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miércoles, 16 de julio de 2025

Nueve libros para leer en inglés

 


9 libros imprescindibles que debes leer en inglés al menos una vez


Si eres amante de la literatura en lengua inglesa, leer estos 9 libros en inglés al menos una vez enriquecerá tu dominio del idioma y tu visión de estas obras universales.

Leer libros en inglés no solo es una herramienta poderosa para mejorar tu comprensión del idioma, sino también una experiencia profundamente enriquecedora. La lectura de clásicos y best sellers en inglés representa un aporte tanto en lo lingüístico como en lo cultural.

domingo, 22 de noviembre de 2020

Quince obras maestras de la cultura que fueron masacradas en su momento

Edgar Allan Poe

Quince obras maestras de la cultura que fueron masacradas en su momento

Discos, pinturas, películas o libros que hoy son piezas fundamentales fueron en origen maltratadas por los críticos e ignoradas por el público. Esta es la historia de algunas de ellas

Eduardo Bravo
5 de diciembre de 2019

Al entierro de Edgar Allan Poe (Boston, 1809- Baltimore, 1849) asistieron siete personas. Murió sin un centavo y sin que nadie reconociera su talento. Y eso que trabajó a destajo publicando sus poemas y sus cuentos en revistas y editoriales que le pagaban una miseria. La historia de la cultura está llena de artistas y obras incomprendidas que años más tarde obtuvieron todo el reconocimiento. Para algunos fue tarde (habían muerto); con otros, sin embargo, se hizo justicia en vida.
Estos son algunos casos...

jueves, 29 de junio de 2017

Lecturas para el verano / Literatura traducida


Ilustración de Mauruce Sendak

Lecturas para el verano

Literatura traducida



PATRICIO PRON
28 JUN 2017 - 04:19 CDT


Homo Poeticus. Danilo Kis.


Homo poeticus

Autor: Danilo Kiš. Traducción de Luis Fernanda Garrido y Tihomir Pistelek

Edita: Acantilado

Acerca de los puntos cardinales suele decirse que son tres (Norte y Sur), pero una afirmación similar y no menos acertada sería que son nueve: la literatura, los sueños, el humor, los espíritus, la amistad, el pasado, el presente y el futuro. Del primero de ellos se ocupa magistralmente Danilo Kiš en esta selección por la que desfilan Jorge Luis Borges, Roland Barthes, Charles Baudelaire y Lautréamont, pero también las ideas y las prácticas de uno de los narradores europeos más importantes del siglo XX.

Noches sin noche y algunos días sin día. Michel Leirirs.


Noches sin noche y algunos días sin día

Autor: Michel Leiris. Traducción de David M. Copé

Edita: Sexto Piso

Michel Leiris adquirió el hábito de tomar nota de sus vivencias oníricas en 1923; sin embargo, pronto descubrió que éstas no servían para la “novela de aventuras” que tenía pensado escribir con ellas: a cambio, lo que publicó bajo el título de Noches sin noche y algunos días sin día es algo bastante más interesante, una invitación a vivir con los ojos cerrados.

Santos y eruditos. Terry Eagleton.


Santos y eruditos.

Autor:Terry Eagleton. Traducción de Teresa Arijón

Edita: El Cuenco de Plata

“Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento”, el revolucionario irlandés James Connolly recuerda la época en que frecuentó a Ludwig Wittgenstein y a Nikolai, el hermano de Mijaíl Bajtín; si el sentido de la ficción es detener el tiempo (como sucede aquí), también lo es contribuir a la discusión de ideas, y hay muchas en este libro; también mucho humor, algo nada sorprendente si se considera detenidamente la obra del gran (y muy serio) ensayista que Eagleton es.

Lo que dicen las mesas parlantes. Víctor Hugo.


Lo que dicen las mesas parlantes

Autor: Victor Hugo. Traducción de Cloe Masotta Lijtmaer

Edita: Wunderkammer

El autor de Los miserables y de Nuestra señora de París fue introducido al espiritismo por Delphine de Girardin en septiembre de 1853. Lo que dicen las mesas parlantes lo muestra “comunicándose” con William Shakespeare, “El Océano”, Jesucristo, “La Muerte” y Platón, casi siempre con resultados calamitosos para todas las partes, incluida la de ultratumba.




Diario de Sintra. Stephen Spender, Christopher Isherwood y W. H. Auden.


Diario de Sintra

Autor: Stephen Spender, Christopher Isherwood y W. H. Auden. Traducción de David Paradela

Edita: Gallo Nero

Stephen Spender, Christopher Isherwood y W. H. Auden fueron tres de los escritores ingleses más importantes del siglo XX y fueron amigos. En 1935 se instalaron en una casa en Sintra, donde escribieron este diario colectivo; en él hay un anhelo de libertad compartido, pero también varios dramas y la constatación de que ni siquiera las mejores amistades sobreviven a las pruebas de la política y del tiempo, mucho menos las amistades entre escritores.

Una visita a Voltaire y Rousseau. James Boswell.


Una visita a Voltaire y Rousseau

Autor: James Boswell. Traducción de José Manuel de Prada-Samper

Edita: Mondadori

A falta de otros talentos (que tuvo), el más importante del que dispuso Boswell fue el de saber rodearse: conoció a muchas personas y, casualmente, casi todas ellas eran famosas. A su amistad con el Dr. Johnson le debemos una de las obras más importantes de la literatura, su Vida de Samuel Johnson; pero sus visitas a Voltaire y a Rousseau son igualmente extraordinarias.

George Orwell fue amigo mío. Adam Johnson.


George Orwell fue amigo mío

Autor: Adam Johnson. Traducción de Carles Andreu

Edita: Seix Barral

Los personajes de George Orwell fue amigo mío son nuestros contemporáneos (también) en su incapacidad de comprender qué sucede a su alrededor; son los relatos de ficción más lúcidos sobre el presente que se hayan podido leer en unos meses en los que se han publicado otros muy buenos libros de cuentos, como los de Edith Pearlman y (un rescate) En el corazón del corazón del país, de William H. Gass.

sábado, 25 de abril de 2015

Los escritores y sus enfermedades / Cuando el genio literario emerge del sufrimiento

James Joyce

LOS ESCRITORES Y SUS ENFERMEDADES

Cuando el genio literario 
emerge del sufrimiento

¿Dónde anida el genio literario? ¿Qué trama singular les da a algunos la posibilidad de descubrir mundos ocultos detrás del mero pragmatismo de la palabra?
A fines del siglo XIX, el controvertido médico y antropólogo italiano Cesare Lombroso, padre de la criminología, encontró una respuesta tentativa a esta pregunta. En Genio e follia (Genio y locura, Brigola, Milán, 1872 y 1882), planteó que el don artístico es una forma de desequilibrio mental. Para sustentar su hipótesis, se dedicó a coleccionar lo que llamó "arte psiquiátrico" (escritos, dibujos y pinturas realizados por pacientes encerrados en hospitales mentales) y vinculó la creatividad con la esquizofrenia, por el alto índice de pacientes que plasmaban su tormentosa existencia en una obra artística.
El insidioso vínculo que parece tenderse entre las mentes creativas y la enfermedad es un tópico que reaparece insistentemente cuando se trata de explicar esa cualidad inasible que poseen ciertas personas de ir más allá de la realidad aparente y ver fractales donde la mayoría de los demás apenas percibimos ángulos rectos. "El arte transforma en novedoso lo cotidiano, en original lo repetitivo y ordinario -dice el doctor Facundo Manes, presidente de la Fundación Ineco y director del Instituto de Neurociencias de la Fundación Favaloro-. La obra de arte permite interpretar con nuevas claves lo conocido y construir nuevos sentidos colectivos. Y es el genio artístico el que tiene la capacidad de generar aquello extraordinario que la sociedad percibe y admira como maravilloso."

miércoles, 12 de noviembre de 2014

Cine y literatura / Profecías



Profecías (1984, 2001, 2019)

El año señalado por George Orwell en su novela, el que titula la película de Stanley Kubrick y la fecha en la que transcurre 'Blade Runner' anticipaban realidades que solo se han cumplido en parte. No obstante, todas han dejado una huella indeleble


RAFAEL ARGULLOL 1 SEP 2012 - 00:32 CET


Harrison Ford, en un fotograma de Blade Runner (1982), de Ridley Scott. / FOTO: LADD COMPANY / WARNER BROS
Recuerdo que cuando el calendario nos introdujo en 1984 algunos nos preguntamos qué se había cumplido y qué no de las visiones descritas por George Orwell en la novela que llevaba por título ese año. El balance era desigual. Por un lado parecía relajarse el clima de la guerra fría que había marcado, tres décadas antes, la escritura del texto. De hecho, poco después, caería el muro de Berlín y, oficialmente, se daría por terminada una etapa nacida en la Segunda Guerra Mundial. Como le sucedía a Un mundo feliz, de Aldous Huxley, 1984 estaba completamente moldeado por el terror al totalitarismo que se había despertado en muchos escritores tras descubrir la deriva sanguinaria del estalinismo. El mismo Orwell había experimentado en carne propia esta amarga revelación durante su estancia en España como combatiente republicano en la contienda civil. Al llegar el año 1984 el mundo parecía alejarse velozmente del fantasma comunista profetizado por Marx y convertido por Stalin en un carnicero.