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miércoles, 30 de diciembre de 2020

Leonardo Padura / “Me interesa la historia para iluminar el presente”

 

Leornardo Padura


Leonardo Padura: “Me interesa la historia para iluminar el presente”

El escritor cubano es distinguido por la Feria Internacional del Libro de Guadalajara con la medalla Carlos Fuentes


Mauricio Vicent
La Habana, 29 de noviembre de 2020


El escritor Leonardo Padura (La Habana, 1955) ha recibido numerosos reconocimientos a lo largo de su carrera. Ganador de los premios Hammet y Raymond Chandler por sus novelas policiacas, protagonizadas por el ya mítico detective Mario Conde, y del Princesa de Asturias por toda su trayectoria literaria, ahora la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara le ha otorgado la Medalla Carlos Fuentes, galardón que le produce una “satisfacción especial” por ser Fuentes uno de los pilares de aquel boom de la literatura latinoamericana que le cautivó como lector cuando era solo un joven universitario, y que, más tarde, al dedicarse profesionalmente al oficio de narrar historias, tuvo considerable influencia en su obra.

domingo, 1 de marzo de 2020

Mauricio Vicent / Primero Venezuela, después Cuba

Los Castro



Primero Venezuela, después Cuba

Lo que sucede en Caracas se vive en La Habana en carne propia. Momentos críticos ha habido muchos pero ninguno como este


Mauricio Vicent
17 de febrero de 2019


Hugo Chávez y Fidel Castro en Cuba en 2006.
Hugo Chávez y Fidel Castro en Cuba en 2006. AFP/ GETTY

Cuba se enfrenta de nuevo a un momento crucial 60 años después del triunfo de la revolución de Fidel Castro. La crisis en Venezuela y la ofensiva desbocada de EE UU para acabar con el Gobierno de Nicolás Maduro han puesto a La Habana en guardia otra vez. “Primero Venezuela, después Cuba” es el mantra que late hoy en el discurso de viejos halcones de la Guerra Fría rescatados por la Administración de Trump junto a congresistas y políticos cubanoamericanos como Marco Rubio y Mauricio Claver-Carone, en quienes el presidente ha delegado la responsabilidad de implementar en la región su lema de “Hacer América grande otra vez”.
Ya no es el “eje del mal” de Bush, es la “troika de la tiranía”, según la definió el asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca John Bolton, para añadir que “cada esquina de ella [Caracas, La Habana y Managua] debe caer”. La advertencia está ahí. Pero el Gobierno cubano tiene seis décadas de experiencia en resistir.

No hay que olvidarlo: Cuba salía de la pesadilla del Periodo Especial cuando, en febrero de 1999, Hugo Chávez llegó a la presidencia de Venezuela. Y se hizo la luz. Entre 1991 y 1994, luego de la desintegración de la Unión Soviética, el PIB cubano había caído un 35%. Con Moscú la isla realizaba el 70% de sus intercambios comerciales y de allí procedía, subvencionado, todo el petróleo. A Cuba —literalmente— se le hizo de noche. Y EE UU aumentó la presión. Para desincentivar las inversiones extranjeras, Washington aprobó las leyes Torricelli (1992) y Helms-Burton (1996), y grupos del exilio violento pusieron bombas en hoteles de La Habana para espantar a los turistas. Cuba emprendió un controlado proceso de reformas para sobrevivir: legalizó el dólar, inició una apertura al sector privado y apostó por el turismo y las empresas mixtas, y, aunque por el camino se quebró la sociedad igualitarista que había sido bandera de la revolución, las medidas ayudaron a superar el colapso y a que mejorasen las cifras macroeconómicas. Pero la situación no se consolidó hasta la llegada de la revolución bolivariana.


Con Maduro las relaciones privilegiadas se mantuvieron, pero los suministros y los intercambios fueron menguando

Poco antes de la muerte de Chávez (2013), Venezuela llegó a concentrar el 44% del volumen total del comercio externo de la isla. Caracas compraba anualmente servicios profesionales cubanos —de médicos, enfermeras, maestros— por más de 5.000 millones de dólares, 40.000 colaboradores trabajaban en el país sudamericano y la isla recibía 105.000 barriles diarios, que cubrían el 60% de sus necesidades de petróleo, a precios preferenciales. Con Maduro las relaciones privilegiadas se mantuvieron, pero los suministros y los intercambios fueron menguando debido a la crisis interna venezolana. Hoy a La Habana llegan unos 50.000 barriles diarios de petróleo y el número de médicos y colaboradores cubanos en Venezuela ronda los 20.000. Aun así, Caracas sigue siendo el primer socio económico de La Habana, con un intercambio comercial superior a los 2.000 millones de dólares, cerca del 12% del PIB de la isla, pero lejos del 20% que llegó a representar años atrás.
Obviamente, lo que sucede en Venezuela se vive en Cuba en carne propia: el golpe de Estado a Chávez en 2002, los comicios que ganó la oposición a Maduro en 2015; momentos críticos ha habido muchos, pero para Cuba quizá ninguno como este. No se trata solo de las repercusiones que un cambio en Venezuela puedan tener en la isla. En caso de suspenderse abruptamente los intercambios, la caída del PIB cubano podría ser del 10%, según cálculos de economistas como Carmelo Mesa-Lago y Pavel Vidal. Pero más allá del mazazo económico, La Habana contempla con inquietud el escenario en el que esta desestabilización se produce: con una abierta derechización en el continente y una Administración de Trump en manos de viejos halcones y de anticastristas furibundos como Rubio y Claver-Carone. “Que nadie se equivoque, el verdadero objetivo de esta gente somos nosotros”, admiten en Cuba.

En caso de suspenderse abruptamente los intercambios, la caída del PIB cubano podría ser del 10%

La estrategia de Washington con Venezuela está clara. Con Cuba en vísperas de celebrar un referéndum —previsto el próximo domingo 24 de febrero— para aprobar una reforma constitucional que ha provocado una discusión inédita y con la economía en estado de extrema tensión, empieza a esbozarse una idea: que la isla quede incluida de nuevo en la lista de países patrocinadores del terrorismo —de la que la había sacado Obama en 2015— y activar el título III de la ley Helms-Burton, que permitiría a los cubanoamericanos demandar a individuos y compañías extranjeras por propiedades confiscadas por el Gobierno de Cuba. Una vuelta de tuerca más a la presión y al miedo, para propiciar el aislamiento.
El miércoles, el embajador español en La Habana, Juan Fernández Trigo, declaraba que ni España ni Europa aceptarían medidas extraterritoriales. Ese mismo día Trump anunciaba que tenía un plan B, C, D, E y F para Venezuela, y el jueves el canciller cubano, Bruno Rodríguez, advertía de movimientos de tropas norteamericanas en la región como preludio de una invasión.
“Los tiempos de la Guerra Fría han vuelto”. Lo decía un importante socio extranjero de La Habana, tras señalar que hoy la economía cubana está más preparada que antes para asumir el impacto de un cambio abrupto en Venezuela, aunque el golpe sería muy duro. “Sesenta años después del triunfo de la revolución, Cuba ha demostrado que tiene un máster en supervivencia, pero la situación es inédita”.
Es cierto. Ya no está Chávez. Ni Fidel. Ni Obama.
Y la sociedad cubana está cambiando. Y habrá que ver ahora qué llama alumbra.

lunes, 8 de abril de 2019

Hemingway burla el embargo a Cuba

Ernest Hemingway


Hemingway burla el embargo a Cuba

Frente a la política de Trump, la colaboración entre entidades de Estados Unidos y la isla permite inaugurar un moderno archivo en el museo de Finca Vigía, donde el escritor residió durante 21 años


Mauricio Vicent
La Habana, 6 de abril de 2019







Hemingway, entre su esposa Mary Welsh y el actor Spencer Tracy, en El Floridita, en La Habana, en 1956, año del rodaje de 'El viejo y el mar'.
Hemingway, entre su esposa Mary Welsh y el actor Spencer Tracy, en El Floridita, en La Habana, en 1956, año del rodaje de 'El viejo y el mar'.  EL PAÍS

Ahora que Estados Unidos recrudece el embargo contra Cuba y amenaza con activar la ley Helms-Burton, de nuevo la figura de Ernest Hemingway y su legado sirven para tender puentes entre ambos países y unir lo que Donald Trump separa. El punto de encuentro otra vez es Finca Vigía, la vieja casona que el escritor estadounidense habitó a las afueras de La Habana desde 1940 hasta su muerte, en 1961, cuando su viuda, Mary Welsh, la donó al gobierno cubano, que la convirtió en el Museo Hemingway.

lunes, 4 de febrero de 2019

El excapitán de la policía cubana que recorrió toda la isla en busca de un Chevrolet Impala


Anselmo Ramírez, en su casa de La Habana junto a la imagen de San Lázaro y su Lada ruso, el pasado 16 de diciembre. 


El excapitán de la policía cubana que recorrió toda la isla en busca de un Chevrolet Impala

La vida de Anselmo Ramírez ha estado marcada por dos pasiones intensas y en apariencia encontradas: la revolución cubana y los coches estadounidenses antiguos


MAURICIO VICENT
3 FEB 2019 - 14:56 COT

El pasado 16 de diciembre, víspera de San Lázaro, el excapitán de la policía cubana Anselmo Ramírez hizo lo que acostumbra a hacer cada vez que llega esa fecha. Desde que en 2005 escapó milagrosamente de un tremendo accidente, el rito es siempre el mismo: esa mañana se levanta temprano, sale a comprar viandas, puerco, cerveza y ron, y cocina para sus amigos una cena con todos los honores, aunque ande corto de plata. La cita es en su casa, en la avenida 51 de La Habana, después de pasar el puente de La Lisa. Allí, al caer la tarde, saca a la calle una imagen de tamaño natural de San Lázaro para que lo veneren los vecinos o quien quiera que pase, y los amigos aguardan juntos comiendo, bebiendo y jugando dominó a que llegue el 17, día del santo más celebrado en Cuba, sea en su versión católica de Lázaro o como Babalú Ayé, en la religión afrocubana de la santería, a quien la gente pide favores y paga promesas aunque uno sea ateo o comunista, por si acaso.

miércoles, 10 de junio de 2015

Leonardo Padura / “Este premio es un triunfo de la literatura cubana”


Leonardo PaduraAmpliar foto
El escritor cubano Leonardo Padura, hoy en su casa de La Habana.  EFE

PREMIO PRINCESA DE ASTURIAS DE LAS LETRASLeonardo Padura: “Este premio es un triunfo de la literatura cubana”

Premio Princesa de Asturias de las Letras, es autor de una famosa saga policiaca




Mauricio Vicent
10 de junio de 2015


Suele bromear Leonardo Padura con que es un escritor muy trabajador pero de imaginación corta. Lo único que hace, asegura, es observar la realidad cubana, mirar lo que pasa en sus calles y le sucede a sus gentes y luego ponerlo todo en hojas de papel que más tarde suelen convertirse en novelas. No es mala definición para bucear en la obra de este novelista habanero nacido en 1955 y creador de la famosa saga policiaca de Mario Conde, un descreído y alcoholizado comisario revolucionario cubano con el que Padura ha diseccionado la Cuba más negra y menos oficial –también la oficial– durante los últimos 25 años. Padura es hoy el novelista más importante e reconocido de su generación, y por ello obtuvo el miércoles el Premio Princesa de Asturias de las Letras, un honor que más que un éxito personal él considera “un triunfo para la literatura cubana”.

A través de las vidas de Conde y de sus castigados amigos, uno de ellos un paralítico veterano de la guerra de Angola,  los cubanos se enteraron de las miserias del mundo habanero de las drogas o de la prostitución masculina y femenina que se ejercía en algunas esquinas de la ciudad,

“Soy un escritor cubano, pertenezco a una generación que ha vivido y sufrido muchas cosas, buenas y malas, y siento un gran sentido de pertenencia hacia mi ambiente y mi gente en Cuba, así que este premio lo considero un reconocimiento a todo ello”,  dijo desde La Habana al conocer la noticia. Es la primera vez que un escritor cubano gana este premio, por lo que para él tiene un valor muy especial. “El único antecedente es Javier Sotomayor, plusmarquista mundial de salto de altura, que en 1993 obtuvo el Príncipe de Asturias del Deporte. Por eso hoy me siento como si hubiera saltado 2,45”.

“En un momento como este, ante un premio como este, Mario Conde diría: ‘Vamos a gozarla, mi hermano, porque hemos sufrido bastante y nos lo merecemos”, dice un Padura radiante al otro lado del teléfono, tras asegurar que si tuviera “el hígado de Mario Conde” ya hubiera caído “la primera botella de ron” (eran las 7 de la madrugada en la Habana).

BIBLIOGRAFÍA IMPRESCINDIBLE

  • Novela negra. Tetralogía Las cuatro estaciones (Paisaje de otoño, Pasado perfecto, Vientos de Cuaresma y Máscaras), La neblina del ayer, Adiós, Hemingway, La cola de la serpiente y Herejes
  • Otras ficciones. La novela de mi vida y El hombre que amaba a los perros.
  • Cuentos. Según pasan los años, La puerta de Alcalá y otras cacerías y Nueve noches con Amada Luna.
  • Premios. Obtuvo el Premio Nacional de Literatura en Cuba en 2012. Ganador de los premios Hammett y Raymond Chandler en varias ocasiones.

Padura es heredero de una larga tradición literaria y ha recogido el testigo de grandes de la literatura cubana como Guillermo Cabrera Infante y Alejo Carpentier, al que considera el maestro de la novela histórica, de cuya metodología es deudor. Infante y Carpentier ganaron el Cervantes, pero la historia de esta edición del premio Princesa de Asturias tiene que ver con Mario Conde —”el bueno”, dice, para diferenciarlo del banquero—. Todo comenzó hace dos décadas, cuando una mañana sin previo aviso recibió la llamada de la entonces editora de Tusquets, Beatriz de Moura, para proponerle publicar su novela ‘Máscaras’, una de las novelas policiacas de la saga, en la que por primera vez se abordó de forma descarnada el mundo marginal y marginado de los homosexuales en la Cuba revolucionaria.

Tras aquella llamada (1996) todo cambió en la vida de Padura, literariamente hablando. De Moura publicó con gran éxito la cuatrilogía Las Cuatro estaciones (Paisaje de Otoño, Pasado Perfecto, Vientos de Cuaresma y Máscaras), con Mario Conde de protagonista en todas ellas, que convirtió al novelista del barrio de Mantilla en el cronista social de Cuba por excelencia y en un escritor de referencia. “Yo crecí como escritor en Tusquets, por eso en gran medida este premio también es de la editorial”, asegura Padura.

En su novela policiaca los crímenes son lo de menos. “A mí con un muerto me basta para toda la novela, con eso tengo para contar la historia que me interesa”.

Tras la publicación de Las Cuatro estaciones llegaron más novelas de Mario Conde, pero también otros libros soberbios, como ‘La Novela de mi vida’ (uno de los mejores, según buena parte de la crítica), ‘El hombre que amaba a los perros’, en la que sus críticas al estalinismo tienen como telón de fondo el asesinato de León Trotsky por el anarquista español Ramón Mercade, o ‘Herejes’. Conde nunca desapareció, iba y venía a su albur, pero desde el inicio tanto en Cuba como en el resto del mundo sus lectores entendieron que los crímenes para Padura eran lo de menos. “A mí con un muerto me bastaba para toda la novela, con eso tenía para contar la historia que me interesaba”.

A través de las vidas de Conde y de sus castigados amigos, uno de ellos un paralítico veterano de la guerra de Angola, y siguiendo el hilván de unos asesinatos que eran únicamente pretextos para hablar de la realidad más descarnada y habitualmente ausente de los medios oficiales, los cubanos se enteraron de las miserias del mundo habanero de las drogas, de la prostitución masculina y femenina que se ejercía en algunas esquinas de la ciudad, de los intríngulis de los juegos de naipes o del tráfico de obras de arte o de la doble vida que disfrutaban algunos dirigentes comunistas. Y sí, la sociedad cubana fue cambiando a lo largo de los años y Mario Conde lo hizo con ella. Ya en La Neblina del ayer (premio Hammett 2006) el Conde había abandonado la policía y se buscaba la vida vendiendo y comprando libros viejos en moneda dura.

LOS LÍMITES DE LA BÚSQUEDA DE LA VERDAD

El jurado del premio, anunciado ayer, considera que la obra de Leonardo Padura constituye "una soberbia aventura del diálogo y la libertad". El acta, que leyó el presidente del jurado, el director de la Real Academia Española, Darío Villanueva, señala que el novelista es un autor "arraigado en su tradición y decididamente contemporáneo; un indagador de lo culto y lo popular; un intelectual independiente, de firme temperamento ético". Para el tribunal, su obra recorre todos los géneros de la prosa y destaca un recurso que caracteriza su voluntad literaria, como el interés por escuchar las voces populares y las historias perdidas de los otros. "Desde la ficción, muestra los desafíos y los límites en la búsqueda de la verdad".

El anuncio del premio le llegó cuando se rueda en La Habana una serie de televisión y una película (producidas por Tornasol) basada en Las Cuatro estaciones. “Es una coincidencia alegre, como también lo es este momento tan especial de Cuba, cuando el diferendo con EE UU parece llegar a su fin”. El éxito de un escritor cubano en su país se mide por el precio alcanzado por sus obras en el mercado negro. Padura está satisfecho. Los libros de Conde llegaron a canjearse por dos latas de leche condensada en los momentos más duros delPeriodo Especial. “Imaginará que despues de eso no hay nada”.





EL PAÍS



domingo, 14 de agosto de 2011

Del amor y otros demonios / Serenata para Fidel Castro

Ignacio y Wendy abandonan el juzgado de La Habana convertidos en marido y mujer. JAVIER GALEANO (AP)

DEL AMOR Y OTROS DEMONIOS

Serenata para Fidel Castro

El régimen celebra con un concierto el 85º cumpleaños del líder cubano, mientras una transexual y un disidente escogen ese día para celebrar su boda



MAURICIO VICENT
La Habana 14 AGO 2011

El 13 de agosto, día del 85º cumpleaños de Fidel Castro, fue una jornada rara en La Habana. La víspera, en el teatro Carlos Marx, unas 5.000 personas con invitación oficial esperaron la fecha con un espectáculo llamado Serenata de la Fidelidad, en el que participaron decenas de músicos de Cuba y América Latina con canciones e himnos revolucionarios, también con rumba y hip-hop, en homenaje al líder comunista. Castro, que lleva cinco años apartado del poder debido a una enfermedad, está volcado ahora en la recuperación de su principal aliado, el mandatario venezolano Hugo Chávez, recientemente intervenido de un cáncer en Cuba, donde se encuentra estos días recibiendo quimioterapia.



El mandatario está volcado en la salud de Hugo Chávez, su principal aliado

MÁS INFORMACIÓN



Por supuesto los dos amigos celebraron el cumpleaños revolucionariamente, mientras en las calles de la isla la vida seguía su curso normal; esto es, con cada vez más cuentapropistas al frente de negocios privados, esperando la liberalización del mercado inmobiliario y también la abolición del permiso de salida, en medio del proceso de reformas económicas que dirige Raúl Castro con el objetivo principal de salvar los muebles del socialismo cubano que puedan salvarse.
Wendy e Ignacio, en fecha y lugar sin determinar. ORLANDO LUIS PARDO LAZO

A la misma hora que se celebraba la Serenata de la Fidelidad en el Carlos Marx, una pareja realizaba los últimos preparativos de su boda en La Habana. La novia, Wendy Iriepa, según consta en su carné de identidad, se llamaba Alexis en julio de 2006, cuando Castro fue operado de urgencia debido a una hemorragia intestinal. En 2007 Alexis fue el primer cubano sometido a una cirugía gratuita de cambio de sexo tras la reanudación de este tipo de intervenciones por gestiones del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex), que dirige Mariela Castro, hija del presidente Raúl Castro. Otras 16 personas han cambiado ya su sexo desde entonces.
Wendy, que durante años trabajó en el Cenesex, se enamoró hace meses de Ignacio, un gay portador del virus VIH y además disidente, con quien decidió casarse ayer en el Palacio de los Matrimonios de la barriada de La Víbora. Según los novios, la fecha elegida es su "regalo" a Fidel, que hace un año admitió su responsabilidad en la persecución que sufrieron los homosexuales en los años sesenta, cuando miles de personas fueron recluidas en campos de trabajo para ser "reeducadas".
Los matrimonios gay no están legalizados en Cuba, aunque un proyecto de ley que permitiría las uniones civiles de homosexuales y lesbianas está presentado desde hace tiempo ante el Parlamento por el Cenesex. Wendy sigue figurando como varón en la partida de nacimiento, pero legalmente puede casarse con Ignacio por ser reconocida como mujer, así que en realidad no se trata de una boda gay. La madrina de la boda fue la bloguera Yoani Sánchez y a la ceremonia estaban invitadas las Damas de Blanco, diplomáticos norteamericanos y todo el que quisiera asistir, una bomba en un país como Cuba. El ramo de flores tuvo la bandera del arcoiris. Al partir la tarta, Fidel Castro cortaba la de su cumpleaños.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 14 de agosto de 2011

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