poema 'Europe'. ¿Será cierta la sentencia de Marianne Moore, según la cual "Omisiones no son accidentes?". En cualquier caso, hoy por hoy, Ashbery, un poeta sumamente prolijo y, por tanto, antologable, está muy al alcance -y es una suerte- del lector en lengua española. El mérito, además, es la "americanidad" (o norteamericanidad, mejor) del poeta, que dificulta aún más la siempre imposible tarea del traductor de poesía. Como ha dicho alguno de los críticos de Ashbery, su don por la llaneza norteamericana es su arma más potente.
