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viernes, 20 de junio de 2025

Prohibido morir aquí, de Elizabeth Taylor / Un ácido y tierno retrato sobre la soledad y la vejez

 



Elizabeth Taylor, un ácido y tierno retrato sobre la soledad de la vejez

En 'Prohibido morir aquí', su última novela publicada en vida, la escritora británica escribe una lograda historia sobre la vejez que combina un fino humor con la ternura y cierta crítica social



Aloma Rodríguez
17 de junio de 2025

sábado, 24 de julio de 2021

¿Por qué gusta tanto «Prohibido morir aquí» de la escritora Elizabeth Taylor?

"Prohibido morir aquí", de Elizabeth Taylor, es un inesperado y bienvenido best-seller

¿Por qué gusta tanto «Prohibido morir aquí» de la escritora Elizabeth Taylor?

No solo es una novela extraordinaria, con una traducción –la de Ernesto Montequin– también extraordinaria: toca un tema que incluye o incluirá en algún momento a todos sus lectores


Graciela Melgarejo
6 de mayo de 2019

Prácticamente desde su publicación, en octubre de 2018, Prohibido morir aquí, de Elizabeth Taylor (La Bestia Equilátera), se transformó en un inesperado y bienvenido best-seller aun para sus propios editores, que hace ya varias semanas vienen celebrando el hecho de que este libro figure en las listas que confeccionan los suplementos culturales, avanzando puestos sin parar hasta llegar a los primeros. Tarea nada fácil para un libro de una pequeña editorial independiente, aunque el de boca en boca todo lo puede.

martes, 22 de septiembre de 2020

Prohibido morir aquí / Elizabeth Taylor y la voracidad autobiográfica

Mrs. Palfrey at the Claremont | A Fondness For Reading

Elizabeth Taylor y la voracidad autobiográfica

Elegida por The Guardian como una de las mejores novelas de todos los tiempos, candidata al Booker Prize, esta obra nos revela a la otra Elizabeth Taylor, escritora inglesa nacida en 1912 que recibió reconocimiento póstumos. "Si se cree en algo con la fuerza suficiente, parece decirnos la novela, aquello se terminará imponiendo a la realidad", escribe Luciano Lamberti.


Elizabeth Taylor y la voracidad autobiográfica
Luciano Lamberti
10 de diciembre de 2018

Un amigo me preguntó qué me parecía esta novela. Inglesa, le dije.
Es que Prohibido morir aquí, de Elizabeth Taylor (La Bestia Equilátera, traducción de Ernesto Montequin) contiene de alguna forma los rasgos de una especie de género nunca clarificado del todo: la narración morosa, rica en detalles minúsculos que muchas veces no llevan a nada, los largos diálogos tradicionales de su país alrededor del té, el uso de un humor muy fino y elegante. Si a todo esto le agregamos que en gran medida el tema de la novela es la vejez, sus vericuetos cada más retorcidos y extraños, tendremos una idea aproximada de lo que significa Prohibido morir aquí.

Elizabeth Taylor / Angel



Angelica Deverell, una adolescente mitómana, es la hija de una tendera de clase baja cuya hermana trabaja en la casa de los señores de la zona y ayuda a pagar la educación de Angel (cuyo nombre de pila es el mismo de la hija de estos señores). Angel comienza a escribir novelones gótico-románticos, grandilocuentes, falsos y fascinantes, que la convertirán en una escritora de moda, la harán rica y la convencerán de que ella es una heroína de sus propias novelas... Una historia, llena de ecos y alusiones, de un entramado de relaciones sociales y fascinaciones equívocas en la que la pasión por la literatura, por deleznables que sean sus resultados, acaba arrasando varias vidas.

Elizabeth Taylor / El juego del amor / Reseña


Elizabeth Taylor

El juego del amor, de Elizabeth Taylor


Jordi Sierra Márquez
15 de noviembre de 2013

Harriet y Vesey se conocen desde niños. La madre de Harriet y la tía de Vesey son buenas amigas, antiguas luchadoras por los derechos de las mujeres que compartieron prisión durante un breve tiempo, y que ahora son vecinas en un pueblecito costero. La madre de Harriet tenía grandes planes para su hija, y quería que disfrutara de las ventajas por las que ella y Caroline lucharon. Pero por desgracia, Harriet es una decepción: tímida, nerviosa, mala para los estudios. No tiene la menor posibilidad de entrar en la universidad ni de hacer una brillante carrera profesional. Así, cuando cumple la mayoría de edad, Caroline se ofrece a contratarla como institutriz de sus hijos durante un verano. Esto resultará ser una decisión que cambiará los destinos de todos los implicados.

viernes, 21 de agosto de 2020

Elizabeth Taylor / El orden equivocado y otros cuentos / Lectura para privilegiados

Quién es la Elizabeth Taylor de verdad?
Elizabeth Taylor

Elizabeth Taylor

Lectura para privilegiados

La sordidez, la vulgaridad, las falsas apariencias; ese es el territorio privilegiado de caza en que se desenvuelve la depredadora Elizabeth Taylor


José María Guelbenzu
19 de agosto de 2019











Portada del libro de Elizabeth Taylor.
Portada del libro de Elizabeth Taylor.

A pesar de tener varias novelas editadas en España, Elizabeth Taylor no ha acabado de encontrar en nuestro país el reconocimiento que se debe una escritora de su valía. Como sus relatos poseen una calidad unitaria, me detendré en tres como modelos. El primero es Un viejo ágil. Un hombre mayor que se ha quedado solo y ciego es internado en un hogar para invidentes en medio del campo, que para él es “la ausencia de ciudad”. Lo acepta mal (“yo no soy así”), pero acaba por resignarse. Su humillación y su resistencia a integrarse le impiden encontrar verdaderos contactos. Al fin se atreve a salir del hogar, siente el vértigo de la pérdida de referencia espacial, acaba desorientado en la parada de un autobús cuya conductora le recoge y acaba haciendo amistad con el clan de los conductores, ante los que despliega dos artes de seducción: una actitud de superioridad (“yo soy ciego”) y un protagonismo que esconde su temor (exhibe sus recuerdos). Busca atención y favor, se halla indefenso y necesitado de hacer algo, pero su ámbito es sólo el mundo de cabezas huecas y vulgaridad del que nunca saldrá. Su soledad se muestra por el doble juego de un monólogo: el suyo con los otros (exterior) y lo que al mismo tiempo piensa (interior), un contraste ingenioso. Está tan bien contado que la continuidad queda en manos del lector.

El éxito sorpresa de Elizabeth Taylor

El éxito sorpresa de Elizabeth Taylor

“Prohibido morir aquí”, una novela de 1971 sobre la vejez, es un suceso de ventas.

Adriana Lorusso
11 de junio de 2019

Que en medio de la gran crisis que vive la industria del libro, una novela publicada por una pequeña editorial independiente logre alcanzar los primeros puestos de ventas y permanezca allí durante muchos meses, es un verdadero milagro. Aún más si la narración tiene como protagonista a una señora mayor, en un viejo hotel inglés, rodeada de otros ancianos como ella. Nada de sexo, nada de violencia. Ni atentados, ni detectives, ni crímenes, ni robos.

Elizabeth Taylor / Sin rabiar hasta el final de la noche

Prohibido morir aquí - Elizabeth Taylor - La Bestia Equilátera

Elizabeth Taylor

Sin rabiar hasta el final de la noche

La novelista inglesa -solapada por la estrella homónima- se impone tardíamente con una visión estoica y celebratoria de la vejez.

Alfredo Grieco y Babio
1 de marzo de 2019

“¿’Vos leés mucho, Ángel?’ ’No, nunca leo nada’ ‘¿Pero por qué?’ ‘Me parece poco interesante’ ‘¿Y qué hacés en tu tiempo libre?’ ‘Mayormente toco el arpa’”. Estas líneas de diálogo corresponden a Ángel (1957), suerte de ficción histórica en clave o biografía ficcionalizada de Marie Corelli, una Corín Tellado de la Belle Époque, favorita de las masas a la vez que, sin escándalo, dilecta de la familia real británica.

Elizabeth Taylor / El hotel de Mrs. Palfrey / Introducción





Elizabeth Taylor
EL HOTEL DE MRS. PALFREY

INTRODUCCIÓN de Paul Bailey

    No tengo más remedio que empezar estas páginas sobre la penúltima novela de Elizabeth Taylor con una nota personal. Trabajaba yo como empleado en Harrods, cuando en 1967 se publicó mi primer libro, At the Jerusalem, cosa que le pareció al periodista del Times un hecho de interés para los lectores del diario. Un año después de la publicación conocí a Elizabeth Taylor en una fiesta. Ella me contó lo mucho que le había intrigado que un hombre de casi treinta años hubiera elegido un hogar para ancianas como escenario de una novela y me dijo que había ido hasta el departamento de revistas de Harrods para ver qué aspecto tenía tan curioso ser. Continuó diciendo que me había estado observando trabajar durante alrededor de una hora, sentada en el salón contiguo. Sonrió mientras me hacía esa confesión. Añadió que no había esperado encontrar a un hombre de aspecto joven, que esperaba hallar a una persona un tanto marchita.

La otra Elizabeth Taylor / Redescubriendo a una de las mejores novelistas inglesas del siglo


Eterna Cadencia - Elizabeth Taylor y la voracidad autobiográfica
Elizabeth Taylor


La otra Elizabeth Taylor: redescubriendo a una de las mejores novelistas inglesas del siglo XX





Hubo otra Elizabeth Taylor. Alejada de Hollywood, de Cleopatra y los brazos de Marlon Brando en “Un tranvía llamado deseo“, la otra Elizabeth Taylor fue una extraordinaria novelista, seguramente una de las mejores de la segunda mitad del siglo XX en Inglaterra, aunque haya caído desgraciadamente totalmente en el olvido.
Casualmente, y con tintes de broma macabra del destino, la historia de las dos Elizabeth Taylors está sorprendentemente ligada. Cuando la Taylor escritora comenzaba a despuntar con su primera novela, “At Mrs. Lippincote“, en 1944, la película “National Velvet“, aquí traducida como “Fuego de juventud“, catapultó al Olimpo del celuloide a la Taylor actriz, cuando ésta sólo contaba con doce años. Con lo que la primera nunca pudo destacar del todo, al no tener un nombre propio famoso por méritos propios. Estaba condenada a explicar siempre que “no era esa Elizabeth Taylor”. Incluso recibía cartas de admiradores, pensando que era la actriz, donde le pedían fotos suyas en bikini. “Mi marido piensa que debería enviárselas y dejarlos perplejos, pero no tengo un bikini”, reconoció en una entrevista al Times en 1971 con un perfecto humor inglés.
Sin embargo, para un selecto grupo de escritores la única Elizabeth Taylor que cuenta es la escritora. Kingsley Amis, su mayor admirador, dijo que era “una de las mejores novelistas nacidas en el siglo XX” y Antonia Fraser aseguró que “es una de las escritoras más subestimadas del siglo”. Anne Tyler llegó incluso a afirmar que era la Jane Austen contemporánea, lo que era completamente excesivo, aunque no hay duda de que Elizabeth Taylor tenía un talento descomunal. Junto con Barbara Pym, fue una de las más destacadas escritoras de las segunda mitad del siglo pasado.

martes, 22 de enero de 2013

Existe otra Elizabeth Taylor






Imagen de la portada de 'La señorita Dashwood'.
Imagen de la portada de 'La señorita Dashwood'.

Existe otra Elizabeth Taylor

Aparece en castellano la novela “La señorita Dashwood” de la novelista británica tocaya de la estrella cinematográfica


Roger Salas
Madrid, 22 de enero de 2013

Nada de ojos violeta, nada de corpiños ceñidos ni diamantes de escándalo, nada de Cleopatras… la otra Elizabeth Taylor también existe, muy discreta desde el arco de sus cejas a su inveterado collar de perlas, pero sí con mucho talento literario, con una obra tan sólida como olvidada. Delicada, aguda, incisiva en la descripción de los caracteres, con una capacidad de observación del entorno cotidiano digno de un cirujano, en 2012 se conmemoró el centenario del nacimiento de esta escritora británica nacida el 3 de junio de 1912 y muerta los 63 años, abatida por el cáncer y bastante sola. En mayo del año pasado el diario The Guardian hablada de “redescubrimiento”, y la inteligencia intelectual está de acuerdo en que es una de las mejores y más refinadas novelistas inglesas del siglo XX, pero pruebe usted a preguntar a alguien menor de 30 años, aún dentro del Reino Unido, “¿quién es Elizabeth Taylor?” y veremos qué pasa. O probemos a teclearlo en Google. Si no agregamos la palabra “writer”, jamás llegaremos a este talento si bien reconocido en su tiempo, infravalorado, arrastrada por la marea de una cierta modernidad tan mal entendida como eufórica de las más bien pasajeras novedades formales.
A los lectores en castellano, Ático de los Libros pone en circulación primero La señorita Dashwood (1946), y a la que seguirán a lo largo de 2013 otros como At Mrs. Lippincote's (1945), Blaming (1976, su obra póstuma), A game of Hide and Seek (1951) y Mrs. Palfrey at the Claremont (1971), en sus títulos originales en inglés; este ambicioso proyecto editorial, con traducciones expresamente encargadas, aún no ha definido los nombres con que aparecerán. También en el siglo XXI llega el cine a redimir, si es que hay algo que reponer. Primero fue Dan Ireland en 2005 con su adaptación a la pantalla de Mrs. Palfrey at the Claremont, y después en 2007 François Ozon hizo Angel basada en The Real Life of Angel Deverell, una hilarante comedia de 1957 que apareció también como Angel a secas. Una vez que se la descubre, no se la abandona. Su prolífica obra de cuentista se reunió en cuatro gruesos tomos y probó suerte también con un libro de literatura infantil.





UN PRIMER PÁRRAFO EJEMPLAR


Cassandra, gracias a las novelas que había leído, estaba segura de experimentar las emociones adecuadas mientras estaba de pie en su dormitorio, contemplando por última vez desde las ventanas desnudas el espacio oblongo de papel de pared intacto, justo encima de la repisa de la chimenea, que durante trece años había ocupado el retablo en sepia de “El encuentro de Dante y Beatriz”.

Elizabeth Taylor, a ojos de la crítica actual, es una novelista de corte más clásico que convencional, afianzada por su portentoso lenguaje descriptivo. Dar el nombre de Cassandra a la protagonista de La señorita Dashwood es ya un aviso, una premisa argumental, y ese personaje ha sido institutriz, como lo fue también la novelista en su juventud. Esa “Casandra” moderna ha sido valorada como “una Jane Eyre de la posguerra”. No hay coincidencias: se apellida como las heroínas de Jane Austen en Sentido y sensibilidad, pero su nombre evoca concretamente a la lectura trágica y clásica de la visionaria, esa especie de profeta de las desgracias tanto ajenas como propias. Philip Hensher la ha descrito como “uno de los tesoros escondidos de la novelística inglesa”.
No han faltado tampoco los artículos que resalten esa especie de “crueldad del destino”, pues el mismo año en que la novelista luchaba por establecer su nombre en el panorama literario con su primera novela, la actriz homónima estaba empezando a brillar. No había competencia mediática posible entre las obras “aparentemente anticuadas de siervos y señores, amas de casa y sus complicaciones matrimoniales” con la fulgurante presencia de la de los ojos violeta. Desde que la escritora se casó con un tal John Taylor, pastelero y dueño de una confitería, y cambió su apellido (había nacido Coles) la suerte estaba echada: era, para la eternidad, “la otra”.
Si Kingsley Amis insistió en aquello de que era una de las mejores escritoras del siglo XX en lengua inglesa, Antonia Fraser no dudó en señalar que Elizabeth Taylor es “uno de los escritores más subestimados” de ese mismo siglo. Y no nos llamemos a engaño por sus reposados retratos de estudio en blanco y negro. Su vida fue intensa y llena de acción entre té y té. Elizabeth Jane Howard, a la que la unió una larga amistad íntima y que se negó a escribir una biografía de la Taylor tras su muerte, declaró una vez que envidiaba “a cualquier lector que se encuentra con su lectura por primera vez”. Cuesta pensar que en su momento superó editorialmente a Rudyard Kipling y que Ivy Compton-Burnett le escribió una encendida carta después de leer sus novelas donde ponía que había llegado el momento de encontrar obras herederas de Persuasión y de Cumbres borrascosas, y que estas novelas eran “dignas sucesoras” de las primeras.
Elizabeth Taylor tuvo veleidades de roja en su juventud, perteneció brevemente al Partido Comunista, aunque luego se decantó de por vida con los laboristas. Era público que mantuvo una relación extramatrimonial fija durante 12 años “de la que se sabía todo lo que hay que saber”. Era tímida y reservada, solía evitar el mundillo literario londinense y aborrecía la publicidad, lo que trajo de cabeza a sus editores más de una vez. Es legendario que en una ocasión, entrevistada en la televisión, contestó a una treintena de preguntas en el tiempo récord de minuto y medio con los monosílabos “sí” y “no”. La elocuencia la reservaba a la escritura.
* La señorita Dashwood de Elizabeth Taylor. Traducción de Claudia Casanova. Ático de los Libros, Barcelona. 18.50 euros.
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