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viernes, 8 de marzo de 2013

Nelson Bocaranda / Mi tubazo y mis fuentes

Nelson Bocaranda

Mi tubazo y mis fuentes

"El tema de la salud del mandatario fue el más delicado que me ha tocado cubrir. (...) El trabajo de mantener en secreto, en confidencia, una fuente es precisamente la confianza mutua".

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Chávez es recibido por Raúl Castro en uno de sus viajes a Cuba (Archivo)

NELSON BOCARANDA SARDI |  
EL UNIVERSAL
viernes 8 de marzo de 2013  02:12 AM

El fin de semana del jueves 23 de junio de 2011 bajé al litoral de Vargas con mi esposa para aprovechar que el feriado del 24, por la celebración de la Batalla de Carabobo, nos permitía unir tres días de descanso.

El destino quiso que no fuera así, pues el viernes en la tarde recibí la llamada de una fuente periodística que había venido cultivando desde hacía más de cuatro años y esta vez volvía a estar en Cuba. Este "amigo" me llamó a uno de los tres teléfonos que uso a diario, cambiándoles su chip, con la suerte de que lo tenía a mi lado y lo pude atender de inmediato. Buscamos otra conexión más segura pues me dijo que tenía "una bomba" que marcaría el destino de Venezuela. Debo confesar que los días previos al 25, esa semana, me había estado llamando desde la isla otra fuente que conocí viajando de Costa Rica a Caracas y que estaban ligadas a la llamada "nomenklatura cubana". Me "preparaba" para soltarme por gotas alguna información de los resultados de la intervención del absceso. Su primera información fue decirme que se la había descubierto a Chávez un tumor tras una operación de la rodilla. Que los análisis demorarían unos días pero que se temía fueran malos.

Recordé que el 9 de mayo Chávez había suspendido una gira por Brasil, Ecuador y Cuba achacándole la culpa a una lesión de rodilla que lo hacía caminar cojeando y con bastón. Tres semanas más tarde anunciaba que la gira cancelada sería ahora el 6 de junio. Luego el 10 de junio es el canciller Nicolás Maduro -que desde entonces no se le despegaría sino en solo una ocasión hasta el 2013- quien anuncia que fue operado de urgencia en La Habana, en el Cimeq -Centro de Especialidades Médico Quirúrgicas, de La Habana-, de un absceso pélvico y que estaba en recuperación.

Transcurridas entonces, esta vez, dos semanas de esa operación de emergencia, es que me llama mi fuente. Desde las 2:00 hasta las 6:00 de la madrugada del sábado 25, converso por dos teléfonos con quien luego en los casi dos años hasta hoy he tenido contacto casi diario por otras vías y redes. Debo agradecerle su colaboración pues todo lo que he escrito en este diario, en mi portal www.runrun.es y en mi twitter @nelsonbocaranda, así como lo que en la radio he comentado, siempre se ajustó a la verdad de esa fuente y las otras dos en las que confié al corroborar todo lo que me señalaban.

La noticia era grande. Llamé al periódico, a Elides Rojas y le conté. Temeroso, con razón, a que fuera una trampa como las tantas que los cubanos nos han puesto en décadas sobre la salud de Fidel Castro.

Consciente de la gravedad de los hechos le dije que yo iba a colocar toda la historia en mi portal ese mismo sábado para asumir la plena responsabilidad de tan impactante noticia. Fue así. Hasta coloqué las iniciales de los tres médicos venezolanos que de una u otra forma habían conocido de las dolencias del Caudillo. El diario las eliminó en su reporte a página entera del domingo 26 de junio de 2011.

Volviendo a las horas del amanecer y mi conversa, decido terminar de atar todos los cabos y emprendo la búsqueda de las fuentes alternativas que no solo corroboren lo que ya daba por cierto, sino que me aporten más valor agregado. De los tres médicos venezolanos indago sobre dos de ellos. Contacto por vía torcida a uno que de entrada se hace el loco, pero a medida que le hablo se da cuenta y me dice: "¡Nelson, tu sabes algo muy delicado y me pidieron secreto total, carajo!". Así certifico otros detalles, como la presencia de dos médicos españoles, casualmente en La Habana haciendo el chequeo semestral de Fidel, y el seguimiento que desde Caracas hacía un médico venezolano vía internet. Otro viajaría desde Boston para intercambiar con los demás. Es decir que todos los contactados, en la periferia de ellos, fueron aportándome detalles para montar lo que sería una historia cuasi repetida hasta hoy, cuando en cuatro meses cumpliré dos años del tubazo. Luego de la aparición de nuestro reporte pasaron 5 días para que alguien del Gobierno lo confirmara. Los rojos eran incrédulos y por ello recibí una andanada -una más- de insultos y amenazas por gente de la revolución. Desde el Twitter de los poderosos, incluyendo ministricos, hasta menciones por Aporrea y otros medios rojitos.

Cuando Chávez reconoce en aquella transmisión desde Cuba que tiene cáncer, me entra un alivio en medio de aquellos días donde mucha gente dudaba de mi información o me decían ser agente del G2 cubano o hasta de la CIA.

Comenzaba allí lo que se convertiría en el seguimiento más exhaustivo que jamás pensé hacer por una noticia. Esta vez cada capítulo sería más importante que el anterior. Poco a poco fui dando detalles de los muchos vuelos a Cuba, los tratamientos, las reacciones y las angustias presidenciales.

Llega así el Carnaval del 2012 y es el lunes 21 de febrero cuando me informan las fuentes que se fueron ampliando y asegurando con el tiempo, que hay que hacerle otra operación, pues apareció un nuevo tumor. Estaba yo en Miami cuando coloco ese día un tuit con la información. Como Chávez nos venía diciendo en sus periplos por el país -visitando templos y monumentos católicos, recibiendo representantes de otras iglesias, creencias y ritos- que ya estaba curado, fui pájaro de mal agüero con ese dato y comenzó la peor avalancha de mensajes vulgares, despiadados, amenazantes en mi contra. Tomaba el avión a Caracas esa tarde y se regó en las redes sociales que sería detenido en Maiquetía. Recuerdo que estaba viendo Globovisión poco antes de salir al aeropuerto de Miami y con el iPad leía que el Twitter se calentaba en mi contra. Chávez había llegado de Cuba directamente a Barinas, a la fábrica de tractores bielorrusos Veneminsk, donde lanzaba una cadena al lado del vicepresidente Elías Jaua. Sus primeras palabras fueron para anunciar que sería operado nuevamente porque había reaparecido "una nueva lesión". Respiré tranquilo y llamé a la fuente, esta vez otra distinta, para darle las gracias. Me dijo lo mismo que las demás, lo que he atesorado en mi carrera: "porque tú confías en mí, yo confío en ti. Tu respeto por mi Comandante ha sido clave para mantenerte al día con la información. Eso no se puede negar". Vi por la TV las caras de muchos de los que me habían ofendido ese día en Twitter y me habían tildado de "necrófilo". Dios me puso frente a dos de ellos tres meses después. Me alegré que el militar me reconociera la sugerencia que les habían dado desde el ministerio de "rizarrita" para atacarme por mentiroso. Desde ese día esa fuente se abrió y los dos hemos intercambiado información sensible y delicada. Antenoche que escuché al presidente de la Asamblea decir que nunca pensaron que Chávez se podía enfermar, recordé algo que me dijo el año pasado otro alto funcionario, marino retirado, al referirse a la enfermedad del líder de la revolución bolivariana. Algo que se repite con las personas más allegadas al Comandante en estos 14 años. Pensaron que este gobierno, su líder, su revolución era eterna y no finita. Ayer lo conversaba con algunos de sus colaboradores y me daban la razón.

El trabajo de mantener en secreto, en confidencia, una fuente es precisamente la confianza mutua que se tengan los dos involucrados. Con la enfermedad presidencial pude experimentar que las fuentes siempre estuvieron dispuestas a certificarme los datos que yo conseguía por otros caminos verdes.

Comprenderán que a medida que se fue agrandando el espectro médico del paciente tuve que ir ampliando mis contactos en los países de donde provenían los galenos asesores, que no tratantes. Por un médico venezolano en Estados Unidos conseguí a dos de sus colegas en Brasil, precisamente del Hospital Sirio Libanés, que integraban el equipo oncológico que analizó, varias veces, por teleconferencia los resultados de los exámenes junto a los colegas de Cuba, España y Venezuela. Esas consultas se mantuvieron activas hasta noviembre del año 2012 cuando los cubanos decidieron no compartir más los exámenes que en el Cimeq se hacían.

Igualmente con el caso de los dos médicos españoles que, por casualidad, estaban en el chequeo semestral del líder octogenario de Cuba y padre putativo del caudillo venezolano.

Con el transcurrir de estos 19 meses tuve que moverme de forma distinta a lo que hago con mis habituales contactos y mis vías de comunicación normales pues hubo mucho seguimiento tratando de descubrir mis informantes. Pasé por penetración en correos, la intercepción habitual de mis llamadas telefónicas y varias escaramuzas con hackers. Igualmente cuando por un tuit supe que estaban recogiendo los teléfonos celulares en las zonas aledañas al Cimeq y El Laguito, pude enterarme de que hay más de 35 mil celulares venezolanos, de las tres operadoras nacionales, funcionando en la isla. Los viajes diarios de más de 300 cubanos, en ida o vuelta, han permitido esa proliferación de celulares para enviarle mensajes de texto o llamadas a sus allegados.

En un momento determinado, casi a los dos meses del primer tubazo, conocí de una conversación entre los hermanos Castro y Chávez donde Fidel le decía que me conocía, que lo había entrevistado 90 minutos en 1989 en la toma de posesión de Carlos Andrés Pérez, y que me había dado esa oportunidad pues lo perseguí por dos días pidiéndosela. En esa plática el líder cubano habría dicho en chanza que yo tenía "más contactos que el G2". Tras aquel momento el presidente Chávez comenzó a ver mis reseñas con fruición. Siempre consideró que mi tratamiento a su enfermedad había sido respetuoso y así me lo dejaron saber hace meses los dos personajes que arriba cité.

En fin, este es un trabajo, más que de hormiguita, de araña. Hay que establecer una telaraña de contactos que en algunos puntos se unen y permiten certificarlos cuando surge una duda o sospecha.

El tema de la salud del mandatario fue el más delicado que alguna vez me ha tocado cubrir. Llegué a relacionarme de tal forma con las fuentes que muchas veces pasé agachado antes de hacer pública información sensible. Preferí que otros la dieran y hasta especularan. Muchos inventaron, mintieron o cayeron por inocentes. Un riesgo que se corría. En esa confianza mutua radica que nunca fui desmentido y el tiempo lamentablemente me dio la razón.

Me uno aquí al sentimiento de sus familiares, allegados y el pueblo venezolano. La manifestación de cariño del pueblo a su carismático líder nos confirma el lazo afectivo que unió a Chávez con los más desposeídos a los que tocó en su alma.





Nelson Bocaranda / A Chávez lo desconectaron a las tres de la tarde


HUGO CHÁVEZ 1954-2013 | Entrevista a Nelson Bocaranda

"A Chávez lo desconectaron 

a las tres de la tarde"

La periodista Giuliana Chiappe entrevistó al columnista Nelson Bocaranda con motivo de sus revelaciones sobre la cobertura de la enfermedad presidencial. Las peripecias de un veterano periodista para evadir el cerco de silencio, su visión del fatídico desenlace y su análisis de la realidad que nos espera como país forman parte de esta entrega.

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La entrevista se realizó a través de Skype y fue transmitida en vivo por eluniversal.com
EL UNIVERSAL
viernes 8 de marzo de 2013  09:37 AM
-¿Cómo te enteraste la primera vez que Hugo Chávez tenía cáncer?
- Uno debe decir que son cincuenta años de trabajo y uno ha ido estableciendo una red, una telaraña de fuentes de información. El 24 de junio del 2011, aprovechando que era un feriado, me agarré los tres días: viernes, sábado y domingo. En la madrugada del 25 me llamó una fuente que estaba casualmente en Cuba y me dijo: "Hay una noticia importante que puede cambiar el curso de la historia allá porque Chávez tiene un cáncer fulminante".

-¿Y esa fuente era un periodista, un cubano?
-Esa fuente era un funcionario, no puedo decir más porque lo perjudico. No puedo decir si es venezolano, cubano. Ahora está allá y viene mañana o esta noche con Raúl Castro.

-¿Y tú lo primero que pensaste es que podía no ser cierto, verdad?
-¡Claro! Aunque con este personaje yo había tenido una buena comunicación. Verifique de inmediato, aunque era muy tarde en la noche, y pude llamar a otra fuente venezolana que sabía lo que estaba ocurriendo y me dijo que ciertamente algo de eso había.

Allí fue que comencé a llamar al periódico y a escribirlo para que El Universal lo diera el domingo 26 de junio con una página entera como primicia.
Para convencer a Elides (Rojas) y a El Universal de que aquello era una fuente muy buena, ya que por supuesto tenían toda la razón de ser incrédulos ante una información de esa naturaleza, yo les dije que lo publicaría en mi web primero con detalles de iniciales de los médicos y todo. Al otro día salió la versión completa en el periódico, pero quitaron las iniciales.

Luego fui ampliando la fuente a través de Brasil, Estados Unidos,  España y Cuba. Por ahí seguí, y mi compromiso con las fuentes es que no iba a ser gala de esto, ni convertirme en vocero del Presidente. Que no hablaría hasta que el presidente regresara curado –después de unos meses- o muriera. Y así lo cumplí. Antier mismo llamé a la fuente y le dije "ya creo que el compromiso se cumplió", y estoy hablando ahora.

-En febrero de 2012 anunciaste la recaída del presidente, la cual fue confirmada por él mismo. ¿Luego de eso se te acercaron algunos funcionarios del gobierno para presionarte?
-Eso fue en febrero. Como en el mes de mayo me contactaron dos funcionarios importantes: uno civil y un militar. Me reuní primero con uno y luego con otro. Me confesaron cómo me habían hecho la guerra y supe por uno de ellos que el propio presidente -tras ver lo que había publicado en las columnas- le dijo que yo había tenido mucho respeto, y eso lo agradecía.

Me impacta ahorita que estas preguntando esto, porque el presidente seguía y siguió la información que yo daba para saber lo que ya sabía, y ver hasta dónde le daba yo el respeto que se merecía, y que se lo dí hasta el final.

-¿Pero ese acercamiento de estos dos funcionarios fue sólo para conversar contigo o para que no publicases más información?
-No, nunca para que no publicara. Yo se que me hicieron la guerra por todos lados: hackers, se metieron en los correos, se metieron en el ipad, buscando la fuente. Termina toda esta operación de más de 18 meses y nunca pudieron dar con la fuente. Yo sabía la forma de moverme y hablar por otros medios.

Los funcionarios primero me pidieron disculpas por haberme atacado tan duro en varios momentos de todo este trance, pero luego quedamos en intercambiar información porque ellos no la tenían y eso te demuestra hasta dónde se mantuvo el secreto de la verdad de la enfermedad presidencial para mucha gente importante de este gobierno, para muchos ministros, inclusive y funcionarios de importancia en los mandos militares.

Yo creo que lo conocieron muy poco y comenzaron a darse cuenta en Año nuevo del año pasado, que fue difícil para el presidente. Ahí comenzaron a sonar las alarmas en todos ellos. Y mantuvimos el contacto para intercambiar información, aunque yo sintiese que les estaba dando más que ellos a mí, pero era para confirmar si pasaba algo. Ellos querían que si yo sabía algo los enterara, porque había mucha lucha interna para esconder la información.

-Pero aún se mantiene oculta mucha información: no tenemos un diagnostico preciso de qué fue lo que sucedió con el presidente Chávez. ¿Tú sabes qué tipo de cáncer sufría?
-La primera información que tuvo él mismo, tras un examen que le hicieron en el hospitalito de Fuerte Tiuna -en octubre de 2010- médicos de clínicas privadas, más dos médicos cubanos, hablaba de un problema que empezaba con la vejiga y la próstata.

Por allí vinieron unas indicaciones al presidente que le indicaban que debía mantener un régimen muy diferente a lo que llevaba en comidas, etc. Él era un bebedor de café empedernido y un fumador escondido, fumaba muchísimo. En un momento Fidel Castro –como padre putativo- le recomendó que eso no era bueno, que a él mismo le había afectado mucho fumar tabaco tanto tiempo.

Allí comenzó, pero Chávez no se cuidó. Estamos hablando de octubre de 2010. La operación en Cuba es en junio de 2011. Él tuvo una recaída pequeña en abril o mayo de 2011 que fue un absceso rectal.

Hay una anécdota en este punto. Dicen que lo que más le molestó de mi primer informe es que yo había dicho que fue operado de una "protuberancia anal". El machismo barinés del Presidente hizo que se molestase porque esa zona es muy delicada. Esa fue la única reacción que tuvo en contra de esa primera información.

-¿Tú crees que haya habido una especie de mala praxis con el tratamiento de  ese supuesto primer absceso?
-Ese absceso fue tratado en Cuba pero allí ya, por las fechas, descubrieron que había algo más grave. Hicieron más pruebas, hicieron los chequeos de las biopsias y descubrieron que era un cáncer. Cuando a mi me cuentan la información de que van a la operación porque era cáncer yo lo publiqué en El Universal, las pruebas de las biopsias fueron a un hospital de Boston, a un hospital de Miami y al hospital de Cuba.

En la segunda oportunidad las llevaron a Brasil también, en un vuelo del avión presidencial brasileño al Hospital Sirio Libanés de Sao Paolo. Las envío el ex presidente  Lula porque era el mismo centro oncológico donde lo trataron a él y a la señora Dilma Roussef.

-¿Tú crees que el Presidente Chávez supo desde el principio que su caso era sumamente grave?
-Yo creo que tras la primera operación, cuando él empezó a decirnos que estaba curado, de verdad pensaba que estaba curado. Ya tras la segunda operación que fue el año pasado, sí supo que era inevitable. El llegó a tener metástasis en los huesos. Le afectó la columna vertebral y la pierna izquierda estaba totalmente paralizada. El cáncer de huesos es uno de los más dolorosos. Algo que es falso y yo lo desmentí en mi columna y en Twitter es que le hubieran puesto clavos. Pero el cáncer siguió avanzando y eventualmente llegó al pulmón izquierdo. Al Presidente lo desconectan a las 3 de la tarde y el pulmón colapsa en una hora y media como una consecuencia de la enfermedad.

-¿Y la operación de diciembre que fue muy urgente, entonces por qué se hizo? ¿Había metástasis ya?
-Básicamente esa operación buscaba remover lo que tenía en la pierna y lo que hicieron fue cortar los nervios que le generaban más dolor. El presidente tenía mucho dolor y por eso lo tuvieron en un coma inducido mucho tiempo para soportar el dolor. Lo más grave de todo ese tiempo eran los dolores que tenía.

-¿Te parece cuestionable que sabiendo que tenía cáncer se haya lanzado para la campaña presidencial?
-Yo tuve una doctora en el programa de radio que explicaba algo interesante sobre las reacciones neurológicas de los pacientes. Ella dijo que el presidente se había puesto una meta que era ganar las elecciones para que su proyecto pudiera tener éxito. Ese deseo del 7 de octubre mantuvo vivo al presidente Chávez. Y al ganar, se le bajaron las defensas y ya no apareció más. Ella explica que el entusiasmo lo hizo llegar hasta el 7 de octubre, pero después de esa fecha empezó a mermar la fuerza que lo había mantenido.

-¿Cómo ves el panorama ahora?
-Es una interrogante todavía, por esta decisión del TSJ y una cantidad de deslices que se han cometido. Son legales aunque yo no creo que sean políticamente correctas o éticamente correctas, pero son legales. Y es así, pueden hacer lo que les da la gana porque cuentan con los poderes. Yo comentaba en la última columna del periódico cómo la presidenta del TSJ está obedeciendo y ha permitido que Maduro pudiera seguir en ejercicio cómo si se hubiera juramentado. Hay demasiada preocupación en cuanto a eso. Maduro se autoerige como Presidente Encargado, pero hay muchos que quieren que sólo sea el candidato. Creo que las luchas van por dentro. Hasta ahorita hay mucha incertidumbre incluso dentro del mismo chavismo.

-¿Y cuándo dices que la lucha va por dentro a qué te refieres?
-Hay una lucha soterrada entre militares y civiles, como ha dicho Elías Pino.

-¿Cuál crees que debe ser el papel de las Fuerzas Armadas ahora?
-Yo no creo que debamos meternos nosotros en ese rango de angustias. Yo creo que hay que esperar cómo se desarrollan estos días y veremos cuál es la guerra interna de ellos mismos. Yo creo que es muy difícil predecir qué pueda pasar. Además, las Fuerzas Armadas están bajo el control de gente ligada al chavismo. El chavismo ya nos dimos cuenta es un sentimiento que queda, es un peronismo alrededor de la imagen del presidente. Por eso es que pienso que lo quieren llevar al Panteón, aunque Chávez se oponía a que hubiese un sanctórum alrededor de su nombre, pero creo que vamos a verlo. Todo esto es para tener una figura que una a todos los chavistas  de las distintas facciones. Va a ser una especie de símbolo de unidad.

-¿Cuál será el papel de Cuba?
-Ya no hay dinero como había antes. Venezuela produce petróleo pero sólo cobramos unos 300 mil barriles en billete. A China se la ha vendido todo a futuro y se ha gastado. Creo que las fuentes de ingreso del país están muy débiles ahora. Así que no se cuanto más pueda durar ese apoyo a Cuba. Ya allá lo sienten y lo vislumbran, pero creo que aquí hay mucha plata guardada en otra parte y quien lo sabe mejor que nadie es el presidente de PDVSA Rafael Ramírez.

Chávez después del golpe de 2002 tuvo una obsesión en tener dinero afuera para mantener el proceso y la revolución aquí. Yo creo que hay dinero guardado en otras partes manejado por PDVSA, porque en el 2002 los agarraron sin nada, sin ninguna preparación.

-¿Y ese dinero podría usarse para una eventual la campaña?
-Ayer pasó algo significativo. El primero que dijo que Maduro era presidente fue Jaua y el segundo fue Rafael Ramírez. Se adelantaron. Luego salió Soto Rojas, quien fue presidente de la Asamblea y que es un comunista íntegro, y dijo que le correspondía era a Cabello. Pero yo creo que todo esto lo van a mantener bajo perfil. Será la semana que viene, después que pase este duelo nacional, que sabremos cómo se empiezan a mover las fichas en el tablero rojo.








Nelson Bocaranda / Verdades de la enfermedad de Chávez

Nelson Bocaranda

Verdades de la enfermedad de Chávez

La primera confesión pública de "absceso" prendió alarmas en la familia presidencial

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El presidente Hugo Chávez recibió la visita del líder de Cuba Fidel Castro y del presidente Raúl Castro, en el hospital de La Habana, el 17 de junio pasado REUTERS
NELSON BOCARANDA SARDI |  
ESPECIAL PARA EL UNIVERSAL
domingo 26 de junio de 2011  12:00 AM
Pocas cosas se saben de la intimidad del actual inquilino de Miraflores en los casi trece años que tiene al frente de los destinos del país. 
Los antecedentes 

Salvo que tras haber sido un fumador empedernido dejó el cigarrillo hace unos meses mientras sigue siendo un altísimo consumidor de café negro. Igualmente su desorden alimenticio inspirado en reminiscencias de Sabaneta donde el pisillo de chigüire es una de sus predilecciones. Sus horarios, quizás por inspiración o modelaje de su mentor cubano, van a la inversa del común denominador de los mortales. Recuerden aquel ministro que confesó las llamadas a las 3:00 de la madrugada para que se fuera de inmediato a La Casona y allí conversar del ultimo encuentro de béisbol que acababa de ver en la televisión cerca de la medianoche. Añádale a ello las angustias vivenciales, aumentadas tras los sucesos del 2002, también sugeridas por sus agentes de seguridad cubanos, de cambiar de residencia o sitio de dormir con mucha frecuencia. Desplazamientos entre el Palacio de Miraflores, La Casona o Fuerte Tiuna han sido una constante para el comandante presidente cuya ausencia de una vida familiar estable ha de afectarlo, de alguna forma, en su salud. Las constantes gripes, de las que no ha disimulado su mucosidad en las cadenas o los Aló Presidente, han sido permanente motivo de conversación en la república bolivariana. Los médicos por él consultados siempre le han hablado de la somatización de los tantos problemas que confronta como único líder de la revolución y por ende como el único responsable de todo lo malo -y bueno- del proceso revolucionario que cada día muestra mas fallas que aciertos, mas problemas que soluciones, mas retrocesos que avances y mas divisiones que unidad. Todos estos factores los expongo para entender lo que de repente le sucede a Hugo Rafael Chávez Frías, un ser humano como cualquiera de nosotros, al que un cuerpo cargado de abusos físicos y mentales comenzó a cobrarle su falta de atención personal. "Yo soy el único líder", "Todo es achacable a mi pues soy el único que manda y ordena", "Sin Chávez no hay revolución", "La responsabilidad final es mía", "Hagan las cosas bien pues la gente me echará la culpa a mi" y así otro centenar de frases repetidas de forma permanente en lo que son mas de 2.200 cadenas mediáticas y mas de 4.000 horas de cháchara nacional desde 1999. El mismo que ahora tiene semanas de silencio. 

Los síntomas 

A finales de febrero o principios de marzo el Comandante sintió problemas para orinar. De inmediato se hizo ver por un eminente médico urólogo del Hospital de Clínicas Caracas quien lo atendió en el llamado Hospitalito de Fuerte Tiuna. Fue allí el primer alerta que tuvo de su condición prostática por lo que le recomendaron tratamiento y chequeo permanente de su antígeno o PSA. Más tarde, hacia el mes de mayo, el Presidente desarrolló una "carnosidad anal" que le fue operada en el mismo Hospitalito militar. Los galenos que lo atendieron -el mismo del HDCC y otro infectólogo-inmunólogo del Centro Médico de Caracas- le recomendaron cuidarse mucho más y llevar las cosas con mas calma por un período prudencial. Dudando de los consejos de estos profesionales (paradójico que al final estos y dos médicos mas son los que lo salvarán días mas tarde) y haciendo uso de su proverbial autosuficiencia en fase de "sabelotodo" ignoró la recomendación profesional para meterse de lleno en cadenas y movilizaciones de la Misión Vivienda y los apagones eléctricos, desesperado ante la ineficiencia de sus colaboradores, las muchas manifestaciones a lo largo y ancho del país y los otros problemas no solucionados en la docena de años del proceso. Otro malestar, esta vez de la rodilla, lo afectó a los pocos días. Obligado por un médico traumatólogo de la clínica El Ávila, recomendado por otro paciente, Ali Rodríguez, tuvo que guardar reposo ante el daño en su rotula. El médico, gran conversador, usó su simpatía personal (hasta le contó que tenia una pipa ensalmada de Rómulo Betancourt) para convencerlo de la necesidad del reposo y de cuidar su pierna. La visita del ex presidente de Brasil, Lula da Silva, anunciándole que la presidenta Rouseff lo recibiría tras haber cancelado cuatro veces su encuentro, lo hizo desplazarse a Brasilia para luego seguir a Ecuador, donde también se habían suspendido varias veces los encuentros bilaterales, y rematar en Cuba donde el dolor y malestar en su obesa humanidad, aunado a un mareo repentino cuando estaba conversando con Fidel, hizo que los médicos cubanos le hicieran un chequeo que condujo a la primera operación en suelo antillano. De allí la primera confesión pública "del absceso" en medio del acostumbrado secreto informativo rojo rojito. Afortunado, como ha sido en toda su vida el caudillo venezolano, tuvo la suerte que el medico español que había operado hace años a su mentor Fidel estaba en La Habana para el chequeo semestral del dictador cubano. 

De inmediato se prendieron las alarmas en la familia presidencial. Sus hijas recordaron los encuentros con los médicos tratantes en Caracas y comenzaron las consultas. Una tomografía reveló un daño mayor en su próstata y se determinó tras la operación del absceso que debía practicarse una extirpación de la misma. Aunque a distancia, el urólogo caraqueño, de ascendencia judía, dirigió por video la cirugía prostática con robot del Centro de Investigaciones Médico Quirúrgicas practicada por el galeno español asistido por dos médicos cubanos. Otro médico inmunólogo venezolano del Baptist Hospital de Miami y del Tufts Medical Center de Boston fue llevado a La Habana para realizar los cortes para la biopsia transoperatoria por congelación que se hizo en uno de esos centros estadounidenses. Así se determinó que había un cáncer y que debía comenzarse su tratamiento de inmediato. Radiación y bloqueo hormonal comenzaron a aplicarse. Tengo informaciones contradictorias sobre el procedimiento empleado hasta ahora. Mis fuentes cubanas me señalan que hará una rápida aparición pública antes de venirse a Caracas el próximo jueves 30 para lo que ha sido acondicionado el Hospital Militar. 

En nuestra página www.Runrun.es colocamos ayer parte de la información: 

"...la remodelación de la llamada área presidencial del Hospital Militar Carlos Arvelo se aceleró y esta lista para recibir a su huésped mas importante. El último reporte que se tiene, desde ayer, es que el enfermo recluido en Cuba podría estar en condiciones de venirse al país el próximo jueves 30 de junio y hospitalizarse allí para los últimos días de su reposo y prepararse para estar en forma y presidir tanto el desfile militar del 5 de Julio como la Primera Cumbre Latinoamericana y del Caribe que habrá de desarrollarse en la isla de Margarita y la cual no ha sido suspendida pues hoy mismo están allí delegaciones presidenciales chequeando su transporte y alojamientos. En el Hospital Militar ya se tomaron ciertas medidas de seguridad ante la eventualidad de que el Jefe del Estado arribe la semana próxima: no están atendiendo emergencias sino en aquellos casos donde esté comprometida la vida del paciente; se acondicionó toda la llamada "área de alta jerarquía" del piso 9 hasta el 11; solo están atendiendo a afiliados; todo el personal fue identificado nuevamente; las rejas de los alrededores fueron cerradas y ya no son los "reservistas" los que están en las puertas sino personal de carrera como capitanes y tenientes, algo inusitado para esa función. Esperan que el fin de semana uno de los médicos asimilados militares que lo han visto traiga el informe detallado de la dolencia presidencial para aquí estar preparados y poderle seguirle el tratamiento indicado por los médicos cubanos y el galeno español que lo operaron en el CIMEQ, de La Habana". 

Me indican que el deseo de Chávez es estar presente, parapetado al menos, en el desfile del Bicentenario el próximo 5 de Julio para luego someterse al resto del tratamiento que lo obligaría a juramentar un encargado de la presidencia para poder realizarse en calma lo que recomienden sus médicos tratantes. 

Viajeros 

La familia mas cercana del Presidente, sus hijos María, Rosita y Hugo así como Rosinés y su mamá María Isabel Rodríguez; su madre Elena y su hermano Adán han sido los que lo han acompañado en diferentes momentos de su recuperación en el centro de salud cubano. Las llamadas conversaciones que muchos de sus ministros, diputados y gobernadores dicen haber tenido con el enfermo son falsas en su mayoría. Solo el vicepresidente, no juramentado como presidente, Elías Jaua y el canciller Nicolás Maduro han hablado en contadas oportunidades. He guardado la identificación de los médicos para evitar el acoso de los mismos 

La sucesión 

En medio de esta situación de hermetismo informativo que arrancó dejando sorprendida a la dirigencia chavista, a la que nunca le pasó por la cabeza que su único líder era un común mortal, comenzaron a aflorar las apetencias y mezquindades de quienes han usufructuado el poder en trece años montados en el portaaviones Hugo Rafael Chávez Frías. 

Convencido de que la revolución sin un Chávez no tiene vida, el primer aspirante a la sucesión del caudillo ha sido su propio hermano Adán, gobernador del estado Barinas, quien entre viaje y viaje entre La Habana, Caracas y Barinas ha comenzado a mover sus hilos para vender la imagen de que su hermano está muy mal y hay que acelerar los tiempos para arrancar su presentación como "heredero". 

El informe de Inteligencia que me comparten indicaría que Adán, quien no ha tenido una relación fluida con su hermano desde que salió del Ministerio de Educación y aquel le cuestionó un contrato con una empresa de seguros, estaría moviéndose supuestamente con el vicepresidente Elías Jaua para asumir el liderazgo del proceso en la eventualidad de que Hugo Rafael no pueda presentarse como candidato en el año 2012. 

Un heterogéneo grupo de radicales comunistas, unos muy pro-cubanos del Frente Francisco de Miranda incluidos, estarían moviendo en ese sentido. Hay que advertir que los hermanos Castro están conscientes de que su aliado verdadero -y mas que comprobado- es el actual mandatario y así lo han hecho saber a los viajeros a Cuba. Otro grupo encabezado por militares participantes de los golpes de 1992, está observando callado el desarrollo de los acontecimientos. 

Las consultas a distintos médicos por parte de los aspirantes a la sucesión se han incrementado y por eso la diversidad y variedad de los rumores esparcidos en lo que pareciera una muy bien montada campaña de especulación y desánimo destinada a los seguidores del proceso. Los galenos hablan sobre la dolencia y dicen que ese tipo de cáncer es uno de los mas controlables y con mas alto indice de supervivencia. Lo que nadie puede controlar son las apetencias humanas de quienes temen por su supervivencia en el caso de que el caudillo por la "gracia de Dios" no siga comandando la revolución bolivariana. Algo que hasta el pasado viernes 10 de junio no les había pasado por sus cabezas. Paradójico que en medio de tantos ataques a las clínicas privadas, al ejercicio de los médicos venezolanos, las alabanzas a los médicos cubanos, el deterioro de la salud en todo el país y las permanentes amenazas a quienes exigen un salario más justo y unos hospitales funcionando en regla, el Comandante haya sido tratado y salvado por destacados profesionales de la salud venezolanos. Ojalá que su percepción y la de su Gobierno, cambie. 

Quién iba a pensar que un numerario del Opus Dei, un científico criollo nacionalizado estadounidense, un hebreo caraqueño y otro médico, medio esotérico, grandes profesionales todos, tratarían las dolencias del primer presidente enfermo en ejercicio desde cuando en 1908 el presidente Cipriano Castro tuvo que irse a operar en Berlín con el doctor Israel, y el Benemérito Juan Vicente Gómez, quien le dio el golpe de estado, cayó en cama, y murió en ella en 1935.