
Juzgar un libro por su portada: las mejores cubiertas de la primavera
¿Qué información aporta el envoltorio de un libro acerca de su contenido? Proponemos un acercamiento desde el diseño gráfico a las últimas novedades editoriales
DIEGO ARESO
21 de mayo de 2020
Si la portada es el rostro de un libro, la tradición española ha sido siempre más partidaria de los hijos clónicos, vestidos de uniforme y acaso con ligeras variaciones de peinado. Con el precedente de Austral, las editoriales se han esforzado durante décadas por crear fuertes imágenes de marca reconocibles en las librerías, y que ponen la identidad del editor y el sello por encima de la personalidad de cada libro. Autores y títulos se diluyen así en el amarillo de Anagrama, el negro de Tusquets, el blanco de Seix Barral o la media T diseñada por Enric Satué, que durante décadas ha identificado a Alfaguara. Esa estrategia de venta por identidad grupal deja, sin embargo, resquicios de creatividad a los diseñadores, que se pueden rastrear a poco que repasemos los últimos lanzamientos.