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domingo, 3 de marzo de 2013

Carnaval de Rio / SAMBÓDROMO DA MARQUĔS DE SAPUCAÍ / Noche de campeones




(entrada en construcción)


CARNAVAL DE RIO 2013
SAMBÓDROMO DA MARQUĔS DE SAPUCAÍ
Noche de campeones
Rio de Janeiro, 16 y 17 de febrero de 2013
Fotografías de Triunfo Arciniegas



Volví de madrugada del Sambódromo da Marquês de Sapucaí, el templo del Carnaval de Rio. Fui con Ana Maria Santerio. Ingresamos con la luz del día el sábado 17 de febrero y salimos con el alba del domingo. Fotografié unas palomas en un tejado, sobre un fondo rosa, para asegurarme que aún seguía en este mundo, tal era la embriaguez de la fiesta, además del cansancio y el sueño, por supuesto. Las palomas se miraban, se tocaban, en un envidiable estado de enamoramiento, y entonces reconocí que ni la contemplación de palomas me servia para el sosiego de tanta excitación. Quise dormir y no lo conseguí, quise leer unas páginas de Rubem Fonseca y tampoco. Entonces me dediqué el día entero a trabajar en las fotografías tomadas en el mismo sambódromo, hasta llegar a estas palomas con cielo rosa.  Dormí a ratos, bebí mucha agua, terminé el día y seguí con el oficio, durmiendo a ratos, haciendo notas, hasta la misma mañana de este lunes todavía febril.

El Sambódromo da Marquês de Sapucaí, obra del diseñador y arquitecto carioca Oscar Niemeyer, ubicado en el barrio Cidade Nova y a unos minutos de los Arcos de Lapa, fue inaugurado el 2 de marzo de en 1984. Su nombre oficial es "Passarela do Samba Darcy Ribeiro". Con la Praça da Apoteose, donde precisamente termina el recorrido esta monumental pasarela, el Sambódromo es uno de los mayores espacios para los grandes eventos al aire libre de Rio, "cidade maravilhosa". En esta plaza se han presentado los más grandes: The Rolling Stones, Pearl Jam, Radiohead, Roger Waters, Eric Clapton, Nirvana, Robbie Williams, Elton John, Whitney Houston, Carlos Santana, Avril Lavigne, Jonas Brothers. Y durante el carnaval es el punto de reunión de las escuelas al final del desfile.

Con grandes tribunas a ambos lados de la calle, divididas en sectores según su posición, comodidades y servicios, con diferentes sectores de  y una capacidad para noventa mil espectadores, el Sambódromo empieza a llenarse pronto. Los Palcos Techados, en el primero y segundo nivel, cada uno con doce sillas, son la posición más costosas: mil quinientos dólares por noche. Por persona, por supuesto. ¿Por qué no? Se llenan de celebridades, diplomáticos, estrellas de cine, jugadores de fútbol. ¿Qué son mil quinientos dólares para alguien que gana veinte millones por película? Este año estuvieron por ahí Megan Fox y Will Smith. Las “Frisas”  son los palcos bajos: filas de seis cómodos asientos numerados, entre 500 y 700 dólares por persona. Ofrecen una vista excelente, muy cerca al sudor de las bailarinas, e incluyen una mesa de café. El café brasileño es un manjar de dioses. Del sudor, no sé, pero supongo. Las “Arquibancadas” son las gradas y tribunas donde las entradas numeradas para turistas cuestan alrededor de 500 dólares. Luego también tenemos los sectores sin asientos numerados que tienen precios más accesibles aún y es donde no hay sillas, ya que las personas van y bailan mientras disfrutan del desfile. Ahí estábamos Ana Maria y yo.

Ya había mucha gente y se habían tomado los lugares de privilegio (que, como pude comprobar, defienden a sangre y fuego) cuando ingresamos al Sambódromo. Hice algunas tomas de prueba con mi Cannon, leí los folletos y bebí agua. A las nueve empezó el "Desfile das campeas" con las seis mejores escuelas del año de gracia de 2013. El carnaval, desligado cada vez más de su origen religioso, ya no termina el martes anterior al Miércoles de Ceniza, puerta de la cuaresma, que era en otra época tiempo de recogimiento y oración, cuarenta días de abstinencia que remataban en la Semana Santa o Semana Mayor, unos días de descanso que ya son para cubrirse de ceniza y rasgarse las vestiduras de arrepentimiento sino para recorrer en bola las playas. Quiero decir, la gente no acude a las cenizas y las vestiduras rasgadas sino a las playas, donde no se lleva ropa para rasgar ni para nada y donde el mundo es agua y arena y no ceniza. En mi niñez, durante los días santos, se hablaba bajo y se prohibían las groserías. Las comidas eran otras y había un día de ayuno, si no recuerdo mal, o nos hacían beber agua y pan en ayunas. De eso hace tanto.

La parranda sigue viva en Rio de Janeiro en este primer  sábado de cuaresma: seis mejores escuelas de samba de 2013 se aprestaban a desfilar en el sambódromo, señoras y señores. O Salgueiro, tal vez la más prestigiosa y más innovadora en la historia del carnaval, abrió el desfile, y no significa que fuese la mejor de este año, porque vamos de atrás hacia adelante. Es uno de los campeones, el último de los campeones. En otras palabras, O Salgueiro no tuvo su mejor año, pero la gente la recibió con devoción. Tres mil ochocientas "pessoas": no alcancé a contarlas todas. Se engalanan con imágenes del Che, que da para todo en este mundo. La cara de este médico asmático que hizo una revolución con Castro y murió en el intento de otra en Bolivia, y un tipo muy apuesto, se repete hasta el infinito como si Andy Warhol  hubiese venido a trabajar al carnaval. El enredo de Salgueiro trata de la fama y los famosos. Me encantan. Me quedo con esos fotógrafos que bailan y asedian a una celebridad en limousina, esquivando a los unos guardaespaldas de malas pulgas.

Una hora y media después entra Grande Rio, que tuvo un poco más más suerte pero que apenas alcanzó el quinto lugar. Cada escuela tiene 82 minutos para hacer su recorrido. Antes los desfiles podían terminan en la tarde del día siguiente. Por eso se estableció el límite y su violación es multada por los jurados.

Ya es medianoche con la tercera escuela, Emperatriz Leopoldinense, pero no sé qué horas son en mi vida. En el portátil sigo con la hora colombiana, pero debo funcionar con el horario brasileño. En realidad, duermo cuando ya no puedo más y como cuando "idem". En animador, con voz grave y emocionada, pregona el cambio del horario de verano, una hora más o una hora menos. Para mí es lo mismo, de toda maneras estoy perdido. Solo entiendo que anochece o amanece.

Viene la cuarta escuela, y tercer premio, Unidas de Tijuca. El cansancio acosa, me siento y bebo agua. Me levanto para atrapar las piernas y el pluma de rainha de bateria.

No puedo más: me duermo de pie. Desfila la quinta escuela y son como las tres de la mañana o las cuatro. No, todavía no son las cuatro. El alboroto. Las garotas no paran de bailar. La gente no para de cantar. La  escuela es Belha Flor, la quinta escuela del desfile y segundo premio del carnaval.

Ya estoy dormido. Me siento para no quedarme dormido de pie y rodar por las escaleras y echar a perder la fiesta. Estoy dormido cuando desfila la sexta escuela, Vila Isabel, ganadora absoluta del Carnaval de Rio 2013. Una señora dice que cómo es posible que me duerma al paso de la escuela más bella, pero así es la vida. La frase y la anécdota me la explican después porque ahora estoy dormido. Me enteraré por el periódico del resto.

Y acaba  todo. Y vamos saliendo. Y caminamos junto al sámbódromo hasta el punto de acceso de los taxis. Falan en portugués y nada entiendo. Voy a dormir. Solo quiero dormir. El taxi sube por las enredadas calles de Santa Teresa hasta "o castelo". Si te pierdes, pregunta por el castillo. sé que voy hacia una puerta. Sé que un portero tan soñoliento nos da la bienvenida al nuevo día.  Y apenas entro, como un animal sediento, voy al facebook para saber quién se acordó de mí. Ana Maria entra al baño y yo navego en el ciberespacio. Al rato me dice sonriendo, recién bañada, mientras cierra la puerta de su alcoba, que vea el amanecer. Voy al balcón y todo es rosa, todo el ancho mundo está pintado de un rosa alucinante, y unas palomas en luna de miel juguetean en el tejado del edificio de enfrente.

Rio de Janeiro, 17 de febrero de 2013 


SAMBÓDROMO DA MARQUĔS DE SAPUCAÍ
Noche de campeones
Fotografías de Triunfo Arciniegas















Academicos do Salgueiro
Mestre-sala y porta-bandeira







domingo, 24 de febrero de 2013

Vila Isabel / A grande campeã de Rio de Janeiro 2013

Vila Isabel campeã
Sabrina Sato
Rainha
Sambódromo / Carnaval de Rio 2013
Foto: Agência Estado

Vila Isabel

Vila Isabel é a grande campeã 
do Rio de Janeiro 2013

Vila Isabel campeã

Vila Isabel campeã

Vila Isabel campeã


Vila Isabel campeã
Vila Isabel campeã


Vila Isabel campeã

Vila Isabel campeã

Vila Isabel campeã

Vila Isabel campeã

Vila Isabel campeã

Vila Isabel campeã

Vila Isabel campeã


Vila Isabel campeã


Vila Isabel campeã

Vila Isabel campeã

Vila Isabel campeã



http://br.omg.yahoo.com/fotos/vila-isabel-%C3%A9-a-grande-campe%C3%A3-do-carnaval-do-rio-de-janeiro-slideshow/vila-isabel-campe%C3%A3-photo--719788590.html

viernes, 22 de febrero de 2013

Carnaval de Rio 2013 / Verano de amor / Fotografias de Triunfo Arciniegas




CARNAVAL DE RIO 2013
VERANO DE AMOR
Rio de Janeiro, 13 de febrero de 2013
Treinta fotografías de Triunfo Arciniegas










Así recordaba la frase: “Porque estoy dentro del monstruo puedo hablar de sus entrañas”. Google la atribuye a Martí y así la matiza: "Viví en el monstruo y le conozco sus entrañas”. Pero no voy a hablar de política sino de la parranda. “Quien lo vive es quien lo goza” es la traducción currambera de la frase. Así se identifica el carnaval de Barranquilla. Y la verdad sea dicha, sólo así se entiende el carnaval: desde dentro.


Lo sé: este primer párrafo parece de un borracho. O al menos de un ebrio bebedor de relámpagos. Pero quién puede exigir coherencia y sintaxis y todas esas cosas en pleno carnaval, que sucede en todas las cosas, en toda la ciudad. Le di vueltas, le saqué las tripas de dragón y así se queda, con sus tuercas calientes.


Señores, el Carnaval de Rio no solo sucede en el sambódromo da Marquês de Sapucaí, cuyas entradas cuestan un ojo de la cara (mil quinientos dólares por persona en los privilegiados camarotes, por ejemplo) y se venden como pan caliente, con frecuencia de manera anticipada como parte de los paquetes turísticos. Allí mismo vieron a Megan Fox y Will Smith, embelesados con los lujosos y extravagantes carros alegóricos y las escuelas de samba de cuatro mil miembros: el espectáculo más grande de la tierra, televisado para el asombro del mundo. Pero el carnaval no solo sucede en el sambódromo, a donde uno va como espectador nada más. Aunque se retuerza sudoroso y ebrio, aunque grite y cante no será parte de una escuela de samba ni lamerá el sudor de una garota ni le arrancará una sola de sus plumas de fantasía. Tal vez atrapará en el aire el "beijo" de una raihna de bateria y  eso será todo.

Entro en sustancia, señores, perdonen la embriaguez: existen los blocos que desfilan por las calles, cada vez más numerosos y cada vez más nutridos. "Podemos ver en las ruas a preciosa origem do carnaval profundo", escribe Arnaldo Jabor en O Globo. Este año se han visto en las orillas de Rio de Janeiro blocos que congregan a más de cuatrocientas mil personas, cuatro cientos mil locos que cantan y danzan en un solo y exaltado cuerpo, en una sola nota de felicidad. Y si uno va con un bloco, hace parte del mismo, va por las mismas calles y con la misma música, y otros son los que miran desde las ventanas o desde algún balcón protegido del delirio.


Ayer entendí ese animal vivo en la muchacha casi desnuda que bailaba a cuarenta grados en mitad de la calle. Le tomé ciento veinte fotografías y no me vio, no me miró una sola vez. Bailaba para su hombre, alguien mayor y algo cansado, sentado muy cerca de mí, acabado. Lo supe porque en un momento la mujer vino a sentarse en sus piernas y besó su boca. Qué maldito hombre tan afortunado, pensé para mis adentros, y registré el beso. La mujer volvió a lanzarse al bullicio, con sus jeans recortados con un cuchillo de cocina hasta la ingle, con la bragueta abierta casi hasta el pubis, con una blusa que jugueteaba en sus senos. Nadie más la miraba, solo yo. Todos los demás seguían embelesados en su propio frenesí, y su hombre solo quería recuperar el aliento para sobrevivir al resto del día. Se retorcía la muchacha y sus brazos la seguían a todas partes, brincaba sin extraviar las sandalias, sudorosa y perdida. El calor del verano nos junta a todos en una sola sopa, nos da ese uniforme básico: sandalias, un pantalón recortado y una camiseta. Eso es todo. Lo demás queda al aire. Algunas ya se despojaron de la camiseta, quedándose con un trapo para ajustar los senos, y eso es todo. Imagino que pronto estas calles se llenarán de pezones al aire.


Es el amor. El amor del verano o el verano del amor, como reza la camiseta donde juguetea el sol de esta muchacha inagotable. Los cuerpos vienen de todas partes del mundo a buscar el amor: se tocan, se recorren, se besan, y en las noches se penetran en solo frenesí inacabable. Tantas parejas empiezan su historia en estas fechas o la dan por terminada. El año entrante vendrán preñadas o con un crío o tal vez ni se acuerden del cuerpo que las hizo tan felices.


La publicidad de una cerveza este año levantó ampollas en Brasil: “E você, tá esperando o que para ter sua primera vez?” Se ve como una invitación para perder el virgo como sea y con quien sea. Los dueños de la cerveza alegan que con la frase solo hay un vaso rebosante y una botella, pero la intención sexual es obvia. Tanto en la botella como en el vaso rebosante, por otra parte, hay una mujer en traje de baño, sentada como en una playa y con las manos juntas en la nuca. Blanco es y gallina lo pone. La publicidad inunda las calles desde enero: la he fotografiado una diez o doce veces, pero no se me da la gana reproducirla y aumentar en unos centavos las astronómicas ganancias de la “cerveja”. En todo caso, bebamos y tiremos porque mañana moriremos.

Ayer entendí ese animal vivo. Ayer vi ese animal caliente y sudoroso deslizándose por las calles laberínticas de Santa Teresa, en Rio de Janeiro, y me hice parte de su piel y sus huesos. Uno se disfraza y entra en otro personaje, deja atrás al hombre cotidiano, ese que debe ganarse el pan de cada día y debe resolver miles de problemas, ese que se enferma y se endeuda y tarde o temprano se muere, uno deja de ser uno y se integra a los otros: el carnaval es un animal de miles o millones de cabezas y un solo cuerpo. La música y el licor hacen su parte. Las canciones de los blocos de Rio de Janeiro son breves y elementales pero muy pegajosas, manifiestan alegría pero se alimentan de cierta tristeza, de cierta melancolía que revuelca las entrañas. Son canciones eternas: pueden cantarse durante horas. No entiendo mucho de música pero advierto que estas canciones se arman con dos melodías, y pasan de una a otra de manera automática, sin principio ni fin, como una cadena. Todo el mundo las canta, todo el mundo se las sabe. Cantan y bailan a cuarenta grados, no dejan de mover los pies, los brazos, el cuerpo. El secreto está en los pies. El cuerpo puede moverse como se le antoje pero la electricidad viene de los pies, así como la belleza comienza y se sostiene en la misteriosa manera de caminar de las mujeres. Mujeres sudorosas y hombres vestidos de mujer, mujeres disfrazadas de monjas o novias, hombres dentro de muñecos gigantes y mujeres en el aire. Cantan y se mueven sin descanso mientras haya música. Los músicos vienen encaramados en los carros, mucho más cerca del sol inclemente, asegurados con tuercas a la melodía. La gente toda se arroja papel picado y agua, se toma fotografías, grita, se abraza, hace bromas, se exhibe sin pudor, se besa con descaro. Viejos y muchachos, más muchachos que viejos, más mujeres que hombres, cantan, bailan. Cantan, bailan. Esta monotonía termina en exaltación, como puede apreciarse en los rituales de antiguas culturas. El carnaval es cuerpo, es sudor, es ruido, pero uno sale de su propio cuerpo y entra a otra dimensión. Se le dice delirio, se le dice fiesta, se le dice carnaval.

Triunfo Arciniegas 
Rio de Janeiro, 13 de febrero de 2013









































Nota:
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