La pantalla de la tele te trae sorpresas y te las da cuando te esperas un conjunto de llantos, chistes y ocurrencias. Incluso en este mundo tan tecnificado de los guiones se producen situaciones así. Pongo por casos la aparición estelar, dubitativa y sonriente, de la veterana Asunción Balaguer y el canto a la creatividad española del más internacional de nuestros actores, Antonio Banderas, cuyo discurso se tiene que guardar como un prontuario para que la gente se tome en serio lo que supone entre nosotros la historia del cine español.