TRES POEMAS
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lunes, 9 de enero de 2017
domingo, 8 de enero de 2017
Delmira Agustini / El vampiro
Delmira Agustini
El vampiro
En el regazo de la tarde triste
yo invoqué tu dolor… Sentirlo era
sentirte el corazón! Palideciste
hasta la voz, tus párpados de cera
Bajaron…y callaste…Pareciste
oír pasar la muerte…Yo que abriera
tu herida mordí en ella -¿Me sentiste?-
¡Como en el oro de un panal mordiera!
yo invoqué tu dolor… Sentirlo era
sentirte el corazón! Palideciste
hasta la voz, tus párpados de cera
Bajaron…y callaste…Pareciste
oír pasar la muerte…Yo que abriera
tu herida mordí en ella -¿Me sentiste?-
¡Como en el oro de un panal mordiera!
Y exprimí más, traidora, dulcemente
tu corazón herido mortalmente;
por la cruel daga rara y exquisita
de un mal sin nombre, ¡Hasta sangrarlo en llanto!
y las mil bocas de mi sed maldita
tendí a esa fuente abierta en tu quebranto
¿Por qué fui tu vampiro de amargura?
¿Soy flor o estirpe de una especie oscura
que come llagas y que bebe el llanto?
tu corazón herido mortalmente;
por la cruel daga rara y exquisita
de un mal sin nombre, ¡Hasta sangrarlo en llanto!
y las mil bocas de mi sed maldita
tendí a esa fuente abierta en tu quebranto
¿Por qué fui tu vampiro de amargura?
¿Soy flor o estirpe de una especie oscura
que come llagas y que bebe el llanto?
Delmira Agustini / La cita
Delmira
Agustini
LA CITA
En tu alcoba techada de ensueños, haz derroche
de flores y de luces de espíritu; mi alma,
calzada de silencio y vestida de calma,
irá a ti por la senda más negra de esta noche.
Apaga las bujías para ver cosas bellas;
cierra todas las puertas para entrar la Ilusión;
arranca del Misterio un manojo de estrellas
y enflora como un vaso triunfal tu corazón.
¡Y esperarás sonriendo, y esperarás
llorando!...
Cuando llegue mi alma, tal vez reces pensando
que el cielo dulcemente se derrama en tu pecho....
Cuando llegue mi alma, tal vez reces pensando
que el cielo dulcemente se derrama en tu pecho....
Para el amor divino ten un diván de calma,
y con el lirio místico que es su arma, mi alma
apagará una a una las rosas de tu lecho.
y con el lirio místico que es su arma, mi alma
apagará una a una las rosas de tu lecho.
Poesías completas
Buenos Aires, Losada, 1944
Pag. 164
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