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miércoles, 17 de diciembre de 2025

Liv Ullmann / El straduvarius de Bergman

 

Liv Ullmann

LIV ULLMANN, EL STRADIVARIUS DE INGMAR BERGMAN QUE REVOLUCIONÓ EL CINE EUROPEO

Cuenta la escritora Linn Ullmann en su novela Los inquietos que su padre solía decirle a su madre que ella era su Stradivarius: “Un instrumento de la mejor clase con un sonido potente y rotundo”. Y que entonces la madre, emocionada, se llevaba la mano al pecho y repetía: “Soy su Stradivarius”. Sucede que ese padre era Ingmar Bergman, uno de los mejores y más influyentes directores de cine de la historia, y esa madre Liv Ullmann, una actriz sin duda de la mejor clase y capaz de los sonidos más poderosos y afinados, aun cuando de su boca no saliera una palabra.

sábado, 22 de julio de 2023

Liv Ullmann / «Me han hecho sentir de menos muchas veces por ser mujer»

 


FOTO: TEDDY TV / VARDO FILMS

Liv Ullmann: «Me han hecho sentir de menos muchas veces por ser mujer»

A sus 84 años, la actriz sigue negando su estatus de leyenda viva del cine. Pero aún abraza la relación más importante de su carrera: la que tuvo con Ingmar Bergman.

Para la joven Liv Ullmann, la que empezó a actuar en el cine con 20 y se marchó a probar suerte en Hollywood a los 30, Greta Garbo era la máxima estrella. El referente. La leyenda. Para la Liv Ullmann, de hoy, de 84 años, con una carrera como actriz y cineasta de casi siete décadas, Greta Garbo sigue siendo la estrella, la leyenda, el mito. “Yo no soy una leyenda. Punto”, dice casi incómoda, pero siempre sonriente, sentada en un hotel de Cannes, donde el pasado mes de mayo presentaba un documental sobre ella: Liv Ullmann: El camino menos transitado (estreno en España el 25 de julio en el Atlàntida Film Fest y la plataforma Filmin). Una película y un recibimiento en el festival francés que contradicen sus palabras: Liv Ullmann es historia y leyenda viva del cine mundial. “No”, repite, ahora algo más cortante. “Nunca seré Greta Garbo”.

Liv Ullmann mira hacia atrás y repasa en Cannes su notable legado cinematográfico

 

Liv Ullmann estuvo en Cannes para presentar el documental sobre su vida y obra "A Road Less Travelled" (Foto: REUTERS/Sarah Meyssonnier)
Liv Ullmann estuvo en Cannes para presentar el documental sobre su vida y obra "A Road Less Travelled" (Foto: REUTERS/Sarah Meyssonnier)

Liv Ullmann mira hacia atrás y repasa en Cannes su notable legado cinematográfico

La actriz noruega de 84 años, musa de Ingmar Bergman, habla de su prolífica carrera y del cine hoy. “Todas las que ganaron el Oscar este año, ni siquiera las entendí. Extraño las películas clásicas”, afirma.

Jake Coyle
27 de mayo de 2023

Muy pocos son capaces de captar la atención de la gente en el Festival de Cine de Cannes como Liv Ullmann. A sus 84 años, forma parte de la realeza del cine, y los directores han acudido en masa a saludarla en el festival de este año. Pedro Almodóvar la buscó en un almuerzo. Todd Haynes se esforzó por hacerle saber que su última película, May December, está inspirada en Persona, el filme de 1966 que inició su década con Ingmar Bergman.

Liv Ullmann / "El cine de Bergman llegaba al fondo de uno mismo"


Bergman y Ullmann, durante el rodaje de 'La vergüenza' (1968). SCANPIX


Liv Ullmann: "El cine de Bergman llegaba al fondo de uno mismo"


La actriz noruega recuerda al que fue su amante y director con motivo del centenario del realizador de 'Sonata de otoño'.






Conxa Rodríguez

Londres, 23 de enero de 2018


La actriz y directora noruega Liv Ullmann, a sus 79 años, goza de un sentido del humor, simpatía y espontaneidad que contrastan con los personajes torturados psicológicamente y traumatizados que la hicieron conocida de la mano del director sueco Ingmar Bergman. Este año se cumple el centenario y con este motivo la actriz ha participado este pasado fin de semana en la Filmoteca de Londres en un homenaje al que fue su maestro y amante durante, al menos, cinco años, de 1965 a 1970. La hija de ambos, Linn, nació en 1966.

sábado, 20 de noviembre de 2021

Linn Ullmann recompone su infancia en ‘Los inquietos’, libro que planeó con su padre, Ingmar Bergman

Linn Ullmann

Linn Ullmann recompone su infancia en ‘Los inquietos’, libro que planeó con su padre, Ingmar Bergman

La autora noruega, la única hija del matrimonio entre el genio del cine y la actriz y directora Liv Ullman, explica: “La escritura y la confesión son dos cosas distintas”


ANDREA AGUILAR

Oslo, 19 de noviembre de 2021


En la sede de su editorial en Oslo, un equipo del principal canal noruego graba un reportaje sobre la reconocida escritora con motivo de la aparición de su esperado nuevo libro, una suerte de continuación de las memorias que publicó hace seis años y que acabó por asentar su prestigio internacional, más allá del mundo escandinavo y anglosajón. Esbelta e inquieta ella saluda con una amplia sonrisa y cierto nerviosismo, vestida de negro y con un moño alto. Y es que en contra de lo que cabría suponer, a Linn Ullmann (Oslo, 55 años), hija del director sueco Ingmar Bergman y de la actriz Liv Ullmann, le incomodan las cámaras. Esa podría ser la primera suposición errada sobre ella, la hija pequeña del reverenciado maestro de cine y la arrebatadora intérprete, la única que tuvieron juntos y la descendiente número nueve para Bergman. Pero en las páginas de Los inquietos (publicado en castellano por Gatopardo, y en diciembre en catalán por Les Hores) van cayendo las presunciones página a página y se va revelando una brillante y singular narradora.

miércoles, 17 de noviembre de 2021

‘Los inquietos’ / La inmensa novela de Linn Ullmann sobre su padre

 



‘Los inquietos’: la inmensa novela de Linn Ullmann sobre su padre, Bergman


‘Los inquietos’, la última novela de Linn Ullmann (Oslo, 1966), es un prodigio emocional y narrativo de principio a fin. Un vasto diario escrito con una prosa elegante, contundente, sin afectación, sin miedo a la memoria, ni a la vida, ni a la muerte, ni a la verdad, sobre su padre, el genial cineasta Ingmar Bergman, y su madre, la actriz Liv Ullmann. ‘Los inquietos’ es el trabajo de una escritora que hace juegos malabares con los recuerdos, con el dolor, con el abandono, para construir un libro que hable del padre.

Linn Ullmann e i segreti di casa Bergman


Sonia Fides
9 de noviembre de 2021

La vida de la hija, la vida del padre, la de la madre, la muerte del padre, la supervivencia de la madre, la memoria, los nidos ocultos, los nudos por deshacer. La belleza de la contradicción como inmutable biografía:

“Estamos dolorosamente conectados”. A ella le parece que suena bien. Y que es un poco incómodo. Y confuso y cierto. Y tal vez algo cursi”.

martes, 12 de mayo de 2020

Las cuatro musas de Ingmar Bergman

Ingmar Bergman



Las cuatro musas de Ingmar Bergmanue 

EL FETT
13 de julio de 2018


Según la mitología griega, el término “musa” corresponde a las divinidades del Olimpo inspiradoras del arte. Dicha expresión subsistió a través de los tiempos para referirnos a aquellas doncellas (por lo general) que a través del enamoramiento, hacen que los artistas se dirijan hacia ellas como su “fuente de inspiración”, su iluminación. En cuanto al quehacer cinematográfico, en la historia han existido casos sonados de dicha estimulación artística, por ejemplo el de Steven Spielberg con su musa Kate Capshaw, el de Kubrick con su esposa Christiane o hasta el de Hitchcock con sus coquetas rubias KellyHeddren o Leigh, sin embargo, nadie mejor para simular fuera del mito a la figura de Apolo, el representante y eterno acompañante de las musas, como el sueco Ingmar Bergman.

jueves, 18 de diciembre de 2014

Liv Ullmann / La creativa soledad

Liv Ullmann

La creativa soledad de Liv Ullmann

La cineasta vuelve a dirigir, 15 años después de su última película, con ‘La señorita Julia’



Hacía 15 años que Liv Ullmann no dirigía una película. Fue Infiel, guion de Ingmar Bergman que la noruega filmó en la casa que el cineasta había construido para ambos en la isla sueca de Faro. El último gran papel de la actriz llegó con Saraband en 2003, telefilme dirigido por Bergman. Desde entonces solo dos cortos como protagonista y dos personajes secundarios en la gran pantalla. “El teatro me ocupa mucho tiempo”, asegura. La sombra de Bergman llega hasta los últimos rincones de la carrera de Ullmann (Tokio, 1938), que sin embargo salta como un resorte cuando oye sombras y Bergman en la misma frase. Mañana cumple 75 años y pareciera que con La señorita Julia, que estrenó el pasado viernes en España, Ullman se alejara del trabajo de su mentor, sino fuera porque el estilo de su puesta en escena, su manera de filmar -tan heladora que arde la pantalla- una pasión amorosa recuerda a la mirada del maestro.


La actriz y directora de cine Liv Ullmann, en Oslo. / TOM A. KOLSTAD 

Liv Ullmann / Bergman no era Dios

Ingmar Bergman y Liv  Ullmann
Liv Ullmann
BIOGRAFÍA

"Bergman no era Dios"

La actriz Liv Ullmann recibe el Premio Donostia y recuerda al que fue su compañero y maestro

ELSA FERNÁNDEZ-SANTOS San Sebastián 29 SEP 2007

Con su clásico moño, un poco de colorete y las arrugas y kilos que corresponden a sus 68 años, Liv Ullmann recogía ayer el Premio Donostia por su carrera. La actriz noruega, durante años compañera sentimental de Ingmar Bergman y después una de sus más fieles colaboradoras y amigas, habló del cineasta sueco midiendo con cuentagotas su memoria. Sentada en una enorme butaca de una suite del hotel María Cristina, con su aspecto de matrona nórdica, concedió entrevistas cronometradas a grupos de periodistas que apenas podían hacer una pregunta por cabeza. Pese a la fugacidad de los encuentros, la actriz desplegó una calidez confortable. Es fácil imaginarla, con toda su personalidad de gran mujer concentrada en los ojos y la sonrisa, charlando tranquilamente junto a una chimenea.

"Ya no puedo separar a la persona de la artista, aunque durante años lo intenté"

"Todos necesitamos un maestro, pero un maestro que no nos trate como niños"

Las preguntas sobre su relación con Bergman, fallecido el pasado 30 de julio, fueron insistentes y a Ullmann se le terminó escapando una lágrima cuando recordó el último día del rodaje de Sarabanda, último filme del cineasta en el que ella y Erland Josephson interpretan a un matrimonio que se reencuentra después de 30 años. "Ingmar casi no hablaba, pero nos enviaba constantes señales de humo. Estábamos muy cerca el uno del otro y él me conocía perfectamente. Fue un rodaje extraño, en digital, estaba su inspiración pero no la cámara. El último día de rodaje hubo una fiesta, pero él no fue. Me dijo que quería coger un avión a su isla lo antes posible. Nos dio las gracias al equipo y se marchó. Era su despedida. Él lo sabía, nosotros lo sabíamos...".
Liv Ullmann recordó como Bergman y ella encontraron, hace 40 años, la casa de la isla de Färoo en la que el cineasta decidió instalarse hasta el final de su vida. "Cuando nos conocimos hicimos un viaje juntos a la isla. Un día estábamos dando un paseo por la playa y él me dijo que estábamos conectados de una manera dolorosa, la frase me impactó, aunque seguramente se la repitió a otras mujeres. En cualquier caso, él encontró allí su hogar, allí construyó su casa y allí fuimos muchas veces con nuestra pequeña hija".
Ullmann dirigió en 2000 Infiel, un drama demoledor escrito por Bergman sobre la mentira y la culpa y sus consecuencias irreparables. "Él confiaba mucho en mí, siempre estábamos de acuerdo. Escribió el guión de Infiel para mí, pero discutimos cuando yo decidí que el personaje del anciano se iba a llamar Bergman. Él no quería y no le gustó que yo lo hiciera, discutimos mucho, aunque al final entendió mis motivos".
"Con su muerte yo no me he quedado huérfana, en ningún sentido", matiza la actriz, "ese dolor profundo sólo le pertenece a sus hijos. Yo le extraño como mujer y como amiga". "Bergman fue muy importante en nuestras vidas, pero no era Dios. Logró que un grupo de personas, un grupo de mujeres y amigos, nos sintiéramos fuertes a su lado. Él nos hacía pensar que todo lo que hacíamos tenía un sentido, y eso era algo maravilloso que no podía quitarnos nadie. Todos necesitamos un maestro, pero un maestro que no nos trate como niños. Y él era de ese tipo".
Ullmann, que ya había anunciado su retirada del cine, volverá a trabajar el próximo año en su país, Noruega, donde en 2005 tuvo que abandonar el proyecto de llevar al cine Casa de muñecas de Ibsen. "Allí nunca me han tratado demasiado bien. No he trabajado allí en 40 años, pero ahora me han ofrecido un guión maravilloso y volveré para rodar". La actriz y directora asegura que acepta premios como el de San Sebastián porque para ella son una plataforma para hablar de otras "mujeres". Miembro destacado de la ONG International Rescue Committee (IRC), dedicada a la atención a los refugiados, y embajadora de la Unicef, Ullmann, cree que los artistas -mucho más que los políticos "con sus discursos vacíos"- pueden ayudar a hacer posible un mundo mejor: "Y muchas mujeres sufren este mundo de hombres. Aceptar un premio como este me da la oportunidad de hablar de cosas que son importantes para mí. Todavía creo en la posibilidad de tener una vida ética". "A estas alturas", añade Ullmann, "no puedo separar a la persona de la artista, aunque durante muchos años lo intenté. Pero ahora sólo soy yo, como puedo. Cuando eres joven tienes la tentación de ser muchas personas diferentes, pero es algo que poco a poco desaparece, hasta que descubres que el lugar más confortable es ser quien eres. Recuerdo que Ingmar me decía que estamos hechos de una sola pieza y que yo solía responderle que eso no era verdad, pero me temo que tenía razón".
Para Liv Ullmann hoy más que nunca es importante rescatar el cine de Bergman y no condenarlo a las "filmotecas". "Necesitamos ese cine. Necesitamos conocer la obra de gente que nunca se vendió a Hollywood. Yo le admiraba muchísimo por eso. Ese cine puede y debe hacerse, aunque no existan ni productores ni distribuidores dispuestos a defenderlo".
La actriz recomienda entonces una comedia que pudo ver el día de su llegada a San Sebastián en la sección Perlas de Zabaltegui, Un funeral de muerte. "No podía parar de reírme. Estaba sentada al lado de un señor español que no volveré a ver en mi vida pero durante más de una hora me reí sin parar a su lado. ¿No les parece maravilloso poder disfrutar todavía así?".


Ingmar Bergman murió en brazos de Liv Ullmann

Ingmar Bergman

HEMEROTECA > 01/08/2007 > 

Ingmar Bergman murió en brazos de Liv Ullmann

Ingmar Bergman murió como había vivido, rodeado de sus mujeres. Sus enfermeras (tenía cuatro), las señoras que le ayudaban en las labores domésticas, sus acompañantes en sus largos paseos y sesiones

Actualizado 01/08/2007 - 08:18:59
Ingmar Bergman murió como había vivido, rodeado de sus mujeres. Sus enfermeras (tenía cuatro), las señoras que le ayudaban en las labores domésticas, sus acompañantes en sus largos paseos y sesiones de cine, amigas y ex esposas que acudieron a su lado para acompañarle en su último viaje.
Las mujeres fueron uno de los capítulos más importantes de la vida de Bergman. Tan importante eran que en ocasiones sus historias de amor levantaron más expectación que sus estrenos. Casado cinco veces y con una cantidad inmumerable de aventuras eróticas, pasiones y amoríos, murió en brazos de Liv Ullmann, una de sus amantes, y podrá por fin reu-nirse con Ingrid von Rosen, una aristócrata que fue obsesión de su juventud y última esposa.
Ingmar Bergman murió en su residencia de Farö, isla donde vivió durante los últimos años. Una última función que fue probablemente la más fácil de toda su carrera, la más tierna y la más emocionante. A sus 89 años, sin enfermedad orgánica alguna y excelente estado físico, era un hombre de mucha edad en un cuerpo viejo y con un intelecto joven que controló sus últimos momentos, como siempre hizo con su trabajo en cine, teatro, producción,dirección, distribución y doblaje.
De ese final, como ideado y dirigido por él mismo, hemos conocido detalles gracias a Liv Ullmann, la dulce noruega con la que convivió durante cinco años y tuvo una hija. Bergman se enamoró perdidamente de Liv, una de sus mejores actrices, cuando rodaba «Persona» (1965). Aunque nunca se casaron, su amor fue tan profundo que tras la separación guardaron una especie de relación telepática.
Tal vez fue esa relación la que hizo que Ullmann, horas antes de la madrugada en la que murió Ingmar Bergman, tuviera una corazonada y se trasladó a Farö: «Sentí algo tan especial que volé sin tardar un minuto a su lado. Sabía, sin saberlo, que Ingmar iba a morir y quise abrazarle una vez más y expresarle lo mucho que nuestros años juntos han supuesto para mí».
Cuenta Liv que permaneció cerca del maestro, «de quien aprendí todo lo que sé» hasta que dio un profundo suspiro. «No tenía miedo a la muerte; muy al contrario, comentó que sería interesante conocer qué ocurría al otro lado de nuestra barrera física». Hijo de un rígido pastor protestante, siempre se debatió entre la fe y la desesperación, pero era profundamente creyente.
A las pocas horas de la muerte de una de las glorias de Suecia que ha dejado a este reino huérfano y con las banderas a media asta -desde el Palacio Real hasta el Teatro Dramaten, que fue su segundo domicilio- se han ido conociendo los detalles sobre su última voluntad. El genial realizador ha dejado escrito con todo detalle cómo quiere que sea su funeral: algo sencillo, sin invitados de honor ni celebridades y oficiado por el párroco de Farö. Y en blanco y negro, como una de sus películas.
También ha decidido el color y aspecto de su ataúd y ha escogido el sitio donde será enterrado, al lado de Ingrid von Rosen, mirando al mar. Amante de la música clásica, ha escrito qué piezas quiere se toquen en su Misa de Difuntos, una ceremonia sin flores de colorines. En una piedra delante de la tumba, nada de superlativos: su nombre, Ingmar Bergman, y debajo la fecha de su nacimiento y de su muerte.
Aunque el creador de «Fanny y Alexander» donó en 1992 toda su obra al FilmInstitutet, para que creara una fundación que administrara su trabajo, su fortuna personal es inmensa. De momento no se conocen los términos de su testamento, aunque se supone se repartirá entre sus ex mujeres y sus ocho hijos con legados a sus amigos más íntimos.


Liv Ullmann reinvindica la ética del cine / Los actores somos testigos de cargo de nuestro tiempo

Liv Ullmann


Liv Ullmann reivindica la ética del cine


"Los actores somos testigos de cargo de nuestro tiempo", dice la actriz, que recibió un premio honorífico


TERESA CENDROS Barcelona 12 DIC 2004
La voz de Liv Ullmann sonó cálida ayer en el Saló de Contractacions de la Casa Llotja de Mar de Barcelona, una bellísima joya del gótico catalán que sirvió de marco a la conferencia de actores organizada en torno a la fiesta del cine europeo. Y no sólo por su acogedor tono, instruido en la interpretación desde hace casi 50 años, sino por el profundo mensaje que transmitió. La actriz y directora noruega, nacida en Tokio (Japón) en 1938, reivindicó la ética del cine y aseguró que los actores pueden contribuir, incluso mucho más que los políticos "con sus discursos vacíos", a hacer posible un mundo mejor. En este sentido, llamó a sus colegas a comprometerse con su profesión y con la sociedad. "Pertenecer de un modo u otro al mundo del cine", afirmó Ullmann, "supone una obligación moral, porque nosotros somos testigos de cargo de nuestro tiempo". La actriz recogió anoche un premio honorífico por su contribución al cine.

"Cuanto más se acerca la cámara, más ganas tengo de quitarme la máscara y mostrar mis sentimientos"

"Como actriz, mi materia es la vida, la que vivo y la que observo, sobre la que leo y la que escucho"
Pero hubo mucho más que militancia social en la intervención de esta mujer que practica con el ejemplo. A través de su trabajo, por descontado, y también como miembro destacado de la ONG International Rescue Committee (IRC), dedicada a la atención a los refugiados, y como embajadora de la Unicef. Ullmann, que fue durante años musa y amante de Ingmar Bergman, con quien tiene una hija, Linn, trazó un recorrido por sus recuerdos, lo que le sirvió para explicar su especial relación con el cine y el papel fundamental que él ha jugado en su vida, tanto profesional como personal.

Liv Ullmann

En particular, habló de una película -"mi preferida", dijo-, Umberto D., de Vittorio de Sica, que vio cuando sólo tenía 13 años. Fue conmovedora la evocación que hizo de aquel filme: "Pese a que yo era una niña del norte, querida y mimada por su familia, veía en la pantalla a aquel anciano sin hogar vagar por las calles, y sabía perfectamente cómo se sentía; su dolor era mi dolor; su soledad impregnaba mi cuerpo; su miedo hizo latir mi corazón con más fuerza; el episodio de la pérdida del perro todavía me hace llorar... Umberto D. y yo éramos uno, incluso hoy me reconozco en esa historia".
La protagonista de Gritos y susurros y Secretos de un matrimonio utilizó esta experiencia infantil como metáfora de lo que ella entiende que es el cine: emoción y vida. Y, en particular, en el caso de los actores, cimiento necesario para abordar su oficio.
"En mi profesión como actriz", comentó Ullmann, "mi material es la vida, la que vivo y la que observo, acerca de la que leo y la que escucho". El cine, como cualquier arte, opinó, es comprendido y admirado por el espectador en la medida en que éste se reconozca en él. Y, en este punto, la niñez de la actriz volvió a ilustrar con brillantez su argumentación: "Cuando era pequeña, los árboles que pintaba eran de color violeta, y los cielos, de un intenso verde. Un día, mi abuela, contemplando mis dibujos, me dijo: 'Qué sueños tan hermosos plasmas, Liv'. Pues bien, aquellos cuadros de entonces son como años después fueron mis personajes en el cine; hay quien también se reconoce en ellos, igual que le pasó a mi abuela con mis primeras pinturas".

Liv Ullmann

El bagaje como actriz, admitió, le ha ayudado en su faceta de directora(Sofia, Confesiones privadasInfiel...), porque sabe bien lo importante que es de cara a la interpretación que "afloren los secretos", incluso aquellos que el actor desconoce que guarda. Y, a su juicio, uno de los resortes primordiales para que esa vida oculta quede al descubierto es "el primer plano". Por eso, aunque no quiso declarar abiertamente su preferencia por el cine frente al teatro, sí subrayó el papel de "descubrimiento del propio yo" del actor que desempeña la cámara. "Cuanto más se acerca la cámara, más ganas tengo yo, como actriz, de quitarme la máscara, de transmitir mis pensamientos, de exteriorizar mis sentimientos... No se trata, en absoluto, de una cuestión de belleza o de narcisismo, sino de revelarme, de mostrarme de tal modo que mi rostro no sea sólo un rostro, sino el reflejo de toda mi vida", describió. La actriz defendió que la identificación entre vida e interpretación es esencial. "Los discursos de la mayoría de los presidentes de los gobiernos seguramente se olvidarán, pero sé que Umberto D. y su alma rota por el dolor pueden cambiar a las personas, pasar a formar parte de ellas y despertar su conciencia social", concluyó.
Esa misma confluencia entre cine y realidad fue defendida al inicio de la sesión por el presidente de la Academia Europea de Cine, el director Wim Wenders, quien calificó el oficio de actor de "arriesgado". "El trabajo de los actores es verdaderamente peligroso, porque tienen que basarse en sus experiencias personales, y eso los convierte en personas extremadamente vulnerables". En la conferencia participaron profesionales del cine europeos. Entre ellos, la actriz Assumpta Serna, que hizo su presentación en catalán; el director y actor ruso Nikita Mikhalkov, y el cineasta húngaro István Szabó. Jeremy Irons, que debía intervenir, excusó su presencia.
Entrevista a Liv Ullmann en El País Semanal.



martes, 16 de diciembre de 2014

Gene Simmons / Liv Ullmann / Viejos amores de famosos


Gene Simmons

Gene Simmons / Liv Ullmann

VIEJOS AMORES DE FAMOSOS

RICARDO MORENO ESTOCOLMO 3 DIC 2001
La gente famosa de la farándula, sobre todo cuando llega a la madurez, gusta solazarse en el recuerdo de sus conquistas amorosas. El rockero norteamericano Gene Simmons, de 52 años, no es una excepción y en una autobiografía que aparecerá en un par de semanas, titulada Kiss and make-up, cuenta su vida especialmente en el periodo de las giras con el grupo a que alude el título del libro. 'Cuando estábamos de gira', relata, 'mi principal ocupación fuera del escenario, era llevarme mujeres a la cama. Como yo no bebía ni fumaba', explica a modo de justificación, 'las mujeres eran mi forma de narcótico'. Además de encuentros 'ocasionales', Simmons tuvo, o se le atribuyen romances con famosas como Cher y Diana Ross. La actriz y directora noruega, Liv Ullmann, de 63 años, no ha querido ser menos y en unas declaraciones al diario VG, de Oslo, dice que 'Gene vivía con Diana Ross cuando se enamoró de ella' (de Liv) lo que motivó que dejara a Diana. Aclara que nunca tuvo una relación íntima con el cantante, 'al que estimo como amigo', pero reitera: 'Estaba verdaderamente enamorado de mí, me contactaba por teléfono y por cartas'. Y agrega que el rockero es 'un hombre muy cultivado y hermoso'. A cada cual, lo suyo.


Ingmar Bergman y Liv Ullmann / A botellazos

Liv Ullmann e Ingmar Bergman, 1975

Ingmar Bergman y Liv Ullmann, 

a botellazos

EFE OSLO 3 DIC 2003
El director de cine sueco Ingmar Bergman lanzó una botella contra su actriz preferida y ex compañera sentimental Liv Ullmann por negarse ésta a interpretar una escena en la que debía aparecer desnuda. El incidente ocurrió durante el rodaje de Sarabande, el telefilme que ha unido de nuevo a Bergman, tras la cámara, y a Ullman en el papel protagonista. La actriz, de 64 años, rehusó cumplir la orden de su director, explicó ella misma a la cadena de televisión noruega NRK. Bergman, a sus 85 años, le dio una respuesta categórica: primero le tiró una botella y luego, viendo que falló el objetivo, se lanzó a perseguirla, episodio que afortunadamente acabó entre carcajadas. Sarabande es la continuación de la película Escenas de un matrimonio, rodada en el año 1973 por Bergman con Ullmann como protagonista.