Jarosław Iwaszkiewicz
BIOGRAFÍA
ICARO
Hay un cuadro
de Brueghel llamado Ícaro.
En él se ve a un campesino que ara la tierra en un alto acantilado sobre el
mar; un pastor impasible apacienta su rebaño, y un pescador tiende las redes en
la costa. A lo lejos, puede vislumbrarse una tranquila ciudad. En el mar
navega, con las velas desplegadas, un barco en cuyo puente unos comerciantes
discuten sus negocios. En fin, estamos ante los afanes y preocupaciones
cotidianos, frente a una vida de simples menesteres y problemas humanos
sencillos. ¿Dónde está Ícaro? ¿Dónde está aquél que trató de alcanzar el sol?
Sólo, si observamos minuciosamente el cuadro, podremos descubrir en un rincón
del mar un par de piernas que se sumergen en el agua, y arriba, revoloteando en
el aire, unas cuantas plumas que el brusco descenso desprendió de las alas ingeniosamente
fabricadas. La caída ha ocurrido hace un instante apenas. Se trata del
temerario que, según la leyenda griega, construyó unas alas para volar y se
elevó a tal altura que llegó cerca del sol. Sus rayos fundieron la cera con que
se había pegado el joven las plumas, y el desdichado se precipitó en el abismo.
La tragedia ha ocurrido; helo allí que se hunde y se ahoga en el mar. Pero los
hombres nada han advertido. Ni el campesino que ara la tierra, ni el
comerciante que navega, ni el pasajero que contempla el cielo, ninguno se ha
dado cuenta de la muerte de Ícaro. Sólo el poeta o el pintor la han visto y la
han transmitido a la posteridad.
